LA TEORÍA DE LA REVOLUCIÓN LENINISTA Y LA EXPERIENCIA DE LA REVOLUCIÓN DE 1905

LA TEORÍA DE LA REVOLUCIÓN LENINISTA Y LA EXPERIENCIA DE LA REVOLUCIÓN DE 1905.

Contexto de la Rusia Zarista durante la revolución de 1905.

  1. Guerra ruso-japonesa.

A finales del siglo XIX, los estados imperialistas empezaron a repartirse los países del Océano pacifico, entre dichos países tenía principal importancia la disputa por el control de China.  En esta lucha entre las potencias imperialistas surgió el choque entre la Rusia Zarista y Japón por la dominación de una parte de China.  Sin declaración de guerra previa, Japón asaltó en 1904 los territorios dominados por Rusia, empezando así la guerra entre estas dos potencias.

El gobierno Zarista, teniendo en cuenta sus condiciones internas -el auge del movimiento revolucionario- pensó que la guerra contra otra potencia serviría para frenar el auge de la lucha de clases interna en el país, uniendo a todas las clases bajo la defensa de los “intereses de la patria”. Pero como nos demuestra la historia una guerra de rapiña solo sirve para enriquecer a la burguesía, mostrando al proletariado y a las clases explotadas bajo el capitalismo de las manera más cruentas con la muerte de sus hermanos en el frente y las más agudas hambrunas, que las guerras imperialistas no favorecen a la patria, sino simplemente a la burguesía.  Por ello, tras la pérdida de la guerra de la forma más ridícula e infantil por parte de Rusia, incluyendo la cesión de territorios antes dominados por esta, la lucha de clases no disminuyó en Rusia, sino que se fue agudizando de tal manera que se mostraba inevitable la revolución de 1905.

Tenemos que tener en cuenta qué posiciones se tomaron al respecto de esta guerra. Por una parte nos encontramos a los mencheviques, incluyendo a Trosky, que defendieron la guerra imperialista bajo la defensa de la patria, al más puro estilo rancio de la II internacional, convirtiéndose en las fieles defensores de los intereses de la clase capitalista. Por otro lado, la postura de los bolcheviques, una oposición a la guerra imperialista, concienciando a la clase obrera de que la guerra que se estaba librando no era por los intereses de  la patria sino por los intereses imperialistas de la burguesía. Su consignas no eran consignas pacifistas sino de la defensa de los intereses del proletariado. Los bolcheviques sabían que la derrota de Rusia debilitaría las fuerzas zaristas y propiciaba las condiciones materiales necesarias para preparar la insurrección armada y llevar a cabo la revolución democrática burguesa.  La paciencia de las clases oprimidas por el zarismo y la clase capitalista rusa a la que servían  llegaba a su fin.

 

  1. Ascensión del movimiento obrero: huelgas políticas, sublevaciones y levantamientos.

A finales de 1904 empezaron a realizarse las primeras grandes huelgas de esta época. En las asambleas de obreros se discutía las reivindicaciones que debían pedirse  y los  métodos mediante los cuales deberían realizarse. Los bolcheviques en base a una táctica correcta, sabían que la única forma de conquistar dichas mejoras era mediante la toma de las armas, es decir, mediante la insurrección armada. Sin embargo las masas vacilaban al  respecto e intentaron llevarlo a cabo de una forma pacífica esperando que el zar atendiese a sus respuestas.

El 9 de enero de 1905 los obreros se manifestaron en el palacio de Invierno, residencia del zar, para pedirle que atendiese a sus reivindicaciones. El Zar respondió reprimiendo con las armas  la manifestación pacífica. Ese día conocido como Domingo Sangriento murieron miles de obreros, entre ellos muchos bolcheviques. Esta trágica experiencia  hizo comprender a los obreros que solo existe una única forma de conquistar sus derechos, la vía revolucionaria.

A partir del 9 de Enero, empezaron a declararse huelgas en todos los puntos del país, las huelgas ya no eran solo huelgas económicas, ni de solidaridad con los obreros reprimidos, sino que empezaron a tomar el carácter de huelgas políticas. En algunos puntos del país donde se encontraba el proletariado más avanzado se empezó a realizar una resistencia armada contra el zarismo.

Las huelgas y levantamientos no solo se llevaron a cabo en las ciudades, sino que también se empezaron a realizar en el campo, fue la primera vez que el campo se levantó realmente contra el zarismo.  El CC del Partido, instó a organizar mítines y círculos en las aldeas, a realizar agitaciones para que el campesinado se levantase junto con el proletariado contra el zar, y empezó a dirigir las primeras huelgas de los obreros agrícolas.

En junio de 1905 se produjo la famosa sublevación del acorazado Potemkin, este levantamiento cobra su importancia en que fue el primero que se realizada dentro del ejército  zarista. Los marinos se sublevaron ante sus oficiales,  y se dirigieron a apoyar la huelga de obreros de Odesa, ciudad de la que se encontraban próximos. El zar envió buques contra el Potemkin pero estos se negaron a disparar contra sus compañeros. Faltos de combustibles y alimentos y de una dirección acertada, puesto que dentro del Potemkin había una gran mayoría anarquista y menchevique, El Potemkin firmó su rendición.  A priori este levantamiento que parece insignificante, resultó ser una gran experiencia revolucionaria, esclareció de una manera sublime a los soldados del ejército que  debían cambiar a la clase que servían, que debían de ponerse al lado de la clase obrera.

La burguesía temerosa de la agudización y del carácter revolucionario  que estaban tomando las huelgas políticas,  intentó concienciar al zar de que era necesario hacer reformas ínfimas para apagar el auge revolucionario. Este fue el motivo de la convocatoria del zar de una Duma.

 

III Congreso del POSDR. Lenin desarrolla la teoría de la revolución.

Los bolcheviques, conscientes de las condiciones materiales que existían en Rusia,  veían próxima la posibilidad para llevar a cabo una insurrección que acabase con el zarismo que y llevase a término la revolución democrática.  Veían necesario que el partido definiese claramente una táctica  que  pudiera llevar a cabo el programa mínimo (objetivos de la revolución democrático burguesa)1 acordado en el II Congreso.  Así se apresuraron a convocar el Tercer congreso del partido. A pesar de convocar a todo los órganos del partido, los mencheviques no asistieron al III congreso sino que convocaron una conferencia para tratar la táctica que llevarían durante la insurrección.

En los meses previos al Tercer Congreso, Lenin escribió su famoso libro “Las Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución Democrática”, en el que esclareció el objetivo, y la táctica dentro de la revolución democrática, así como la mayoría de las líneas fundamentales de la teoría de la revolución.

Las tesis fundamentales que se recogen en dicha obra son:

  • El proletariado puede y debe ser el jefe de la revolución democrática. Lenin entendía que la revolución democrática es una revolución que por su carácter no puede salirse del marco del capitalismo, pero que los cambios producidos por esta suponen un beneficio para la clase obrera, y que su consecución no sería más que el principio para preparar la revolución socialista. Más adelante hablaremos del concepto leninista de la revolución ininterrumpida.  Los mencheviques en cambio rebajaban la importancia de la  revolución democrática, y del carácter dirigente del proletariado de la revolución, ya que no se luchaba por la consecución del socialismo.

 

Según los bolcheviques la insurrección podía acabarse de dos maneras: con la instauración de una república popular, dirigida por un gobierno provisional revolucionario de obreros y campesinos, o con la derrota de la revolución que conllevaría a un pacto entre el zarismo y la burguesía, con una caricatura constitucional y una asamblea parlamentaria fiel a sus intereses.

 

La primera opción acercaba al proletariado a la lucha final, a la lucha por el socialismo. La segunda suponía un retroceso dentro de todo el movimiento revolucionario que se había llevado a cabo durante los últimos años. Por ello Lenin afirmaba que el proletariado no puede apartarse de la revolución a pesar de su carácter burgués, sino que por el contrario podía y debía dirigirla.  La victoria de la revolución dependía de qué papel tomase el proletariado, si como clase de vanguardia o como auxiliar de la burguesía.

 

  • El papel de dirigente del proletariado en dicha fase de la revolución, no es por sentimentalismo ni por una cuestión numérica, sino por su condición de clase. En primer lugar, la clase obrera dentro del modo de producción capitalista, es la clase más avanzada y consecuente; segundo, el proletariado es la única clase que puede tener un partido político único independiente y de vanguardia, es decir,  el partido comunista. Tercero la revolución democrática propicia que la burguesía pierda algunas de sus ventajas como clase. A la burguesía le interesan los cambios mediante las reformas, y no por la vía revolucionaria, que la revolución democrática se lleve a cabo por la vía revolucionaria educa al proletariado de que la única forma posible de llegar al socialismo es mediante la  insurrección.

 

 

Parece ser que los maoístas no entienden este hecho: son las condiciones de clase las que marcan el papel dirigente del proletariado. Es su cualidad, no su cantidad. La condición de clase es la misma en el modo de producción capitalista, independientemente del país.  Afirmar y apoyar esta tesis del maoísmo -el papel dirigente durante la revolución democrática del campesinado por su mayor número cuantitativo- es primar la cantidad a la cualidad. Imposibilita que la revolución democrática pueda ser llevada a cabo, tal y como sucedió en la República Popular China.

 

  • El aliado de la clase obrera durante la revolución democrática solo puede ser el campesinado, ya que la revolución democrática le da todo lo que su clase necesita: la reforma agraria, la libertad política, la eliminación de los restos feudales… etc. La burguesía por su carácter de clase, es contrapuesta a los objetivos de la revolución democrática y por ende no puede ser aliada en dicha revolución. Para que la revolución sea victoriosa el proletariado debe apartar al campesinado y a las masas explotadas por el capitalismo de la influencia de la burguesía. Así afirmaba Lenin:

“Pero la inestabilidad de los campesinos es radicalmente distinta de la inestabilidad de la burguesía: pues en este momento concreto los campesinos se hallaban menos interesados en que se mantenga indemne la propiedad privada que en arrebatar a los terratenientes sus tierras, que son una de las principales formas de aquella propiedad. Sin convertirse por ello en socialistas, ni dejar de ser pequeños burgueses, los campesinos son susceptibles  de actuar como los más perfectos y radicales defensores de la revolución democrática… los campesinos se convertirán en un baluarte de la revolución y de la Republica; ya que solo una revolución plenamente victoriosa puede darle a los campesino todo en materia de reforma agraria, todo cuanto el campesino quiere, con lo que sueña y con lo que realmente necesita”.2

“Quien comprenda verdaderamente cual es el papel de los campesinos en la revolución rusa victoriosa, será incapaz de decir que el alcance de la revolución se reduce si la burguesía le vuelve la espalda, pues, en realidad, la revolución rusa no comenzara a adquirir su verdadero alcance, no comenzará a adquirir la mayor envergadura revolucionaria posible en época de la revolución democrático burguesa, hasta que la burguesía no le vuelva la espalda…. Para ser llevada consecuentemente a su término, nuestra revolución democrática debe apoyarse en fuerzas capaces de contrarrestar la inevitable inconsecuencia de la burguesía, es decir capaces precisamente de obligarla a volver la espalda”.3

 

Lenin fue muy claro en el aspecto de la alianza con el campesinado y el aislamiento de la burguesía. La burguesía nunca puede ser un aliado del proletariado en la fase de la revolución democrática, este hecho no depende de las condiciones materiales del país, sino de su condición de clase, que es la misma en todos los países que se encuentren en un modo de producción capitalista. Los  maoístas,  basándose en la absurda excusa de las condiciones particulares del país, aceptan la alianza con la burguesía. Legitiman en base a las condiciones materiales particulares de China que Mao incluyese dentro del gobierno de la RPCh a la burguesía, que mantuviese sus privilegios, que se les diese grandes puestos burocráticos, que estas siguiesen explotando a la clase obrera y  al resto de masas semiproletarias a través de las empresas estatales. La burguesía no puede ser aliada de la clase obrera durante la revolución democrática, no porque nosotros no queramos, sino por su condición de clase. La “alianza” con la burguesía, implica la imposibilidad de profundizar la revolución democrática. Mao utilizó el axioma de “es por las condiciones materiales de China”, para instaurar un régimen en el que la burguesía siguiese manteniendo sus privilegios. La República Popular China nunca fue un país socialista, ni siquiera profundizó  todos los objetivos de la Revolución democrática.

Por otro lado nos encontramos al troskismo. La teoría troskista niega el papel del capesinado como aliado, como reserva del proletariado. Considera al campesinado como una clase reaccionaria independientemente de las fases y sin analizar su carácter de clase, pretende que la clase obrera luche contra el resto de clases por la toma de poder. Lenin consideraba a Trosky y su teoría como una teoría infantil  que juega a la toma de poder. El proletariado necesita y debe de atraer al resto de masas explotadas por el capitalismo, sin estas alianzas es imposible la toma de poder y la estabilidad de la dictadura del proletariado. Pero el marxismo leninismo no es una teoría oportunista, sino una teoría científica que analiza el carácter de material de cada clase. Por ello dentro de la revolución democrática, el campesinado se convierte en un aliado, en la reserva  del proletariado, ya que la eliminación de los vestigios feudales es del interés del campesinado. Durante la revolución proletaria, solamente el obrero agricola y el semiproletario, se convertirán en aliados del proletariado, pues la socialización de los medios de producción favorecerá a sus intereses, pasando a la reaccion todos los campesinos propietarios, ya que la revolución socialista tiene como objetivo la socialización de los medios de produccion. La cuestión de las alianzas en cada fase, no se determina por oportunismo ni por sentimentalismo, sino porque los objetivos de cada una de ella le sean favorable a los intereses materiales de cada clase.

Que el  proletariado no aproveche estas alianzas o  no sea capaz de atraer a estas masas,  permitiendo que los campesinos se conviertan en reserva de la burguesía, provocará que sea imposible la toma de poder y la constitución de la dictadura del proletariado.  La dictadura del proletariado es la dictadura de la clase obrera, ese hecho es evidente, no comparte el poder con ninguna otra clase, pero de ello no se desprende que se encuentre aislada del resto de masas que han sido explotadas por el capitalismo.  Si la clase obrera y el PC quieren que la revolución triunfe debe ser capaz de atraer a estas bastas masas para que luchen por sus intereses.

 

  • La revolución democrática solo puede llevarse a cabo mediante la insurrección, mediante el uso de la fuerza revolucionaria. La insurrección es la única vía para  mantener el papel dirigente del proletariado. Los mencheviques defendieron la vía pacífica para que los cambios se produjesen a través de reformas. Basándose en que la revolución seguía teniendo un carácter burgués y no socialista, abogaban  por dejar la dirección de la revolución democrática a la burguesía. Para combatir esta táctica pequeño burguesa  los bolcheviques llevaron agitaciones para conseguir:
    • implantación por la vía revolucionaria de la jornada de 8 horas.
    • el empleo de las huelgas políticas de masas, para que durante el desarrollo de la revolución se convirtiesen en una de las herramientas fundamentales para la movilización revolucionaria de masas.
    • la creación de comités revolucionarios de huelga en la ciudad y de campesinos en el campo, que posteriormente se convirtieron en los primeros soviets.

 

  • La victoria de la revolución democrática debe conllevarse con la instauración de la dictadura del proletariado y el campesinado. El poder revolucionario no se apoya en ninguna ley sino en la legitimidad de las armas. Solo puede ser una dictadura porque la imposición de los cambios inmediatos que favorecen a los campesinos y al proletariado encontrará una terrible oposición por parte de la burguesía, terratenientes y el estado. Esta dictadura no  será una dictadura socialista, sino una dictadura democrática, es decir, que dentro de ella seguirá existiendo el modo de producción capitalista

 

  • Concepto leninista de la revolución ininterrumpida: la revolución no debe detenerse en la fase democrática, el fin no es la consecución de una República popular, sino la conquista del socialismo. Una vez conseguido los objetivos democráticos, el proletariado con el partido a su vanguardia debe dirigir el movimiento revolucionario hacia la consecución del socialismo. No existe una muralla entre las fases de la revolución, sino que estas continúan una tras otra, e incluso puede ocurrir que queden objetivos de una fase que se lleven a cabo a la vez que se realiza la fase siguiente. El tiempo para pasar de una fase a otra va a depender de la correlación de fuerzas que exista entre el proletariado y sus aliados tácticos y la burguesía. Entender que las fases están separadas y  que entre estas existe un periodo de transición pacífica, es tener una concepción metafísica, significa ahogar el movimiento revolucionario y  desaprovechar la inestabilidad que sufre la burguesía en dichos momentos, significa condenar al proletariado y a las masas explotadas por el capitalismo a más años de explotación. Es permitir que los elementos reaccionarios de cada fase tomen fuerzas y puedan destruir todo avance revolucionario conseguido.

“De la revolución democrática comenzaremos a pasar a inmediatamente, en la medida de nuestras fuerzas, de las fuerzas del proletariado consciente y organizado, a la revolución socialista. Nosotros somos partidarios de la revolución ininterrumpida. No nos quedaremos a mitad de camino”.4

La hegemonía del proletariado en la revolución burguesa, mediante la alianza proletaria y campesina debe convertirse gradualmente en la hegemonía del proletariado en la revolución socialista, en alianza  táctica con las masas explotadas que se proletarizan durante la revolución socialista. Al igual que la dictadura de la clase obrera y el campesinado durante la revolución democrática, debe de transformarse en la dictadura del proletariado en la revolución socialista. Este es realmente el significado del concepto de revolución ininterrumpida desarrollado por Lenin.

 

En la época de Lenin esta concepción metafísica de cada fase revolucionaria era defendida por los partidos de la II Internacional, para ellos entre la fase de la revolución democrática y la fase de la revolución socialista debía haber un periodo de entre 50 y 100 años, en el que la burguesía siguiese explotando cómoda y pacíficamente a la clase obrera. En la actualidad el maoísmo es el principal revisionismo que aunque con tesis distintas defiende esta separación metafísica entre una fase y otra. Para ellos, entre la revolución democrática y la revolución socialista existe una muralla china, es decir, un periodo largo de tiempo en el que la burguesía sigue explotando libremente al proletariado. Esta tesis fue creada por Mao tras el movimiento de liberación nacional de China, para que la burguesía siguiese siendo la clase dominante para que no perdiese sus privilegios, para poder destruir a los elementos revolucionarios que seguían dentro del partido y para que en China jamás  se profundizase en  una revolución democrática  y se realizase una revolución socialista.

 

Esta obra tiene una importancia crucial dentro del marxismo leninismo pues desarrolla de una manera brillante la teoría de la revolución, destrozando y echando por tierra todas las teorías revisionistas sobre la cuestión principal del marxismo, la toma de poder por parte de la clase obrera.  Aunque fue escrita hace ya más de 100 años  para destrozar las tácticas pequeño burguesas que defendían los mencheviques, su estudio es crucial  pues nos da las claves para combatir todas las tendencias revisionistas que existen sobre la teoría de la revolución.  La única cuestión que  no desarrolló Lenin en esta obra es la posibilidad del triunfo del socialismo en un solo país,  pero esta cuestión la desarrollaremos en siguientes artículos cuando tratemos el estudio de Lenin sobre el Imperialismo, concretamente La ley del desarrollo económico y político desigual.

 

 

 

La cuestión campesina.

Sin afán de detenernos mucho en este punto, es evidente la gran confusión que existe dentro del MCE sobre esta cuestión. La partidos revisionistas, por la falta de formación y su afán oportunista, mezclan  los objetivos de las fases de la revolución democrática y socialista, no determinan la táctica que debe seguir el PC en dichas etapas.  Por eso y basándonos en los textos de Lenin sobre la cuestión campesina durante esta época, vamos a esclarecer una serie de cuestiones.

En lo que respecta a la cuestion campesina, los comunistas debemos tener claro cuales son los objetivos, la contradiccion principal y  los alidados del proletariado  dentro de ambas fases. En la revolución democrática el objetivo principal es la destrucción de los vestigios feudales, sin embargo  todos los partidos revisionistas marcan como objetivo en sus programas el cómo debe hacerse el reparto de tierras. El reparto de tierras o la nacionalización de las mismas dentro de la fase democrática no es el fin ni la cuestión principal, sino que debemos de entender  que la revolución democrática es una fase estratégica sin la cual es imposible pasar a la siguiente fase, a la de la revolución socialista.

Los revisionistas confunden esta cuestión plenamente al plantear como objetivo principal la nacionalización o el reparto de las tierras entre pequeños campesinos, es  es un absurdo reaccionario. El objetivo fundamental de la cuestión campesina en la fase democrática, es que los comités revolucionarios de campesinos guiados y en alianza por el proletariado sean capaces de destruir los restos feudales, es superar la contradicción principal en dicha fase -el antagonismo entre terratenientes y el campesinado- pudiendo así pasar a la fase final de la revolución a la lucha por el socialismo. Estos no entienden la relación dialéctica que existe entre las distintas etapas, entienden la nacionalización de las tierras o la expropiación de las mismas a los terratenientes y su posterior reparto entre los pequeños campesinos como un fin. No se dan cuenta que la nacionalización o cooperativismo no es lo mismo que la socialización. Que para que exista socialización deben existir unas relaciones de producción socialista Que dentro del capitalismo estas cooperativas o estos repartos de tierra al estilo de Marinaleda no son socialismo, sino nada más que ideologia pequeño burguesa. Los comunistas no abogamos por un reparto más equitativo de tierra, ni por una cooperación dentro de un sistema capitalista, abogamos por la socialización de la producción dentro de unas relaciones de producción socialista. Debemos tener clara esta diferencia.

La fase democrático burguesa no suprimirá ni acabará con el capitalismo ni la explotación, sino que lo desarrollará. Crear comunas, cooperativas, puede ser un progreso dentro de la revolución democrática, pero no es el  objetivo final del proletariado. Esta concepción pequeño burguesa  es caer en utopías, es retroceder al socialismo utópico. Los comunistas apoyamos el movimiento revolucionario campesino (dentro de la fase democrática), en tanto a que destruye los restos feudales, pero nos opondremos a este movimiento (fase socialista) en cuanto sean un movimiento antiproletario y reaccionario apoyando a los obreros agrícolas y a los elementos semiproletarios en contra de la pequeña burguesía y burguesía campesina que se pase a la reaccion contra la revolución socialista.

El campesinado tiene una composición heterogénea dentro del sistema capitalista, en el que  se da la contradicción entre los obreros agrícolas y la burguesía campesina. Este hecho tenemos que tenerlo siempre en cuenta. Pero la contradicción principal cambia dependiendo de la fase revolucionaria en la que nos encontremos. Dentro de la revolución democrática, nos encontramos que la contradicción principal es el antagonismo entre los terratenientes y el campesinado en general, por ello  el PC apoya a todo el movimiento campesino revolucionario que este a favor de destruir el régimen feudal, pero una vez pasada la revolución democrática, los aliados cambian. Nos encontramos pues ante un cambio cualitativo de fase, en el que la contradicción fundamental no son ya los terranetientes contra el campesinado en general como en la fase democrática , sino la burguesía campesina contra el obrero agrícola. Dentro de esta contradicción el PC apoyará a los obreros agrícolas contra los campesinos propietarios.

“al principio apoyaremos hasta el fin,  por todos los medios, hasta la confiscación, al campesino en general contra el terrateniente; después (e incluso no después, sino al mismo tiempo) apoyaremos al proletariado contra el campesino en general. Predecir ahora la combinación de fuerzas en el seno del campesinado “al día siguiente” de la revolución (democrática) es una utopía vana. Sin caer en el aventurerismo, sin traicionar nuestra conciencia científica, sin buscar popularidad barata, podemos decir y decimos solamente una cosa: ayudaremos con todas nuestras fuerzas a todo el campesinado a hacer la revolución democrática para que a nosotros, al partido del proletariado, nos sea más fácil pasar lo antes posible a una tarea nueva y superior: a la revolución socialista. No prometemos ninguna armonía, ningún igualitarismo, ninguna “socialización” con la victoria de la insurrección campesina actual; por el contrario, “prometemos” una nueva lucha, una nueva desigualdad, una nueva revolución a la cual aspiramos.”5.

 

 

 

 

La Revolución de Diciembre.

En octubre de 1905 se inició una huelga general política en todos los puntos del país, incluso en las zonas más remotas. La huelga arrastró a todo los elementos de la clase obrera incluso a las capas más atrasadas, con más de dos millones de huelguistas, las consignas del partido sobre las huelgas de masas estaban dando los frutos. El país estaba paralizado y la clase obrera se encontraba a la cabeza del movimiento revolucionario contra el zar.  Durante esta huelga surgieron los primeros soviets. Los bolcheviques veían en estos el germen del poder revolucionario, entiendan que el triunfo dependía de las masas que estos pudiesen atraer y de que los bolcheviques tomasen la dirección de los mismos. Por el contrario los mencheviques restaban importancia a los soviets, veían solamente como un órgano de autonomía local y no como la base del poder revolucionario.  Los soviets implantaron por vía revolucionaria la jornada laboral de 8h, hicieron llamamientos al pueblo para que no pagara los impuestos al zar y  con frecuencia confiscaban el dinero de la hacienda zarista para invertirlo en las necesidades de la revolución.

En estos momento la revolución estaba claramente de lleno en la fase de la insurrección armada, los bolcheviques conscientes de esta situación intentaron aumentar el apoyo de las masas campesinas a la insurrección, crear organizaciones dentro de las filas del ejército y concienciar a las masas de que la única forma de conseguir el triunfo solamente era por la vía revolucionaria. Todo ello se resume sencillamente en uno de las consignas que realizó Stalin en un mitin en Tiflis días previos a la insurrección:

“¿Qué necesitamos para conseguir un verdadero triunfo? Necesitamos tres cosas: armamento, armamento y más armamento”.

El gobierno Zarista  tampoco permaneció impasible ante la situación revolucionaria. Tras firmar la paz con Japón, dirigió todo el ejército contra los obreros y campesino para aplastar la revolución.

El soviet de Moscú acordó el 18 de diciembre de 1905 convocar una huelga política general que en el transcurso de la misma se convirtiese en insurrección. Los obreros veían que tenían capacidad de neutralizar a los gendarmes e incluso hacer pasar a su lado una parte del ejército. Pero la huelga no fue apoyada en todo el país. Tuvo especial importancia la falta de apoyo en San Petersburgo, donde el soviet estaba dominado por los mencheviques. Aunque la insurrección no fue solo en Moscú sino que también se produjo en zonas como Sepastopol, Morsovo, Krasnoyarsk, Ucrania, Letonia… la falta de apoyo fue uno de los motivos por el que la revolución no triunfó.

El 22 de Diciembre se levantaron las primeras barricadas en Moscú, durante 9 días los obreros mantuvieron una lucha armada  contra las fuerzas zaristas, pero la falta de dirección, ya que del comité bolchevique que fue detenido días antes de la insurrección y la actitud defensiva que tuvo la insurrección provocó que fuese aplastada.

 

Motivos del fracaso de la revolución de Diciembre y enseñanzas.

La revolución fue aplastada, principalmente por:

  • La Falta de un partido de vanguardia. El POSDR como ya hemos comentado en artículos anteriores estaba fraccionado en mencheviques y bolcheviques, lo que provocó que no  hubiese una dirección única. Los bolcheviques a pesar de su trabajo revolucionario no consiguieron aislar a los mencheviques y la influencia de estos en algunos puntos del país y en algunos soviets, en especial el de San  Petersburgo, lo que conllevó a  que la insurrección no se extendiera a toda Rusia.

 

  • Aunque realmente fue la primera vez que en Rusia existió un movimiento campesino de una importancia considerable, su extensión siguió siendo reducida para conseguir que la insurrección triunfara. El movimiento campesino careció de organización y dirección.  Mucho de los campesinos seguían bajo la influencia de la burguesía, una gran parte de estos formaron parte de su ejercito de reserva. Los campesinos se agruparon en asociaciones burguesas demócratas, como la Unión Campesina, o apoyaban a los nuevos partidos creados por la burguesía a partir de 1905, cuyo fin era ahogar el movimiento revolucionario. Los partidos demócratas y social-revolucionarios atrajeron a una gran parte del campesinado,  haciéndoles creer que el reformismo y su representación en la Duma era la solución a sus problemas. Incluso una parte del campesinado se unió a la reacción más salvaje conformando parte de las Centurias Negras.

 

  • Lo mismo pasó dentro de las filas del ejército. Los comités revolucionarios bolcheviques que se crearon dentro de este aun no tenían la acumulación de fuerzas suficientes. Muchos de los soldados seguían apoyando al gobierno zarista mientras que  los que estaban en contra seguían teniendo una actitud pacifista ante este. Los comités no consiguieron concienciar a los soldados de que la única manera para acabar con el zarismo era la vía revolucionaria.

Después de que la revolución fuese aplastada, los mencheviques de la manera más vil y oportunista  criticaron  que los obreros hubiesen tomado las armas,  afirmaron que la revolución no se conseguía por la vía revolucionaria sino por la vía pacífica. Los bolcheviques tomaron este mensaje como una traición a la revolución y a la clase obrera rusa, analizaron los hechos y vieron que el motivo principal por el que fracasó la revolución fue porque no se consiguió hacer más extensivo la idea de que la revolución debe ser violenta, por las armas, de que la insurrección armada es la única forma de acabar con el zarismo. A pesar de su fracaso, la revolución de 1905 fue la mejor escuela para la clase obrera rusa hasta la fecha, educo políticamente a los obreros, y extendió la idea aunque no lo suficiente,  de que el fin de la explotación solo puede llevarse a cabo mediante la toma por la vía revolucionaria.

 

Julio Moreno.

 

 

Bibliografía:

  1. Contra el economicismo. Estudio sobre el II Congreso del P.O.S.D.R. La lucha por constituir el P.O.S.D.R como un partido de nuevo tipo. Julio Moreno.
  2. Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución Democrática. Lenin
  3. Ibidem
  4. La actitud de los socialdemócratas ante el problema campesino. Lenin.
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