Aspectos sobre el grupo antipartido.

Tras el XX Congreso del PCUS en febrero de 1956, las cosas cambiaron sustancialmente en la URSS. El XX congreso significó un golpe de estado en toda regla, en el que una alianza entre burócratas revisionistas y parte del ejército con Kruchov y Zhukov a la cabeza, dieron un vuelco a la correlación de fuerzas existentes hasta ese momento en el PCUS, procediendo a cambiar la línea marxista-leninista por el revisionismo recalcitrante y purgando el partido de los dirigentes marxistas-leninistas.

Expongo lo que dijo Hoxha sobre la “toma de poder” por parte de Kruchov:

“Con la usurpación del Poder por parte del grupo de Jruschov comienza efectivamente un viraje histórico, pero es un viraje regresivo, viraje que abrió paso al oportunismo y al revisionismo, a la traición y a la degeneración, a la labor de zapa contra la unidad y al inicio de la escisión en el movimiento comunista, al acercamiento y a la unión con los imperialistas y los demás enemigos de los pueblos y del socialismo, al sabotaje de la revolución y a la restauración del capitalismo.”

En otras palabras, convirtieron el socialismo en capitalismo de estado y burocracia.

Para esta misión reaccionaria se utilizó la calumnia contra el camarada Stalin, el infame informe secreto sobre el culto a la personalidad no son más que mentiras y falacias vertidas por Kruchov en beneficio propio, el mismo Zhukov admitió en sus memorias que lo que se dijo sobre Stalin y su papel en la II Guerra mundial era todo mentira, pero que se calló porque no le con convenía afirmar lo contrario. Aquí vemos la valentía y lealtad del “heroico” comandante soviético, que fue, como veremos ahora, punta de lanza del revisionismo y uno de los máximos responsables del fin del socialismo en la URSS.

Stalin fue un héroe de la clase obrera, un defensor fiel del marxismo-leninismo. Atacando su figura, la intención de los revisionistas no era otra que atacar los principios del marxismo-leninismo.

Desde 1953, Kruchov avivó las diferencias y la desunión dentro del propio partido, preparando la situación para dar el salto y convertirse en el primer secretario. Y así, y gracias a Zhukov es como pudo llegar en una posición dominante al XX Congreso e imponer su línea revisionista de calumnias y mentiras. Desde ese mismo año comenzó un proceso de purgas como hemos dicho antes, para poder evitar cualquier tipo de reacción contrarias a las políticas reaccionarias y capitalistas de Kruchov. Para hacernos una idea de la escalada represiva iniciada por el mismo volveré a citar a Hoxha:

“Para realizar esta línea, la camarilla revisionista de Jruschov ha efectuado grandes y continuas purgas entre los cuadros del Partido y del Estado, tanto en la capital como en las provincias, apartando a todos los cuadros en los que no tenía confianza y sustituyéndolos por cuadros fieles a su línea. En una década, Jruschov ha excluido del Comité Central, elegido en el XIX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética en 1952, a más del 70 por ciento de sus miembros y en el XXII Congreso excluyó del Comité Central, elegido en el XX Congreso, a casi el 50 por ciento de sus miembros. Además, poco antes del XXII Congreso, bajo la tapadera de la rotación de cuadros, sustituyó al 45 por ciento de los miembros de los comités centrales de los partidos de las Repúblicas Federadas, de los comités del partido de las provincias y de las regiones, y al 40 por ciento de los miembros de los comités del partido de las ciudades y de los distritos. En 1963, la camarilla de Jruschov sustituyó otra vez, so pretexto de la reorganización del partido en base a la estructura de producción, a más de la mitad de los miembros de los comités centrales de las Repúblicas Federadas y de los comités del partido de las provincias.”

Desde el principio hubo oposición a este giro, los llamados ‘antipartido’ se callaron en el XX Congreso, esperando una correlación de fuerzas más favorable, al momento propicio para invertir la situación, lo cual desde mi punto de vista fue un grave error. Kruchov publicó a los cuatro vientos que las tesis del XX Congreso no tuvieron rival, que todo el mundo estaba de acuerdo con su infame informe secreto sobre el culto a la personalidad. Permitieron que Kruchov se asentara en el poder, y desde él que preparara al Partido para que no fuera posible revertir la situación.

Los denominados por los revisionistas como grupo antipartido, fueron los camaradas que se opusieron a kruchev y que intentaron deponerle como Secretario general en Junio de 1957. Las cabezas visibles fueron Malenkov, Kaganovich y Molotov.

Desde el propio XX Congreso ya empezó a haber movimientos en la dirección de enfrentarse a la línea que salió del mismo, como muestra este extracto de Molotov:

“Camaradas: estamos jugando con fuego burgués y acabaremos por quemarnos. Se nos ha tendido un cepo. Bien pronto los americanos volverán a esas zonas pobres con dinero, técnicos e intereses y misioneros; y los pueblos estarán contentos al volverles a ver. La India obtendrá Goa con apoyo americano y con un gran crédito para América gracias a la inteligencia de Dulles. Pronto tendremos que volver a los principios auténticos de Lenin y Stalin- sí, de Stalin- y más nos valdría empezar a pensar sobre lo que tendríamos que hacer en ese caso. ” (Molotov, 29 de febrero de 1956.)

Este extracto corresponde a un fragmento de la carta que dirigió Molotov al Presídium el 29 de febrero. El XX Congreso acabó el 26, estamos hablando de opiniones publicadas a tres días del golpe de estado del XX Congreso, en las que ya se muestran las discrepancias que existen en el seno del Partido.

El punto álgido de esta confrontación se dio en Junio de 1957.El presídium del comité central del PCUS retiró de sus funciones a Kruchov, rebajándole a volver a ser ministro de agricultura, en vez de mandarle detener y hacerle desaparecer.

Kruchov se negó a estos cambios y llamó a un pleno del comité central para resolver la cuestión, aduciendo que el responsable de hacer dimitir al Secretario General no corresponde al presídium, pertenece al comité central.

Así y con la ayuda de Zhukov que rodeó el Kremlin con unidades militares, fueron trayendo a los miembros del comité central, totalmente coaccionados por las fuerzas de seguridad del estado, condicionando el voto de aquellos que no apoyaban a Kruchev.

Así se desarrolló la reunión del comité central que destituyó a Molotov, Malenkov, Kaganovich, Bulganin y Shepílov, bajo amenazas de represalias físicas por parte de Zhukov, que significaron la victoria definitiva del revisionismo de Kruchev en la URSS.

Todos fueron depurados, destinados a puestos menores y al tiempo purgados del partido. El propio Zhukov, una vez usado y eliminado el peligro de revertir el daño que produjo el XX Congreso, también fue obligado a retirarse en 1957.

La falta de iniciativa, saber cuándo actuar y la falta de perspicacia llevaron este intento de revocar la línea emergente del XX Congreso al fracaso, fue el último cambio, el cambio que se produjo 14 de octubre de 1964, con la renuncia obligada de Kruchev, fue cambiar a un revisionista por otro, las medidas antisocialistas de reinstauración del capitalismo siguieron desarrollándose. Breznev fue un revisionista.

Es labor de los marxistas-leninistas conocer y propagar qué es lo que pasó con el XX Congreso y recordar este episodio de la URSS, que de haber tenido éxito podría haber cambiado la historia como la conocemos hoy día. Conocer nuestra historia y analizar fallos nos ayudará a marcarnos el camino para no repetir los viejos errores y caminar hacia la victoria.

En nuestro recuerdo están todos los camaradas que se enfrentaron al revisionismo en aquellos momentos tan difíciles y que se mantuvieron fieles, especialmente el camarada Molotov, fiel hasta su muerte al Marxismo-Leninismo.

Juan Mesana

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