EL REALISMO SOCIALISTA Y LUCHA DE CLASES.

*Este texto trata sobre el realismo socialista en sí, no sobre el arte en general, por lo tanto no pretende hacer una explicación sobre el arte en sí más allá de lo necesario para comprender su relación con el realismo socialista.

Como cualquier fenómeno, el arte necesita de una visión de clase para que sus características puedan ser apreciadas con exactitud. Para empezar tenemos que entender el “arte” como un tipo de manifestación de un grupo de seres sociales en un grado de evolución tal que le permitan suplir todas sus necesidades de subsistencia y que por lo tanto, le permitan desarrollar una manifestación afín a su cultura, creencias, preocupaciones… Este tipo de manifestaciones se erigen y manifiestan en torno a la superestructura. El arte como manifestación es pues, la proyección ideológica del modo de producción de una sociedad determinada y de aquí se extrae pues, que lo que es considerado como arte en un lugar y un momento concretos, en una sociedad y estado concretos, es lo que ese determinado modo de producción proyecta en la superestructura de estos al que se suman las especificidades de la culturas nacionales donde se desarrolla.

El arte pues, como manifestación ideológica, tiene un componente de dominación en mayor o menor medida pues reproduce patrones de la clase que controla la base material de la sociedad. Estos patrones se reproducen de manera inconsciente (como en las demás manifestaciones superestructurales) y son reproducidos por todas las clases de la sociedad, aunque hay que apuntar, que dentro de las pertenecientes a las “explotadas” o los que se posicionan a su lado (que pueden tener una visión más crítica de esta sociedad), se realizan a través de ciertas formas de realismo crítico (cuestión analizada más adelante), no sin por ello dejar de reproducir los patrones de la clase dominante aunque parezca en primera instancia que realmente se está en contra y fuera de estos patrones.

La sociedad es controlada por la burguesía, a través de la propiedad de los medios de producción, cuestión esta, descubierta a través de un meticuloso análisis sobre la base material realizado por Marx. Esta clase situada en el poder, necesita mantenerse en él, para poder seguir haciendo uso y disfrute de sus privilegios y es por ello que no quiere o no puede exigir un cambio que vaya en detrimento de su clase, esto es, que en el terreno del arte (así como en otros) potencia que se realice  un arte en beneficio de su clase o que no cause daño para esta (a veces de forma más consciente y otras de forma inconsciente a través de la reproducción de los patrones proyectados sobre la sociedad de manera mecánica por la relación con la infraestructura).

“…cada nueva clase que pasa a ocupar el puesto de la que dominó antes de ella se ve obligada, para poder sacar adelante los fines que persigue, a presentar su propio interés como el interés común de todos los miembros de la sociedad es decir, expresando esto mismo en términos ideales , a imprimir a sus ideas la forma de lo general, a presentar estas ideas como las únicas racionales y dotadas de vigencia absoluta” (1)

El mayor exponente de esta corriente defendida por la clase dominante es el “arte por el arte” y este a través de todas las instituciones ideológicas del estado  es reproducido por toda la sociedad con independencia de su posición de clase. El arte por el arte como ya expuso Plejanov (*) hace más de un siglo en su libro “Arte y vida social”:

“…con las condiciones sociales actuales, la teoría del arte por el arte no produce muy sabrosos frutos. El extremado individualismo de la época de la decadencia burguesa cierra a los artistas todas las fuentes de la verdadera inspiración. Los deja ciegos con respecto a lo que sucede en la vida social, y los condena a la estéril barahúnda de sus vacías impresiones personales y de sus enfermizas y fantásticas ficciones” (2)

Como vemos, esta afirmación de Plejanov sigue teniendo plena vigencia a día de hoy. Aunque el artista fuese capaz de escapar a la ideología de la clase dominante y realizar un arte proletario (es decir, en beneficio de esta clase), el artista como elemento proletarizado (que no proletario) necesitaría reproducir estos patrones o estaría condenado a la ruina económica y con ello a no poder suplir sus necesidades básicas de alimento vivienda… etc, es decir, de subsistencia. Las grandes empresas y conglomerados de instituciones del arte dependientes del capital eliminan y relegan a este tipo de arte que se sale de sus parámetros al basurero y la ignorancia, potenciando otros de manera evidente para luchar contra este.

“…el proletariado, la clase que está privada de los medios de producción en el capitalismo, no puede desarrollar entonces su propia literatura, sus propias características en las formas artísticas; su propio estilo.” (3)

¿Qué es el realismo?

El realismo es una corriente que surge por los autores que quieren representar la realidad tal como es, es decir, sin idealizar a los personajes como se había hecho anteriormente, por lo tanto, ya en su base podemos ver como ejerce una forma crítica, pues muestra y se corresponde con la realidad.  Podemos afirmar que el realismo como corriente artística, se desarrolla cuando una determinada clase, ostenta la toma de poder y esta se encuentra en posición para poder desarrollar este tipo de arte crítico sin por ello, dejar de alcanzar su subsistencia. Hablamos de la burguesía revolucionaria, que usa el arte a modo de expresión y que podía hacer esto debido a que el modo de producción capitalista controlado enormemente por la burguesía le permitía realizar esto mismo, cosa que con anterioridad histórica no había ocurrido ya que las clases anteriores no tenían capacidad de desarrollar un trabajo de este tipo, pues no controlaban en modo alguno la economía de determinado modo de producción.

Más adelante se hace lógico, que artistas comprometidos con otras clases evolucionen esta premisa evolucionando hacia el realismo crítico o realismo social, que es una denuncia más exacerbada de los problemas de la sociedad. Dándose los primeros pasos dentro de la burguesía liberal con artistas como Gustave Courbet, Delacroix o Iliá Replin. Este tipo de realismo es mucho más pesimista y nefasto, ya que se centra aún más en los problemas y males generados por la sociedad adquiriendo un carácter ya no de queja sino de denuncia, de aquí que utilicen métodos expresivos para representar los males y pensamientos de los retratados y las situaciones que aparecen. Uno de los mayores exponentes de este realismo es Honoré Daumier que, si bien por su posición no pertenecía a la burguesía, sí que pudo subsistir gracias a ella debido al mecenazgo.

Este estilo no solo representa a burgueses gordos y egoístas sino que representa a niños malnutridos y obreros borrachos como en el caso de las obras de Constantin Meunier, esto se debe a que su realidad circundante que engloba y totaliza sus relaciones con el mundo son pesimistas y desalentadoras, de ahí que este tipo de realismo carezca de alegría o vitalidad en los personajes y exude pesimismo. Aunque los autores de esta corriente percibían el problema de la explotación y otras causas profundas inherentes al sistema, no sabían hacia donde se debía orientar este arte o a quién o quiénes culpar, los autores solo realizaban sus obras críticas sin analizar el porqué de ello. Esto coincide con el desarrollo del socialismo utópico y otras corrientes que no se separan de las ideas dominantes de la burguesía en esencia, de hecho estas corrientes estaban directamente relacionadas con la burguesía siendo los críticos pertenecientes a esta clase los que empezaron a desarrollarla bajo la idea de la “fraternidad humana”. Es por esto, que en sus críticas achacaban los males que representaban con la moral o la ética de los individuos, y clamaban a una especie de “caridad” cristiana, que hiciese cambiar de comportamiento sobre todo a los burgueses que despilfarraban bienes mientras el pueblo pasaba hambre y sufría condiciones de miseria y explotación en su vida y el trabajo, de esta manera y haciendo más bien una llamada a un ente divino o una fuerza mística, esperaban en sus deseos más interiores que se acabase con los males de la sociedad, las guerras el hambre el paro… etc.

Como vemos señalaban mayoritariamente a la burguesía como individuos culpables, pero no al sistema que generaba estos problemas ni a la clase en su conjunto, sino solo como – valga la redundancia- “individuos” personales e individuales. Con esta forma de actuar no podían ni identificaban el problema real, ni orientaban hacia donde debía de actuar ni que visión debía de obtenerse de ese tipo de arte y ni siquiera estaba dirigido a una clase concreta (aunque la burguesía lo despreciaba en cierto modo) por estas causas entre otras, este arte tampoco suponía un problema para la élite del momento pues solo se centraba en representar y no en modificar. Este arte no seguía unas pautas de actuación y era un arte producido de manera anarquizante, sin pensamiento previo de que producir y hacia donde orientarlo. Es con el realismo socialista cuando se consigue realizar esta premisa y emprender el camino correcto hacia este fin concreto de denuncia y desarrollo planificado.

Realismo socialista

Bajo la base del análisis marxista surge el realismo socialista que es una manera de realizar obras en las que se ensalza y potencia la figura de los desposeídos y se muestran las realidades “ocultas” de la sociedad, de la forma más real y fiel a los fenómenos empíricos, a su vez se dan unos valores y unas pautas de actuación al observador, estableciéndose así el arte al servicio de la revolución. El artista bajo la concepción del análisis marxista no realiza un arte individual que intente separarse del resto de artistas y ser distinto a ellos, sino que realiza a través del conjunto de experiencias anteriores (historia del arte) y de las de sus coetáneos, realizar un arte para y por la revolución, y no por desarrollar un arte individualista con afán ególatra, esto no quiere decir en modo alguno, que el artista no tenga autonomía en su producción en cuanto a cuestiones “estéticas” o formas de “hacer”, pudiendo este destacarse por encima de otros autores con su propia forma de producir más virtuosa en la técnica o genial en el tema.

“Es indiscutible que la literatura se presta menos que cualquier otra cosa a una igualación mecánica , a una nivelación, a un dominio de la mayoría sobre la minoría. Es indiscutible que, en este terreno, es absolutamente preciso asegurar un lugar más amplio a la iniciativa personal, a las tendencias individuales, al pensamiento y a la imaginación, a la forma y al contenido” (4)

Así, el artista no es un mero reproductor pasivo de la realidad sino que -como decía Marx refiriéndose a los individuos-, se convierte en un transformador consciente de esta ya sea filósofo, artista, científico, técnico, obrero…

“…los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de transformarlo”. (5)

La diferencia entre el realismo socialista y el anterior realismo crítico es que, en tanto que el realismo crítico surge cuando aún no existe una teoría de peso que sea capaz de analizar la realidad, peca de utopista, con ello representa unos males de la sociedad que si bien son inherentes a ella, como demuestra el análisis marxista, no pueden ser destapados por la falta de esta teoría en ese periodo histórico determinado y por lo tanto son observados como males generados por “el mal hacer de ciertas personas”. Este realismo como apuntaba anteriormente, trata a través de su crítica de mendigar dignidad y bondad, clamando a los cuatro vientos la caridad e intentando provocar a través de esta el cambio de las personas, como si estas actuasen por su pensamiento y este no reuniese ningún factor económico inherente a ellas. No ve por lo tanto los problemas de los individuos que critica en su posición material, económica y por lo tanto de clase, sino por cuestiones idealistas metafísicas del bien y el mal, por lo tanto los males no son provocados por el sistema económico que permite la explotación sino, por las gentes que obran de mala causa.

El realismo socialista, al apoyarse en el método de análisis del materialismo histórico, obtiene de este que los males de la sociedad son provocados por ciertos fenómenos económicos y que mientras no se cambien estos, estos males seguirán existiendo fuera de la voluntad de los hombres, lo que hace replantear el método de representar la realidad obteniendo de esta forma el realismo socialista. En este, se critica la sociedad desde su base y se señala a los culpables,  funcionando como obra ejemplarizante de los métodos de actuación para la clase a la que están destinadas estas obras, destapando a los culpables y forjando al proletariado en los valores de la solidaridad, el internacionalismo y el apoyo mutuo, necesarios para el triunfo de la libertad y la eliminación del yugo de la explotación. Es por ello que el realismo socialista ya no es una representación pesimista y triste, sino que se transforma en un movimiento vitalista y vivificador.

“Esto significa, en primer lugar, conocer la vida, para saber representarla fielmente en las obras artísticas, y representarla no de modo escolástico, exánime, no simplemente como “realidad objetiva”, sino como realidad en su desarrollo revolucionario. 

Así, la veracidad y la concreción histórica de la representación artística deben combinarse con el deber ideológico de reformar y educar a los trabajadores en el espíritu del socialismo. Este método aplicado a la literatura y la crítica literaria es lo que nosotros llamamos método del realismo socialista.

Nuestra literatura soviética no teme a las acusaciones de tendenciosidad. Sí, la literatura soviética es tendenciosa, ya que no hay ni puede haber en una época de lucha de clases una literatura que no sea literatura de clase, tendenciosa o falsamente apolítica.

Y yo creo que cada uno de nuestros escritores soviéticos puede decir a cualquier burgués necio, a cualquier fariseo, a cualquier escritor burgués que hable de la tendenciosidad de nuestra literatura: “Sí, nuestra literatura soviética es tendenciosa y estamos orgullosos de ello, porque el objeto de nuestra tendencia es liberar a los trabajadores, a toda la humanidad, del yugo de la esclavitud capitalista.” ” (6)

Pero hacer hincapié en que el realismo socialista no es un estilo sino, un método. El método es el procedimiento que usa la ciencia para descubrir la verdad y apoyarse en este para poder evolucionar y construir. Cabe destacar que hasta los historiadores burgueses occidentales tienen que señalar este hecho y podemos leer en libros que no podemos catalogar de filocomunistas:

“ Desde luego hay que dejar bien claro desde el principio que no existe, para la concepción soviética del arte, el realismo socialista como un estilo, sino como un método.” (7)

El realismo socialista como método

Un método podemos definirlo como una serie de pasos que se siguen para obtener saberes válidos. Es a través del método como funciona toda ciencia y este, nos proporciona una serie de resultados cercanos, sino caracterizados totalmente con la realidad de manera objetiva. A partir de aquí podemos decir que el realismo socialista es el método de expresión por el cual se representa la realidad material en la que se encuentra la clase obrera, en un lugar y un momento determinados en base a lo analizado a través del materialismo dialéctico. El realismo socialista no es pues, una forma concreta de hacer algo, ni es una doctrina de forma que hay que seguir de una determinada manera, el realismo socialista es precisamente la exposición de los hechos sociales, de la realidad material de la cual emanan estos, y por lo tanto se sustenta apoya y fundamenta en el mundo terrenal material, a través del análisis del materialismo dialéctico.

 Bertold Brecht:

“Realista quiere decir: que desvela la causalidad compleja de las relaciones sociales; que denuncia las ideas dominantes como ideas de la clase dominante; que escribe desde el punto de vista de la clase que dispone de las soluciones más amplias a las dificultades más grandes en las que se debate la sociedad de los hombres, que resalta el movimiento de evolución en todas las cosas; que es concreto en todo facilitando el trabajo de abstracción “ (8)

Un método realizaría la creación desde un análisis de la realidad en su momento histórico y el por qué y cómo actuaría en torno a la sociedad esa obra.

Las elucubraciones de los defensores del arte puro, se basan en desarrollos ideales no reales, porque si así fuesen, tendrían que representar por lo tanto el medio que les rodea, lo que provocaría oponerse al sistema de dominación imperante o ponerse a su lado es decir a posicionarse claramente como opresor u oprimido, cosa que nada interesa a estas gentes, pero como dijera Lenin: “Si no eres parte de la solución lo eres del problema”, así que, aunque no se posicionen, el proletariado sabe bien a quienes sirven, pues no resuelven los problemas que oprimen a su clase.

Nuevo realismo crítico 

A día de hoy y claro está, por la futilidad de sus propias creaciones, emergen y se potencian junto a las clásicas idealistas, otra nueva ola de “realismo crítico”. Exponentes de este son autores como Barbara Kruger, Bansky, etc. Este arte es potenciado por las corrientes de pensamiento posmodernista, en el cual se postula a muy grandes rasgos, que la verdad es incognoscible y da igual qué hagamos por desarrollarla pues nunca la conoceremos, así como que la violencia venga de donde venga es execrable y que por lo tanto imponer puntos de vista a personas ajenas aun si es con fuerza de argumentos es ilícito. Con este tipo de premisas se llega a corrientes nihilistas en las cuales nada sirve de nada y por lo tanto las creaciones producidas bajo estas ideas terminan siendo aunque parezcan críticas, reaccionarias y legitimadoras del sistema imperante.

Este tipo de arte se transforma pues en un método de alienación-denuncia, en el cual aunque parezca que se está denunciando una serie de circunstancias, lo que realmente hace es exponerlas como un escaparate y como una lacra ajena que hay que rechazar, pero contra la que no cabe más legitimidad que protestar internamente contra uno mismo, ya que la violencia como vemos es execrable.

Al contrario del caso del realismo social, o realismo crítico original, el actual arte crítico puede ser usado por el aparato ideológico del poder ya que este ha aprendido el valor de usarlo como método alienante quitándole su carácter combativo.

Conclusión

Como vemos, el realismo social o crítico representa la realidad inmediata de quien lo realiza y por ello imprime sus creencias métodos y visiones ideales de su entorno que no hemos de olvidar, esta erigido sobre la forma económica de dominación capitalista. Este surge, de manera inconsciente o a modo de resistencia de un sistema que le oprime, pero como vemos, no puede llegar más allá y tomar consciencia de sí, ese es el punto que viene a suplir el realismo socialista.

El realismo socialista es, la aplicación del materialismo dialéctico a la manifestación del arte para intentar superar el sistema de producción en beneficio de las clases explotadas. El realismo socialista mira más allá de este marco (modo de producción) e intenta superarlo, aún sabiendo que no puede hasta el momento del cambio de base, (es decir, cambio económico en sus relaciones de producción) pero si que de esta manera, fuerza la superestructura, debilitándola para ayudar a desestabilizar la superestructura ideológica del estado, acelerando así el cambio de base.

La labor del artista proletario, es la de ser el militante comunista, al servicio del partido que no es más que su clase organizada por la lucha contra la explotación y por la libertad, concienciando con sus creaciones a las clases revolucionarias día a día y no realizando un arte personalista e individualista.

¡Nuestra labor, artistas proletarios, es conquistar el socialismo, construir el poder popular usando el pincel, la pluma, el cincel o el fusil si es necesario! ¡Camaradas artistas, construyamos un arte proletario contra el yugo de la explotación por el triunfo del socialismo!

David Cano

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1 – La ideología alemana; Carlos Marx, Federico Engels; Ediciones pueblos unidos 1968

 

2 – Yuri Plejanov; Arte y vida social; Editorial Fontamara Barcelona

 

3 – (resolución sobre la política del partido en el campo de la literatura. Julio de 1925 PC(b) de Rusia

 

4 – La organización del Partido y la literatura de partido, <<Nóvaya Zhizn>>(La Vida Nueva) 13 de Noviembre de 1905; Lenin

 

5 – La ideología alemana; Carlos Marx, Federico Engels; Ediciones pueblos unidos 1968

 

6 – La literatura soviética es la más ideológica, la más vanguardista del mundo. Discurso de Andrei Zhdanov ante el primer congreso de la unión de escritores soviéticos (1934).

7 – El arte en Rusia. La era soviética; J.A. Kurz Muñoz

 

8 Citado en el semanario Solidaire, nº 7, febrero 1996, Bruselas.

 

 

 

(*)PLEJANOV: Si bien Plejanov fue un teoricista que se opuso a los bolcheviques y por lo tanto al ML, hay obras en las que analiza de manera magistral ciertos fenómenos de la realidad como en la obra citada. Solo hay que recordar lo que Lenin decía en Marxismo y revisionismo sobre Plejanov.

“No se necesita decir el verdadero significado de clase de semejantes “enmiendas” a Marx: es bien evidente. Sólo señalaremos que Plejánov fue el único marxista en la social democracia internacional que criticó desde el punto de vista del materialismo dialéctico consecuente aquellas increíbles necedades acumuladas por los revisionistas. Es tanto más necesario subrayar esto con fuerza, por cuanto en nuestro tiempo se hacen tentativas profundamente erróneas, destinadas a presentar el viejo y reaccionario fárrago filosófico bajo pretexto de crítica del oportunismo táctico de Plejánov.“ *

Por lo tanto el ML extrae de las anteriores experiencias y autores lo correcto y rechaza lo incorrecto, siendo capaz de nutrirse de todas las experiencias anteriores que permitan al proletariado avanzar en su lucha.

*Lenin (1908): Marxismo y revisionismo

 

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