Las vergüenzas del revisionismo de las FARC una vez más al descubierto.

Cuando pensábamos que las FARC-EP no podían caer más bajo después de la claudicación que realizaron firmando los acuerdos para garantizar la paz social y el capitalismo en Colombia el pasado 26 de septiembre y la derrota del plebiscito realizado para refrendar este infame acuerdo el 2 de octubre dirigido y espoleado por el aún más reaccionario expresidente Álvaro Uribe, nos hemos encontrado con que han llegado a un nuevo acuerdo en la Habana, un acuerdo aún más lamentable que deja en peor situación aún a las propias FARC, que han cedido a los chantajes del estado aceptando múltiples propuestas de los voceros del no al proceso de “paz”, ganadores del plebiscito.

Aumento de la posición de la derecha más reaccionaria de Colombia, desarticulación de la resistencia armada al estado colombiano, fortalecimiento del capitalismo salvaje en Colombia, estos son los resultados de las acciones de las FARC, en su coherencia con su reformismo armado, su revisionismo recalcitrante. Además, todo esto se está desarrollando en unas circunstancias complejas en extremo, acuerdos para garantizar la paz social y el capitalismo en Venezuela y proceso de “paz” similar con el ELN.

Iván Márquez, jefe negociador de las Farc afirmó tras llegar al nuevo acuerdo: cedieron hasta los límites de lo razonable y aceptable para una organización cuyas armas no fueron vencidas”. Desde luego habría que estudiar si las armas fueron o no vencidas teniendo en cuenta que han claudicado, todas las derrotas militares que han ido hilando desde el 2000 y que su objetivo militar era derrotar al estado colombiano, liberar la patria y crear la nueva Colombia, cosa que desde luego no han conseguido, más bien el fracaso ha sido estrepitoso y más cuando ellos mismos han sido los principales actores en su propia derrota.

Claramente han sido derrotados militarmente, pero la principal derrota ha sido ideológica y política. Las Farc van a tener que indemnizar a sus “victimas”, a todos los fascistas, militares asesinos, empresarios y demás ralea con su propio dinero, van a tener que admitir que el dinero con el que han financiado su lucha viene del narcotráfico, van a legitimar y proteger la propiedad privada y el libre mercado con este acuerdo, la derrota política, militar e ideológica es innegable. Sus jefes van a lograr evitar la cárcel y podrán ser elegidos como diputados en un país en el que se ha perdido la lucha ideológica y están totalmente criminalizados, sin opciones viables de financiación y habiendo desmovilizado el país, ¿50 años de lucha para esto? ¿Por esto ha muerto tanta gente, para que Timoshenko sea un diputado de la minoría? ¿Eso es la conquista del socialismo para estos sujetos?

Esto solo es un ejemplo más de que el reformismo es el mejor amigo de la reacción. A Timoshenko habría que juzgarle, pero no por las acusaciones de la oligarquía colombiana, sino por el pueblo colombiano por su traición y claudicación antes el estado reaccionario de Colombia.

Tomás Garante.

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