La cultura de la lucha de clases

Es habitual observar, en medios cada vez más amplios, una fuerte difusión relacionada con la “resistencia” ejercida contra diferentes tipos de imposición. Ya sea resistencia a la opresión nacional, lucha contra el régimen de turno, confrontar la imposición religiosa en tal o cual parte del mundo. Está claro que los medios de comunicación españoles darán eco, por ejemplo, a la opresión que sufren los ciudadanos de Corea del Norte – sin pretender ensalzar la línea política que llevan, muy alejada del marxismo leninismo – mientras que hacen oídos sordos a lo que ocurre en Arabia Saudí o Catar. En resumen, los medios de comunicación no son ajenos a las reglas del juego del imperialismo.

Existen otras luchas y reivindicaciones que no son en absoluto reivindicadas, al menos si se trata de un problema de dentro de nuestras fronteras. Podemos referirnos aquí a la lucha contra los desahucios, problema de primer orden en España que se cobra muchas víctimas; o al de los presos políticos. Mientras niegan la existencia de presos políticos en España, nos bombardean con la propaganda de grandes partidos, con la palabra obrero entre sus siglas, que piden a voz en grito la liberación de los presos políticos en Venezuela. Es decir, la venda del imperialismo se pone en los ojos de la población. Lo que pasa en Venezuela se convierte en una cuestión de estado, pero el mismo problema en nuestro estado es una cuestión que a nadie interesa.

Lo mismo podemos decir de las luchas por unas mejores condiciones laborales, por la pobreza, la lucha estudiantil o sindical, las pensiones…todas luchas parciales que camuflan la verdadera cara de la lucha de clases. Es esa difusión por medios mayoritarios una de las grandes herramientas de la burguesía. Camuflan y aíslan las luchas parciales de la lucha de la clase obrera por reivindicar lo que es suyo por naturaleza. Se difumina el objetivo estratégico la clase obrera: el fin de la explotación del hombre por el hombre.

No es solo un problema de los medios mayoritarios, sino también los que supuestamente abanderan todas y cada una de esas luchas. Flota una obsesión tremenda por descartar el vocabulario de clase de una reivindicación parcial. Debe huirse de la palabra “obrero” en pos de un mayor entendimiento de la cuestión. Si bien estas conquistas deben realizarse, resulta contradictorio que los propios obreros – o quienes les “abanderan” en sus luchas parciales – olvidan cuál es su objetivo estratégico.

“La clase obrera necesita conquistar las reivindicaciones democráticas de carácter general sólo como medio para desbrozar el camino que conduce a la victoria sobre el enemigo principal de los trabajadores: el capital.”

 V.I. Lenin

En concreto la lucha por el vocabulario revolucionario, el de la clase obrera, es una cuestión especialmente olvidada en los espacios de participación política. Es en estos espacios donde los obreros deben participar para defender sus derechos, pero sin olvidar cuál es la raíz de su explotación. Sin perder de vista la táctica y la estrategia, no debemos obviar que este aspecto forma parte de la lucha ideológica reivindicar el vocabulario revolucionario que emancipó a la clase obrera rusa hace un siglo. Si las leyes del marxismo leninismo están vigentes, tal como demuestra el propio imperialismo, también sus expresiones revolucionarias.

El miedo que se tiene a aspectos como este tiene su origen en la infiltración burguesa en la lucha política que deben encabezar los obreros más capaces. Es importante respetar el legado que nos dejaron los revolucionarios que vinieron antes que nosotros. Recoger su herencia histórica, adaptándola a la realidad material concreta, pero sin desvirtuar la lucha de clases.

Como estamos viendo, la infiltración burguesa ha llegado lejos en estas reivindicaciones. Han llegado a diluir la lucha de clases de las reivindicaciones parciales hasta el punto que incluso quienes deben defender a la clase obrera critican y avergüenzan a la lucha de clases. Pero, ¿cuál es la solución a esta situación, más allá de reivindicar el vocabulario revolucionario? En primer lugar, con la existencia de un verdadero partido comunista de nuevo tipo, que destierre las “formas amables” de la socialdemocracia y conquiste los espacios políticos. Debe ser la clase obrera, con el partido a la cabeza, quien tome esas luchas.

Serán los obreros más capaces, militantes de su partido de nuevo tipo, quienes hagan de la cuestión nacional una lucha donde lo primero sea la clase obrera, respetando el derecho de autodeterminación. Serán estos mismos quienes lideren la lucha por la III República en España sin ver el enemigo en la monarquía como ente abstracto, sino en la dominación de la oligarquía financiera. Ellos serán quienes lideren la lucha sindical, apartándola de esas mafias corruptas y traidoras que entregan la cabeza de nuestros hermanos de clase en bandeja de plata.

Debemos asimismo aplicar a este liderazgo las ventajas de la tecnología actual. Debemos explotar todos los medios a nuestro alcance con un fin revolucionario y transformador. No podemos seguir encubriendo la lucha de clases. Al contrario, debemos excavar hasta verla en todas las luchas parciales en las que la clase obrera debe participar y las cuales debe liderar. Dicho de otro modo, todas las luchas parciales, enumeradas y por enumerar, no son sino expresiones de la propia lucha de clases.

José del Valle.

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