La Operación Reconquista de España

En los últimos días de la resistencia francesa, mientras que París era arrebatada al ejército nazi y la liberación de Francia era ya una realidad más que palpable, la dirección del Partido Comunista determinó que era el momento oportuno para lanzarse a la ofensiva y derrocar la dictadura fascista de Franco, para liberar a nuestra patria de las garras del fascismo. Bajo un manifiesto fechado con día 21 de agosto de 1944, el comité interdepartamental de Unión Nacional de los Pirineos Orientales afirmaba lo siguiente:

“¡¡La hora ha llegado!! ¡no se puede perder un momento! Ha llegado el periodo de organizar la lucha activa por la Reconquista de España: tenemos que crear las condiciones indispensables para el derrocamiento de Franco y Falange. ¡¡Españoles!! ¡no hay un minuto que perder! Nuestra patria nos observa y nos espera. No podemos defraudar a nuestros hermanos que sufren la tiranía falangista en los campos y en las cárceles; no podemos traicionar a nuestros mártires y a nuestros caídos cuyo ejemplo nos marca el camino de nuestro deber. ¡Este deber es el ingreso en nuestras unidades de guerrilleros que con la vista fija en España bajo la dirección de la Junta Suprema de Unión Nacional asesten el golpe definitivo que dé al traste con Franco y Falange, poniendo fin al oprobio y a la vergüenza que sufre nuestra Patria!” [10]

Esta decisión no fue una decisión apresurada. Tras el desembarco de Normandía, la dirección del PCE ya se había puesto manos a la obra para preparar la ofensiva. Entre finales de agosto y principios de septiembre, la mayoría de guerrilleros se encontraban ya en zonas fronterizas con España. A los guerrilleros que habían participado en la resistencia francesa, se les sumaron muchos jóvenes emigrados o hijos de estos, que respondiendo al llamamiento de Unión Nacional querían hacer frente al fascismo en España.

Durante estos meses las guerrillas se reestructuraron, pasando a organizarse por divisiones, y modificando el Estado Mayor de la AGE. Este, fue estructurado en secciones siguiendo el modelo de los ejércitos de la época: personal, información, operaciones y logística. A esta estructura se le añadió la comisión del Comisariado (sirviéndose del ejército popular como modelo).

La AGE, se conformó así de 4 divisiones: la 26º División, dirigida por el comandante Medrano; la 88º con García Acevedo; la 102º a las órdenes de Vitini y por último la 158º con Cristino García.

De aquellos que componían el alto Mando de la AGE destacaron como: General en jefe (General Luis), Jefe político (General César), jefe del Estado Mayor (Coronel Acevedo), jefe de la sección de información (Comandante Pedro), jefes de la sección de servicios (Comandante Antonio y Comandante Agüero) y como instructor de las JSU (Comandante Pepito).

En la llamada reunión de los generales, las direcciones de la Agrupación de Guerrilleros y del Partido Comunista decidieron que el objetivo de la Operación Reconquista de España sería el Valle de Arán.

Sin entrar en la motivación estratégica sobre si era posible o necesario haber realizado un ataque ofensivo -será tratado más adelante-, se deben desmontar las críticas absurdas de los carrillistas sobre que el Valle era una tumba para los guerrilleros, pues muy a su pesar era un enclave estratégico. Este, era un valle de vertiente atlántica (el único en los Pirineos españoles), al que resultaba más difícil acceder desde España que desde Francia. Además, el invierno y las nevadas se acercaban, lo que hacía que el acceso desde la zona española fuese imposible durante varios meses. Desde España solo existía una vía para acceder al valle, la carretera Viella Tremp, la cual iba a ser cortada por los guerrilleros.

El hecho de que la entrada al valle sea más dificultosa por la parte española otorgaba a los guerrilleros dos grandes ventajas: la primera, si se cortaba el acceso a la carretera y se tomaba el valle, gracias a las nevadas, la zona podía aguantar liberada durante meses. La segunda, si la operación salía mal, podían sacar a los guerrilleros sin ningún temor a ser cercados, pues la única posibilidad para ello era con unidades paracaidistas, de las que no disponía todavía el ejército español.

El objetivo de la operación: liberar una zona ocupada en interior del país, donde establecer un gobierno republicano que pudiese aguantar hasta el final de la IIGM, con el fin de obligar a las potencias aliadas a intervenir.

El 3 y 7 de septiembre, el comité de la UNE, situado en Pau, dio la orden de adentrarse a la división 153º y a la brigada 54º en España por los valles de Roncesvalles y el Roncal. El ataque frontal al valle fue ordenado por López Tovar el 19 de octubre.

“JEFES, OFICIALES, CLASES Y GUERRILLEROS pertenecientes a la 204 división.

La necesidad del momento nos impone el dar comienzo a las primeras acciones militares en nuestro suelo patrio. Fecha que será histórica ante los hombres del mundo entero.

Vuestro Mando Superior espera de vosotros sepáis cumplimentar con el verdadero espíritu de firmeza y sacrificio, que en todos los momentos de crudeza ante el enemigo habéis dado pruebas, para que ahora en España cumpláis con la delicada misión que se os ordena, respondiendo como héroes a nuestra causa.

¡Guerrilleros de la 204 División! Gloriosos guerrilleros. Sé con la fuerza que se desarrollarán las operaciones. Sé lo que supone enfrentarse con un enemigo superior en armas. Pero también sé que nuestra querida España sufre desde que el franquismo pisó con su bota la libertad de los españoles. Nosotros, los guerrilleros, somos los que tenemos que devolver esta libertad perdida. España nos espera y ve en nosotros su salvación.

Así pues, BRAVOS GUERRILLEROS, se exige de vosotros una vez más, el más alto grado de disciplina férrea hacia vuestros jefes superiores; que llevéis a cabo la acción ofensiva que se os confía sin vacilación de ninguna especie. Es preciso que cada uno de vosotros sea un héroe, que demos nuestra vida si es preciso antes de retroceder un paso.

Esta fecha será imborrable en la HISTORIA POR LA LIBERACIÓN DE LOS PUEBLOS, y será una página más en nuestros brillantes hechos de armas.

¡¡ VIVA LOS GUERRILLEROS ESPAÑOLES!!¡¡VIVA LA 204 DIVISIÓN!!”[11]

Así, mientras cuatro brigadas atacaban por los flacos, otras cinco entraron directas al Valle de Arán. En total unos 3.000 hombres, de los cuales 1.500 entraron directos. Al principio, la operación tuvo gran éxito. El ataque había pillado por sorpresa al ejército de Franco, y las brigadas que habían entrado por el valle consiguieron liberar como si de una marcha militar se tratase, pequeñas poblaciones como Bausén, Caneján, Porcingles, Pradell, Lés, el Portillón, Bossóst, Arrós, La Bordeta, Vilamós o Benós, Bordes, Aubert, Betlán, Vilach, Mont, Montcorbau, Vila y Besos.

Sin embargo, debido a la ineptitud de alguno de los mandos de las brigadas que entraron por el flanco, no se tomó el Alto Arán y con ello se perdió la posibilidad de cortar la carretera Tremp-Viella, única vía por la cual los franquistas podían enviar refuerzos. Las autoridades fascistas que no estaban dispuestas a cometer otro error, mandaron un auténtico ejército a la zona. Dispusieron alrededor de 40.000 militares al mando de los tenientes generales Monasterio (5º región Militar), Yagüe (6º región militar) y Moscardó (4º región militar). Todos, bajo la dirección del teniente general Rafael García Viño, jefe del Estado Mayor central. Con la llegada de los refuerzos la operación reconquista de España fracasó.

Notas:

[10] Unión Nacional de los Pirineos Orientales (21 de agosto de 1944). Manifiesto del comité interdepartamental
[11] López Tovar, V. Orden de Operaciones a la división 204º.

Extraído de la obra editada por Universidad Obrera Historias de la España Revolucionaria