La represión y la caza de brujas: en recuerdo de los Rosenberg.

En esta ocasión queremos abordar el tema de la represión a los comunistas desde una perspectiva histórica para posteriormente hablar de nuestra realidad actual. Queremos hacer un homenaje al matrimonio Rosenberg, a Ethel y a Julius, pero a la vez también a esos miles de revolucionarios anónimos que han dejado las comodidades e incluso sus vidas por el sueño de una vida mejor para todos, por la causa más justa de todas, el fin de la explotación del hombre por el hombre.

 

En los años posteriores al fin de la II Guerra Mundial a los imperialistas de medio mundo les empezó a preocupar de forma alarmante el auge del socialismo, el avance soviético, la guerra de Corea y la revolución antiimperialista China. Frente a este avance de la humanidad decidieron comenzar una auténtica caza de brujas para perseguir y acabar con todo lo que pudiera oler a comunismo, cometiendo auténticas barbaridades propias solo de regímenes fascistas, creando el miedo al comunismo y criminalizándolo de forma descarada.

El peor ejemplo de todos fue el de EEUU, con el denominado Macarthismo, que toma el nombre de su principal valedor, el senador norteamericano Joseph McCarthy. Con la excusa de defender la seguridad nacional se cometieron todo tipo de tropelías, censuras de libros, juicios farsa, torturas, encarcelamientos, presiones laborales, un sinfín de actividades lamentables que llevaron a la más grave de todas: el asesinato de Julius y Ethel Rosenberg en 1953.

Julius y Ethel eran un matrimonio humilde de ascendencia judía, se hicieron comunistas en los años 30 y sentían una predilección por la causa republicana española, tanto que en sus últimos momentos, Julius escribió a Ethel una carta firmada con el lema republicano de “No pasarán”. Eran miembros de la juventud comunista.

Bajo presiones ambos fueron acusados por David Greenglass, el hermano de Ethel, por lo que fueron detenidos, se les acusó de facilitar secretos para construir la bomba nuclear a la URSS, y en un juicio sin ninguna garantía fueron condenados a muerte, a morir en la silla eléctrica. Les condenaron con la única “prueba” del testimonio del hermano de Ethel obtenido bajo presiones. Julius murió a la primera sacudida de la máquina, para Ethel hubo que hacer tres intentos ya que no tenían bien acondicionada la silla eléctrica. Se hizo una gran campaña internacional para que se anulara la pena capital, hasta el Papa medió para intentar evitar los asesinatos, pero nada pudo torcer la voluntad de Eisenhauer en su delirante anticomunismo que lo llevó a convertirse en un asesino despreciable.

 

La campaña contra los padres se convirtió también en la campaña contra los hijos, que en la histeria anticomunista fueron expulsados de la escuela cuando ninguno llegaba a los diez años, creándoles una situación horrible que no hizo sino empeorar con el tiempo posteriormente al asesinato de sus padres.

 

Las acusaciones eran totalmente falsas, en los propios archivos desclasificados norteamericanos afirman que Julius sí que trabajaba con el gobierno soviético y que Ethel no, y aún así fue asesinada. Julius tampoco filtró nada relevante para la construcción de la bomba nuclear, su acusación también es falsa, ya que la persona que filtró los secretos norteamericanos era miembro del propio proyecto Manhattan, y solo fue condenado a 14 años de cárcel por ello.

Los Rosenberg fueron asesinados siendo inocentes de lo que se les acusaba, de todas formas si hubiesen sido culpables seguirían siendo unos héroes, ya que ese espionaje se habría realizado para evitar millones de muertes y que los imperialistas pudiesen seguir actuando a placer, culpables o inocentes para nosotros son héroes de nuestra clase, que actuaron con entereza contra la barbarie imperialista. Ethel escribiría justo antes de la muerte esto: “No estoy sola, y muero con honor y dignidad, sabiendo que mi esposo y yo seremos reivindicados por la historia”. Y sin duda ninguna son reivindicados por la historia, por la historia de la lucha de clases, son héroes de la clase obrera y como tales deben ser reivindicados. Desde la Universidad Obrera queremos hacerles este pequeño homenaje por su aporte a la emancipación de nuestra clase.

La mejor manera de homenajearles no es hacer un escrito recordándoles, sino continuar la lucha por la que ellos dejaron sus vidas, la lucha por el socialismo.

La caza de brujas no se acabó con McCarthy, siempre que aumenta la conflictividad social, siempre que se agudizan las contradicciones de clase, aumenta la presión contra nuestra clase y especialmente contra su vanguardia, el Partido Comunista.

Actualmente en España existen presos por pertenecer a un partido, por escribir en un periódico, por huelgas, por montajes de todo tipo, por solidarizarse con una revolución llegando a ilegalizar al PML(RC), por ser independentista e incluso por escribir tweets. La fascistización se está agudizando, es nuestro deber como comunistas combatirla, la solidaridad, el apoyo contra la represión es una cuestión importante a tratar por el movimiento revolucionario. La caza de brujas solo terminará con el fin del capitalismo, con la conquista del socialismo.

 

Juan Mesana.

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