Sin eclecticismo y con la verdad, estudiemos la Revolución Cubana para enfrentar al reformismo.

 

Como es de amplio conocimiento, el pasado 25 de noviembre, falleció Fidel Castro Ruz quien supo ser Primer Secretario del denominado Partido Comunista de Cuba, Primer Ministro de la República de Cuba entre otros altos cargos del Estado caribeño.

Este día que transcurrió sin pena ni gloria para muchos Marxistas-Leninistas, desató grandes emociones a nivel mundial debido a la gran repercusión que la Revolución Cubana tuvo durante la segunda mitad del siglo XX en el marco de la guerra fría, y en estos últimos años a causa del restablecimiento de relaciones con Estados Unidos; que acompañado de un paquete de medidas destinadas a atraer al gran capital multinacional llamó la atención de todo el mundo. Por esto  no es de extrañarse que la muerte de Castro como principal figura de este proceso haya logrado atraer tantas emociones, los llantos de socialdemócratas, eurocomunistas, jruschovistas devenidos en socialistas de siglo xxi, etc. y el festejo rabioso y desmesurado de algunos sectores burgueses representantes de lo más reaccionario que queda del capitalismo.

Lo que sí pudo haber llamado la atención es la táctica de algunas organizaciones y partidos que en el intento de aprovechar los acontecimientos y la sensibilización de amplias masas salieron tras la cola reivindicando el legado de Castro, y en muchos de estos casos barriendo con tradiciones históricas en el terreno ideológico y práctico.

Ante esto, vale la pena plantearse: ¿Es válido hacer ciertas concesiones para acompañar a las masas, verdaderamente dolidas y confundidas ante lo que consideran un suceso trágico? ¿Dejó Castro algún legado a los Marxistas-Leninistas? ¿Los logros de la Revolución Cubana son gracias a él? ¿Por qué será que gran parte que muchos campeones de la lucha contra el revisionismo olvidaron su historia y la de sus partidos?

Sin dudas que muchas de estas preguntas han sido respondidas en las páginas de este Blog (1). También es cierto que la crítica hacia Castro y las desviaciones de la Revolución Cubana no son ninguna novedad ya que sobre el tema hay mucho escrito, razón por la que no se detallará demasiado sobre esta cuestión en concreto, siendo el tema principal el intentar explicar el porqué de las concesiones al Castrismo y subrayar la importancia que tiene hoy en día explicar a las masas los caminos por los que se ha movido el proceso cubano antes de que aparezca el Gorbachov que justifique “la traición” representarán las consecuencias de la  profundización de la apertura económica en el país isleño.

 

Las “dos caras”  de Castro y la Revolución Cubana, práctica eclecticista y oportunista

 

Entre la lluvia de comunicados y homenajes realizados a Fidel Castro se destaca su legado como el gran héroe de la lucha del pueblo cubano contra el imperialismo norteamericano, su decisión a la hora de combatir a la dictadura de Batista, su internacionalismo proletario, e incluso, algún exagerado no escatimó en decir que su obra quedará entre los clásicos del Marxismo-Leninismo mientras se destacaban las conquistas obtenidas por el pueblo tras una heroica lucha coronada en enero de 1959.

Como sabemos, algunas de estas cosas son grandes verdades- quien quiera decir que la Revolución Cubana  o el propio Castro no tienen logros y enseñanzas positivas está loco o ciego, verdades a medias y también mentiras a claras.

Ahora, ¿son estos logros de Castro o gracias a Castro? ¿O será que todo esto es a pesar de Castro y sus amigos? Ante esto hay que rechazar contundentemente los esfuerzos revisionistas-burgueses de querer ocultar el papel del proletariado y su partido- a cuyos cuadros Castro apartó del poder para su posterior persecución con la ayuda de los revisionistas soviéticos- y del pueblo cubano en las tareas de cumplir con las tareas de la revolución democrática-burguesa en la que se destacó sin dudas la Reforma Agraria; y posteriormente la movilización popular vital para mantener las concesiones en materia de salud, educación, vivienda, etc. a pesar de los sucesivos ajustes fiscales.

No hay dudas que el pueblo cubano cumplió con su deber durante todo el proceso, ¿pero qué pasó con los Castro y demás dirigentes?

En su famoso libro, Eurocomunismo es Anticomunismo, el camarada Enver Hoxha recalca que “…la actitud hacia el imperialismo sirve también como piedra de toque para apreciar política e ideológicamente toda fuerza política que actúa tanto en el marco nacional de cada país, como a escala internacional. En una palabra, la actitud hacia el imperialismo ha sido y sigue siendo una línea de demarcación que separa a las auténticas fuerzas revolucionarias, patrióticas y democráticas, por un lado, y las fuerzas de la reacción, la contrarrevolución y la traición nacional, por el otro.

Es en este sentido en donde la historia remarca con claridad el papel de Castro y la burguesía cubana aliada suya. No hay que olvidarse que el segundo viaje realizado por el barbudo dirigente fue precisamente hacia los Estados Unidos, a cuatro meses de declarado el nuevo gobierno, en donde se reunió con autoridades del Estado norteamericano, entre ellos el Secretario de Estado. En este mismo marco se reunió también con la Sociedad de Editores de Prensa de Washington. Cualquier persona con dos dedos de frente y sin intereses de por medio puede concluir que nadie viaja a Estados Unidos para proclamar la revolución socialista con representante de la prensa de un país imperialista y su gobierno. (2)

Luego del fracaso a la hora de desarrollar lazos cordiales con el gobierno norteamericano y solo después de esto llegaría el enamoramiento con los social-imperialistas soviéticos. En este sentido es que se resaltó el papel de Castro como representante de los intereses socialimperialistas entre los movimientos de liberación nacional y los países “no alineados”, haciendo el trabajo sucio que los soviéticos no podían hacer ya sea porque contradecía su prédica de “coexistencia pacífica” o por la mala reputación que tenían entre amplios sectores del campo anti-colonialista y  otras fuerzas progresistas a partir de los hechos en Checoeslovaquia y demás.

Gracias a su propaganda pro soviética y el ataque desmesurado a Albania y China, es que Fidel Castro se ganó el mote de “gramófono” de los soviéticos mientras que se ganaba una valiosa  “ayuda” con precios preferenciales, créditos y empréstitos. Ya en 1973 Hoxha denunciaba que los soviéticos suministraban “al menos” un millón y medio de dólares al día. (3)

Luego del colapso de los revisionistas y la desintegración de la URSS los capitalistas rusos terminarían perdiendo sus satélites por lo que optan por acercarse por un breve periodo con los Estados Unidos, hecho que los ideólogos burgueses llaman el fin de la guerra fría.

A pesar de esto, la dirigencia cubana con Castro a la cabeza, lejos de aprender la lección, siguió fomentando el sometimiento para con el imperialismo, empresa que continúo a partir de nuevas concesiones para con los capitales monopolistas en búsqueda de inversiones, fundamentalmente en el turismo y la extracción de petróleo, destacándose aquí la inyección de capitales españoles y chinos.

Finalmente, la última perla de Castro en este sentido fue la promoción del BRICS, un bloque económico y político compuesto por Rusia, China, India, Brasil y Sudáfrica, ofreciendo a los pueblos del mundo cambiar de amo y optar por las “ventajas” de aliarse con los imperialistas chinos y/o rusos promoviendo en la práctica la tesis socialdemócrata de conciliación de las contradicciones entre el imperialismo y los pueblos:

“Los BRICS-remarcaba Castro- proponen una mayor coordinación macroeconómica entre las principales economías, en particular en el G-20, como un factor fundamental para el fortalecimiento de las perspectivas de una recuperación efectiva y sostenible en todo el mundo.

Anunciaron la firma del Acuerdo constitutivo del Nuevo Banco de Desarrollo, con el fin de movilizar recursos para proyectos de infraestructura y de desarrollo sostenible de los países BRICS y otras economías emergentes y en desarrollo…. El aporte que Rusia y China pueden hacer en la ciencia, la tecnología y el desarrollo económico de Suramérica y el Caribe es decisivo” (4).

Basándonos en las premisas marcadas anteriormente, podemos determinar qué lejos de lo que se pretende inculcar, Castro no solo que no fue comunista, sino que tampoco jugó un papel considerable en la lucha contra el imperialismo. Luego de derrocada la dictadura de Batista en Cuba, el papel de este personaje no es otro que el de un burgués infiltrado en entre las fuerzas progresistas que atacó al campo realmente socialista en momentos decisivos. Duela a quien duela, Castro con su defensa del imperialismo y el ataque a los países comunistas fue en los hechos un reaccionario anticomunista. La historia lejos de absolverlo, lo condena.

La táctica de querer destacar lo aparentemente bueno de Castro, no puede ser más que un error de graves consecuencias; echarle tierra en los ojos a las nuevas generaciones de trabajadores y estudiantes que empiezan a emprender su lucha contra el imperialismo, la burguesía y sus agentes dentro del movimiento obrero.

De esta de manera, muchos pretendidos anti revisionistas, como también cuadros con poca experiencia ayudan a salir del paso a la dirigencia revisionista cubana en momento en donde ésta se encuentra atrapada en cientos de contradicciones desde todo punto de vista. Quien pretenda guiar a las masas por el camino por la verdad, debe analizar la situación desde un punto de vista objetivo y no guiarse por falsas emociones simulando que el monstruo tiene dos caras; una para los eruditos sabiondos de los partidos herederos de Ramiz Alia y del revisionismo chino de los 70, y otra para las masas.

Al decir de Lenin: La dialéctica exige que las correlaciones sean tenidas en cuenta en todos los aspectos en su desarrollo concreto, y no que se arranque un trocito de un sitio y un trocito de otro.

(…)

Para conocer de verdad el objeto hay que abarcar y estudiar todos sus aspectos, todos sus vínculos y “mediaciones”. Jamás lo conseguiremos por completo, pero la exigencia de la multilateralidad nos prevendrá contra los errores y el anquilosamiento. Eso, en primer lugar. En segundo lugar, la lógica dialéctica requiere que el objeto sea tomado en su desarrollo, en su “automovimiento” (como dice Hegel a veces), en su cambio…En tercer lugar, toda la práctica del género humano debe entrar en “la definición” completa del objeto como criterio de la verdad y como determinante práctico del vínculo del objeto con lo que necesita el hombre…” (5)

O sea, que si queremos obtener una verdadera realidad histórica sobre el tema, no se puede agarrar “lo bueno” y esconder “lo malo” de una figura histórica para nuestra conveniencia, no podemos agarra a Castro “hasta el 60” y desconocer el posterior desarrollo de los acontecimientos sino que hay que agarrar el sartén del mango y salir a explicar las cosas tal cual son.

 

Jacobinismo puro y movilización de las masas, eh ahí el verdadero fantasma de la Revolución Cubana que asusta a la burguesía y sus agentes

 

Si hay algo que queremos reivindicar y debemos reivindicar para provecho práctico de los comunistas marxistas-leninistas es a la Revolución Cubana en general, con sus marcadas limitaciones.

Como bien remarcó en su momento el camarada Enver Hoxha, los revolucionarios del mundo supieron y debieron reivindicar la lucha que el pueblo cubano supo dar contra las hostilidades del imperialismo norteamericano, demostrándoles a los revisionistas soviéticos la total vigencia de las tesis Marxistas-Leninistas acerca de la agresividad del imperialismo, negando en los hechos las tesis acerca de la coexistencia pacífica tras la victoria con las armas en la mano a nada más y nada menos que al ejército más potente del mundo.

La Revolución Cubana no fue una revolución dirigida por un Partido Marxista Leninista ni se guio por los principios del Marxismo-Leninismo, pero demostró que cuando las masas populares y los partidos revolucionarios están en la lucha y presionan a la burguesía es posible cumplir con las tareas de la revolución democrático-burguesa, realizar la Reforma Agraria distribuyendo tierras para los campesinos y destruyendo los vestigios feudales en el campo, desarrollar la agricultura  y parte de la industria, y mejorar la distribución de la riqueza en favor de las mayorías populares.

Este proceso no construyó el socialismo ni intentó hacerlo, pero sí se mostró como un verdadero ejemplo de jacobinismo del cual los Chávez, Morales, Correa; Syriza, y demás pequeñoburgueses no pueden hablar por su falta de decisión y por sus múltiples vacilaciones. La lucha del pueblo cubano sigue siendo un legado no solo para los revolucionarios y los demócratas de América Latina sino que también seguirá siendo parte del programa mínimo de los luchadores del mundo entero.

El hecho de que hoy el capitalismo y sus lacras sean moneda corriente en Cuba, si se siguen profundizando los vínculos con los capitales monopolistas y las sucesivas crisis son mantenidas en la espalda del pueblo trabajador, no desmerece en nada la heroica labor de los revolucionarios cubanos, sino que al contrario, las vacilaciones de la dirección oportunista deja otra gran lección para los renegados de hoy y mañana: se aparta a la burguesía del poder para caminar consecuentemente hacia la construcción económica del socialismo o se condena a las grandes mayorías a sufrir la opresión imperialista.

Por eso, las tareas internacionalistas hacia el pueblo cubano no podrá ser nunca el de continuar con la propaganda revisionista destinada a la alienación del proletariado cubano, sino que con paciencia y convicción, se debe de colaborar con los esfuerzos de los Marxistas-Leninistas locales en su lucha por desbaratar a “su” gobierno burgués para empezar a caminar realmente por la senda de la construcción socialista.

 

E.Gómez.

 

Notas:

 

  • Véase los artículos “Sobre Cuba y Fidel” y “Pequeña reflexión sobre Cuba y la reaparición de Fidel” de los camaradas Tomás Garante y Juan Mesana, respectivamente.
  • Por más detalles-fotos incluidas- puede leerse el discurso en donde habla acerca de mantener las relaciones comerciales con Estados Unidos pidiendo a cambio “un trato justo”. Vease: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1959/esp/f060259e.html y http://www.granma.cu/multimedia/galerias/38
  • Véase Enver Hoxha, “La táctica de muchas líneas en China – una práctica elevada a principio”. (No vaya a ser que se nos acuse de maoístas por nombrar a China)
  • Fidel Castro: “Es hora de conocer un poco más la realidad” (2014)
  • Lenin: “Una vez más acerca de los sindicatos, el momento actual y los errores de los camaradas Trotski y Bujarin”.
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