La cuestión religiosa para el Partido Comunista.

La cuestión religiosa para el Partido Comunista.

Es muy común en el movimiento comunista en España tener una postura anarquizante sobre la religión y sobre todo a la hora de trabajar e incluso compartir espacios y militancia con personas más atrasadas cultural e ideológicamente que todavía no tienen una concepción científica del mundo en su totalidad. Para realizar un pequeño análisis introductorio de la cuestión dividiremos este pequeño  artículo en dos partes: La presentación del problema de la religión desde una óptica marxista y el problema de la militancia comunista y su relación con personas religiosas.

Presentación de la cuestión religiosa.

Aquellos que mantienen estas concepciones anarquizantes deberían (ya que pretenden ser comunistas o se intitulan como tales) aprender de la experiencia del propio movimiento comunista internacional, de las enseñanzas del marxismo-leninismo -que mantiene un posicionamiento de clase- teniendo en cuenta las condiciones materiales y no frases hechas vacías e idealistas puesto que en el fondo flaco favor hacen al movimiento revolucionario que lucha y apuesta por la concepción científica del mundo.

Los marxistas partimos de la base de que todas las religiones actuales con su jerarquía y organización correspondiente no son más que instrumentos de la clase dominante la burguesía para apuntalar su dominación sobre la clase obrera.

Dicho esto, también debemos luchar contra aquellos que mantienen posicionamientos anarquizantes y que en su izquierdismo (revisionismo) llaman a la “Santa cruzada” contra la religión, a la declaración de guerra total a la religión. Esto solo sirve para que esas personas religiosas se reafirmen más en sus creencias  al sentirse atacadas y además hacer de esta lucha un foco de conflicto por lo que la cuestión religiosa tendrá más publicidad y será más visible para los obreros.

“Engels acusaba a los Blanquistas de ser incapaces de comprender que solo la lucha de clase de las masas obreras, al atraer ampliamente a las vastas capas proletarias a una práctica social consciente y revolucionaria, será capaz de librar de verdad a las masas oprimidas del yugo de la religión, en tanto que declarar como misión política del partido obrero la guerra a la religión es una frase anarquista” [1]

La lucha contra la religión no es algo que se pueda desarrollar de la noche a la mañana, debe tener un proceso dialéctico: no se puede separar la lucha teórica contra la religión del trabajo práctico por la emancipación de nuestra clase. Hay que derribar aquello sobre lo que se sustenta la religión, y en nuestra sociedad su principal pilar no es otro que: la explotación, el dominio de la burguesía, para poder dar una batalla efectiva contra la religión no hay otro camino que el de la lucha de clases, la educación de las masas, que a través de ganarse a las mismas con el trabajo práctico y de concienciación pueda conseguir la extinción de la religión. Lograr este objetivo es algo antagónico del sentido que tiene la llamada “guerra total a la religión”. La lucha contra la religión debe estar supeditada a la lucha por la revolución, a la lucha por el socialismo.

En consonancia con todo lo relatado anteriormente, los comunistas entendemos la religión como algo privado, pero privado en lo referente al estado, no para el marxismo ni para el Partido. Esto no quiere decir que queramos perpetuar la religión o que tengamos un posicionamiento cobarde para no asustar a la gente creyente, nada más alejado de la realidad, actuamos así porque somos materialistas dialécticos y porque estamos de verdad por la extinción de la religión. No dejamos nuestra lucha contra ella en un panfleto o en realizar actos anarquistas, queremos atacar las raíces del problema, queremos que las masas adquieran una concepción científica del mundo, queremos relegar a las religiones al museo de historia. Para poder lograr esto necesitamos instruir a las masas de la concepción materialista  que explica los orígenes de las religiones y el porqué de su influencia sobre las masas, que puedan comprender el porqué de la existencia de las religiones y a quien han servido históricamente y para qué. Esta lucha ha de ir de la mano de la lucha práctica de la lucha de clases, que dejará a las organizaciones religiosas al desnudo a los ojos de los obreros.

La unión que produce lucha de clases de los obreros (que sufren la misma explotación sean religiosos o no) es una unión más fuerte de la que puede crear cualquier panfleto antirreligioso. Lenin ponía el ejemplo de las huelgas los obreros conscientes: con una concepción científica pueden influir mucho más en un obrero religioso más atrasado unidos en la lucha de clases, en la práctica de la lucha por sus derechos, por el fin de su explotación que toda la propaganda antirreligiosa y todas las “cruzadas” contra la religión que quieran emprender los anarquistas.

La militancia comunista y la interacción con personas atrasadas con una mentalidad aún religiosa.

Ya Lenin afirmaba incluso la posibilidad de que hasta los sacerdotes pudieran ser miembros del Partido, no digamos ya de un simple creyente. No hacía de la cuestión religiosa una directriz en la cual si eras creyente no podías ni acercarte, dependía de las condiciones materiales, de cuál era la actitud en la práctica del sujeto: si este se acercaba al Partido primando la lucha de clases a su sentimiento religioso, sino hacía proselitismo de sus creencias y acepta los estatutos del Partido y sus principios como propios y adquiría disciplina de Partido, este individuo religioso puede ser miembro del Partido. De hecho, el partido debe buscar que los obreros religioso se acerquen a él, para conseguir concienciarlos y con el trabajo práctico y teórico hacer que adquieran una concepción materialista y por lo tanto científica del mundo.

Sin embargo si el individuo religioso intenta ser parte del partido para hacer proselitismo o prima sus sentimientos religiosos a los principios del Partido y a la lucha de clases este individuo debe ser depurado de forma inmediata del mismo.

En los Partidos Comunistas en España e incluso en los movimientos de masas se trata a los creyentes como apestados con los que no se quiere trabajar. Si un individuo religioso se acerca a una organización comunista lo que suele recibir es desprecio y burlas, cuando si es una persona honrada que solamente quiere trabajar y aportar a la lucha de clases precisamente lo que necesita es se acogido, y trabajar con él concienciándolo hasta que adquiera una concepción científica. Tratar mal y no ganarse a los obreros religiosos solo lleva a que estos se organicen con la reacción y pasen a combatir a las organizaciones obreras, como ya hemos dicho el papel del Partido Comunista aquí es otro.

 Juan Mesana.

[1] Posición del partido obrero ante la religión. Lenin.

 

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