EL P.O.S.D.R. (BOLCHEVIQUE) Y LA ACTIVIDAD FRACCIONALISTA DE TROSKY. EL BLOQUE DE AGOSTO.

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En las conferencias anteriores a la Conferencia de Praga realizadas entre 1908-1910, los Bolcheviques consiguieron que el POSDR condenara todas aquellas actitudes liquidacionistas y fraccionalistas que se habían producido dentro del partido. Aun así, sabían que simplemente la condena, era solo el principio, que para crear un partido revolucionario, debían de expulsar tanto a los fraccionalistas, como a los oportunistas. La experiencia de más de 15 años del partido, en el que el P.O.S.D.R había estado formado por distintas fracciones en pugnas por el poder, les había hecho pagar muy caro tanto a los bolcheviques como a la clase obrera la falta de un partido de vanguardia, cohesionado monolíticamente, con una unidad de línea y dirección. Por ello desde el fracaso de la Revolución los bolcheviques fueron actuando de tal manera que pudiesen prepararse las condiciones para poder expulsar a estos elementos.

En 1912 las condiciones estaban ya maduras para poder expulsar a todos los elementos oportunistas del partido y constituir realmente un partido de nuevo tipo. Gracias a la combinación del trabajo legal y clandestino durante la etapa Stolypiniana, los bolcheviques consiguieron una mayoría abrumadora dentro de las organizaciones del partido. Los militantes no dudaban de que la única línea correcta era la bolchevique y que era imposible la conciliación de principios con los mencheviques y los liquidacionistas, si el objetivo era convertir al POSDR en el partido de vanguardia.

Dentro del movimiento obrero tampoco se dudaba de que la única fracción revolucionaria que existía dentro del P.O.S.D.R eran los bolcheviques. El trabajo durante la etapa de represión había dado sus frutos, se habían convertido realmente en la vanguardia de la clase obrera rusa. Ya los obreros no exigían la unidad de todas las fracciones del partido como en 1905-1908, sino que la mayoría de las organizaciones legales estaban dirigidas y apoyaban a los bolcheviques.

En estas fechas, La línea descendente del movimiento revolucionario había llegado a su fin. Ya en 1910 se empezaron a registrar las primeras huelgas y acciones de masas desde la Revolución de 1905. Pero el punto clave para la marcha ascendente del movimiento revolucionario surgió en Abril y Mayo de 1912. El detonante fue la matanza de los obreros de Lena, en la que los gendarmes mataron a más de 500 obreros que realizaban reclamas pacíficas. Esta matanza más que una necesidad para ahogar el movimiento revolucionario, que estaba en una frase embrionaria, fue una muestra del poder por parte del zarismo frente al nuevo dueño de la empresa, el capital inglés, y los capitales extranjeros que estaban entrando en Rusia, de que el movimiento obrero no era ningún obstáculo para sus intereses.

LA VI CONFERENCIA. LA CREACIÓN DEL P.O.S.D.R (BOLCHEVIQUE).

En Enero de 1912, se llevó a cabo en Praga la VI Conferencia del P.O.S.D.R. Dicha conferencia por su importancia histórica y por el número de asistentes, ya que estuvieron presentes más de 20 organizaciones del Partido, fue de facto un Congreso del Partido. La tarea histórica de esta conferencia no fue solamente la expulsión de los mencheviques y los elementos oportunistas, sino que llevó a la práctica del partido todo los principios organizativos, políticos y teóricos que habían defendido los bolcheviques desde el II Congreso: en el plano organizativo los principios de un partido de nuevo tipo, incluyendo la combinación del trabajo legal y clandestino como tarea imprescindible de todo partido comunista; en el aspecto político la táctica y la estrategia de la revolución leninista; y en el teórico eliminar todo elemento pequeñoburgués, que consideraba el marxismo como una teoría subjetiva, y que eliminaba toda esencia revolucionaria.

El objetivo de la VI conferencia por lo tanto no era solamente la expulsión de estos elementos fraccionalistas y oportunistas, sino la creación de un partido de nuevo tipo pertrechado de una teoría revolucionaria. Así de esta conferencia surgió el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (Bolchevique).

Frente a los bolcheviques se enfrentaron en esta conferencia todos los mencheviques, así como el grupo fraccionalista de Trotsky, que abogaban por la unidad del partido. Todos ellos se escudaban en el tipo de partido de la II internacional. Los principales dirigentes y Partidos de la II internacional apoyaban a los fraccionalistas, presionaban a los bolcheviques, en pro de la Paz dentro de los Partidos Socialdemócratas y de la unidad de los marxistas. Los bolcheviques tenían claro que desde la muerte de Engels, los partidos obreros de Europa no habían sabido adaptarse a las nuevas condiciones materiales, es decir el paso del capitalismo premonopolista a la fase imperialista. Estos degeneraron políticamente hacia el oportunismo, abrazando la línea que más satisficiese sus intereses personales y los de la burguesía, pasando de ser partidos revolucionarios a partidos apéndices de la burguesía:

  • Negaban la necesidad de la revolución y la dictadura del proletariado en pro de las reformas sociales.
  • Renegaron de la parte y el trabajo clandestino, realizando simplemente luchas legales (sindicalismo y elecciones), escudándose en citillas mutiladas de Marx y Engels, y en la posibilidad de que la represión destruyese al partido, a las asociaciones legales y detuviese a sus dirigentes.
  • Negaban la necesidad de un partido monolítico, con una disciplina rigurosa, tanto en lo organizativo como en lo ideológico, con lo que se convirtieron en un conglomerado de fracciones cada cual con su línea política distinta, a la par que estaban “gobernados” por una camarilla de líderes (Kautsky,Guesde, Hyndman etc…), que no eran más que elementos corruptos y traidores a la clase obrera, convertidos en aristócratas dentro de su propia clase.

Los bolcheviques tenían claro que un partido como los de la II internacional, suponía la imposibilidad de llevar a cabo la revolución, suponía traicionar a la clase obrera rusa. Así los calificaba Lenin:

“Esta gente ha sido tan corrompida y tan embrutecida por la legalidad burguesa que ni siquiera le cabe en la cabeza la necesidad de otras organizaciones, la necesidad de unas organizaciones ilegales que dirijan la lucha revolucionaria. Esta gente ha llegado a imaginarse que los sindicatos legales, existentes por gracia de la autorización policiaca, representan un límite, más allá del cual no se puede pasar; que se puede concebir, en general, el mantenimiento de esos sindicatos en época de crisis como sindicatos dirigentes. Ahí tienen la dialéctica viva del oportunismo: el simple crecimiento de los sindicatos legales, la simple costumbre de unos filisteos algo obtusos, aunque concienzudos, de no hacer más que llevar libros de contabilidad, ha tenido por consecuencia que en el momento de la crisis estos concienzudos filisteos se han convertido en unos traidores, en unos tránsfugas, en unos estranguladores de la energía revolucionaria de las masas. Y esto no ha ocurrido por azar. El tránsito a la organización revolucionario es una necesidad, lo exige el cambio de la situación histórica, lo reclama la época de las acciones revolucionarias del proletariado.” 1

“No solo durante la guerra, sino absolutamente en toda agudización de la situación política, sin hablar ya de cualquier acción revolucionaria de las masas, el gobierno del país burgués más libre amenazará siempre con la disolución de las organizaciones legales, con la incautación de las cajas, con la detención de los dirigentes y con otras “consecuencias prácticas” de la misma índole. ¿Qué hay que hacer, pues? ¿Justificarlos por ello a los oportunistas como lo hace Kautsky? Pero eso significa canonizar la trasformación de los partidos socialdemócratas en partidos obreros nacional-liberales. Para un socialista no puede haber más que una conclusión: el legalismo puro, el legalismo exclusivo de los partidos “europeos” ha caducado y se ha convertido en virtud del desarrollo capitalista de la fase preimperialista, en la base de la política obrera burguesa. Este legalismo debe ser complementado con la creación de una base ilegal, de una organización clandestina, de una labor socialdemócrata ilegal, sin rendir al mismo tiempo ni una sola posición legal. La experiencia demostrará como debe hacerse esto: lo que hace falta es que haya deseos de emprender este camino y conciencia de su necesidad”2.

La conferencia aprobó la expulsión de los mencheviques y liquidacionistas y la combinación del trabajo legal y clandestino del partido como tarea imprescindible, así como la constitución del P.O.S.D.R (bolchevique), entendiendo que es incompatible la existencia de un partido de nuevo tipo con la existencia de fracciones, que para su existencia se necesita una cohesión monolítica, basada en una unidad organizativa y de principios y de una disciplina rigurosa.

 

LAS DOS TÁCTICAS ANTE EL AUGE DEL MOVIMIENTO OBRERO

Tras la matanza de los obreros de Lena empezaron a convocarse huelgas de solidaridad. estas huelgas pasaron a convertirse en huelgas económicas por recuperar los derechos que le habían sido arrebatados durante la etapa contrarevolucionaria, para rápidamente y gracias a la dirección de los comités bolcheviques, transformarse en huelgas políticas de masas, que reivindicaban el fin del zarismo y los objetivos de la revolución democrático burguesa. El número de huelguistas creció rápidamente y el ímpetu revolucionario de las masas recordaba a la etapa previa a la revolución de 1905.

Debido al desarrollo del capitalismo en Rusia, y a la concentración de capital, propia de la fase imperialista3, aumentó el número de obreros, así como su concentración en las zonas industriales del país, a ello había que sumarle la experiencia revolucionaria adquirida durante la revolución de 1905 y la etapa stopyliana. Todo ello hacía del proletariado Ruso una fuerza temible para el zarismo.

Al ser un movimiento revolucionario contra el zarismo, la mayoría de la población trabajadora acogía con simpatía dichas acciones. Los obreros consiguieron atraer al igual que en 1905 a las masas campesinas en su lucha contra el zarismo y contra los kulaks. También se produjeron levantamientos dentro del ejército zarista como en Sebastopol o las tropas del Turquestán. Importante fueron las acciones revolucionarias en las naciones oprimidas por el zarismo. Los bolcheviques, gracias a la justeza de su línea de derecho de autodeterminación de los pueblos4 (recomiendo el manual de introducción al marxismo- leninismo de juan mesana para entender la línea m-l sobre la cuestión nacional y el derecho de autodeterminación de los pueblos), consiguieron atraer a los obreros y masas campesinas de las naciones oprimidas bajo su dirección. Este hecho era de una importancia crucial ya que las insurrecciones se realizasen solamente en algunas zonas industriales del país fue uno de los fracasos de la revolución de 1905.

Ante el auge del movimiento revolucionario se llevaron a cabo dos tácticas: la primera la llevaba a cabo por el Bloque de Agosto, conformado por mencheviques y otros liquidacioncitas, liderado por Trotsky como conciliador entre las distintas fracciones. La segunda la del P.O.S.D.R (bolchevique).

El bloque de Agosto fue una organización que agrupaba a todas las tendencias antibolcheviques y contra el partido. Trosky, apelando a la unidad de los marxistas, fue el cabecilla de dicho grupo antipartido. Excusándose en una posición neutra entre las dos principales corrientes, bolcheviques y mencheviques, se autoerigió como centrista y el dirigente de dicho bloque. El centrismo, a diferencia del ataque infantil que hacen los maoístas contra los verdaderos marxistas leninistas es, en palabras de Stalin, la ideología de la adaptación, la ideología de la supeditación de los intereses del proletariado a los intereses de la pequeña burguesía dentro de un partido común5.

Así Trotsky empezaba a mostrar sus verdaderas intenciones fraccionalistas y su falta de principios propios de un pequeño burgués. Lenin, aclarando las intenciones de este bloque y con el fin de que no embaucase con la consigna de unidad al movimiento obrero, escribió entre otros muchos el artículo “Acerca de una violación de la Unidad que se encubre con gritos de Unidad”, dedicado exclusivamente a Trosky y el bloque de Agosto, en el que le dedica estas palabras:

“los veteranos del movimiento marxista en Rusia conocen bien la figura de Trosky, y para ellos no vale la pena describirla. Pero la joven generación obrera no la conoce, y es preciso hablar, porque es una figura típica para los cinco grupitos del extranjero que, de hecho, vacilan también entre los liquidadores y el partido. En los tiempos de la vieja Iskra (1901-1903) había un apodo para esos vacilantes y tránsfugas del bando de los economistas al de los iskristas y viceversa: Los “Tránsfugas de Thusino”. Cuando hablamos de liquidacionismo dejamos sentada cierta corriente ideológica que ha ido creciendo durante años, corriente que ha echado raíces en el menchevismo y en el economicismo a lo largo de veinte años de historia del marxismo y está ligada a la política y a la ideología de una clase determinada: la burguesía liberal. Los “Tránsfugas de Tushino” se declaraban por encima de las fracciones por la única razón de que hoy toman las ideas de una fracción y mañana la de otra. Trosky era iskrita furioso en 1901-1903, y Riazanov calificó su papel en el Congreso de 1903 de “garrote de Lenin”. A fines de 1903, Trosky era menchevique furioso, es decir, se había pasado de los iskristas a los economicistas; proclama que hay un abismo entre la vieja y la nueva iskra. En 1904-1905 se aparta de los mencheviques y ocupaba una posición vacilante, colaborando unas veces con Martinov (economicista) y proclamando otras la revolución permanente, de un izquierdismo absurdo. En 1906-1907 se acerca a los bolcheviques, y en la primavera de 1907 se declara solidario de Rosa Luxemburgo. En la época de disgregación, después de largas vacilaciones “no fraccionalistas” va nuevamente a la derecha, y en agosto de 1912 forma un bloque con los liquidadores. Ahora vuelve a apartarse de ellos, pero repitiendo en el fondo, sus mismas ideuchas”6.

El bloque de Agosto, asustado del rápido crecimiento del auge revolucionario, intentaba convencer de que la política de masas revolucionaria y la insurrección no era el camino sino que debían de sustituirla por una “campaña de peticiones”, en la que una vez recogido un número considerable de firmas fuese trasladado a los diputados socialdemócratas de la Duma. La masas trabajadoras de Rusia, aleccionadas ya por la experiencia de la Revolución de 1905, renegaron de esta política reformista típica de los partidos de la II internacional, así el bloque de Agosto fue disolviéndose poco a poco, pasando sin pena ni gloria por la historia del movimiento obrero ruso.

Por otra parte los bolcheviques, siguiendo lo aprobado en su VI conferencia llevaron a cabo una política revolucionaria de masas. Su objetivo era dirigir el movimiento obrero que había surgido tras la matanza de Lena y transformarlo en una insurrección que pudiese llevar a cabo las tareas de la revolución democrática. Para ello siguieron con la combinación de trabajo legal y clandestino.

El trabajo legal, a parte del trabajo dentro de todas las organizaciones obreras como las cajas de ahorro, mutualidades, sindicatos etc.. , tenía dos ejes fundamentales: El primero de ellos y más importante el periódico Pravda, el segundo el trabajo en la Duma.

Pravda, “La Verdad”, surgió en mayo de 1912. Antes de aparecer Pravda los bolcheviques publicaban semanalmente Sviesdá, una revista destinada a los obreros más conscientes. Pero debido al auge del movimiento revolucionario, a los Bolcheviques les era insuficiente una revista semanal, sino que necesitaban un diario político para atraer a las grandes masas. En Pravda además de las agitaciones políticas realizadas por los dirigentes bolcheviques se publicaban decenas de correspondencias entre los obreros, en la que se describía la vida de los mismos, la explotación que sufrían por parte de los capitalistas, señalando al sistema capitalista como su causante. Describía las innumerables huelgas que se daban a lo largo del país, mostrando el heroísmo de la clase obrera rusa. A pesar del extenso territorio que ocupaba Rusia, hacía sentir a los obreros que su miseria no eran situaciones individuales, sino que afectaban a todos los obreros, les dotaba de conciencia de clase, y les instruía de cuál era la manera de llevar a cabo para derrocar al capitalismo. A su vez servía para condenar la táctica reformista de los mencheviques y oportunistas, desenmascarando su servilismo hacia la burguesía.

Pero la función de Pravda no era solo de agitación, sino que también tenía una labor organizadora. No existía una acción revolucionaria a lo largo del país a la que Pravda no recomendase la táctica que debían de llevar dichos obreros, es decir, era una forma de comunicación entre los órganos centrales y los comités bolcheviques. En torno a las redacciones de Pravda se aglutinaban los obreros de las fábricas más cercanas, lo cual permitía a las células clandestinas del partido dar las directrices pertinentes, a su vez muchas de las reuniones para la lectura colectiva de Pravda se convertían en una tapadera para las reuniones clandestinas de las células y organizaciones del partido. Servían para extender el partido a zonas alejadas de los focos revolucionarios. Muchas de las organizaciones del Partido Bolchevique surgieron a partir de obreros que se reunían para leer el periódico. Se realizaban recolectas para servir de apoyo a las familias de los obreros que se encontraban en huelga, así como cuotas para financiar al periódico, lo que servía a su vez para financiar al partido.

El periódico se convirtió en el eje fundamental del Partido, atrayendo a las grandes masas obreras y campesinas hacia el bolchevismo, así como la principal herramienta con la que el partido podía organizar el movimiento revolucionario.

El trabajo de la fracción Bolchevique en la IV Duma era el otro trabajo legal fundamental. Desde la tribuna los bolcheviques realizaban un trabajo revolucionario de masas, condenaban la actitud derechista de los mencheviques que entendían el trabajo parlamentario como una forma de conseguir sillones ministeriales y realizar pequeñas reformas, así como el cretinismo democrático del parlamentarismo. Llamaban a la lucha revolucionaria, y por los objetivos de la revolución democrática (jornada de 8 horas, república democrática, confiscación de tierras a los terratenientes) teniendo en cuenta las censuras propias del zarismo. Su programa electoral se resumía en el Mandato, folleto agitador realizado por el partido, y que le sirvió para obtener una mayoría aplastante dentro de la curia obrera de la IV Duma. Pero los diputados bolcheviques no solo realizaban un trabajo dentro de la Duma, sino gracias a la fama y reconocimiento obtenido por las agitaciones realizadas dentro de la misma y aprovechando su situación de Diputados visitaban los fábricas y centros industriales del país, organizando asambleas clandestinas, llevando las directrices y acuerdos del partido, y realizando una labor de extensión donde el partido no podía llegar por otros medios. Es decir, a pesar de realizar un trabajo legal, utilizaban este para fortalecer la parte clandestina. Los bolcheviques habían comprendido a la perfección la combinación de trabajo legal y clandestino.

En cuanto al trabajo clandestino, el partido iba fortaleciéndose, con una disciplina férrea sin perder el contacto con las masas. Las células y los comités se encargaban de dirigir el trabajo legal y las acciones revolucionarias transformándolas en huelgas políticas de masas. El partido, gracias a la combinación de trabajo legal y clandestino, aumentó su número de militantes, y se convirtió en el único partido obrero con influencia en las masas.

 

Julio Moreno.

 

Bibliografía:

  1. La Bancarrota de la II internacional. Lenin
  2. Ibidem
  3. La combinación del Trabajo legal y clandestino del PC. Julio Moreno.
  4. Manual de Introducción al Marxismo-Leninismo. Juan Mesana.
  5. Problemas del Leninismo. Stalin.
  6. Acerca de una violación de la Unidad que se encubre con gritos de Unidad. Lenin.

 

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