EXPERIENCIAS HISTÓRICAS DE LOS PARTIDOS COMUNISTAS.

El análisis del modelo organizativo y métodos de trabajo de los partidos comunistas históricos a lo largo de su existencia, es un objetivo necesario y fundamental para cualquier comunista. Por ello desde la Universidad Obrera dedicaremos varios artículos con el fin de sintetizar todas esas experiencias y sacar las enseñanzas fundamentales del mismo.

En el presente artículo analizaremos brevemente y de manera general  el modelo organizativo y los métodos de trabajo  de los partidos comunistas que no se encuentran en la  legalidad para comparar con la estructura del partido en situación de legalidad (próximos artículos).  Para ello nos nutriremos de la experiencia del PC (b) de la URSS, del PTA de Albania y de los dos grandes Partidos Comunistas que han existido en nuestro estado, el PCE de la época de  José Díaz y el PCE (m-l)  hasta 1992, año de su disolución, durante las etapas en la que los mismos se encontraron en una situación de semiclandestinidad o clandestinidad.

Como ya hemos explicado en otros artículos, la estructura del partido debe adaptarse a las condiciones materiales existentes, si el partido se encuentra en un estado de dominación  autoritaria la mayor parte de su estructura será  clandestina, en cambio, en un sistema democrático el carácter del partido será semiclandestino, parte legal – parte no legal, siendo esta última la más importante.

El paso del partido de una etapa legal a una etapa no legal, supone un cambio en el modelo organizativo y en los métodos de trabajo, este hecho es una necesidad material, pues, si el partido se niega a adaptarse a las nuevas condiciones materiales, no le queda más que claudicar y desaparecer.

En esta transición, la experiencia histórica demuestra que siempre salen a la luz miembros del partido que se niegan a aceptar estos cambios en el modelo organizativo y en los métodos de trabajo, cuando estos se vuelven necesarios, argumentando la violación de los principios fundamentales del centralismo democrático, sin entender que el partido (y, en este caso, su modelo organizativo) debe adaptarse a las nuevas condiciones materiales. Estos “comunistas” que ven el partido como un fin en sí mismo y no como la herramienta principal de la clase obrera, que debe organizar y adoptar los métodos de trabajo que sean   necesarios para defender sus intereses de clase, son un ejemplo claro de burócratas.

Así en los Documentos del II Congreso del PCE-ml se recoge:

« hay que combatir la concepción pequeño burguesa según la cual el partido es un fin en sí, y que su estructura, vida interna y funcionamiento están al margen y por encima de la lucha de clases. Esta es una concepción burocrática a la cual hay que oponer con energía la concepción del partido como parte del proletariado, como instrumento de combate, como destacamento de vanguardia del mismo. El partido tiene su razón de ser y de funcionar en la lucha por los intereses finales de su clase, la clase obrera » [1]

La cuestión central sobre la que versa esta discusión y que estos no llegan o no quieren comprender es: qué se entiende por centralismo democrático, y si este es un fin en sí mismo o es un medio para defender los intereses del proletariado y, por lo tanto, debe adaptarse a las condiciones materiales existentes. Pues bien, esta cuestión es bastante sencilla. El centralismo democrático es el modelo organizativo del partido de nuevo tipo, basado en la centralización, que representa la parte principal de la unidad férrea y  monolítica que exige el partido de nuevo tipo; y de una democracia interna tan amplia como las condiciones materiales lo permitan.  El centralismo democrático tiene una serie de características principales: organización vertical entre los órganos del partido, supeditación de la minoría a la mayoría, disciplina consciente, prohibición de fracciones y crítica y autocrítica. (Publicaremos próximamente otro artículo donde se desarrollen estas características del centralismo democrático). Así lo afirmaba Elena Odena:

« El centralismo significa la supeditación de los órganos inferiores a los superiores. La democracia significa la supeditación de la minoría a la mayoría. Así pues, estos dos principios no están de modo alguno reñidos, sino que por el contrario, son partes inseparables de un todo. Pero en su aplicación pueden surgir ciertas contradicciones entre la democracia y el centralismo… el centralismo y la democracia deben ir unidos. Pero la manera de ensamblarlos debe ser diferente según las circunstancias en las que actúe el partido. En ciertas circunstancias (cuando los partidos gozan de legalidad estable o están en el poder, consolidado) la electividad y revocabilidad de los órganos superiores puede realizarse más o menos completamente. En cambio en condiciones de clandestinidad o semiclandestinidad, guerra civil etc. es preciso ante todo asegurar la disciplina, y no es posible la elección de todos los órganos directivos. En condiciones de clandestinidad, de guerra civil, etc, es preciso asegurar la democracia interna por métodos que no descansen fundamentalmente en  la electividad » [2]

Antes de explicar cuáles son esos métodos que garantizan la democracia interna en defecto de la efectividad, señalaremos algunos ejemplos históricos donde se ha restringido la democracia interna del partido en pos de la adaptación a las condiciones materiales para  la supervivencia del partido y en pro de los intereses del proletariado. Por poner ejemplos sencillos: dentro del PC(b), aunque bien es cierto que se realizaban congresos -a los que asistían pocos delegados y de confianza-, los cargos dentro del partido no fueron designados por elección de abajo a arriba hasta la revolución de febrero de 1917, tras la cual el partido paso de la clandestinidad total a la semiclandestinidad[3].

En el caso del PTA, debido a las condiciones materiales en Albania -guerra de liberalización nacional- aunque bien es cierto que llevó a cabo conferencias, no pudo realizar un congreso hasta Noviembre de 1948 (casi 4 años después de la toma de poder) en el que se aprobaron los primeros estatutos del Partido y en base a ellos se pudo llevar a cabo la ampliación de la democracia interna dentro del partido.  [4]

Tras ver la justeza de la adaptación del centralismo democrático a las condiciones materiales en las que se encuentra el partido, debemos tener en cuenta cuales son los métodos que permiten el máximo desarrollo de la democracia interna dentro de las nuevas condiciones materiales. Entre ellos se encuentran: la electividad de los cargos que sean posibles, como por ejemplo determinadas responsabilidades a nivel de célula; la toma de decisión colectiva dentro de las células; el desarrollo de la crítica y autocrítica, como herramienta fundamental del partido para corregir los fallos, denunciar los abusos de poder por parte de algún dirigente u órgano; el  forjamiento de la disciplina consciente de los militantes, aceptando que las decisiones tomadas por el partido son basadas en la mayoría, ya que en muchos casos el militante no sabrá quiénes han tomado las decisiones y le faltarán datos sobre ello; un control sistemático sobre el cumplimiento de las tareas, y una actitud consecuente de su responsabilidad por parte de cada militante. Todo ello, unido a la justeza de la línea política, permite el máximo desarrollo de la democracia interna posible dentro del partido comunista en condiciones de semiclandestinidad o clandestinidad.

Es necesario que los métodos organizativos se vayan ajustando a cada condición material concreta en la que se encuentre el partido, con la mayor celeridad posible, rompiendo las abstracciones y viejos esquemas, reflejo de tendencias burocráticas dentro del mismo; el método de organización tiene que representar y garantizar la aplicación de la línea política del partido.

MÉTODOS DE TRABAJO

La experiencia histórica de estos partidos ha demostrado, tanto con sus aciertos como en sus errores, la importancia de adaptar los métodos de trabajo con el mayor apremio posible a las nuevas condiciones materiales.  En el paso de una etapa legal a una etapa no legal, al cambiar los métodos de trabajo, se brinda la oportunidad de eliminar todas las tendencias burocráticas, anarquistas y liberalizarte que adolecía.

Existen comunistas que no comprenden que los métodos de trabajo no están separados del modelo organizativo y estos, a su vez, a la línea política como hemos explicado anteriormente. Los métodos de trabajo deben ser aquellos que se ajusten a la línea política y a las condiciones materiales existentes. Los comunistas deben ser capaces de romper con todo esquematismo y abstracciones, y saber analizar los hechos concretos para poder aplicar los métodos de trabajo que mejor se adecuen a las tareas, decisiones y consignas políticas del partido. Hay que ser capaces de llevar la justeza de la línea del partido a la práctica, y ello pasa principalmente por saber adoptar unos métodos de trabajos adecuados.

Sin querer detenernos mucho en estas cuestiones, queríamos hacer hincapié en los métodos de trabajo tanto en los frentes de masas como en las células, pues la historia del Movimiento Comunista ha resaltado la importancia de ello.

Es evidente que para la existencia y desarrollo de los partidos comunistas, estos deben estar en estrecha unión con las masas. En época de clandestinidad o semiclandestinidad, la unión del partido con las masas descansa, con mayor peso que en épocas de legalidad, en los frentes de masas en los que actúan los partidos, pues será su principal enlace con las mismas. Por ello, los comunistas que trabajan en estos deben perder todo tipo de pudor, ser ejemplo dentro de ellos, y defender sin miedo la línea política y el espíritu de su  partido. Solo de esta manera el partido podrá influir en estas y convertirse en la vanguardia de la clase obrera.

Por último, el método de trabajo en las células debe transformarse cualitativamente. Las células son el contacto que tienen las masas con el partido, estás deben representar los valores y principios del mismo, ser la viva imagen de su fuerza y reflejar el papel de vanguardia que debe ser el partido. Las células son el corazón de los partidos comunistas, si en ellas no se siente la fuerza de la línea y el espíritu del partido, sino que simplemente se dedican a aceptar directrices de los órganos superiores, estos partidos están destinados a desaparecer.

Por ello, las células deben ser capaces de analizar su realidad local, realizar propuestas y tomar decisiones sobre aquello que tengan facultades. En épocas de semiclandestinidad o clandestinidad, las células de los partidos comunistas tienen una mayor autonomía para tomar decisiones, siempre dentro de las tareas designadas por los órganos superiores. Por esto la importancia de que vayan aumentando su nivel y capacidad política para poder analizar y tomar las decisiones adecuadas para cada situación concreta.

Dentro de las células, debe hacerse especial hincapié en la lucha contra todo tipo de desviación ya sea liberalismo, como elementos y comportamientos burocráticos, etc…  Deben ser capaces de elevar a un modo cualitativamente superior la toma de decisiones colectivas, a través del desarrollo de los militantes, la participación de los mismos en el debate y la responsabilidad individual a través del uso de la crítica y autocrítica.

Deben ser capaces de designar tareas concretas entre sus integrantes y tener una capacidad de control sistemático sobre el cumplimiento de las mismas. A su vez deben aumentar el número de simpatizantes del partido y acercarlos cada vez más a la línea política del mismo, deben analizarlos y ser capaces de delegar en ellos tareas concretas para que demuestren su apoyo y fidelidad al partido.

La historia de estos partidos ha demostrado que, a pesar de todas las dificultades y obstáculos con las que se enfrente un partido comunista, si este, siguiendo fielmente los principios del marxismo leninismo, adaptada su estructura organizativa y su métodos de trabajo a las condiciones materiales en las que se encuentre, ya sea semiclandestinidad o clandestinidad, el partido es capaz de imponerse a estos obstáculos y dificultades produciendo un desarrollo cualitativo del mismo. Sin embargo, si el partido claudica, y sigue manteniendo la misma estructura organizativa y métodos de trabajo una vez cambiadas las condiciones materiales, el partido desaparece. Esta es una de las verdades objetivas que enseña la historia de los Partidos Comunistas históricos.

“Recordad, camaradas, que solo son buenos aquellos cuadros que no tienen miedo a las dificultades, que no se esconden ante las dificultades, sino que por el contrario, marchan a su  encuentro para superarlas y liquidarlas. Solo en las dificultades se forjan los verdaderos cuadros”. (Stalin).

 

Julio Moreno.

[1] Documentos del II Congreso del PCE (m-l)

[2] Elena Ódena. Notas Para la Escuela del Partido. Escritos Políticos Vol. 2

[3] Historia del Partido Comunista (Bolchevique) de la URSS tomo 2, compendio redactado por una comisión del comité central del PC (b) de la URSS aprobado en 1938 por el CC.

[4] Historia del Partido del trabajo de Albania. Instituto  de Estudios Marxistas-leninistas adjunto al CC del PTA.

 

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