EL EUROCOMUNISMO, IDEOLOGÍA DE LA SUMISIÓN A LA BURGUESÍA Y AL IMPERIALISMO.

 
El revisionismo moderno, surgió en el periodo de la agudización de la crisis general del capitalismo. Se alió a la burguesía y al imperialismo y se sumó a los esfuerzos desplegados por éstos para contener y evitar la gran marejada de las revoluciones proletarias, de las luchas de la liberación nacional y de los movimientos democráticos populares y antiimperialistas. Como tál, el nuevo revisionismo no podía dejar de tomar diferentes formas y aspectos, de utilizar métodos y tácticas que se ajustaran a las necesidades del capital de cada país. Su mayor desarrollo, su difusión en el movimiento comunista y obrero los registró después que el revisionismo jruschovista apareció en escena.
Para la burguesía y el imperialismo, la traición que se produjo en la Unión Soviética constituía una ayuda incalculable en los momentos tan difíciles por los que estaban atravesando. Esta ayuda le dio al gran capital la posibilidad de golpear la teoría marxista-leninista y la práctica de la edificación socialista, de infundir sospechas hacia la estrategia revolucionaria del proletariado y hacer degenerar ideológica y políticamente a los partidos comunistas. Un gran revés ideológico sufrieron en primer lugar los partidos comunistas y obreros de Europa Occidental que siguieron la línea traidora de Tito y Jruschov.
Hacía tiempo que en esos partidos se había preparado el terreno para coger y llevar aún más adelante las ideas y las práctica revisionistas jruschovistas. Su degeneración ideológica y organizativa a diversos niveles y en diferentes formas había comenzado con anterioridad. Teorías y prácticas pseudo revolucionarias venían siendo aplicadas en sus filas desde hacía tiempo.
LA NUEVA  ESTRATEGIA IMPERIALISTA Y EL SURGIMIENTO DEL REVISIONISMO MODERNO.
El surgimiento del revisionismo moderno, al igual que el del viejo revisionismo, constituye un fenómeno social que viene condicionado por diferentes y numerosas causas históricas, económicas, políticas, etc. Considerado en su conjunto, este fenómeno es producto de la presión de la burguesia sobre la clase obrera y su lucha. El oportunismo y el revisionismo han estado desde un comienzo estrechamente vinculados a la lucha de la burguesia y el imperialismo contra el marxismo-leninismo, han sido parte integrante de la gran estrategia capitalista orientada a minar la revolución y perpetuar el órden burgues. A medida que ha ido avanzando la causa de la revolución y el marxismo-leninismo se ha difundido entre las amplias masas populares, una mayor atención ha dedicado el imperialismo a la utilización del revisionismo como su arma preferida contra la ideología triunfante del proletariado, como arma para socavar esta ideología.
Así ocurrió en los comienzos de la segunda mitad del siglo XIX cuando salieron a la luz el Manifiesto Comunista y las otras obras de Marx y Engels, y la influencia del marxismo entre las masas trabajadoras de Europa se había acrecentado. Fue precisamente en aquel momento cuando empiezan a difundirse la corriente reformista de los tradeunionistas en Inglaterra, los puntos de vista pequeño burgueses de Proudhon en Francia, las concepciones pequeño burguesas de Lasalle en Alemania, las ideas anarquistas de Bakunin en Rusia y en otros países, etc. Este fenómeno se dió también después de los heroicos acontecimientos de la Comuna de París, cuando, aterrorizada hasta la médula por la propagación de su gran ejemplo, la burguesía instigó la nueva corriente oportunista de Bernstein, que trató de despojar
el marxismo de su contenido revolucionario y hacerlo inocuo para la dominación política de la burguesia imperialista.
En los albores del siglo XX, cuando iban madurando las condiciones político-económicas para la revolución y la toma del Poder por el proletariado, la burguesía dio todo su apoyo a la corriente oportunista de la II Internacional y la utilizó ampliamente en sus maniobras para la preparación y el desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial.
Después de la histórica victoria de la Revolución de Octubre, cuando el socialista, de teoría y movimiento revolucionario se convirtió en sistema económico social triunfante en una sexta parte del mundo, el capitalismo se vio obligado a cambiar de estrategia y de tácticas. Arreció la violencia y el terror en el interior de cada país, recurrió a los medios más feroces para reforzar su Poder, implantando incluso el fascismo.
Intensificó ante todo su demagogia y su propaganda con el fín de denigrar y deformar el marxismo-leninismo, inventando nuevas “teorías” seudomarxistas, calumniando a la Unión Soviética y preparándole la guerra. El imperialismo, escribía Lenin en ese entonces:
siente que el bolchevismo ha pasado a ser una fuerza mundial, y precisamente por eso trata de asfixiarnos con la máxima rapidez, deseando acabar en primer lugar con los bolcheviques rusos para después hacer lo mismo con los propios”.
 
En 1918, los imperialistas británicos, norteamericanos, franceses y japoneses comenzaron su intervención militar en Rusia. La guerra contra el primer Estado de los obreros y campesinos alineó en un solo campo a todas las fuerzas reaccionarias. Contra la Revolución de Octubre y el Poder proletario se abalanzaron también los oportunistas y los renegados del marxismo Kautsky en Alemania, Otto Bauer y Karl Renner en Austria,León Blum y Paul Boncour en Francia, arremetieron fusiosamente contra la Revolución de Octubre,contra la estrategia y la táctica leninistas de la revolución. Calificacon la Revolución de Octubre de ilegítima, de desviación del camino del desarrollo histórico, de alejamiento de la teoría marxista. Preconizaban la revolución pacífica, sin violencia y sin sangre, la toma del Poder a través de la mayoría en el parlamento, se oponían a la transformación del proletariado en clase dominante. Todos ellos elevaban por las nubes la democracia burguesa y atacaban la dictadura del proletariado.
Cuando la intervención armada contra la Rusia soviética hubo fracasado y la socialdemocracia no pudo evitar la creación de los nuevos partidos comunistas ni contener el gran ímpetu revolucionario de las masas trabajadoras de Europa, la burguesía cifró todas sus esperanzas en la ruptura del frente comunista desde dentro, buscando sus héroes entre los líderes del PC (b) de Rusia.
Los trotskistas salieron de nuevo con la “teoría de la revolución permanente”, según la cual la construcción del socialismo en la URSS era imposible sin el triunfo de la revolución en otros países. Se fusionaron en un frente único con la burguesía para combatir el socialismo. Por eso Stalin acentuaba con razón que se había creado un frente único hostil que abarcaba desde Chamberlain a Trotski. Contra el socialismo se abalanzaron también los de la “derecha”, los bujarinistas, partidarios de la extinción de la lucha de clases, y de la posibilidad de integración del capitalismo en el socialismo.
La estrategia del Imperialismo adquirió un carácter contrarrevolucionario y anticomunista más acentuado particularmente después de la Segunda Guerra Mundial como consecuencia del cambio de la correlación de fuerzas a favor del socialismo y la revolución, que estremeció desde sus cimientos a todo el sistema capitalista. Estos cambios colocaron a la orden del día la cuestión de la revolución y del triunfo del socialismo ya no en uno o dos países, sino en regiones y en continentes enteros. El Imperialismo, acaudillado por el norteamericano, fundó esta vez sus mayores esperanzas en la militarización de toda su vida, en los bloques y pactos militares a fín de intervenir por la violencia y desatar una guerra abierta contra el socialismo, contra los movimientos revolucionarios y de liberación de los pueblos. Grandes esperanzas depositó también en la reanimación y activación de todas las fuerzas oportunistas destinadas a minar y hacer degenerar desde dentro a los países socialistas y los partidos comunistas.
Enver Hoxha (Eurocomunismo es Anticomunismo)
 
Julio Tuñón
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