Sobre las concepciones antimarxistas en la caracterización del estado.

Una parte del revisionismo español (1) tiene dificultades para comprender el marxismo-leninismo en lo referente a la caracterización del estado. Es un tema que he tratado con anterioridad, pero en esta ocasión me gustaría desarrollarlo refutando su argumento estrella, el uso de citas mutiladas de Dimitrov del texto “Acerca de las medidas de lucha contra el fascismo y los sindicatos amarillos”.

Como veremos en el desarrollo del estudio de este texto podremos ver que sus únicos medios para justificar que el España es un estado fascista son el dogmatismo, el doctrinarismo y la no asimilación de las leyes de la dialéctica.

El texto del que hemos hablado fue pronunciado en el IV Congreso de la Internacional Sindical en Moscú en Marzo de 1928.

Estos revisionistas afirman que España es un estado fascista, y que como en el franquismo existía una dominación autoritaria no puede dejar de haber fascismo si no se derroca a la burguesía, es decir, si no se implanta la dictadura del proletariado. Defienden que el fascismo una vez que se implanta no tiene marcha atrás.

Este es el fragmento del mismo que utilizan para justificar sus posicionamientos antimarxistas:

“El peligro del fascismo para el proletariado y para el movimiento sindical clasista es un peligro permanente y creciente. La eliminación definitiva de dicho peligro sólo es posible mediante el derrocamiento de la dominación de la burguesía, mediante la sustitución de la dictadura burguesa por la dictadura del proletariado en alianza con los trabajadores del campo. Considerar el fascismo como un fenómeno temporal y transitorio que, dentro de los marcos del capitalismo, podría ser reemplazado por el restablecimiento del viejo régimen democrático-burgués, así como negar el peligro del establecimiento del fascismo en los grandes países capitalistas es hacerse vanas ilusiones, que sólo pueden debilitar la vigilancia y la resistencia del proletariado, servir al fascismo y coadyuvar al fortalecimiento temporal de la dictadura fascista. Estas ilusiones deben ser rechazadas de la manera más resuelta; los partidarios de la Internacional Sindical están obligados a llevar a cabo una lucha sin cuartel contra ellas.” (2)

 Analicémoslo por partes:

 

  1. La eliminación definitiva del fascismo, del peligro fascista solo acabará con la implantación de la dictadura del proletariado. Estamos totalmente de acuerdo, ¿qué tiene que ver que el peligro de la dominación autoritaria no acabe hasta la conquista del socialismo con que tengamos que vivir en un estado fascista o que no se pueda luchar contra la fascitización, la implantación del fascismo y por la defensa de los derechos conquistados por la clase obrera dentro de un régimen parlamentario de dominación democrática de la burguesía? Ya no es que malinterpreten a Dimitrov, es que lo falsean descaradamente. ¿Qué tendrá que ver la solución definitiva con la obligatoriedad del momento actual?

 

  1. “Considerar el fascismo como un fenómeno temporal y transitorio, que, dentro de los marcos del capitalismo, podría ser reemplazado por el restablecimiento del viejo régimen democrático-burgués, así como negar el peligro del establecimiento del fascismo en los grandes países capitalistas es hacerse vanas ilusiones, que sólo pueden debilitar la vigilancia y la resistencia del proletariado, servir al fascismo y coadyuvar al fortalecimiento temporal de la dictadura fascista.” (3)

Cuando hacen su análisis de Dimitrov, y con este extracto concreto se permiten el lujo de intentar dar lecciones a los demás sobre la certeza de sus erróneos planteamientos se les olvida aquello del análisis concreto de la situación concreta, y que Dimitrov cuando escribe esto lo hace en unas condiciones materiales concretas, que no son fijas y que no se pueden aplicar mecánicamente a la realidad española sin adecuarlo a las condiciones que nosotros vivimos.

Mismamente en el propio texto del que extraen la cita podemos ver lo siguiente en el párrafo interior que introduce la propia cita:

“Después de la guerra imperialista y de la victoriosa Revolución de Octubre, después de la existencia de diez años de la Unión Soviética y en las condiciones de la enorme influencia revolucionaria de dichos factores sobre el proletariado, las masas campesinas, las nacionalidades oprimidas y los pueblos coloniales, la burguesía no puede mantener por mucho tiempo bajo su hegemonía de clase a las masas populares y afrontar las tareas de la estabilización y racionalización del capitalismo mediante las viejas formas y métodos de la democracia parlamentaria.” (4)

Por lo que vemos, de verdad alguien puede pensar que el auge de la contrarrevolución existente por la constitución del primer estado socialista y de la komintern, de la ofensiva de la revolución… son las mismas circunstancias materiales que las que vivimos hoy en día y que la burguesía se ve obligada a implantar una dictadura terrorista, una dominación autoritaria para poder preservar sus intereses. Obviamente las condiciones han cambiado, por lo tanto no se puede repetir mecánicamente algo que se ha enunciado en unas condiciones materiales concretas y diferentes, es necesario adaptarlo a nuestra realidad.

Aquí dirán que las condiciones son las mismas, que la represión, que blablablá, es muy curioso que el propio Dimitrov posteriormente, en el VI Congreso, Julio-Agosto de 1928 de la Internacional afirmara lo siguiente:

“Con objeto de adaptarse a las modificaciones de la coyuntura política, la burguesía utiliza alternativamente los métodos fascistas y los métodos de coalición con la socialdemocracia.”(5)

Es decir, Dimitrov en la Komintern habla de alternancia dependiendo de las circunstancias materiales por parte de la burguesía en su dominación, entre el fascismo y la coalición burguesa con los socialdemócratas, apenas un año después del primer texto del que hemos hablado. Esta evolución, desarrollo -o incuso alguno dirá rectificación-, no pensamos que rectifique nada, pues solo se adapta a las condiciones materiales y al desarrollo histórico, pero este desarrollo se verá más claro aún en los documentos del VII Congreso de la Internacional, en el que Dimitrov en su informe al VII Congreso en Agosto de 1935: continúa con el mismo desarrollo que hemos comentado y no habla nada de que una vez que se implanta el fascismo solo se puede acabar este tipo de dominación con la implantación de la dictadura del proletariado, tesis que como la defienden los revisionistas de los que estamos hablando va en contra de la apuesta de la Internacional por el frente único y el frente popular.

La burguesía no va a dar marcha atrás voluntariamente cuando ya ha implantado la dominación autoritaria, pero a la hora de producirse un cambio hay que tener en cuenta la acción tanto de los factores internos como de los externos, estos revisionistas no pueden entender ni los ejemplos históricos más simples que dan la razón a la Komintern y a Dimitrov.

El mismo Dimitrov al que tanto les gusta citar afirmaba en 1935 lo siguiente: No sabiendo abordar de un modo concreto los fenómenos de la realidad viva algunos camaradas que padecen de pereza mental sustituyen el estudio minucioso y al fondo de la situación concreta y de la correlación de las fuerzas de clase por fórmulas generales que no dicen nada.” (6)

Hay que analizar la caracterización del estado, el estudio sobre la lucha contra el fascismo de una forma dialéctica, no recitando como loros de forma dogmática frases mutiladas de textos que en la mayoría de los casos ni siquiera han leído enteros ni se han molestado en analizar la situación material concreta actual.

Cuando se liberó Italia del fascismo se implantó una democracia burguesa, la propia burguesía italiana que había apoyado a Mussolini hizo todos los esfuerzos posibles para mantener su dominación, en ese momento de una forma democrática, intentar mantener una dominación autoritaria habría conllevado a la larga el fin de su dominación como clase. Para sobrevivir y debilitar a las fuerzas revolucionarias no tuvo más remedio que establecer una dominación democrática, esto quiere decir que el peligro del fascismo haya desaparecido. No, por supuesto que no, puede volver a implantarse. Este peligro solo desaparecerá con el socialismo, que no se haya implantado la dictadura del proletariado no significa que sigan viviendo en un régimen de terror fascista, por supuesto que no. La burguesía solo busca perpetuarse en el poder, y hará lo que sea con tal de conseguirlo, incluyendo aquí la adaptación del tipo de dominación.

El caso de España es diferente. No se produjo el cambio tras una guerra civil, pero el movimiento revolucionario era fuerte en el final de la dictadura: el movimiento de lucha democrática no paraba de crecer y la conflictividad social llegó a su momento más álgido desde la guerra civil española. La situación era insostenible para el mantenimiento de la dictadura, la oligarquía española vio que la situación escapaba a su control. A esto hay que añadir los factores externos, las democracias burguesas europeas temían que la situación española desbordara al gobierno y se creara un foco de agudización de la lucha social, de la lucha de clases, un foco revolucionario en Europa que salpicara al resto de países europeos en plena guerra fría. A Estados Unidos tampoco le gustaba la idea de que en España y Portugal se pudiera dar una situación política que perjudicara a sus intereses políticos y económicos, por lo que presionaron a la dictadura, a la burguesía española y a sus partidos para que iniciaran una reforma política que les homologara con el resto de democracias burguesas europeas. A esta reforma por parte de las oligarquías y los socialdemócratas se le llamo transición, cuya intención principal era desmovilizar la lucha de clases y a los partidos revolucionarios para conseguir una dominación democrática homologable al resto de países europeos. Los Partidos revolucionarios lucharon contra esta reforma pues su objetivo era la revolución social, pero una vez fracasaron y la reforma y sus objetivos fueron un éxito no quedó más que aceptar la nueva realidad y organizarse para seguir luchando por nuestra clase.

Esa situación ha perdurado hasta hoy, aunque desde hace unos años ha comenzado un proceso de fascistización en toda Europa que también nos afecta a nosotros. Es nuestro deber como comunistas oponernos a estas medidas de la burguesía que buscan ante la conflictividad social volver a imponer el fascismo como medida preventiva al movimiento revolucionario en auge.

Dimitrov fue duramente criticado por los revisionistas por el cambio en sus posicionamientos y los de la propia Internacional con respecto al fascismo. Llamó a sus detractores “sabiondos” irónicamente, porque eran unos necios y los caracterizó como gallinas políticas. Estos revisionistas que criticaban a Dimitrov son los mismos izquierdistas enfermos que intentan justificar su incultura y su línea errónea utilizando citas del propio Dimitrov. Lo que no saben estos mutiladores es que Dimitrov en su conclusión del VII Congreso de la Internacional ya les caracterizó como lo que son, que llegan a un debate en el que ya han sido refutados ideológicamente hace más de 50 años. Sus planteamientos son viejos, son planteamientos revisionistas hace tiempo superados y aplastados, este es un fragmento referente al cambio de las condiciones materiales y de cómo los marxistas deben adaptarse a esos cambios:

“No seríamos marxistas revolucionarios, leninistas, dignos discípulos de Marx, Engels, Lenin, si no cambiásemos de un modo congruente nuestra política y nuestra táctica, de acuerdo con los cambios operados en la situación y en el movimiento obrero mundial.

No seríamos verdaderos revolucionarios, si no aprendiésemos de nuestra propia experiencia y de la experiencia de las masas.

Queremos que nuestros Partidos de los países capitalistas actúen y procedan como verdaderos partidos políticos de la clase obrera, que desempeñen en la realidad el papel de un factor político en la vida de su país, que lleven a cabo en todo momento una activa política bolchevique de masas y no se limiten sólo a la propaganda y la crítica, a lanzar meros llamamientos a la lucha por la dictadura proletaria.

Somos enemigos de todo esquematismo. Queremos que se tenga en cuenta la situación concreta de cada momento y de cada sitio dados y que no se obre siempre y en todas partes con arreglo a un patrón determinado, no queremos olvidar que la posición de los comunistas no puede ser igual en todas las condiciones.” (7)

Análisis concreto de la situación concreta….

Notas:

 

  1. Principalmente el PCE(R)
  2. “Acerca de las medidas de lucha contra el fascismo y los sindicatos amarillos”. Dimitrov.
  3. Ibídem.
  4. Ibídem
  5. Documentos del VI Congreso de la III Internacional – 1929 PROGRAMA DE LA INTERNACIONAL COMUNISTA
  6. Por la unidad sindical de la clase obrera contra el fascismo séptimo congreso mundial de la internacional comunista 13 de agosto de 1935 Dimitrov.
  7. Ibídem.

      

Juan Mesana.                       Julio 2016

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