J. Stalin. Octubre, Lenin y la perspectiva de nuestro desarrollo.

Creo que entre el período de la preparación de Octubre, hace ocho años y el período actual, a los ocho años de Octubre, hay un rasgo común, a pesar de sus enormes diferencias. Ese rasgo común es que ambos períodos reflejan un momento crucial en el desarrollo de nuestra revolución. Entonces, en 1917, se trataba de pasar del Poder de la burguesía al Poder del proletariado. Ahora, en 1925, se trata de pasar de la actual economía, a la que no se puede llamar socialista en su conjunto, a la economía socialista, a la economía que debe servir de base material de la sociedad socialista.

¿Qué situación había en el período de Octubre, cuando el Comité Central de nuestro Partido tomó, el 10 de octubre de 1917, bajo la dirección de Lenin, el acuerdo de organizar la insurrección armada?

En primer lugar, la guerra entre las dos coaliciones europeas, el aumento, en toda Europa, de los elementos de revolución socialista y el peligro de una paz por separado con Alemania, a fin de sofocar la revolución en Rusia. Esa era la situación exterior. En segundo lugar, la conquista de la mayoría en los Soviets por nuestro Partido, los levantamientos campesinos en todo el país, el ascenso del movimiento revolucionario en los frentes, el aislamiento del gobierno burgués de Kerenski y el peligro de una segunda korniloviada. Esa era la situación interior.

Era, más que nada, un frente de lucha política.

El momento crucial se resolvió entonces con la insurrección victoriosa de los obreros y los campesinos y la creación de la dictadura del proletariado.

¿Qué tenemos ahora, a los ocho años de la derrota del Poder de la burguesía?

En primer lugar, la existencia de dos campos en el mundo: el campo del capitalismo, que se estabiliza temporalmente, con un claro ascenso del movimiento revolucionario de las colonias y los países dependientes (China, Marruecos, Siria, etc.), y el campo del socialismo, la Unión Soviética, que se desarrolla económicamente y agrupa en torno suyo tanto a los obreros de los países avanzados como a los pueblos oprimidos de las colonias y los países dependientes, circunstancia que permite convertir la breve “tregua” en todo un período de “tregua”. Esa es la situación exterior.

En segundo lugar, el desarrollo de la industria y de las cooperativas de nuestro país, el mejoramiento de la situación material de los obreros y los campesinos, el mejoramiento indudable de las relaciones entre el proletariado y el campesinado y el fortalecimiento del prestigio del Partido entre los obreros y los campesinos, circunstancia que permite impulsar la edificación socialista juntamente con los campesinos, bajo la dirección del proletariado y de su Partido. Esa es la situación interior.

Es, más que nada, un frente de edificación económica.

¿Terminará este período crucial con el triunfo del proletariado? Eso depende, ante todo, de los éxitos de nuestra edificación, de los éxitos del movimiento revolucionario del Occidente y el Oriente, del desarrollo de las contradicciones que corroen el mundo capitalista.

Hace ocho años, la tarea era unir al proletariado con los campesinos pobres, neutralizar las capas medias del campesinado, aprovechar la lucha a muerte de las dos coaliciones imperialistas y derrocar el gobierno burgués de Rusia, para organizar la dictadura del proletariado, salir de la guerra imperialista, fortalecer los lazos con los proletarios de todos los países e impulsar en ellos la causa de la revolución proletaria.

Ahora, a los ocho años, la tarea es, por una parte, unir al proletariado y a los campesinos pobres con los campesinos medios sobre la base de una alianza sólida entre ellos, asegurar la dirección del proletariado dentro de esa alianza, intensificar el desarrollo y el reequipamiento de nuestra industria, incorporar a masas de millones de campesinos a la cooperación y garantizar de este modo la victoria del núcleo socialista de nuestra economía sobre los elementos del capitalismo; y, por otra parte, organizar la alianza, tanto con los proletarios de todos los países como con los pueblos coloniales de los países oprimidos, para ayudar al proletariado revolucionario en su lucha por la victoria sobre el capitalismo.

La neutralización del campesino medio es ya insuficiente. Ahora, la tarea es establecer con él una alianza sólida para organizar relaciones acertadas entre el proletariado y el campesinado, pues si es cierta la afirmación de Lenin de que “10 ó 20 años de relaciones acertadas con los campesinos, y estará asegurada la victoria en escala mundial”, no son menos ciertas sus palabras de que es preciso “…marchar ahora adelante en masa incomparablemente más vasta y poderosa, y necesariamente unidos con los campesinos.

Ahora, el simple desarrollo de la industria estatal es ya insuficiente. Tanto más insuficiente es su nivel de anteguerra. La tarea consiste ahora en llevar adelante el reequipamiento de nuestra industria estatal y en seguir impulsándola sobre una nueva base técnica. Porque nuestra industria estatal es una industria de tipo socialista. Porque es la base fundamental de la dictadura del proletariado en nuestro país. Porque sin esa base no se puede ni hablar de la transformación de nuestro país en país industrial y de convertir la Rusia de la Nep en la Rusia socialista.

Ahora, el simple desarrollo de las cooperativas en el campo es ya insuficiente. La tarea consiste ahora en incorporar a masas de millones de campesinos a las cooperativas y fomentar la cooperación en el campo, pues la cooperación, con la dictadura del proletariado y con una industria de tipo socialista, es el punto de apoyo fundamental para incorporar al campesinado al sistema de la edificación socialista.

Tales son, en general, las condiciones necesarias para la victoria de la edificación socialista en nuestro país.

Hace ocho años, el Partido logró la victoria sobre el Poder burgués porque supo manifestar firmeza leninista en el cumplimiento de las tareas del proletariado, a pesar de las increíbles dificultades, a pesar de las vacilaciones en algunos de sus destacamentos.

Ahora, a los ocho años, el Partido tiene todas las posibilidades para asegurar la victoria sobre los elementos capitalistas de nuestra economía nacional, si sabe dar pruebas de la vieja firmeza leninista en el cumplimiento de sus tareas, a pesar del sinnúmero de dificultades que tiene ante él, a pesar de las posibles vacilaciones en algunos de sus destacamentos.La firmeza leninista en el cumplimiento de las tareas inmediatas del proletariado es también una de las condiciones más necesarias para la victoria de la edificación socialista.

Publicado con la firma de J. Stalin el 1 de noviembre de 1925 en el núm. 255 de “Pravda”.


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