La importancia de la disciplina comunista.

En muchos partidos y grupúsculos autodenominados comunistas se apela a la disciplina de manera constante. Se habla incluso de disciplina férrea, pero debemos preguntarnos qué es la disciplina comunista realmente y si la visión marxista de la disciplina es la misma que la de estos grupos “comunistas”.

Ellos prostituyen el término disciplina, entendiendo por esta no una disciplina consciente sino una sumisión permanente a las directrices, como una acción automática la cual están obligados a cumplir como si de robots se trataran. Hacen este uso de la “disciplina” para tener controlada su estructura de partido, para fortalecer y mantener el centralismo burocrático y para tener todo atado y bien atado.

Por otro lado tienen una obsesión con ligar la disciplina únicamente a los estatutos. Sí, los mismos que ellos se saltan a la torera según sus intereses. Entienden la organicidad como algo estático y rígido y convierten a la organización en un dinosaurio anquilosado incapaz de realizar ningún trabajo más allá de seguir respirando de forma agónica. Puede parecer una exageración, pero es el estado vital de todos los partidos revisionistas en España. De esta forma, apenas ir a la zaga de forma espontánea  es lo más grande que van a poder realizar. Ya no hablo del análisis concreto de la situación concreta ni de la adaptación a las circunstancias de semilegalidad o ilegalidad, eso ya les viene muy grande hasta para debatir sobre ello.

Todos los revisionistas que se creen muy doctos usan como Santa Biblia el libro “El Partido con paredes de Vidrio” de Álvaro Cunhal, dirigente histórico del revisionismo y la claudicación en el PCP (Portugal). En el, Cunhal nos ilustra sobre su visión de la estructura de Partido, cómo se desarrolla y como la aplican ellos mismos. No es el tema en el que me quiero centrar en este artículo, pero como ejemplo para ilustrar todo esto que digo quiero mostrar un pequeño fragmento de su libro:

“Conquistada la legalidad, en una época como la actual, en que el Partido actúa a la luz del sol y abierto a la observación y la valoración de las masas, y en que la totalidad de sus miembros constituye un gran colectivo, en el cual los militantes tienen una intervención consciente, la disciplina deja de ser una “exigencia o imposición que viene de arriba”, deja de ser sentida como una coacción o presión, para convertirse (aun sin ser invocada) en un aspecto normal, corriente y constante de la actividad de cada organización y cada militante.” (1)

Ahora resulta que cuando Cunhal quiere se acaba la estructura de partido de nuevo tipo leninista con parte legal y clandestina y mágicamente solo hace falta la parte legal. En resumidas cuentas, ¿quién puede tomar este libro sobre partido y estructura de este señor en serio? Reniega del modelo leninista y convierte al partido en una marioneta del estado que vive de subvenciones y de recaudación de fiestas públicas. ¿Es este es el ejemplo a seguir de los comunistas? Me da la risa, este es solo el modelo de lo que no hay que hacer, contra lo que hay que luchar en todos los partidos comunistas. Seguir las enseñanzas de Cunhal es seguir el camino de la claudicación, la conciliación de clases y a convertir al marxismo y al Partido Comunista en algo inofensivo aceptable incluso para la propia burguesía.

Aquí los forofos de Cunhal me atacarán diciendo que nadie es perfecto y que Cunhal dijo cosas muy acertadas. No lo voy a negar, lo que copia de Lenin de forma literal o casi literal no está mal, es correcto. Todas las interpretaciones más allá de citas textuales son erróneas y el desarrollo que él realiza también lo es.

También me dirán que quién soy yo para criticarle, que él hizo posible la revolución de los claveles. En primer lugar, habría que estudiar si la revolución de los claveles debe ser nuestro modelo a seguir. Yo apuesto firmemente por que no es así, y además hay que tener en cuenta que Cunhal es el principal culpable de que acabara como acabó, así que no es reivindicable en ningún aspecto y es perfectamente criticable, aparte de que nadie está exento de crítica. Lo siento por estos señores, pero los comunistas no creemos ni en dogmas ni en dioses.

La disciplina no se puede entender como algo que se impone de jefes a subalternos, como algo estanco que deriva de los mandamientos de dios, la disciplina debe ser consciente, un militante debe ser consciente de porque ha de ser disciplinado, no es una imposición, es una parte importante en el desarrollo de la democracia interna y el desarrollo de la participación del militante en el trabajo del Partido.

La disciplina es algo voluntario y consciente que cada persona elige y acepta al entrar en el Partido, no es una cuestión sorpresiva que debes acatar de golpe, es la aceptación de la necesidad de esa disciplina al entrar a formar parte del Partido. Por lo tanto, es algo voluntario que elige el militante, no una imposición, y una vez elegida debe cumplirse. Cada militante tiene constancia de los motivos y de los fines de cada decisión porque participa en la elaboración de las líneas generales en los congresos.

La disciplina comunista no es una cosa que se usa para imponer ciertas cuestiones de cierta relevancia, es algo íntimamente relacionado con el estilo de trabajo comunista, con la cotidianidad del trabajo diario y constante. La disciplina debe llevarse a cabo en todo lo que rodea la vida del militante y el trabajo a desarrollar en y para el partido.

La aceptación de la disciplina comunista por parte del individuo es una constatación de que pasa a formar parte (de forma voluntaria y consciente) de algo más importante que uno mismo, de la importancia de la colectividad, de la colectividad frente a lo individual, de la importancia y primacía de lo colectivo sobre lo individual.

La disciplina no es algo que censura y limita los movimientos de los militantes, que limita su propia libertad. Es por el contrario la afirmación de que pueden elegir libremente aceptar esa disciplina y vivir de acuerdo a sus propios principios, en este caso los principios del marxismo-leninismo.

Como ya he dicho no se puede imponer la disciplina comunista. Esta no tiene nada que ver con la disciplina militar de un ejército, que se basa en la supeditación y en la obediencia ciega y en el desconocimiento de por qué se actúa de una determinada manera. La disciplina comunista se basa por el contrario en el razonamiento, la crítica y la autocrítica, en dar ejemplo a los demás camaradas. El respeto, la educación y la reeducación, la profesionalización, la eficacia… que en su conjunto permiten que la disciplina se aprenda y se convierta en un hábito para los militantes en su desenvolvimiento diario, alejándose de complicaciones y estrecheces, haciendo para los ojos de la militancia una cuestión más sencilla y natural en la vida día a día en el Partido.

Como ya he dicho no hay que entender la disciplina como algo reservado a los grandes acontecimientos, sino a la vida diaria y continua del Partido. Algunas cuestiones importantes de esta vida cotidiana son, por poner algún ejemplo:

La puntualidad puede parecer una cosa que no debiera ser tan rígida, pero si lo es, hacer de la tardanza un hábito solo lleva a que el funcionamiento del partido se vea gravemente disminuido y comprometido, en épocas represivas puede llevar incluso a la propia destrucción del Partido, detenciones de militantes etc…

Los militantes deben esforzarse por hacer de la puntualidad un hábito más que saludable, un hábito necesario.

El respeto es un hábito muy necesario. Un camarada que deja hablar, es correcto en sus intervenciones, que trata de aportar en todo momento y de ayudar a los camaradas con menos experiencia se convierte en un ejemplo a seguir por parte de los demás, ayudando a hacer del respeto un hábito para todo el mundo.

Sin embargo, una persona que interrumpe a los demás, grita, ofende y se mofa de sus compañeros, impone (o trata de hacerlo) sus planteamientos, no ayuda al desarrollo del Partido, está haciendo sin saberlo una labor de zapa desde dentro.

Es importante que los comunistas sean un ejemplo para los demás, sin hacer del respeto un hábito militante esta tarea es imposible.

  • Vigilancia revolucionaria.

La vigilancia revolucionaria es un pilar del Partido, esta debe ser para con los demás, pero también para uno mismo. Estamos influidos por la sociedad burguesa en la que vivimos y debemos revisarnos constantemente  a nosotros mismos para no infectar el Partido de ideas burguesas y a su vez debemos vigilar que este proceso que estamos desarrollando en nosotros mismos no se desarrolle en nuestros camaradas. Esto no significa realizar una caza de brujas, tiene el sentido de que hay que ayudar con la crítica y la autocrítica a los camaradas que tengan desviaciones burguesas para que se deshagan de ellas y vuelvan a tener una actitud correcta. La crítica y la autocrítica y la educación tienen un papel fundamental en esta cuestión. Esto no quita que haya elementos que deban ser depurados, por supuesto que los hay, pero hay que realizar un trabajo previo por reeducarles. La vigilancia revolucionaria debe realizarse de forma disciplinada como algo cotidiano dentro del funcionamiento del Partido.

 

  • Disciplina de estudio.

Un comunista debe estudiar de manera diaria, debe estar enterado de lo que pasa en el mundo, de lo que le rodea. Debe conocer y asimilar los documentos de su Partido, de los clásicos del marxismo-leninismo y conocer los principales debates dentro del movimiento comunista internacional. Muchas veces la actividad práctica, el trabajo, cargas familiares… etc, pueden quitarte mucho tiempo, pero debes forzarte a sacar el tiempo necesario para seguir formándote. Sea como sea, debes convertir la lectura y el estudio en un hábito constante en el desarrollo de tu vida. Puede que al comienzo cueste, pero con el tiempo se te irá haciendo cada vez más fácil hasta que lo conviertas en un hábito y apenas te cueste esfuerzo.

El compromiso es algo voluntario que aceptas al comenzar a militar, es algo que una vez aceptado (pasar a formar parte de una colectividad) debes cumplir, pero se suele dar el caso de gente que se va relajando con el paso del tiempo, o bien que no sabe compaginar su vida personal o laboral con lo verdaderamente importante, la militancia en el Partido.

Hay que luchar constantemente contra esta forma de liberalismo, hay que hacer ver a los camaradas que si quieren seguir formando parte del Partido deben trabajar de forma disciplinada, deben cumplir para con el resto, no porque alguien se lo ordene, sino porque es su obligación, la que ellos mismos han decidido contraer. En caso de que no se vea así y el proceso de reeducación sea un fracaso, estas personas deberán ser apartadas del Partido, ya que no solo no cumplen para el mismo sino que violentan la fortaleza y unidad del mismo, introduciendo el liberalismo en la vida partidaria y atentando contra la disciplina unitaria, contra la voluntad colectiva, poniendo en grave peligro la supervivencia del propio Partido.

La disciplina comunista se consigue tras un arduo y continuo trabajo por hacer de esta un hábito en el día a día del Partido, sin embargo, en cuanto esta se relaja se puede tardar muy poco en perderla y que el liberalismo infecte al Partido hasta lo más profundo, siendo luego muy difícil recuperarse. Es preferible no relajar la disciplina, en constante combate contra todo tipo de liberalismo.

La disciplina comunista es el producto del sentimiento de identificación del individuo con la unidad del Partido, con el centralismo democrático y con el marxismo-leninismo.

 

Juan Mesana                                                         Enero 2017

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