¿Como hay que impulsar la Revolución hacia adelante?

El consejo de ocupar una posición que garantice del mejor modo la posibilidad de impulsar la revolución hacia adelante nos gusta sobremanera. Lo único que desearíamos es que, además de este buen consejo, hubiera indicaciones directas de cómo precisamente ahora, en la situación política presente, en la época de disquisiciones, suposiciones, habladurías y proyectos de convocatoria de los representantes populares, la socialdemocracia tiene que impulsar la revolución hacia adelante. ¿Puede actualmente impulsar la revolución hacia adelante el que no comprenda el peligro de la teoría del acuerdo del pueblo con el zar, sostenida por los elementos de Osvobozhdenie, el que califica de victoria la sola decisión de convocar la Asamblea Constituyente, el que no se asigna como tarea la propaganda activa de la idea de la necesidad del gobierno provisional revolucionario, el que deja en la penumbra la consigna de república democrática?

Esa gente, en realidad, impulsa la revolución hacia atrás, porque en el sentido político-práctico se ha detenido al nivel de la posición de los adeptos de Osvobozhdenie. ¿Qué valor puede tener su aceptación del programa que exige la sustitución de la autocracia por la república, si en la resolución táctica que define las tareas actuales e inmediatas del partido en el momento revolucionario falta la consigna de la lucha por la república?.¡ Pero si justamente la posición de los adeptos de Osvobozhdenie la posición de la burguesía constitucionalista, en la actualidad se caracteriza realmente por el hecho de que la decisión de convocar la Asamblea Constituyente de todo el pueblo es considerada como una victoria decisiva, en tanto se guarda prudentemente silencio sobre el gobierno provisional revolucionario y sobre la república!.

Para impulsar la revolución hacia adelante, esto es, más allá del límite hasta el cual la empuja la burguesía monárquica, hay que preconizar activamente, subrayar y colocar en primer plano consignas que excluyan la inconsecuencia de la democracia burguesa. Estas consignas en el momento actual son sólo dos: 1ª) gobierno provisional revolucionario, y 2ª), república, porque la consigna de Asamblea Constituyente de todo el pueblo ha sido aceptada por la burguesía monárquica (véase del programa de Soiuz Osvobozhdenie) y ha sido aceptada precisamente para escamotear la revolución, para no permitir la victoria completa de la revolución, para servir los intereses de una transacción mercantil entre la gran burguesía y el zarismo. Y vemos que la Conferencia, de estas dos consignas, las únicas capaces de impulsar la revolución hacia adelante, la consigna de la república la ha olvidado completamente y la consigna del gobierno provisional revolucionario la ha equiparado directamente a la consigna de la Asamblea Constituyente de todo el pueblo, propugnada por Osvobozhdenie ¡¡calificando de “victoria decisiva de la revolución” lo uno y lo otro!

Si, tal es el hecho indudable que, estamos persuadidos de ello, servirá de jalón para el futuro historiador de la socialdemocracia de Rusia. La Conferencia de los socialdemócratas, celebrada en mayo de 1905, adopta una resolución que contiene buenas palabras sobre la necesidad de impulsar la revolución democrática hacia adelante y que, de hecho, la empuja hacia atrás, que de hecho no va más allá de las consignas democráticas de la burguesía monárquica.

A los neoiskristas les gusta reprocharnos que pasamos por alto el peligro de dilución del proletariado en la democracia burguesa. Quisiéramos ver quién se atrevería a demostrar este reproche fundándose en el texto de las resoluciones aprobadas por el III Congreso del POSDR. Contestamos a nuestros contradictores: la socialdemocracia, que actúa en el terreno de la sociedad burguesa, no puede participar en la política sin marchar, en tal o cual caso aislado, al lado de la democracia burguesa. La diferencia entre nosotros y vosotros en este punto, consiste en que nosotros vamos al lado de la burguesía revolucionaria y republicana sin fundirnos con ella, mientras que vosotros vais al lado de la burguesía liberal y monárquica sin fundiros tampoco con ella. Así es cómo están las cosas.

Vuestras consignas tácticas, dadas en nombre de la Conferencia, coinciden con las consignas del partido “demócrata constitucionalista” esto es, con las del partido de la burguesía monárquica, con la particularidad de que esta coincidencia no la habéis advertido, no os habéis dado cuenta de ella, yendo a parar de este modo, de hecho, a la cola de las gentes de Osvobozhdenie.

Nuestras consignas tácticas, dadas en nombre del III Congreso del POSDR, coinciden con las consignas de la burguesía democrático-revolucionaria y republicana. Esta burguesía y la pequeña burguesía no han formado todavía un gran partido popular en Rusia. Pero solo puede dudar de la existencia de los elementos del mismo  el que no tenga una idea alguna de lo que sucede actualmente en Rusia. Nos proponemos dirigir en caso de que la gran revolución rusa se desenvuelva con éxito no solo al proletariado, organizado por el Partido Socialdemócrata, sino también a esa pequeña burguesía capaz de ir a nuestro lado.

La Conferencia, en su resolución, desciende inconscientemente hasta el nivel de la burguesía liberal y monárquica. El Congreso del partido, con su resolución, eleva conscientemente hasta su nivel a los elementos de la democracia revolucionaria capaces de luchar y no de chalanear.

Dichos elementos se encuentran sobre todo entre los campesinos. Sin cometer un gran error, al clasificar los grandes grupos sociales por sus tendencias políticas, podemos identificar a la democracia revolucionaria y republicana con la masa campesina, naturalmente, en el mismo sentido y con las mismas reservas y las sobreentendidas condiciones con las cuales se puede identificar a la clase obrera con la socialdemocracia. Podemos, en otros términos, formular nuestras conclusiones así mismo del modo siguiente: la Conferencia, con sus consignas políticas de interés para toda la nación en el momento revolucionario, desciende inconscientemente hasta el nivel de la masa de los terratenientes. El Congreso del Partido, con sus consignas políticas de interés para toda la nación, eleva a la masa campesina hasta el nivel revolucionario.

Al que nos acuse, a causa de esta conclusión, de afición a las paradojas le hacemos el siguiente reto:

Que refute las tesis de que, si no nos hallamos con fuerzas para llevar la revolución hasta el fin, si la revolución termina, como lo quieren los elementos de Osvobozhdenie, con una victoria decisiva en forma únicamente de una asamblea representativa convocada por el zar, a la cual sólo en tono de burla se podría calificar de constituyente, entonces eso será una revolución con el predominio de los elementos terratenientes y de la gran burguesía. Por el contrario, si estamos destinados a pasar por una revolución efectivamente grande, si esta vez la historia no permite un “aborto”, si nos hallamos con fuerzas para llevar la revolución hasta el fin, hasta la victoria decisiva, no en el sentido que dan a esta palabra las gentes de Osvobozhdenie y los neoiskristas, entonces eso será una revolución con el predominio de los elementos campesinos y proletarios.

Puede ser que algunos vean, en el hecho de admitir la idea de tal predominio, una renuncia a nuestra convicción del carácter burgués de la revolución próxima. Esto es muy posible, si se tiene en cuenta el abuso que se hace de esta noción en Iskra. Por esto no será superfluo, ni mucho menos, detenerse en esta cuestión.

Osvobozhdenie (Liberación)

Lenin (Dos tácticas de la Socialdemocracia en la Revolución Democrática)

Obras Escogidas, Tomo I

Julio Tuñón

Anuncios