Trabajo de Partido en Europa.

Ya Hoxha habló a finales de los 60 (1) sobre la necesidad de cambiar la forma de trabajar de los Partidos Comunistas de Europa Occidental, partidos que a pesar de romper con el revisionismo imperante seguían llevando a rastras las mismas dinámicas de trabajo que los propios partidos revisionistas. Este problema no es que se haya mitigado con el tiempo precisamente, sino más bien todo lo contrario.

Ante la crisis del movimiento comunista, los partidos europeos no supieron adaptarse correctamente a la nueva situación. Cuando se produjo la ruptura ideológica con los partidos “clásicos” que abrazaron el revisionismo, muchos camaradas honrados decidieron romper con el revisionismo ideológicamente y orgánicamente, creando nuevos partidos antirrevisionistas, pero en este proceso de ruptura arrastraron formas de trabajar características del revisionismo como por ejemplo:

  • Concepción asamblearia del Partido.

Ven al Partido como si de una gran asamblea se tratara, en la que se crea cada vez con más intensidad una burocracia que cada vez será más difícil de atajar. Parecen dos términos contradictorios pero la realidad nos enseña que un extremo engendra al otro, son dos caras de la misma moneda.

Se llega a absurdos de democratismo burgués y se admitirá a cualquiera en el Partido, cosa que pesará gravemente cuando las cosas a nivel represivo se tuerzan y al Partido le cueste sudor y sangre no desaparecer por los errores cometidos con anterioridad. El Partido se llenará de arribistas, cobardes, acomplejados ególatras con aires de grandeza, traidores, anticomunistas e infiltrados.

  • Legalismo.

Dificultad para desarrollar la parte no legal del Partido, que es la principal. Esto está muy relacionado con el subpunto anterior.

Primacía de la lucha por las reformas económicas, normalmente centralizadas en el trabajo sindical.

  • Electoralismo (No todos).

Trabajo centrado de forma irremediable en la lucha electoral, una lucha que sin comprender el papel real que tiene para los comunistas un proceso electoral burgués lleva a una inevitable dependencia de los mismos, por lo que el estado llega a un control de los partidos. El estado no puede controlar la actividad del Partido, aunque lo ilegalizaran y persiguieran jamás debe plegarse a imposiciones de ningún tipo por parte de nadie. El Partido debe trabajar en la línea que él mismo se marca, nadie puede decidir por él.

Es necesaria la ruptura por parte de los Partidos Comunistas, que hemos hablado con anterioridad, con los métodos de trabajo y organización de los revisionistas. La ruptura tiene que ser total, orgánica e ideológicamente.

“Observamos que en Europa los marxistas-leninistas no han llegado todavía a comprender debidamente la necesidad de organizar la actividad del partido en la clandestinidad y la semiclandestinidad. En este sentido influye considerablemente la actividad de los revisionistas. Si bien los nuevos partidos marxista-leninistas no se plantean seguir la vía parlamentaria, tienden a desarrollar toda su actividad de forma legal, como hacen los partidos revisionistas. Piensan que pasando a la semiclandestinidad o la clandestinidad total, no podrían hacer nada. Les parece que no trabajarían haciendo pasar una parte de sus militantes a la clandestinidad a fin de que se conviertan en el núcleo principal de toda la actividad del partido. Por tanto, no comprenden la importancia de crear un núcleo fuerte en condiciones de clandestinidad. “(2)

Es necesario que los Partidos Comunistas adopten también una estructura de Partido de nuevo tipo. A diferencia de la estructura de partido socialdemócrata que tiene  los partidos revisionistas, es decir , que adopten la estructura legal y no legal (con evidente primacía de la segunda sobre la primera), el día que las cosas se tuerzan, el Partido no puede dejar que el enemigo les elimine de la noche a la mañana: debe adaptarse a los métodos de lucha semiclandestinos que permitan la supervivencia del Partido en cualquier situación.

Como ya he dicho el Partido no se debe encasillar  en el espacio que le designa el estado, a la espera de la magnanimidad del mismo y confiando en que les deje actuar. El Partido debe actuar le pese a quien le pese y por encima de quien sea. El Partido Comunista aspira a tomar el poder, a conquistar el socialismo, a implantar la dictadura del proletariado. Debe actuar única y exclusivamente en este camino, lo contrario es traicionar a la clase de la que se supone que es vanguardia.

En estos Partido europeos que rompen con el revisionismo habrá individuos que no compartan por miedo o por falta de visión y formación política estos cambios tan necesarios. Aquellos que no puedan seguir el ritmo del Partido y no estén dispuesto a romper con los métodos revisionistas tienen dos opciones: hacer autocrítica, sobreponerse a sus limitaciones y crecer como militantes comunistas, y poder llegar a convertirse en un ejemplo, o ser depurados, para que puedan volver a militar en un partido revisionista. Como decía Hoxha “Los comunistas son los primeros en el ataque y los últimos en la retirada”; quien no esté dispuesto, ya sabe cuál es su lugar en la historia.

El Partido no se detendrá por nadie, avanza depurándose de sus elementos más inestables.

Notas:

  1. “Comprender y organizar correctamente el trabajo clandestino y legal del Partido, cuestión fundamental de la revolución”. Enver Hoxha.
  2. Ibídem

 

Tomás Garante.

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