Los períodos de posicionamiento internacional de China

El PCCh se vanaglorió durante mucho tiempo de ser el adalid del internacionalismo proletario y el único centro exportador de la revolución en el mundo, el campeón de los países en vías de desarrollo en su lucha contra la independencia frente al imperialismo. Mao, según estas afirmaciones, se erigió como un gigante, como un nuevo padre de todos los oprimidos, gracias a sus descubrimientos teóricos, lo que en un inicio se llamó el pensamiento Mao Tse Tung.

Todos estos tópicos sobre el PCCh y Mao están muy alejados de la realidad. Mucha gente que se autodefine marxista-leninista, pero que no lo son, pues son seguidistas y defensores de todo lo que suene a comunismo sin pararse a analizar los contenidos y los hechos, defienden la postura internacional de China. En este capítulo trataremos de desmontar los mitos maoístas sobre sus actuaciones internacionales.

Para poder analizar la posición internacional de China hay que dividirla en tres períodos, ya que pasó por tres fases diferenciadas según lo que les interesó en cada momento.

El primer período comprendería desde el establecimiento de la República Popular China hasta la ruptura total de relaciones con la URSS revisionista en 1963.

Hablaremos de este período en otros capítulos, período que enfrentó a Mao con la Kominforn y Stalin, debido a las desviaciones ideológicas y errores filosóficos del dirigente chino que llevaron a cometer graves errores prácticos. Estas malas relaciones parecía que iban a mejorar con la llegada de Kruchov, pero cuando éste intentó que China siguiera la estela de la URSS, los chinos terminaron rompiendo definitivamente en 1963, defendiéndose de los ataques de todos los partidos de la órbita.

Todo este período se caracterizó por la lucha contra el imperialismo norteamericano en alianza con la URSS y el resto de países y partidos comunistas.

El segundo período de posicionamiento internacional de China coincide con la revolución cultural china (1966-1969) y el ascenso a vicepresidente de Lin Piao.

Esta sería la etapa de la RPCh de lucha en dos frentes contra el imperialismo, por un lado la lucha contra el imperialismo norteamericano y por otro contra el social imperialismo soviético, contra el capitalismo de estado en la URSS.

Posteriormente al reajuste de cuentas que realizó Mao en el Partido a través de la revolución cultural, comenzó una nueva etapa tanto en el Partido como en sus posicionamientos internacionales y frente al revisionismo.

En 1969, el rumbo del IX Congreso del Partido Comunista Chino y las ideas del presidente Mao llevarán a caracterizar como principal enemigo del proletariado y de la revolución al social-imperialismo soviético, dejando a un lado al imperialismo norteamericano y llegando a afirmar que el imperialismo norteamericano es un tigre de papel, mientras que el social-imperialismo era lo potencialmente peligroso.

Este cambio de políticas conllevó la muerte del principal valedor de la lucha de los dos frentes, el vicepresidente Lin Piao, que fue acusado de agente soviético y según los maoístas murió en un accidente de avión, que “se quedó sin gasolina” cuando huía a la URSS.

A su vez, el cambio de política internacional tuvo graves con- secuencias. China se alió con el imperialismo norteamericano y con todo tipo de regímenes reaccionarios en nombre de la lucha anti-imperialista, políticas derivadas de sus teorías anticomunistas de la zona intermedia y posteriormente de la teoría de los tres mundos.

Veamos lo que afirma José Sotomayor sobre esta cuestión en su libro ¿Leninismo o Maoísmo?:

“No es casual que después de la caída de Lin Piao, los líderes chinos dejaran de hablar de la «guerra popular» para poner énfasis en todo lo que satisfacía su chovinismo de gran potencia. Su búsqueda de amigos y aliados fue realizada al margen de todo principio. Procedieron a entablar relaciones con regímenes como los de Tailandia, Filipinas, Malasia, Zaire y Brasil, a los que hacía poco habían condenado y calificado de títeres del imperialismo norteamericano. Lo que se propuso Pekín, con este brusco viraje, fue penetrar profundamente en los países de Asia, África y la América Latina, utilizando las relaciones de Estado a Estado y olvidando sus anteriores posturas de «herma- no mayor» y «único amigo» de los movimientos de liberación nacional”.

Efectivamente, como dice Sotomayor muy acertadamente, el cambio de políticas a nivel internacional se debió a los intereses oportunistas de Mao, a los intereses imperialistas de China en lo que ellos mismos autodenominaron tercer mundo. Para este fin se desentendieron de todos los movimientos revolucionarios, apostando por las relaciones Estado-Estado.

Para que no fuera obvio su abandono del internacionalismo proletario que durante décadas cacarearon, inventaron una nueva fórmula: “valerse de sus propias fuerzas”.  Así los revolucionarios, por ejemplo de Zaire, tenían que valerse de sus propias fuerzas mientras Mao invitaba a Mobutu a China y mantenían unas buenas relaciones políticas y comerciales. Abandonó a los revolucionarios del mundo entero a su suerte, actuando en contra del principio marxista-leninista del internacionalismo proletario.

El caso más vergonzoso de esta política pro-imperialista de China está en el ejemplo de Chile. Esto es lo que afirmaba el PCCh el 24 de Abril de 1972: “Entre China y Chile está el Pacífico. Pero nos une la lucha común contra el imperialismo y el colonialismo. El pueblo chino continuará prestando como antes un apoyo constante a la justa lucha del pueblo chileno contra el imperialismo”.

Pero después del golpe de Estado de Pinochet, cerraron las puertas de su embajada para que los perseguidos políticos no se refugiaran, expulsaron al embajador de la Unidad Popular Chilena de la embajada y reconocieron al gobierno de Pinochet.

Así funcionaba La RPCh de Mao en materia internacional, haciéndole el juego sucio al imperialismo norteamericano en detrimento de los pueblos del mundo, de los países subdesarrollados que tanto alardeaban de ser los únicos que los defendían. Así era el oportunista de Mao.

Ahora confrontemos esta posición con la postura marxista-leninista coherente. Trataremos para este motivo el Informe al VII Congreso de la PTA, 1 de noviembre de 1976. Enver Hoxha:

“El mundo sigue enfrentando al imperialismo norteamericano agresivo y expansionista. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta hoy, el imperialismo de EE.UU. ha llevado a cabo una política y actividad criminal en contra del comunismo, la libertad, y la independencia de los pueblos. Él fue el que desencadenó la agresión bárbara en Corea y Vietnam, cometiendo además los crímenes más atroces que haya conocido la humanidad. Es él quien intervino en el Congo, que asfixió la revolución dominicana, que llevó la guerra a Laos y a Camboya, que prendió fuego a Oriente Próximo y organizó el pustch fascista en Chile y Argentina. El imperialismo norteamericano, como imperialismo que es, plantó sus uñas sobre todos los continentes, y refuerza por todas partes sus posiciones de todas las maneras, ya sea mediante «ayudas», esclavizando con créditos al deudor, o con acuerdos y tratados de todo género, por ello, las bases militares que han sido extendidas en países han realizado intervenciones brutales y descaradas en los asuntos interiores de esos mismos países e incluso llegando al punto de realizar abiertamente agresiones armadas. Son todo esto rasgos del despiadado imperialismo norteamericano. Los compromisos múltiples y las concesiones sin principio del kruschovismo no lo han suavizado. Permanece siendo la ciudadela política y económica del sistema capitalista de explotación, el gran defensor del colonialismo y del neocolonialismo, el inspirador del racismo y el más grande gendarme de la reacción internacional. Nuestro Partido se reitera constantemente en el prisma de que el imperialismo norteamericano es agresivo y que lo seguirá siendo mientras le quede un sólo un solo diente. A consecuencia de las luchas revolucionarias y de liberación, a consecuencia de la degeneración continua y a consecuencia de las contradicciones interiores inconciliables que lo roen, el imperialismo mundial ha perdido gran parte de sus posiciones. Nos basta con citar la descomposición del sistema colonial y el acceso de numerosos países a la independencia. Y en el futuro va a perder mucho más. Pero al mismo tiempo, el imperialismo, y en particular el imperialismo norteamericano, redoblará los esfuerzos para reconquistar las posiciones perdidas y para ocupar otras nuevas. Esta es la dialéctica del desarrollo y la decadencia del imperialismo. Por lo tanto hoy como en el pasado, continúa la lucha constante para denunciar la política del imperialismo -con el imperialismo norteamericano a la cabeza- para poder aniquilar los planes agresivos de este, esto constituye una condición indispensable para defender la libertad y el socialismo, así como también lo es para asegurar la victoria de la revolución y la liberación de los pueblos (…)”.

“Creemos firmemente que los pueblos árabes se liberarán completamente del yugo del capital extranjero y de los imperialistas sanguinarios y que triunfarán en su lucha justa contra los agresores israelíes. Sostendremos con fuerza y determinación la causa justa de los pueblos árabes en su lucha para repeler la agresión imperialista-sionista y poder liberar sus territorios ocupados así como para desbaratar los complots del imperialismo norteamericano y de social-imperialismo soviético. Nuestro pueblo y nuestro país apoyan la lucha justa que lleva el pueblo palestino para conquistar sus derechos nacionales y recobrar sus hogares que le han sido quitados por Israel, instrumento del imperialismo norteamericano. Mantenemos lazos con la Organización para la liberación de Palestina, y la apoyamos. Deseamos que los pueblos árabes se establezca una unidad poderosa de combate, que es la base segura de su victoria sobre los enemigos sionistas e imperialistas”.

Aquí vemos, en contraste con el oportunismo maoísta, la coherencia marxista-leninista, el internacionalismo proletario y un verdadero compromiso antiimperialista, de confrontación con los dos bloques imperialistas existentes.

En el informe se desmonta la tesis maoísta de que el imperialismo norteamericano ha dejado de ser un peligro. Al contrario, se demuestra que es el centro de la contrarrevolución mundial y que es importante no realizar concesiones. El revisionismo soviético regaló una concesión tras otra, y en ningún momento el imperialismo norteamericano relajó su agresividad, más bien al contrario: al verse más fuerte, la agudizó.

Así pues, el imperialismo norteamericano seguía siendo (y aún lo es) el imperialismo más agresivo. Es obligación de todos los revolucionarios no darle concesiones y luchar sin tregua por acabar con él.

Pero esto no significaba hacer concesiones al otro bloque imperialista. Entre estos dos bloques era necesario crear una alternativa que los denunciara, desenmascarara y luchara contra los mismos. Entre los dos fuegos 10 de la reacción y el imperialismo hay que apostar por crear un nuevo fuego en contraposición a los dos anteriores, un fuego de revolución, que acabe derrocando a los dos bloques imperialistas y a su vez que sirviera de foco revolucionario, que se propagase por el mundo ayudando a los pueblos a su emancipación luchando contra todo tipo de imperialismo. A esta lucha dedicó el PTA sus mayores esfuerzos.

 

Extraído de Desmontando a Mao, de Juan Mesana.

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