Contra el economicismo. Estudio sobre el II CONGRESO DEL POSDR. LA LUCHA POR CONSTITUIR EL POSDR COMO UN PARTIDO DE NUEVO TIPO.

 

La situación en la que se encontraba el POSDR  en la etapa anterior al II congreso era preocupante. El Comité Central elegido en el I congreso fue detenido poco tiempo después de su elección, quedándose el partido sin un comité central hasta el II congreso. La desarticulación orgánica y la dispersión ideológica eran las señas de identidad del POSDR. Lenin, analizando la situación del partido y la marcha ascensional del movimiento obrero ruso próximo a una revolución, sabía que para que el POSDR se convirtiera en el partido de vanguardia que dirigiese al proletariado ruso, el II congreso debía marcar un antes y un después en la constitución del partido, debía solucionar todos aquellos errores ideológicos y organizativos de los que adolecía:

  • Debía eliminar la desviación ideológica y organizativa, en especial dentro de los camaradas jóvenes influenciados por el populismo y el economicismo, y que solo conocían el marxismo por las publicaciones de los marxistas legalistas.
  • Se debía eliminar el regionalismo y el localismo dentro de las filas del partido. Debía crearse un partido centralizado, los camaradas debían prestar la mayor parte de su esfuerzo a la unidad monolítica, tanto en el aspecto ideológico como orgánico, que necesita el partido de vanguardia, y no solamente centrar su actividad en su ámbito local.
  • Se debía eliminar los grupos fraccionalistas que existían dentro del POSDR, en especial la fracción economicista, los cuales poseían órganos de prensa propios como “Rabochia Mils” (El pensamiento Obrero) y “Rabochee Dielo” (la causa obrera). En estos momentos donde todavía no existía una cohesión ideológica ni orgánica, la eliminación de esta fracción revisionista suponía una de las tareas esenciales para la constitución del partido revolucionario.

Los economicistas se caracterizaban por:

  • Negar la lucha política. Para estos la lucha por los intereses inmediatos, es decir, la lucha económica por la defensa de los intereses económicos del obrero, era la lucha fundamental del proletariado. Para ellos la lucha política era de incumbencia de los sectores progresistas de la  burguesía, o la relegaban a una lucha secundaria por debajo de la lucha económica.

 

  • Sobrestimaban la importancia del movimiento espontáneo. Afirmaban que el partido únicamente tiene que seguir al movimiento espontáneo, es decir, estar a su zaga. El partido  no tenía la legitimidad de dirigirlo, y todo intento era considerada como una coacción al movimiento obrero. En este culto a la espontaneidad y al seguidismo consistía la táctica que debía seguir el partido según los economicistas.  A Esta  táctica se la denominaba “táctica proceso”.  Este culto a la espontaneidad les conllevó a  apoyar los actos terroristas que se perpetraban en esta etapa de auge del movimiento obrero en Rusia.

 

  • Al llevar a cabo este culto a la espontaneidad, negaban la necesidad de un partido que se pusiese a la cabeza y guiase el auge revolucionario.  Entendían que el partido era un elemento secundario, negaban el papel de vanguardia del partido, afirmando que el partido debía convertirse en una organización obrera más, que debía situarse a la retaguardia del movimiento obrero.

 

  • Renegaban de la centralización de partido, para ellos lo importante era el trabajo local de cada comité. El partido debía ser una organización de masas más, no veían necesario que este estuviera compuesto por revolucionarios profesionales, sino que cualquiera podía formar parte del partido.

 

  • Infravaloraban la importancia del elemento consciente, y de la importancia de dotar al partido de una teoría de vanguardia. Para estos, elevar el nivel de conciencia de la clase obrera, que el partido estuviese conformado por solo los elementos más conscientes de nuestra clase y que estuviese armado por una teoría de vanguardia, eran unas características propias de doctrinarios. Este punto queda totalmente reflejado en esta frase: ”lo que a nosotros nos incumbe es el movimiento obrero, las organizaciones obreras que tenemos aquí en nuestra localidad, y el resto no es más que invención de los doctrinarios, “sobrestimación de la ideologia”1.

Por otra parte la negación de una teoría de vanguardia, les llevó a apoyar la libertad de crítica, tan de moda dentro de los discípulos de Berstein, y que se encontraba a la orden del día dentro de los partidos de la II internacional.  La libertad de crítica  suponía permitir la entrada de las corrientes revisionistas dentro de los partidos de vanguardia, conllevaba a convertir al partido revolucionario a un partido de reformista.

 

Con el fin de que el II Congreso tomara los acuerdos que corrigiese todos los defectos que adolecía el POSDR,  Lenin escribió meses antes del congreso el famoso folleto  “¿Qué hacer?”. El objetivo de este folleto era ganar a la mayoría de los militantes del partido antes del congreso, para que estos fuesen consciente de los tareas  históricas que debía marcarse el partido, y la estructura y composición  que debía tener  para la consecución de los objetivos. En esta obra, destinada principalmente  a la lucha contra todas las desviaciones economicistas,  desarrolló los siguientes principios fundamentales del marxismo leninismo:

  • la lucha de clases es ante todo una lucha política. El objetivo del proletariado no es conseguir mejoras económicas por parte de la clase dominante, como afirman los economicistas, sino tomar el poder, derrocar a la clase dominante e instaurar la dictadura del proletariado, por eso la lucha principal es la lucha política.  La lucha por los intereses económicos, es una lucha parcial, que debe estar guiada por una política revolucionaria que sirva para educar políticamente a la clase obrera,  y que les conciencie, de que la única forma de derrocar al capitalismo, es constituir la dictadura del proletariado. La lucha económica es una lucha que debe estar subordinada a la lucha política.

 

  • El modelo de organización del partido es el centralismo democrático.  El centralismo es  el eje fundamental de la estructura del partido. Niega la posibilidad de fracciones y se convierte en una característica fundamental para que el partido se convierta en el estado mayor de la clase obrera en su batalla contra la burguesía. Por otra parte el partido debe organizarse en base al democratismo, adaptándolo a las condiciones materiales en las que se encuentre. En su lucha contra el economicismo, que contiene en sí mismo dos elementos opuestos, como son el culto a la espontaneidad y el burocratismo dentro de la organización, que conllevaba a una concepción burguesa de la democracia interna dentro del partido. Lenin atacó duramente esta concepción infantil de la democracia dentro del partido:

“el único principio de organización serio a que deben atenerse los dirigentes de nuestro movimiento tiene que ser el siguiente: la más secreta discreción conspirativa, la más rigurosa selección de afiliados y la preparación de revolucionarios profesionales. Si se cuenta con estas cualidades, está asegurado algo mucho más importante que el “democratismo”, a saber: la plena y fraternal confianza mutua entre los revolucionarios. .. Y Cometeríamos un gran error si creyéramos que, por ser imposible un control verdaderamente “democrático”, los afiliados a una organización revolucionaria se convierten en incontrolados: no tienen tiempo de pensar en las formas pueriles de democracia (democracia en el seno de un apretado grupo de camaradas entre los que reina la plena confianza mutua), pero sienten muy vivamente su responsabilidad.”2

 

  • El partido debe estar conformado por un grupo reducido de revolucionarios profesionales. Estos deben dedicar todo su tiempo a la actividad revolucionaria, deben especializarse en estas tareas. El partido para convertirse en vanguardia debe tener relación con su clase, no puede estar separada de la misma. El partido es un destacamento de la clase obrera pero no un destacamento cualquiera sino que es la forma más alta de organización, destinada a dirigir a su clase y a las otras organizaciones de la misma. Entender el papel de vanguardia del partido es primordial, para la consecución de un partido de vanguardia, el partido es cualitativamente distinto tanto en sus objetivos, como en su forma de organización de los otras organizaciones de masas del proletariado (Sindicatos, colectivos juveniles etc..). Estas organizaciones de masas deben ser lo más amplias posibles, deben de ser capaces de agrupar al mayor número de miembros de nuestra clase, no es necesario una disciplina rigurosa ni que esté compuesta por solamente por elementos conscientes, pues su objetivo fundamental no es derrocar el capitalismo, sino ser la correa de transmisión entre el partido y la clase obrera. Por otro lado el partido, debe estar compuesto solamente por revolucionarios profesionales, solo por los elementos más conscientes de nuestra clase, el partido debe ser un grupo reducido de revolucionarios que se rijan por la más rigurosa disciplina y centralización, dispuesto a consagrar su vida por su clase.

 

  • El partido debe convertirse en el Estado Mayor de nuestra clase que la dirija en la lucha contra la burguesía. El partido no se sitúa a la zaga del movimiento espontáneo, sino que los dirige hacia su victoria. Analiza las condiciones materiales existentes, y traza las estrategias y tácticas que deben seguir. Al contrario de lo que afirmaban los economicistas esto no daña el auge y la fuerza del movimiento espontáneo sino que lo refuerza, los cohesiona, lo dirige hacia la batalla decisiva, es el arma fundamental que necesita.

 

 

  • La importancia del elemento consciente. Como hemos mencionado anteriormente el partido no puede descender al nivel de conciencia de las masas, el partido solo está compuesto por los elementos más conscientes de nuestra clase, bajar el nivel de conciencia de los elementos del partido al de las masas, es convertir al partido en una organización obrera más, es eliminar y destruir el partido, significa eliminar su capacidad como vanguardia. Como afirmaba Lenin el movimiento espontáneo es solo la fase embrionaria del elemento consciente, que muestra la necesidad de un partido de vanguardia, que los guie, que este conformado por revolucionarios conscientes. El partido debe elevar el nivel de conciencia de los obreros al nivel del partido, no descender a su nivel.

 

  • El partido debe estar dotado de una teoría revolucionaria. El partido de vanguardia debe estar pertrechado de  una teoría de vanguardia, el marxismo leninismo. Renegar de una teoría revolucionaria impide que el partido analice las condiciones materiales en las que se encuentra, y en base a ellas trace las estrategias y táctica. Nuestra teoría es una teoría revolucionaria que no se limita a analizar la realidad sino que su objetivo fundamental es transfórmala. Lenin alertaba que si el partido se aleja de la teoría permitiendo la libertad de crítica, se convierte en una herramienta inútil, pierde su esencia revolucionaria, y permite la entrada del revisionismo en el partido lo que conlleva a su destrucción, y a convertirse en un apéndice de la burguesía.  Ello se resume en su cita celebre, sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria, que encontramos en esta obra.

 

 II CONGRESO.

Tras la crítica demoledora realizada por Lenin, dentro del POSDR los iskristas se consolidaron como   mayoría, considerándose dentro del partido el término economicistas como un insulto.  Al congreso asistieron 43 delegados, de los cuales 33 eran iskristas( 24 leninistas y 9 poco consecuentes que seguían a Martov), los adversarios declarados de iskra poseían 8 votos. Por otro lado habia 10 delegados que vacilaban entre estos.

El congreso tenía dos tareas principales: aprobar el programa del partido y establecer los estatutos y los principios organizativos.

El programa propuesto por Lenin fue aprobado sin mucha discusión, aunque si se encontró oposición sobre todo en la cuestión de la dictadura del proletariado y el derecho de autodeterminación. El programa Leninista consistía en dos partes: un programa mínimo que trazaba la línea que debía seguir el partido en  la revolución democrático-burguesa de Rusia, es decir, el derrocamiento del zarismo, la instauración de la República democrática, la jornada de 8 horas, la destrucción de todos los vestigios feudales en el campo, y la devolución a los campesinos de todas las tierras robadas por parte de los terratenientes.  Por otro lado el programa máximo, que marcaba que el partido  tenía como fin la revolución socialista, el derrocamiento del capitalismo y la instauración de la dictadura del proletariado. Este programa se mantuvo hasta el VIII Congreso.

El problema  principal del II Congreso llegó a la hora de  la aprobación de los estatutos del Partido. Sobre todo a la hora de la aprobación del primer artículo en el que se establecía quien podía ser miembro del partido. Por una parte estaba la fórmula de Lenin en la que se establecía que para ser miembro del partido se debía de estar en alguna de sus organizaciones, aceptar el programa y los estatutos y contribuir económicamente. Por otra parte la fórmula de Martov,  que  permitía que se considerase militante aquellos que no se encontraban en ninguna de sus organizaciones.  La fórmula de Martov permitía que todo simpatizase, huelguista, o intelectual que no se encontrase organizado se considerarse militante del partido. Permitía que se destruyera la disciplina del partido, eliminaba el carácter de vanguardia del mismo, pues cualquiera podía ser miembro del mismo. Rompía con la centralidad del partido, pues no hacía falta estar en ninguna organización del partido para ser miembro de este. Convertía al partido en una organización obrera más, era la antítesis del modelo organizativo del partido de nuevo tipo que quería Lenin. La fórmula de Martov obtuvo la mayoría, gracias al apoyo  de los  enemigos del iskrismo y el grupo vacilante, entre los que se encontraba Trosky. Como podemos ver el II Congreso no se encontró a la altura de las necesidades en materia organizativa.

AGUDIZACION DE LA LUCHA  DENTRO DEL POSDR TRAS EL II CONGRESO

Tras el II congreso los mencheviques intentaron destruir todos los acuerdos tomados en el congreso  contrarios a su postura. Exigieron que se añadieran más miembros mencheviques a los órganos centrales elegidos por el congreso, y que  por decisión del congreso eran en su mayoría bolchevique.  A su vez crearon una fracción dentro del partido con su propio órgano central, conformado principalmente por Martov, Trosky y Axelrod. Plejanov ante esta situación y traicionando los acuerdos del II congreso, votó a favor de que se añadieran nuevos mencheviques al órgano de dirección de iskra y de esta manera estos obtuvieron la mayoría dentro del órgano de dirección periódico.  Tras esta conspiración, Lenin dimitió del órgano de dirección de Iskra, para hacerse fuerte dentro del CC del partido, todavía de mayoría bolchevique, y poder eliminar a los mencheviques y los oportunistas. Esta traición marca un antes y un después en Iskra, conociéndose la etapa en la que Lenin estaba al frente de iskra como la vieja iskra, y la etapa en la que estaban al frente los mencheviques y los oportunistas, como la nueva iskra.

A su vez Lenin escribió “Un paso adelante dos atrás”, denunciando la traición al partido y a los acuerdos del II Congreso  de los mencheviques y los oportunistas. Asentó los principios del partido de nuevo tipo que desarrolló en su obra “¿Qué Hacer?”, en especial  los principios del centralismo democrático: La supeditación de la minoría a la mayoría, la disciplina consciente, el principio jerárquico, el partido como partido de vanguardia y forma de organización superior del proletariado etc…

Bajo la dirección de Lenin, los bolcheviques empezaron los preparativos para el III Congreso y apareció el nuevo periódico bolchevique Vperiod.

 

Bibliografía:

  1. ¿Qué hacer?. Lenin.

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.Julio Moreno.

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