El pensamiento filosófico de Mao

Uno de los principales problemas del pensamiento Mao en lo referente a la filosofía es la incapacidad de romper, especialmente en la práctica, con las corrientes tradicionales premarxistas e idealistas de China que imperaban en las masas.

Algunos dirán que por qué especialmente en la práctica, y nos gusta la respuesta que da Sotomayor a esta pregunta:

“No se puede negar que en sus escritos de carácter filosófico, Mao, acepta formalmente que el mundo objetivo, el ser, precede a la conciencia, al pensamiento. Dice por ejemplo: «Innumerables fenómenos de la realidad objetiva se reflejan en los cerebros de los hombres por medio de los órganos de sus cinco sentidos…»”. (pag.106)

Sin embargo, esto no es lo fundamental. Se puede aceptar de palabra muchas tesis del marxismo-leninismo y en la práctica actuar en forma opuesta, enfocar los problemas desde posiciones ajenas al materialismo filosófico marxista. Lo que interesa, entonces, es examinar los planteamientos políticos, las directivas elaboradas por la dirigencia china de acuerdo al «pensamiento de Mao Tze Dong»”.71

A veces Mao, por oportunismo, puede usar terminología marxista-leninista, pero hay que ver en qué queda esa terminología cuando se va a la práctica. Kruchov también usaba terminología marxista en su provecho y en la práctica fue el liquidador del socialismo.

Mao, durante la Revolución Cultural, promulgó la ruptura con los cuatro viejos (hábitos, costumbres, cultura y pensamiento) para así lograr cambiar a la sociedad e implantar el socialismo. Está afirmando que primero hay que cambiar las conciencias para luego cambiar la sociedad. Lo cual es profundamente antimarxista, es la existencia social lo que determina la conciencia y no al revés, lo contrario sería caer en el idealismo.

Veamos qué decía sobre esto Stalin en su obra Sobre el materialismo histórico y el materialismo dialéctico:

“Pero hay diferentes ideas y teorías sociales. Hay ideas y teorías viejas, que han cumplido ya su misión y que sirven a los intereses de fuerzas sociales caducas. Su papel consiste en frenar el desarrollo de la sociedad, su marcha progresiva. Y hay ideas y teorías nuevas, avanzadas, que sirven a los intereses de las fuerzas de vanguardia de la sociedad. El papel de éstas consiste en facilitar el desarrollo de la sociedad, su marcha progresiva, siendo su importancia tanto más grande cuanto mayor es la exactitud con que responden a las exigencias del desarrollo de la vida material de la sociedad. Las nuevas ideas y teorías sociales solo surgen después que el desarrollo de la vida material de la sociedad plantea a ésta nuevas tareas”. 72

“El fracaso de los utopistas, incluyendo entre ellos los populistas, los anarquistas y los socialrevolucionarios, se explica, entre otras razones, porque no reconocían la importancia primordial de las condiciones de vida material de la sociedad en cuanto al desarrollo de ésta, y, cayendo en el idealismo, erigían su actuación práctica, no sobre las exigencias del desarrollo de la vida material de la sociedad, sino, independientemente de ellas y en contra de ellas, sobre “planes ideales” y “proyectos universales”, desligados de la vida real de la sociedad.

La fuerza y la vitalidad del marxismo-leninismo estriban precisamente en que toma como base para su actuación práctica las exigencias del desarrollo de la vida material de la sociedad, sin desligarse jamás de la vida real de ésta”.73

Podemos ver a la perfección cómo las nuevas ideas y teorías sociales revolucionarias solo surgen después de que las condiciones materiales planteen nuevas tareas, emanadas de esas condiciones concretas. Pretender formar esas ideas sin que tengan relación y se basen en la realidad social, la materia, es cuanto menos caer en el idealismo más recalcitrante.

El fracaso del planteamiento de Mao de revolucionar las mentes del pueblo antes siquiera de intentar cambiar la realidad social, los medios materiales para producir ese cambio, responde a la perfección a lo que dice Stalin sobre el modo de actuar y el fracaso de los populistas y anarquistas. Mao no se comporta como un marxista-leninista, se comporta como un pequeñoburgués idealista.

La incapacidad de Mao de romper con corrientes filosóficas de pensamiento premarxista idealistas y la imposición de su pensamiento al Partido Comunista de China llevaron este no solo a destruirse internamente en luchas intestinas de camarillas por sus errores de concepción, sino a emprender campañas alejadas de los principios marxistas, convirtiendo error tras error a China en una potencia imperialista.

Otro ejemplo de esto lo representa la posición de Mao sobre la transformación de la sociedad y el desarrollo económico:

“Dadas las condiciones económicas de nuestro país, la transformación técnica requiere más tiempo que la social”. 74

Otro ejemplo más de que Mao prima lo ideal a lo material. No se pueden crear unas relaciones de producción nuevas sin tener una base material para construirlas, es decir, en este caso unas fuerzas productivas potentes. Con unas fuerzas de producción débiles, sin una industrialización y tecnificación adecuadas, es irrealizable el cambio de las relaciones de producción que supuestamente persiguen.

 

Extraído de Desmontando a Mao, de Juan Mesana.

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