Acerca de la crisis política en Venezuela.

Los trabajadores sólo necesitan el Estado para aplastar la resistencia de los explotadores, y este aplastamiento sólo puede dirigirlo, sólo puede llevarlo a la práctica el proletariado, como la única clase consecuentemente revolucionaria, como la única clase capaz de unir a todos los trabajadores y explotados en la lucha contra la burguesía, por la completa eliminación de ésta”. (Lenin. El Estado y la Revolución)

En los últimos días el proceso venezolano conducido por el chavismo y su partido, el Partido Socialista Unido de Venezuela, se ha colocado entre los principales temas dentro de la opinión pública así como también entre los más diversos sectores políticos. Esta situación, ha surgido luego de una serie de medidas impulsadas por sectores estrechamente relacionados con la burguesía compradora aliada al Imperialismo Norteamericano-UE en el objetivo de desplazar a la dirigencia comandada por Maduro del Poder Ejecutivo, trinchera predilecta de los socialistas del Siglo XXI venezolanos.

De esta manera, el sector más decidido de la burguesía venezolana representada en el MUD, empleó todas sus fuerzas para forzar un referendo revocatorio y posteriormente, un juicio parlamentario contra el Presidente, medidas reforzadas tras el llamamiento a la movilización y a un paro general de 24 horas liderado por organizaciones patronales, generando duras tensiones en el escenario político nacional e internacional.

No caben dudas de que lo que sucede actualmente en Venezuela despierta el interés de amplios sectores debido a la fuerte mediatización que los medios masivos de comunicación por un lado, y organizaciones progresistas por otro han hecho del tema. En este sentido, no hay que soslayar el proceso de enconamiento de la lucha de clases que se está produciendo en el país caribeño que desde el 2002-por no extendernos a los fuertes acontecimientos del siglo pasado en donde se destaca el famoso “caracazo- ha sabido destacarse con movimientos insurreccionales, intentos de golpe de Estado, desabastecimiento forzado y en los últimos años fuertes aumentos inflacionarios; donde, guste a algunos o no, con una fuerte presencia de la clase trabajadora y otros sectores populares en el medio, razón que obliga a los Marxistas-Leninistas a detenerse sobre el tema.

Para empezar, se hace necesario hacer una breve caracterización de la llamada “Revolución Bolivariana”, o dicho de forma menos romántica, al proceso bonapartista comenzado en 1999 por el ex Presidente Hugo Chávez aclarando primero que nada, las limitaciones de ésta tanto por motivos de espacio así como del propio objetivo del actual artículo (tanto en el blog como en la web se pueden encontrar caracterizaciones más detalladas), libros enteros podrían dedicarse a esto.

Partiendo desde una concepción marxista, el actual proceso que se desarrolla en Venezuela no es más que una dictadura burguesa dirigida por sectores de la burguesía compradora aliada al imperialismo ruso-fundamentalmente- y al chino.

En esencia, el Estado venezolano se ha mantenido durante todos estos años como un país capitalista dependiente, exportador de materias primas-fundamentalmente- en donde las relaciones de producción heredadas de gobiernos anteriores permanecen intactas; es decir, se mantiene la explotación de la clase trabajadora en beneficio de un puñado de capitalistas así como la dependencia a los capitales monopolistas; la tierra continúa sin estar en manos de quienes la trabajan, manteniéndose también la vieja superestructura, la cual a pesar de tímidas reformas mantiene el viejo orden de cosas dentro del Estado mientras el monopolio de la comunicación sigue en manos de la burguesía.

Esta situación no solo deja en evidencia que en Venezuela no se está construyendo el socialismo, sino que además a pesar de la demagogia de la pequeña burguesía, las principales reivindicaciones de cualquier proceso democrático-antimperialista siguen sin cumplirse por lo que hablar de Revolución en las actuales condiciones de Venezuela no puede ser más que una quimera.

Ante esto algunos pueden concluir que tanto el PSUV y sus aliados como las fuerzas del MUD son exactamente lo mismo, lo cual sería un análisis completamente lineal que puede llevar a grandes equivocaciones y fundamentalmente, en el caso venezolano a graves errores de sectarismo.

Dicho esto debemos preguntarnos ¿en qué difieren entonces los reformistas  pequeñoburgueses del PSUV y los burgueses del MUD si ambos se plantean un desarrollo dependiente del capitalismo en Venezuela?

En primer lugar debemos tener en cuenta las reservas sociales que cada partido tiene tras de sí para luego entender qué métodos implementan cada uno y los tiempos que éstos manejan.

No hay que olvidar que tanto el chavismo como otros procesos similares (véase Bolivia, Ecuador, Argentina, etc.) nacieron como síntesis de las grandes luchas desarrolladas por la clase obrera y otros sectores populares contra las consecuencia de la crisis de los 90s y los 00s, siendo estos gobiernos y sus concesiones la salida más barata para la burguesía ya que a través de ellos lograron desviar a masas de millones de obreros de la revolución a base de medidas contra cíclicas y pequeñas mejoras en las condiciones de vida.

En este escenario, el caso de Venezuela es más particular ya que el actual proceso atravesó diversas situaciones revolucionarias en las que el actual gobierno salió victorioso, razón por la que debió ahondar más en una serie de concesiones por la que también mantiene todavía a una gran cantidad de obreros movilizados que como en el 2002 o en la última crisis de las guarimbas producida en el 2014, se movilizaron masivamente en respaldo del gobierno.

Esto sin dudas es un factor fundamental a la hora de analizar el tema siempre y cuando no se quiera caer en posiciones de secta ya que queda de manifiesto- y el fracaso de la huelga de la pasada lo rectifica- el apoyo popular al gobierno bonapartista por masas enormes de trabajadores organizados, mientras que el MUD si bien ha logrado una creciente base popular con los sectores más atrasados y embrutecidos desatendidos por el gobierno tras de sí, su sustento está en la aristocracia obrera y otros elementos pequeñoburgueses.

En otro término, desde el PSUV se ha optado por el deterioro de las relaciones con el imperialismo norteamericano y sus siervos de la UE para priorizar los acuerdos con los imperialistas rusos y chinos, factor que no hace al gobierno de Maduro  ni más ni menos progresista pero que determinan las grandes contradicciones de clase detrás de todos estos enfrentamientos debido a la pérdida de posiciones de un sector importante de la burguesía en desmedro del ascenso de capas otrora pequeñoburguesas beneficiadas en este periodo con puestos en el Estado-con lo que esto representa económicamente- y un mayor acercamiento a los capitales monopolistas que entran en el país, siendo todo esto repercusiones internas de un conflicto más grande, el conflicto de las superpotencias por el reparto de los mercados y las materias primas en un país petrolero y con entrada tanto al caribe como a la región más sureña de América. Es decir, que entre estos dos modelos se enfrentan dos bloques imperialistas diferentes.

Dicho todo esto, ¿se puede afirmar estrictamente que tanto el PSUV como el MUD son exactamente iguales? Está claro que no, son dos procesos capitalistas con diferentes reservas sociales y diferentes relaciones internacionales, por lo que claramente se puede hablar de dos proyectos burgueses diferentes.

Ahora volvamos más estrictamente a la actualidad.

Dada la situación actual y la arremetida de la oposición, el gobierno encabezado por Nicolás Maduro ha respondido llamando al diálogo mientras denuncia la inconstitucionalidad de los actos de la oposición, lo que en resumen no es más que un llamado a la conciliación de intereses  y al respeto de la sagrada democracia burguesa junto al postureo de hacer lo que tras 17 años no han hecho: castigar severamente a los saboteadores. A la vez, este mensaje de amor y paz lanzado por Maduro fue replicado tal cual en la escena internacional por un montón de partidos “progresistas” y una serie de organizaciones que sin mucha vergüenza ondean la bandera roja mientras llaman a cumplir la constitución y las instituciones democráticas construidas por la burguesía durante más de 200 años con el sudor y la sangre de la clase trabajadora.

¿Acaso puede ser el llamado a la conciliación y la defensa del Estado una táctica acertada para quienes pretenden encaminar al pueblo venezolano a su liberación? ¿Puede ser esto más oportunista, puede traicionar más las necesidades y los intereses de los trabajadores venezolanos? Está claro que no.

Esta hipocresía no es algo que haya nacido de las palomas-si se entiende la ironía- sino que se remonta al siglo XIX, perfectamente combatida durante el estudio de la comuna por Marx y Engels, y posteriormente complementada brillantemente por Lenin en su combate contra los sabiondos de la II Internacional quienes al igual que nuestros conciliadores de hoy en día, se alteraban ante todo acto de violencia.

“Dictadura significa — ¡tenedlo en cuenta de una vez para siempre, señores demócratas constitucionalistas! — un Poder ilimitado que se apoya en la fuerza, y no en la ley.” (Lenin. tXXV, pág. 436 citado por Stalin en “Cuestiones del Leninismo”.)

¿Acaso no sobran ejemplos de que en Venezuela se ha desarrollado y profundizado la dictadura de la burguesía a través de la violencia de la clase dominante para con los oprimidos? ¿No es la historia de Venezuela e incluso de toda América Latina la historia de un Estado consolidado gracias a violentos golpes de Estado lavados y relavados con la sangre del pueblo? Llamar hoy a respetar la democracia en Venezuela no solo es un acto de ingenuidad-seamos ingenuos nosotros también- sino también acto de oportunismo atroz en el intento de dejar todo como está para volcar las consecuencias de la crisis.

Por más que los Chávez, los Maduro, Cabello y demás se llenen o se hayan llenado la boca hablando de las maravillas de la democracia venezolana durante discursos interminables en los que la Constitución siempre está en el medio, la realidad es que las pocas libertades que hoy perduran en Venezuela son gracias a un pueblo que se levantó en armas tres veces en 25 años. ¡Que no se olviden nunca de estos nuestros pacifistas pequeñoburgueses!

Tampoco hay dudas que algo similar sucede también en cuanto al desabastecimiento de productos de primera necesidad que sufre el pueblo venezolano donde también se culpa a la “burguesía golpista” para ocultar la pasividad que el gobierno del PSUV ha tenido para con los monopolios de la alimentación-de los cuales sigue dependiendo- como también para con aquellas empresas con la que el Estado se asocia en sectores claves como la producción de hidrocarburos o la construcción.

Si en Venezuela hoy se desborda a más no poder la inflación, si hay faltan alimentos, productos de consumo básicos y materiales de construcción, entre otros es porque la “Revolución Bolivariana” lejos de llegar al gobierno y emprender un cambio de la matriz productiva, netamente dependiente de los monopolios imperialistas y de sus aliados locales; emprender la socialización de los medios de producción y enfrentar realmente el problema de desabastecimiento a partir de la planificación aprovechando los precios favorables existentes en gran parte del periodo de gobierno, se dedicó a complacer las demandas de la pequeña y mediana burguesía nativa y a importar a gran escala productos de consumo con precios muchas veces situados por encima del valor de mercado.

¡Otra vez la conciliación de intereses del gobierno bolivariano con la burguesía es pagada con el sufrimiento del pueblo!

Reiteramos, no se le está pidiendo peras al olmo, sino que gran parte de los problemas que hoy atraviesa el Estado venezolano se debe a que el chavismo ni siquiera cumplió con las consignas mínimas de una revolución dirigida a la liberación nacional.

Ante el aumento de la violencia reaccionaria, la inflación y el desabastecimiento, el apartamiento de los oportunistas es una necesidad urgente

La situación económica que atraviesa actualmente el Estado Venezolano no es precisamente un factor que aliente al PSUV. Según los datos del propio gobierno la inflación cerró en 2015 en un 2358% con cierre de 2007 como base 100, y como en todos los casos, los alimentos fueron el rubro más afectado.

Esto sin dudas que ha repercutido en las condiciones de vida de los trabajadores así como en las condiciones subjetivas: el creciente apoyo popular hacia el MUD no es producto de la casualidad. Ha esto se le suman escandalosos casos de corrupción por parte de directivos de empresas nacionalizadas, los cuales estaban fuertemente vinculados con el gobierno; la violencia social, el incumplimiento de viejas promesas de la “revolución”  sumados a una arremetedora campaña mediática han calado fuertemente en la subjetividad de la población ayudando a la agudización de las contradicciones.

En la fase del imperialismo, es decir del capitalismo agonizante, las medidas de recuperación económica dentro del marco del sistema capitalista tienen un tiempo de caducidad muy reducido y la experiencia del gobierno venezolano y sus medidas anti cíclicas no podían ser la excepción. Los resultados están más que a la vista y como demostramos brevemente, el llanto y el pataleo acusando al imperialismo de sabotaje no son suficientes.

Es así que ante la crisis mundial del capitalismo y su notorio impacto en Latinoamérica y por ende en Venezuela, los caminos a seguir se delimitan de forma tan clara como el cristal: o se derroca a la burguesía y se emprende el camino de la construcción socialista o el panorama del pueblo venezolano será el mismo que el de Argentina, Brasil o Uruguay en donde los ajustes fiscales para el salvataje de los intereses imperialistas se devoraron no solo el salario de los trabajadores sino también su educación, su salud y sus derechos fundamentales.

El actual panorama generado por los sectores más reaccionarios no  puede servir para menos que la movilización de millones de trabajadores en reclamo del cese de las concesiones para con la burguesía, por la expropiación sin indemnización de los medios de producción en manos de la burguesía parasitaria, el reparto de la tierra a mano de los campesinos y pequeños productores rurales para generar en medio de la lucha nuevas estructuras de gobierno que superen a la podrida Asamblea Nacional que día sí y día también muestra que no es el ámbito en donde el proletariado y demás clases trabajadoras lograran conquistar sus reclamos.

Porque como bien subrayó Lenin: “El capitalismo sólo puede derrumbarse mediante una revolución que ponga en pie en el curso de la lucha a masas intactas. Los estallidos espontáneos durante el crecimiento de la revolución son inevitables. Sin ellos no ha habido, ni puede haber, ninguna revolución. […] Los comunistas enseñan a las masas la acción organizada, cabal, unánime, oportuna y madura…pero los filisteos son incapaces de comprender que los comunistas consideran- y muy injustamente- un deber suyo estar con las masas combatientes (sub en el original), y no con los prohombres de la mesocracia que permanecen al margen y esperan cobardemente”. (Lenin. Los Prohombres de la Internacional de Berna. 1919)

Con esto, queda por entendido con perfecta claridad de que en este proceso no se puede esperar más por los Maduro ni su pandilla de seguidores pequeño-burgueses sino que será preciso que los comunistas venezolanos enseñen a las masas cual es el camino a través de la práctica concreta, mostrando con los pies en el barro cómo se desarrolla una verdadera revolución.

Estas proféticas palabras de Lenin, deberán de servir de ejemplo también para aquellos sabiondos de cibercafé, a los trotskistas y ciertos grupúsculos maoístas que a través de consignas izquierdistas no hacen más que intentar alejar a las masas de la lucha haciéndoles un gran favor a los partidarios de la salida liberal de la crisis.

En este sentido vale recordar la lucha de los bolcheviques para con los “izquierdistas” ingleses y alemanes quienes se negaban a comprender el estado subjetivo del proletariado y sus clases aliadas proclamando la era de las revoluciones proletarias a través del sermón, sin trabajar con las masas.

“Ayudar a la mayoría de la clase obrera a convencerse por experiencia propia de la razón que nos asiste, es decir, de la incapacidad completa de los Henderson y Snowden [podríamos decir aquí de los Maduro y los Cabello], de su naturaleza pequeñoburguesa y traidora, de la inevitabilidad de su bancarrota; y tercero, acercar el momento en que, sobre la base del desencanto producido por los Henderson en la mayoría de los obreros, se pueda, con grandes probabilidades de éxito, derribar de un solo golpe el gobierno de los Henderson…” (Lenin. La enfermedad infantil…)

Creemos que con esto no hay mucho más para agregar. Ni que decir que esto no solo aplica a la situación concreta de Venezuela, sino que en condiciones generales muestra el camino a seguir ante un nuevo proceso de bancarrota del reformismo en América Latina y Europa en donde también los oportunistas de ayer, de hoy y de mañana se esfuerzan en asustar a las masas con “el ascenso de la reacción” cuando el único fantasma que merodea desde hace ya más de un siglo es el del comunismo.

 E. Gómez.

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