LA COMBINACIÓN DEL TRABAJO LEGAL Y CLANDESTINO DEL PC. EXPERIENCIA DEL P.O.S. D.R. EN LA CONTRAREVOLUCIÓN DE 1907-1910.

Tras el fracaso de la Insurrección de Diciembre de 1905 la revolución empezó su etapa descendente, los bolcheviques conscientes de ello empezaron a replegarse de una forma ordenada,  estructurando las organizaciones del partido de manera clandestina, implementando una rigurosa disciplina y siendo conscientes de que la táctica del partido tenía que cambiar. Ya no podía aplicarse una táctica ofensiva como en la etapa ascendente de la revolución, sino que tocaba reorganizarse para hacer frente a la reacción, cambiar la táctica del partido con respecto a los frentes de masas  llevando  a cabo una acumulación de fuerzas para poder  plantar batalla cuando el movimiento revolucionario volviese a una fase ascendente.

El zarismo, consciente de que la insurrección de Diciembre había fracasado, puso su máximo esfuerzo en ahogar el movimiento revolucionario que se resistía a la derrota. El zarismo no solo se limitó a la represión, sino que también llevó a cabo medidas políticas. Uno de sus golpes fundamentales fue  la convocatoria de una nueva Duma de carácter  “legislativo”. A diferencia de la anterior, esta estaba divida en curias que representaban a las distintas clases sociales.  El voto, el cual se realizaba de manera indirecta, estaba restringido a más de la mitad de la población y dependiendo de la clase a la que se perteneciese tenía un valor distinto.

Los obreros, viendo que el movimiento revolucionario se ahogaba, exigían un partido unificado. Así, lo bolcheviques atendiendo a las peticiones del proletariado convocaron el IV Congreso en 1906. Los bolcheviques eran partidarios de la unificación, pero no de una unificación a cualquier término, sino una unificación en base a unos principios que atendiesen a los fines de la revolución y a un modelo organizativo de nuevo tipo.  En este congreso los mencheviques tuvieron una mayoría de los delegados, la represión por parte del zarismo contra los bolcheviques pasó factura. En este congreso se estableció una unificación puramente formal, pues el partido siguió divido en dos fracciones, cada una con sus principios y organizaciones propias e independientes. De este congreso salió elegido un CC conformado mayoritariamente por mencheviques.

En 1906 el Zar haciendo una demostración de fuerza disolvió la primera Duma, convocando una segunda mucho más restrictiva que la primera. Los bolcheviques debían tomar la decisión de si seguir la táctica de realizar un boicot activo  o participar en ella.

El boicot a la duma de 1905 había tenido éxito pues el movimiento revolucionario estaba en auge y el partido había tenido la fuerza suficiente para hacerla fracasar. Sin embargo en esta fecha, el movimiento revolucionario estaba en descenso, el partido tenía como tarea principal el paso a la clandestinidad de las organizaciones del partido para soportar los ataques de la reacción y acumular fuerzas.

Siendo conscientes de las nuevas condiciones materiales, los bolcheviques entendieron que era necesario participar en la Duma, que debían de combinar el trabajo legal y clandestino del partido, y aunque el trabajo fundamental es el clandestino debían de aprovechar toda lucha y método legal que les siguiese vinculando con las masas. Los bolcheviques utilizaban la duma para denunciar las injusticias del zarismo, para condenar la Duma y para concienciar políticamente a los obreros. Acordaron no participan en las tareas legislativas: el trabajo debía ser para servir a la revolución, no para cimentar el juego reformista de la burguesía. Participaban dentro los sindicatos obreros que seguían siendo legales, en las mutualidades, en las asociaciones barriales… etc.

En 1907, las bases del partido y los obreros afines,  hartos de  la línea seguida por el CC (menchevique) elegido en el IV Congreso, exigían que se convocase un nuevo Congreso. Los bolcheviques atendiendo a las bases y a los obreros,  convocaron el V Congreso en mayo de 1907.

En este congreso se ratificó la línea bolchevique sobre la actuación del Partido dentro de la Duma. El Partido acordó que la actividad del mismo seria denunciar el sistema zarista y a los partidos que lo sustentaban, así como desenmascarar a los partidos constitucionalistas y pseudorrevolucionarios que eran sirvientes de la burguesía. La Duma debía de utilizarse como medio de educación política de los obreros, para concienciarlos de que el único partido que representaba sus intereses era el P.O.S.D.R y que la única forma de defender sus intereses  era la vía revolucionaria.

El Congreso  fue una victoria sobre los mencheviques. Estos no querían convocar un V congreso sino que deseaban,  debido a la cobardía ante la represión de la contrarrevolución y a su falta de principios,  convocar un  Congreso Obrero del que formasen parte los comunistas, los socialrevolucionarios y los anarquistas. Esta especie de plataforma tenía como  fin destruir el partido.

La segunda Duma fue disuelta, deteniendo a los comunistas que participaban en ella, unos fueron condenados a muerte y otros a la deportación. Tras la disolución de la Duma y el nombramiento como Primer Ministro de Stolypin, surgió el periodo más duro de la contrarrevolución, la etapa Stolypiniana. Esta etapa es conocida por la represión (encarcelamientos, torturas, deportaciones y condenas a muerte eran el pan de cada día).  Pero el zarismo sabía que solo mediante la represión iba a ser imposible ahogar el movimiento revolucionario, era consciente de que para que no se volviese a dar una insurrección que pudiese derrocarlo debían controlar el campo. Por ello en 1906 se dictó una nueva ley agraria, que se adaptase a las necesidades materiales que surgían en Rusia y  con la que se destruyó definitivamente el régimen comunal. Esta ley facilitó el desarrollo del capitalismo dentro del campo que se venía produciendo en los últimos años. Las tierras ya no eran comunales sino que se podían constituir como propiedad personal. Con esta reforma surgieron con fuerza los Kulaks (burguesía rural), convirtiéndose esta en uno de los pilares que sostuvieron en esta época al  zarismo, en contraprestación a las ventajas que este les proporcionaba.  La ley permitía que los Kulaks comprasen las tierras de los pequeños campesinos propietarios. Durante estos años millones de pequeños campesinos se vieron arruinados y obligados a vender sus tierras. La reforma provocó que la polarización del campo en obreros agrícolas y en la burguesía agrícola se llevase a una velocidad vertiginosa. Además de la reforma,  el zarismo concedió grandes préstamos a los kulaks para renovar los medios de producción utilizados en la agricultura y para comprar las mejores tierras.

La industria se concentró  en  menos manos y empezaron a surgir los principales monopolios en la industria zarista. Estos monopolios no eran solo de capital nacional, el capital extranjero tenía cada vez más importancia en las principales industrias del país como el carbón, la metalurgia y la industria eléctrica. La maquinaria y la instalación industrial,  toda la técnica y la tecnología, procedían del extranjero.

El sistema financiero tuvo un desarrollo similar a la industria. Los grandes bancos  rusos controlaban a los pequeños bancos, poseían acciones de los principales monopolios industriales, pero a su vez estos dependían de los bancos ingleses y franceses.

El gobierno zarista tenía una gran dependencia de las potencias extranjeras debido a la gran cantidad de préstamos que estas les concedían. Para devolverles los favores se les prestaba concesiones y ventajas a las empresas extranjeras. La fase imperialista y sus contradicciones se hacían evidentes en la Rusia Zarista.

Todo ello se mostró en el increíble aumento del grado de explotación que sufrieron  los obreros en esta época. Se llevaron a cabo despidos en masa, se hicieron listas negras de huelguistas, el salario descendió y la jornada laboral aumentó. Las concesiones que habían conseguido arrebatarle a la burguesía en la Revolución fueron eliminadas.

Dentro de la intelectualidad pseudorevolucionaria, ahogada en el pesimismo pequeño burgués por la derrota de la revolución, surgió un movimiento que pretendía “superar” el marxismo, mejorar los “errores” de los que adolecía. Su objetivo real era aniquilar el carácter científico del materialismo dialéctico y del materialismo histórico, con el fin de  minar las bases científicas y filosóficas que hacen necesario el partido de nuevo tipo, la revolución y la dictadura del proletariado.  Estos intelectuales fueron conocidos como  empiriocriticistas. Por ello y con el fin de defender el carácter científico del marxismo, Lenin escribió “Materialismo y Empiriocriticismo”, obra fundamental del marxismo leninismo que sintetiza y desarrolla el materialismo dialéctico.

 

La actitud de los bolcheviques durante la etapa de la contrarrevolución.

Los bolcheviques tenían claro qué las condiciones materiales habían cambiado y  por lo tanto la táctica y la estructura del partido debían de cambiar. Si durante la revolución la táctica era una táctica ofensiva que descansaba en dirigir y transformar las huelgas políticas generales de masas en una insurrección armada que derrocase al zarismo, en la contrarrevolución la táctica debía ser otra: era la época de la retirada ordenada, de pasar los cuadros y la organización del partido a la clandestinidad. Era la época  de combinar el trabajo clandestino con el trabajo legal en las organizaciones obreras legales, para que el partido no perdiese el contacto con las masas. Era la etapa de acumular fuerzas para el próximo auge revolucionario, pues estaban convencidos de que llegaría, ya que las contradicciones que provocaron la revolución de 1905 no habían sido superadas.

Los mencheviques, por el contrario, llenos de desesperación y sin fe de que volviese a haber otro auge del movimiento revolucionario, se retiraron con pánico. Actuaron sin una táctica y estrategia definida. Por el miedo a la represión renegaron de las consignas y el programa revolucionario. Su objetivo era la disolución de la parte clandestina del partido, en decir,  la liquidación del partido. Por eso durante esta época se les conoció como los liquidadores.

En diciembre de 1908 se celebró la Quinta Conferencia del P.O.S.D.R,  en la que se condenó a aquellos liquidadores que se atrevieron a proponer abiertamente la disolución del partido. Su objetivo era el mismo que el que propusieron anteriormente con el Congreso obrero, sustituir al partido por una organización que renunciase al programa y táctica revolucionaria, con el fin de que el zarismo les permitiese la legalidad. Pero la mayoría de los mencheviques avergonzados de proponer la disolución del partido, no se atrevieron a dar el paso y defender abiertamente su postura en la conferencia, por ello muchos siguieron en el partido.

A la vez que se luchaba contra los liquidadores, los bolcheviques tuvieron que hacer frente a los “otsovistas”.Este grupúsculo tenía el mismo objetivo que los liquidadores, destruir el partido. Los otsovistas abogaban por que el partido perteneciese completamente en la clandestinidad, que  dejasen de participar en todo tipo de organizaciones y frentes legales,  que dejasen de participar en la Duma. Estos escondían su oportunismo a través de frases izquierdistas revolucionarias.  Los bolcheviques sabían que la separación del partido de su clase, suponía la destrucción, conllevaba la imposibilidad de acumular fuerzas y  la pérdida de la confianza que  el proletariado había depositado en su partido de vanguardia, aquella que  tanta sangre les había costado durante la etapa de la revolución.  Sabían que  por mucha fraseología revolucionaria con la que se encubriesen, los otsovistas eran lo mismo que los liquidadores, traidores al partido y a la clase obrera.

Así en las posteriores conferencias los bolcheviques condenaron tanto a los liquidadores como a los otsovistas. Afirmaron que no tenían la mínima afinidad con ellos, y que tanto unos como otros simplemente habían sido elementos pequeños burgueses que se habían adherido al partido temporalmente.

Tras el desenmascaramiento de los oportunistas y siguiendo la táctica acertada  de la combinación del  trabajo legal y clandestino, los bolcheviques empezaron a hegemonizar todos los órganos del partido y las organizaciones obreras legales. Su influencia aumentó considerablemente,  se estaban creando las condiciones para que se constituyesen como un partido único independiente.

LA COMBINACIÓN DEL TRABAJO LEGAL Y CLANDESTINO.

La experiencia de los partidos comunistas a lo largo de la historia, ha permitido la síntesis de uno de los principios fundamentales del partido de nuevo tipo: la combinación del trabajo legal y clandestino y la primacía del segundo sobre el primero, pues la parte clandestina es la que permite llevar a cabo la revolución proletaria. Pero la correlación de estos depende de la situación concreta en la que se encuentre cada partido.

En época de dominación democrática, la estructura de partido debe ser semiclandestina, es decir una parte legal y otra clandestina (siendo esta la fundamental). El PC debe ser capaz de aprovechar todas las formas de lucha legal que se le presenten, tanto el proceso electoral(Recomiendo para conocer la postura que debe tener el PC ante las elecciones, el manual de Introducción del Marxismo-Leninismo de Juan Mesana1), como las organizaciones sindicales, vecinales, juveniles etc.. Analizando  la situación concreta de cada caso, y siempre que no mermen la parte y el trabajo clandestino del partido.

En épocas de dominación autoritaria, en el que la represión aumenta considerablemente, el partido debe saber replegarse ordenadamente, debe saber mantener a sus cuadros y sus organizaciones en la clandestinidad, pero a la vez sin desaprovechar todo tipo trabajo legal que se le presente,  que le permita reforzar la parte clandestina, acumular fuerza, y  no perder los vínculos estrechos con la clase obrera. El partido deja de ser un partido de vanguardia si se aleja de su clase. El carácter sectario derivado de no  realizar ningún trabajo legal impide que este pueda dirigir a las masas, les impide concienciarlas y educarlas políticamente. Un partido que se le aleja de su clase, está condenado a su desaparición.

Dentro de dicho trabajo legal, en situaciones en las que el partido debe pasar a la clandestinidad, cobra  importancia el trabajo que los comunistas realizan en los frentes y organizaciones legales (asociaciones vecinales, juveniles, sindicales…). Este trabajo cobra una importancia cualitativamente distinta, pues ya no solamente sirven como correa de transmisión entre el partido las masas, sirve para acumular fuerzas, y fundamentalmente sirven como pantalla e imagen del partido. Estos deben de representar su línea y  ser el instrumento con el que el partido pueda dirigirse a las masas. Los comunistas que reniegan de este nuevo papel de los frentes condenan al ostracismo al partido, le imposibilita que tenga lazos estrechos en las masas. Puede suceder que existan cuestiones tácticas, que permitan que en situaciones concretas haga que el frente no sea la imagen del partido en hechos concretos, pero ello es totalmente diferente a que se produzcan estas situaciones continuadamente. Un militante que se avergüence o no sea capaz de defender la línea política de su partido debe de llevar a cabo un ejercicio severo de la autocrítica.

La adaptación de la estructura legal y clandestina del partido no es un esquematismo que se deba adoptar a la situación de dominación democrática o dominación autoritaria, sino que el partido debe saber adaptarse en todas las condiciones en las que se encuentre: puede ser en un proceso de fascistización o en situaciones concretas que conlleven  su ilegalización.  Además, las tareas y su método de trabajo dependerán de los objetivos y tácticas que establezca el Partido, pues no es lo mismo la situación del Partido Comunista que se prepara para una insurrección, como es el caso que se analiza  del P.O.S.D.R, que la de un partido que acumula fuerzas para la reconstitución del Partido Comunista, como era el caso del PCE (m-l), en la década de los 60.

El Partido se encuentra dentro de la sociedad, por lo tanto es inevitable que a él se acerquen o incluso militen en situaciones de comodidad elementos pequeñoburgueses, vacilantes u oportunistas. Resulta casi inevitable, por mucha vigilancia revolucionaria que los militantes o el partido en sí realice. El caso de los otsovistas y de los liquidadores que se analiza en el artículo no es un hecho casual, no es fruto del azar o de la peculiaridad del P.S.O.D.R, sino de que el partido se encuentra  dentro de la sociedad, y por lo tanto sufre sus contradicciones. Es un hecho objetivo y así  lo demuestra la experiencia de fraccionalismo y elementos vacilantes que han tenido todo los partidos comunistas a lo largo de la historia.

Pero las épocas de represión – en las que estos debido a su cobardía muestran su verdadera faz,  ya sean derechistas (aquellos que venden sus principios, sin darle importancia a abandonar el programa y la táctica revolucionaria, con tal de mantenerse en la legalidad) o izquierdistas ( pretenden que el partido se encuentre en la más completa ilegalidad, de manera sectaria sin que realice un trabajo revolucionario de masas)- brindan la excelente oportunidad al partido de depurar a estos elementos inestables. El PC es un partido de vanguardia, que está conformado por cuadros, sus militantes no tienen que tener miedo ni caer en el liberalismo de permitir que estos elementos sigan en la filas del partido e intenten destruirlo. EL PARTIDO AVANZA DEPURÁNDOSE.

 

La experiencia de los PC históricos nos enseña que las épocas de represión y persecución en las que estos pasan a la clandestinidad, a pesar de ser momentos difíciles,  son una escuela para los cuadros y al partido.  Los militantes forjan sus principios, aprenden y asimilan con mayor rapidez la disciplina rigurosa y la templanza comunista. Es el momento en el que se crean los verdaderos cuadros. El partido aprende a organizarse en la clandestinidad, lección fundamental para cualquier partido que pretenda llevar a cabo una revolución. Brinda la oportunidad de depurar todo elemento oportunista y  eliminar todas las tendencias liberales, burocráticas y anarquistas que se enquistan dentro de los partidos y en sus métodos de trabajo. Y hace ver a las masas, a su clase, que realmente puede convertirse o que es el Partido de Vanguardia. La represión por parte del estado burgués es una escuela por la que pasa  todo Partido Comunista.

Los comunistas no deben temer a la represión del estado por miedo equivocarse a la hora de su organización y táctica siempre y cuando analicen las condiciones materiales en las que se encuentren, sin aventurerismo, siendo fieles a los principios del marxismo leninismo. La organización y los métodos de trabajo es algo que solo se puede aprender con la práctica. Solo de esta manera, corrigiendo los errores, haciendo autocrítica y superándolos es como se construye el Partido.

“Desde el momento en que el planteamiento de los objetivos era justo, desde el momento en que había suficiente energía para intentar reiteradas veces lograr ese objetivo, los reveses temporales representaban una desgracia a medias. La experiencia revolucionaria  y la habilidad de organización son cosas que se aprenden con el tiempo. ¡Lo único que hace falta es tener conciencia de los defectos, cosa que en la labor revolucionaria equivale a más de la mitad de la corrección de los mismos!”.2

 

Julio Moreno

Bibliografía:

  1. Manual de Introducción al Marxismo-Leninismo. Juan Mesana. Capítulo IX.
  2. ¿Qué hacer?. Lenin.
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