PROBLEMAS DE LA REVOLUCIÓN CHINA. Stalin.

Tesis para los propagandistas, aprobadas por el CC del PC(b) de la URSS.

 

  1. Perspectivas de la revolución china

Hechos principales que determinan el carácter de la revolución china:

  1. a) situación semicolonial de China y dominio económico y financiero del imperialismo;
  2. b) yugo de las supervivencias feudales, acentuado por el yugo del militarismo y la burocracia;
  3. c) creciente lucha revolucionaria de las masas de millones de obreros y de campesinos contra la opresión ejercida por los feudales y los funcionarios, contra el militarismo, contra el imperialismo;
  4. d) debilidad política de la burguesía nacional, su dependencia del imperialismo, su temor ante las proporciones del movimiento revolucionario;
  5. e) creciente actividad revolucionaria del proletariado, aumento de su prestigio entre las masas de millones de trabajadores;
  6. f) existencia de la dictadura proletaria en un país vecino de China.

De ahí dos posibles caminos de desarrollo de los acontecimientos en China:

o bien la burguesía nacional destrozará al proletariado, cerrará un trato con el imperialismo y se pondrá a su lado en campaña contra la revolución, para terminar ésta con el establecimiento de la dominación del capitalismo;

o bien el proletariado apartará del camino a la burguesía nacional, consolidará su propia hegemonía y llevará tras de sí a las masas de millones de trabajadores de la ciudad y del campo, para vencer la resistencia de la burguesía nacional, conseguir el triunfo completo de la revolución democrático- burguesa y encauzarla después gradualmente hacia la revolución socialista, con todas las consecuencias que de esto se desprenden.

Una de dos.

La crisis del capitalismo mundial y la existencia de la dictadura proletaria en la URSS, cuya experiencia puede ser bien aprovechada por el proletariado chino, facilitan considerablemente la posibilidad de que la revolución china siga el segundo camino.

De otro lado, el imperialismo mantiene, en lo fundamental, un frente único en su ofensiva contra la revolución china; ahora no hay entre los imperialistas la escisión y la guerra que existían en el campo del imperialismo, por ejemplo, en vísperas de la Revolución de Octubre y que debilitaban al imperialismo; este hecho nos dice que la revolución china encontrará en su camino hacia la victoria muchas más dificultades que la revolución rusa y que, en el curso de la revolución china, habrá muchos más tránsfugas y traidores que en el período de la guerra civil en la URSS.

Por eso, la lucha entre estos dos caminos es un rasgo característico de la revolución china.

Precisamente por eso, la tarea principal de los comunistas es luchar por el triunfo del segundo camino de la revolución china.

 

  1. Primera etapa de la revolución china

En el primer período de la revolución china, en el período de la primera marcha al Norte, cuando el ejército nacional se acercaba al Yang-tse-kiang, obteniendo una victoria tras otra, y el poderoso movimiento de los obreros y campesinos no había tenido aún tiempo de desplegarse, la burguesía nacional (no los compradores[1]) estaba al lado de la revolución. Fue ésta una revolución del frente único nacional.

Eso no significa que no hubiera contradicciones entre la revolución y la burguesía nacional. Significa únicamente que la burguesía nacional, al apoyar a la revolución, trataba de utilizarla para sus fines, de modo que, orientándola principalmente hacia las conquistas territoriales, perdiese amplitud. La lucha entre la derecha y la izquierda en el Kuomintang fue, en dicho período, reflejo de estas contradicciones. La tentativa de Chang Kai-shek de expulsar del Kuomintang a los comunistas en marzo de 1926, fue el primer intento serio de la burguesía nacional para poner freno a la revolución. Como se sabe, el CC del PC(b), de la URSS estimaba ya entonces «necesario atenerse a la línea de que el Partido Comunista permanezca dentro del Kuomintang», estimaba

 

Esta línea iba encaminada al desarrollo de la revolución, a la colaboración estrecha de los izquierdistas y los comunistas dentro del Kuomintang y en el gobierno nacional, al robustecimiento de la unidad del Kuomintang y, al mismo tiempo, al desenmascaramiento y aislamiento de los kuomintanistas de derecha, a la subordinación de los derechistas a la disciplina del Kuomintang, a la utilización de la derecha, de sus relaciones y experiencia, si se sometían a la disciplina del kuomintang, o su expulsión del Kuomintang si vulneraban esta disciplina y traicionaban los intereses de la revolución.

Los acontecimientos subsiguientes confirmaron por entero lo acertado de esta línea. El poderoso desarrollo del movimiento campesino y la organización de uniones campesinas y comités campesinos, la pujante ola de huelgas en las ciudades y la creación de consejos sindicales, el avance victorioso de las tropas nacionales hacia Shanghai, asediado por la flota y las tropas de los imperialistas, y otros hechos semejantes dicen que la línea adoptada entonces era la única acertada.

Sólo esta circunstancia puede explicar que la intentona de los derechistas, de escindir en febrero de 1927 el Kuomintang y de crear en Nan-chang un centro nuevo, fracasara por la repulsa unánime del Kuomintang revolucionario en Wuhan.

Pero esa intentona era indicio de que en el país se operaba una reagrupación de las fuerzas de clase, de que los derechistas y la burguesía nacional no iban a conformarse e intensificarían su labor contra la revolución.

El CC del PC(b) de la URSS tenía, por eso, razón al decir en marzo de 1927 que:

  1. a) «actualmente, a consecuencia de la reagrupación de las fuerzas de clase y de la concentración de los ejércitos imperialistas, la revolución china atraviesa un período crítico y sus victorias sólo serán posibles con una orientación enérgica hacia el desarrollo del movimiento de masas»;
  2. b) «es necesario orientarse al armamento de los obreros y los campesinos, es necesario convertir los comités campesinos en organismos que de hecho ejerzan el Poder y dispongan de grupos armados de defensa local»;
  3. c) «el Partido Comunista no debe ocultar la política traidora y reaccionaria de los kuomintanistas de derecha y debe movilizar a las masas en torno al Kuomintang y al Partido Comunista Chino desenmascarando a los derechistas» (3 de marzo de 1927).

Era fácil comprender, por ello, que el vigoroso auge de la revolución, por un lado, y la presión de los

imperialistas en Shanghai, por otro, no podrían por menos de arrojar a la burguesía nacional china al campo de la contrarrevolución, del mismo modo que la toma de Shanghai por las tropas nacionales y las huelgas de los obreros de esta ciudad no podrían por menos de unir a los imperialistas para sofocar la revolución.

Así ha ocurrido. La masacre de Nankín fue, en este sentido, la señal para un nuevo deslindamiento de las fuerzas chinas en lucha. Al disparar sobre Nankín y presentar su ultimátum, los imperialistas querían decir que buscaban el apoyo de la burguesía nacional para la lucha conjunta contra la revolución china.

Al ametrallar los mítines obreros y organizar su golpe, Chang Kai-shek, como en respuesta a la invitación de los imperialistas, anunciaba que estaba dispuesto a ir con la burguesía nacional al contubernio con los imperialistas, contra los obreros y los campesinos de China.

 

III. Segunda etapa de la revolución china

El golpe de Chang Kai-shek indica que la burguesía nacional ha abandonado la revolución, que ha nacido un centro de la contrarrevolución nacional y se ha cerrado el trato de los kuomintanistas de derecha con el imperialismo, contra la revolución china.

El golpe de Chang Kai-shek significa que en el Sur de China habrá de ahora en adelante dos campos, dos gobiernos, dos ejércitos, dos centros: el centro de la revolución, en Wuhan, y el centro de la contrarrevolución, en Nankín.

El golpe de Chang Kai-shek significa que la revolución ha entrado en la segunda etapa de su desarrollo, que ha empezado un viraje de la revolución del frente único nacional a la revolución de las masas de millones y millones de obreros y campesinos, a la revolución agraria, la cual intensificará y ensanchará la lucha contra el imperialismo, contra la gentry y los terratenientes feudales, contra los militaristas y el grupo contrarrevolucionario de Chang Kai-shek.

Esto significa que la lucha entre los dos caminos de la revolución, entre los partidarios de llevarla adelante y los partidarios de ponerle término, se agudizará de día en día, ocupando todo el actual período de la revolución.

Esto significa que el Kuomintang revolucionario, en Wuhan, se irá convirtiendo de hecho, con una lucha enérgica contra el militarismo y el imperialismo, en el órgano de la dictadura democrático-revolucionaria del proletariado y el campesinado, mientras que el grupo contrarrevolucionario de Chang Kai-shek, en Nankín, apartándose de los obreros y los campesinos y acercándose al imperialismo, compartirá, en fin de cuentas, la suerte de los militaristas.

Pero de esto se deduce que la política de conservación de la unidad del Kuomintang, la política de aislamiento de los derechistas dentro del Kuomintang y de su utilización con fines revolucionarios, no responde ya a las nuevas tareas de la revolución. Esta política debe ser sustituida por la política de expulsión enérgica de los derechistas del seno del Kuomintang, por la lucha decidida contra los derechistas hasta su completa eliminación política, por la política de concentración de todo el Poder del país en manos del Kuomintang revolucionario, del Kuomintang sin los elementos de derecha, del Kuomintang como bloque de los kuomintanistas de izquierda y los comunistas.

De esto se deduce, además, que la política de estrecha colaboración de los izquierdistas y los comunistas en el seno del Kuomintang adquiere, en la actual etapa, vigor e importancia particulares; que esta colaboración refleja la alianza de obreros y campesinos que se está formando fuera del Kuomintang; que sin esa colaboración la revolución no puede vencer.

De esto se deduce también que lo que dará principalmente fuerza al Kuomintang revolucionario es el desarrollo sucesivo del movimiento revolucionario dé los obreros y los campesinos y el fortalecimiento de sus organizaciones de masas -los comités campesinos revolucionarios, los sindicatos obreros y demás organizaciones revolucionarias de masas-, como elementos preparatorios de los futuros Soviets; que la garantía principal de la victoria de la revolución reside en una mayor actividad revolucionaria de las masas de millones de trabajadores y que el principal antídoto contra la contrarrevolución es armar a los obreros y a los campesinos.

De esto se deduce, por último, que, al luchar en las mismas filas con los kuornintanistas revolucionarios, el Partido Comunista debe conservar más que nunca su independencia, como condición necesaria para asegurar la hegemonía del proletariado en la revolución democrático-burguesa.

 

  1. Errores de la oposición

El error principal de la oposición (Rádek y compañía) es que no comprende el carácter de la revolución china, no comprende qué etapa atraviesa en el momento presente esta revolución, no comprende su actual situación internacional.

La oposición pide que la revolución china se desenvuelva al mismo ritmo, más o menos, que marchó la Revolución de Octubre. La oposición se muestra descontenta de que los obreros de Shanghaí no aceptaran el combate decisivo contra los imperialistas Y sus secuaces.

Pero no comprende que la revolución china no puede avanzar rápidamente, entre otras cosas porque la situación internacional es hoy menos favorable que

en 1917 (no hay guerra entre los imperialistas).
No comprende que no se puede aceptar el combate decisivo en condiciones desfavorables, cuando las reservas no han sido concentradas todavía; los bolcheviques, por ejemplo, no aceptaron tampoco el combate decisivo ni en abril ni en julio de 1917.
 La oposición no comprende que no eludir el combate decisivo en condiciones desfavorables (cuando se puede eludir) significa facilitar la obra de los enemigos de la revolución.

La oposición pide la formación inmediata de Soviets de diputados obreros, campesinos y soldados en China. Pero ¿qué significa crear los Soviets ahora?

En primer lugar, no es posible crear los Soviets en cualquier momento: se crean sólo en el período de particular ascenso del oleaje revolucionario.

En segundo lugar, los Soviets no se crean para dedicarse a la charlatanería: se crean, ante todo, como órganos de lucha contra el Poder existente, como órganos de lucha por el Poder. Así fue en 1905. Así fue en 1917.

Pero ¿qué significa crear los Soviets actualmente en la zona del gobierno de Wu-han, por ejemplo? Significa dar la consigna de lucha contra el Poder vigente en esa zona. Significa dar la consigna de crear nuevos órganos de Poder, dar la consigna de lucha contra el Poder del Kuomintang revolucionario, que integran los comunistas en bloque con los kuomintanistas de izquierda, pues el único Poder que allí hay ahora es el del Kuomintang revolucionario.

Significa también confundir la tarea de formar y robustecer las organizaciones de masas de los obreros y los campesinos, como son los comités de huelga, las uniones y los comités campesinos. los consejos sindicales, los comités fabriles, etc., en los que ya ahora se apoya el Kuomintang revolucionario, con la tarea de crear el sistema soviético como tipo nuevo de Poder del Estado, para reemplazar el Poder del Kuomintang revolucionario.

Significa, en fin, no comprender qué etapa atraviesa actualmente la revolución china. Significa poner en manos de los enemigos del pueblo chino nuevas armas para la lucha contra la revolución, para fabricar nuevas leyendas acerca de que en China no se produce una revolución nacional, sino una trasplantación artificial de la «sovietización moscovita».

Así, pues, la oposición hace el juego a los enemigos de la revolución china al plantear la consigna de crear actualmente los Soviets.

La oposición no estima conveniente la participación de los comunistas en el Kuomintang. La oposición estima conveniente, por tanto, que el Partido Comunista se retire del Kuomintang. Pero ¿qué significa la retirada del Partido Comunista del Kuomintang ahora, cuando toda la jauría imperialista y todos sus secuaces exigen que se expulse a los comunistas del Kuomintang? Significa abandonar el campo de batalla y desamparar a los aliados del Partido en el Kuomintang, con gran contento de los enemigos de la revolución. Significa debilitar el Partido Comunista, torpedear el Kuomintang revolucionario, facilitar la obra de los Cavaignac de Shanghaí y poner la bandera del Kuomintang, la más popular en China, en manos de los kuomintanistas de derecha.

Eso es, precisamente, lo que exigen ahora los imperialistas, los militaristas y los kuomintanistas de derecha.

Resulta, pues, que la oposición hace el juego a los enemigos de la revolución china al manifestarse partidaria de que el Partido Comunista se retire actualmente del Kuomintang.

El reciente Pleno del CC de nuestro Partido tenía, por eso, completa razón al rechazar de plano la plataforma oposicionista.

 

 

Publicado el 21 de abril de 1927 en el núm. 90 de «Pravda».

  1. V. Stalin

 

[1] Compradores: intermediarios entre el capital extranjero y el mercado local, que constituyen parte de la gran burguesía comercial indígena en las colonias y los países dependientes. En China, los compradores fueron agentes del imperialismo extranjero y enemigos jurados de la revolución china de los años 1925-1927.

 

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