Acerca de la Nueva Política Económica. Aporte del camarada Nicolás Machado desde Argentina.

El periodo de la Nueva Política Económica (“NEP” de aquí en adelante) es sin duda uno de los periodos más controvertidos de la historia de la Unión Soviética (“URSS”), pues representó un brusco viraje en la política adoptada por el gobierno soviético tanto interna como externa. Veamos de qué se trató.

Triunfo

 

El 26 de Octubre (8 de Noviembre de nuestro calendario) de 1917, luego de 10 días de rigurosa preparación y 3 días de lucha armada, las insurrecciones en las ciudades de Petrogrado, Moscú y otros centros industriales de Rusia habían triunfado definitivamente. El Partido bolchevique, principal organizador de la insurrección, se encontraba en el Poder. Con el triunfo asegurado, los bolcheviques empiezan a realizar aquellas promesas por las cuales las masas trabajadoras les siguieron y se alzaron en armas contra el Gobierno Provisional: se nacionaliza y distribuye igualitariamente la tierra; se confiscan los bancos y son centralizados en un único banco nacional; se reniega de la deuda externa pues la había contraído, no el pueblo, sino sus opresores; se expropian todas las empresas que como muestra de desaprobación hacia el nuevo gobierno cierran sus puertas y arrojan a la calle a todos los trabajadores, etc. Para junio de 1918, todas las grandes empresas, minas y los principales medios de transporte habían sido confiscados, a la vez que habíase establecido el monopolio estatal del comercio exterior. En el terreno político, se propuso una paz sin anexiones ni indemnizaciones, se instituyó la obligación de trabajar, se simplificó el trámite del divorcio, se reconoció la igualdad entre las distintas naciones y se les concibió el derecho a la autodeterminación, se estableció la laicidad del Estado, etc.

 

Pero tres años de guerra imperialista habían hecho estragos en la economía rusa. La industria se encontraba destruida, había una enorme escasez de materias primas, millones de campesinos se encontraban movilizados intentando escapar de la guerra y en las ciudades el hambre incitaba la desconfianza. En este periodo la economía no era socialista, la expresión ‘República Socialista Soviética’ expresaba “la determinación del Poder Soviético de realizar el tránsito al socialismo” (Lenin, Collected Works, t. 32, pág. 330). Y es que la economía había sido confiscada pero no había sido socializada: “la confiscación se puede llevar a cabo por ‘determinación’ sola, sin la capacidad de calcular y distribuir correctamente, mientras que la socialización no puede llevarse a cabo sin esta capacidad” (Lenin, CW, t. 27, pág. 333). No se sabía a ciencia cierta cuánto se confisco ni cuánto se producía, era necesario un plan integral de la economía pero en las condiciones en las que se encontraba su realización era sencillamente imposible.

 

A principios de 1918, sin declaración de guerra, catorce Estados intervienen en la Unión Soviética, algunos de los cuales no habían movilizado siquiera un solo hombre en la guerra imperialista y poseían reservas frescas; comienza la Guerra Civil rusa. La contrarrevolución interna sale de los cafés y las alcantarillas y, con apoyo del capital extranjero, se alza en armas, se producen motines entre los prisioneros de guerra y los partidos opositores asesinan a decenas de comunistas y establecen el terror en las regiones “liberadas” por los ejércitos invasores. Lo que diferenció a la guerra civil de la guerra interimperialista es que abarcó terrenos a los que ésta no había llegado. La industria es destruida en proporciones inauditas, son cortados los principales lazos que unían a la ciudad de las fuentes de materias primas: el hambre se acrecienta y el descontento de la población igual. A fin de sobrevivir, se vuelve necesario tomar medidas extraordinarias; surge el llamado “comunismo de guerra”: el absentismo laboral sin motivo se convirtió en delito, se comienza a requisar militarmente el sobrante de la producción de granos, se impone una racionalización extrema, etc.

Nuevos métodos

 

Una vez expulsados todos los ejércitos extranjeros y liquidada la contrarrevolución interna, una vez lograda la paz en la URSS se abrió un nuevo periodo, el periodo de restauración de la economía. Al poco tiempo de finalizada la guerra civil la práctica había demostrado que los métodos del “comunismo de guerra” no se correspondían con las nuevas condiciones, el método de introducir los principios socialistas de distribución y producción “por asalto” habían demostrado ser anticuados. Había que introducir otros métodos en la economía si se quería vencer el peligro de la ruina económica. Es aquí cuando el gobierno soviético fija su atención nuevamente en los principios económicos enunciados por Lenin a comienzos de 1918, antes de la intervención extranjera, en su conocido folleto “Las tareas inmediatas del Poder Soviético”.

 

Además del fracaso del “comunismo de guerra” y de la penosa situación en que se encontraba la economía en todo su conjunto después de 7 años de guerra, los dirigentes soviéticos veían que el capitalismo tenía en Rusia una base más firme que el comunismo: el 80% de la población estaba conformada de campesinos medios, artesanos y pequeños propietarios individuales; por otro lado, que el proletariado soviético carecía de la suficiente capacidad cultural, organizativa y tecnológica para dirigir la economía por sí mismo; por último, que no existía la posibilidad de que un Estado extranjero le ayudara significativamente. Un periodo de aprendizaje era necesario, en el que -bajo el tutelaje de los capitalistas y sus expertos- el proletariado adquiriría los conocimientos científico-técnicos necesarios para independizarse definitivamente y poder administrar la economía.

 

La NEP constó de tres periodos: el periodo de retirada, el de consolidación y el de ofensiva. En sus orígenes mismos Lenin definió que la NEP se compondría por estas tres fases, debemos analizar a la NEP no como una retirada definitiva, sino como una retirada temporal y limitada hacia el capitalismo, siempre bajo el gobierno de la clase obrera, para luego avanzar hacia el socialismo; un retroceso en el que el proletariado puso al capitalismo bajo sus órdenes (de ahí que se hable del Estado soviético en tiempos de la NEP como un capitalismo de Estado) para luego marchar hacia adelante. La NEP significaba “replegarse aunque sea muy atrás, pero en la medida debida, replegarse de modo que se pueda detener a tiempo el repliegue y pasar nuevamente a la ofensiva”. (Lenin, Obras Escogidas, t. 12, pág 83).

 

Las medidas que se adoptaron a comienzos de 1921, dando inicio a la NEP, pueden agruparse en cinco:

 

1) Se restauran las relaciones comerciales entre la ciudad y el campo, poniendo fin al sistema de contingentación e implantando el impuesto en especie que establecía que el campo no daría ya al Estado todo su excedente de producción, sino sólo un porcentaje fijo. Esta medida sirvió como estimulo material para que el campo produjese más y poder así poner fin al hambre.

 

2) Se legaliza el comercio al por menor de tipo privado.

 

3) Bajo la supervisión del Estado, se permite que la pequeña y mediana industria privada operen nuevamente.

 

4) Asegurando grandes utilidades, se incentiva la inversión del capital extranjero particularmente en la industria de extracción de materias primas.

 

5) También bajo la supervisión del Estado, se pone a la industria estatal ligera en sendas capitalistas. Sin duda esta fue la medida más drástica e importante del periodo inicial de la NEP. El intercambio directo de bienes de consumo por productos alimenticios provenientes del campo había fracasado, por lo que a fines de 1921 hizose necesario otro tipo de intercambio: se restablece la venta y la compra, usando el dinero y buscando ganancias. Desde este momento todas las empresas estatales, exceptuando las de la industria pesada, debían reportar beneficios. Para lograr esto se le otorgó una autoridad y libertad de maniobra prácticamente absolutas a los viejos directores de empresas y expertos capitalistas, a la vez que se les remuneraba de acuerdo a la productividad de las empresas que controlaban, de manera que estuviesen incentivados a producir más.

 

Ofensiva

 

En noviembre de 1921 Lenin señaló que existían síntomas de que se vislumbraba el final del repliegue en un futuro no muy lejano. La NEP sería paulatinamente descartada cuando el comercio privado diera resultados negativos, cuando el Estado Soviético se encontrase en condiciones de ordenar las relaciones económicas entre la ciudad y el campo por su cuenta, sin necesidad de usar el comercio privado como mediador. Cuando se comenzaron a tomar medidas encaminadas a lograr la supresión de las relaciones de producción capitalistas la lucha de clases se agudizó increíblemente, la formula de Lenin “quién vencerá a quién” cobró nuevamente fuerza, y los elementos inestables dentro del Partido bolchevique volvieron a asomar su cabeza y correspondió aislarlos -y golpearlos en los casos en que fue necesario- nuevamente.

 

Lo cierto es que mediados de 1920 comenzó a reducirse la proporción del sector privado en el comercio y aumentar la del sector socializado. Fácilmente se fue eliminando la importancia de los comerciantes privados y pequeños manufactureros. Para 1929-1930, el sector socializado del comercio interior comprendía “más del 99% del comercio al por mayor y más del 89% del comercio al por menor” (Stalin, Obras Escogidas, t. 12, pág. 107). Fue sencillo también poner fin a la inversión extranjera, pues en los sectores en los que habían invertido por lo general no  reportaban ganancias significativas.

 

Numerosas fueron las dificultades que al Poder Soviético se les presentó en la lucha por hacer prevalecer el sector socialista en la industria ligera. Las clases explotadoras -derrotadas pero no vencidas- comprendían la importancia de mantener sus posiciones en esta esfera y multiplicaron su resistencia. Existieron subidas de precios exorbitantes producidas artificialmente por los administradores de fábricas, repetidos casos de sabotajes de los viejos especialistas, un reflorecimiento del mercado negro, etc. Pero el proletariado -esta vez pertrechado con conocimientos científico-técnicos- pudo superar esta dificultad. Para mayo de 1928 el sector socialista en la industria proporcionaba las nueve décimas partes del total de artículos manufacturados: se habían creado ya todas las condiciones para dirigir planificadamente la industria nacionalizada.

 

Emprender la ofensiva en el campo fue sin duda la labor más grande y dificultosa que enfrentó el pueblo soviético en el periodo de paz. Las medidas introducidas a principios de 1921 habían logrado reactivar la agricultura: en el ejercicio de 1926-1927 la producción de la agricultura se había elevado ya al 108,3% del nivel de anteguerra. Pero estas medidas se tradujeron además en un incremento de la concentración de tierras, excedentes de grano y capital en manos de unos pocos campesinos ricos, los kulaks. Para noviembre de 1927 Stalin señalaba que se habían creado “las condiciones que permiten llevar adelante la ofensiva contra los elementos capitalistas en el campo” (Stalin, OE, t. 10, pág. 67); unos meses después se observó un renacimiento de la especulación desenfrenada en torno a los precios del grano: los kulaks acaparan cereales y exigen que el Estado les pague el triple de lo ordinario. La especulación, los casos de sabotaje y los alzamientos armados que provocaron los kulaks desde 1928 demostraron que el Poder Soviético no podría sostenerse mientras existieran los kulaks.

 

A principios de 1928 el régimen soviético se apoyaba en la concentrada industria socializada y las haciendas individuales de los pequeños campesinos. Esta situación heterogénea, heredada de la Rusia pre-soviética y profundizada en la NEP, significaba depender de los caprichos de los kulaks que contaban ahora, después de varios años de buena cosecha, con suficiente poder como para ofrecer resistencia a las políticas soviéticas. Para acabar con esta dependencia se emprendió la tarea de agrupar paulatinamente las haciendas campesinas individuales en haciendas colectivas -en koljoses-, de cubrir todas las comarcas de la URSS de haciendas colectivas, capaces de desplazar a los kulaks, y de suprimir, consecuentemente, la base material de la clase de los kulaks:  se emprendió la colectivización. Apoyándose en el principio de la voluntariedad, la colectivización tenía como fin fusionar millones de pequeñas y medianas haciendas individuales en decenas de miles de haciendas colectivas, capaces de abastecer de todo lo necesario a la industria. En los koljoses una parte de lo cosechado colectivamente era gravado por el Estado, mientras que el resto pertenecía al colectivo que lo vendía al Estado o a otros koljoses, según su conveniencia. En enero de 1934 los kulaks no existían ya como clase; las haciendas colectivas (koljoses y sovjoses) agrupaban el 84,5 % de toda la superficie de siembra de la URSS (el 15,5 % restante estaba en manos de las haciendas individuales, de los pequeños campesinos).

 

La lucha por la ofensiva fue una lucha por abolir la base material de las clases explotadoras y para suprimir la explotación del hombre por el hombre. La ofensiva fue un desplazamiento de clases, una revolución dentro de la revolución, un acto de violencia mediante el cual una clase derrocó a otra. A diferencia de lo ocurrido en 1917, esta vez el desplazamiento de clases se produjo en la economía. Con la finalización de la tercera fase de la NEP el pueblo soviético había logrado edificar en lo fundamental la base económica del socialismo.

 

Balances

 

Se han abierto polémicas acerca de si la NEP es un estadío por el que inevitablemente deben pasar todos los países poco desarrollados, primordialmente campesinos, etc. Somos de la opinión de que en este punto las formulas generales de nada sirven. Las condiciones en que el proletariado logrará conquistar el Poder pueden variar tanto (y lo han hecho) que es ridículo atarse las manos a priori sobre las medidas que se tomarán en el periodo de transición.

 

No obstante, es necesario señalar que la experiencia de la edificación del socialismo en las Democracias Populares de Europa del este entre 1948-1953 ha demostrado que es posible la transición directa de los países atrasados económicamente, en los que existen grandes resabios del modo de producción feudal al socialismo, a la industrialización, evitando emplear medidas de tipo NEP, evitando la etapa del capitalismo desarrollado. Con el Che, sostenemos que el conjunto de medidas aplicadas en la URSS bajo la NEP fue “una táctica estrechamente ligada a la situación histórica del país, y, por tanto, no se le debe dar validez universal a todas sus afirmaciones.” (Che Guevara, “Sobre el sistema presupuestario de financiamiento”).

 

Palabras finales

 

Casi 100 años han pasado de la Revolución de Octubre, casi 100 años hemos tenido de polémicas sobre qué fue la Unión Soviética, acerca de sus dirigentes, sus políticas y virajes, en torno a su Estado y su partido comunista, sus éxitos y derrotas. Ningún acontecimiento importante (y a veces, también, hasta el más pequeño) sucedido en el país de los Soviets transcurrió sin provocar debates dentro y fuera de la URSS, dentro y fuera del Movimiento Comunista Internacional. A pesar de la enorme cantidad de información con la que contamos actualmente, aún se difunden entre la izquierda documentos plagados de inexactitudes históricas, escritos derrotistas que giran en torno al cómo debió haber sido y artículos que desean reducirlo todo a la voluntad de un puñado de hombres o a meros “accidentes” históricos. Todos tienen en común el hecho de que parten de una idea preconcebida y desean aplicarla mecánicamente al proceso histórico, en vez de analizar lo ocurrido y sacar las conclusiones pertinentes.

Así como es necesaria una mirada científica, alejada de todo utopismo sobre el porvenir por el que luchamos, son necesarios los balances precisos sobre las experiencias que han transitado una senda de desarrollo distinta a la capitalista, balances que no deben lamentarse por lo ocurrido ni buscar respuestas sencillas a procesos complejos que movilizaron millones de personas y cambiaron países e, incluso, continentes enteros.

Nicolás Machado

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