La verdad sobre la Masacre del Bosque de Katyn

Nota del autor: La realización de este artículo habría sido imposible sin los trabajos de Grover Furr y Sergei Strygin al respecto. Su búsqueda y publicación de fuentes primarias y secundarias están permitiendo que hoy, más de 80 años después de estos acontecimientos, se haga justicia a los supuestos verdugos, las víctimas inocentes y a la verdad.

Hoy en día, cuando cualquier persona se para a debatir acerca de la viabilidad del socialismo, de las experiencias históricas del mismo, sus luces y sus sombras, es solo cuestión de tiempo antes de que salga a colación la sombría época de Stalin.

En el imaginario popular, para muchas personas el marxismo-leninismo es una ideología repleta de sueños y buenas intenciones que, sin embargo, siempre se ven abocadas a la masacre, el genocidio, el dogmatismo y el poder absoluto de una figura suprema, sanguinaria, que oscurece cualquier posible logro que ni vale la pena mencionar en comparación con el indiscriminado y salvaje terror comunista.

Las purgas, el Holodomor o los gulags, que ya hemos tratado y trataremos en el futuro, son algunas de las piezas más conocidas de la leyenda negra que rodea a Stalin, pero todas ellas carecen de algo fundamental: pruebas sólidas. Con la caída de la URSS, los anticomunistas de todo el mundo esperaban que la desclasificación de documentos del Estado soviético confirmasen sus teorías acerca de las decenas de millones de fusilamientos, las hambrunas deliberadas, la masiva población carcelaria, etc. Sin embargo, para su decepción, esto no fue así; los fusilamientos fueron mucho menores que cualquier estimación, no había evidencia alguna de hambrunas deliberadas -por parte del Estado, pero sí de los kulaks-, la población carcelaria era menor que en EEUU y la mitad de los países capitalistas.

Por ello, un evento tomó crucial importancia: La Masacre del Bosque de Katyn.

Según la versión oficial, en la primavera de 1940 Stalin -a petición de Beria- firmaría de su puño y letra la ejecución indiscriminada de cerca de 22.000 civiles, militares y burócratas polacos que se habían rendido a la URSS. ¿El motivo?, la represión de los contrarrevolucionarios polacos, lo aparatoso de mantenerles y, como siempre, la necesidad por la ejecución de inocentes típica de los comunistas y más concretamente de Stalin y Beria.

Argumentos que sostienen la autoría soviética

La Masacre del Bosque de Katyn, pese a supuestamente haber ejecutado a 22.000 personas (una cifra baja comparada con los entre 8,5 y 51 millones que se atribuyen a Stalin) cobra una especial importancia pues es el único crimen atribuible a la URSS de Stalin que cuenta con evidencias documentales. Pruebas tangibles de que se cometió y no está basada enteramente en novelas, tergiversaciones y testimonios de dudosa imparcialidad.

Pasemos ahora a enumerar los principales argumentos y pruebas que señalan la autoría soviética de la masacre.

El descubrimiento alemán
En la primavera de 1943, las autoridades nazis anunciaron al mundo que, en su avance por territorio soviético, habían encontrado los cuerpos de miles de oficiales polacos ejecutados por los soviéticos en la primavera de 1940. [1] El supuesto descubrimiento habría sido realizado en los alrededores del Bosque de Katyn, cerca de Smolensk, este supuesto hallazgo sería la piedra angular de la campaña internacional que dirigiría Joseph Goebbels [2] para señalar a los aliados que la URSS había masacrado a esos y muchos otros prisioneros polacos (en torno a 22.000) en Smolensk y otros puntos de la geografía soviética, pasándose a denominar como La Masacre del Bosque de Katyn a todas las ejecuciones en la primavera de 1940 de prisioneros polacos por parte de los soviéticos.

Los documentos desclasificados
Durante toda la Guerra Fría la teoría de la autoría soviética sería reproducida con fines propagandísticos por EEUU y sus aliados [3] bajo la única premisa de la honestidad de los nazis alemanes a este respecto, sin embargo en 1990 y 1991 Gorbachov anunciaría públicamente que pese a lo sostenido por la URSS desde el 43, Stalin ordenó la ejecución de entre 14.800 y 22.000 prisioneros polacos en la primavera de 1940. [4]

Posteriormente, en 1992, el Gobierno ruso de Yeltsin entregó al Gobierno polaco un paquete de documentos desclasificados entre los que se encontrarían por un lado la propuesta de Beria para la ejecución junto con la orden de ejecución firmada por el Politburó y el propio Stalin [5],                y por el otro las listas de prisioneros polacos con orden de “traslado”, dichas listas, a diferencia del documento firmado por Stalin, utilizaban supuestamente el concepto “traslado” como sinónimo de ejecución. [6]

Modus operandi
Entre 2011 y 2012, un equipo arqueológico ucraniano-polaco excavó una fosa común cercana a Volodymyr-Volynski, Ucrania, y los cuerpos encontrados estaban supuestamente dispuestos de forma desordenada, algunos de ellos tenían puentes y coronas dentales de oro y otros objetos de valor que los alemanes, a diferencia de los soviéticos, acostumbraban a extraer. [7]

Confesiones de antiguos miembros del NKVD
En 1990, 1991 y 1992 se interrogó a tres antiguos miembros del NKVD que habían servido durante la IIªGM, Petr K. Soprunenko, Dmitri S. Tokarev y Mitrofan V. Syromiatnikov. Los tres fueron interrogados como parte de la investigación por el fusilamiento ilegal de 14.542 ciudadanos polacos durante la guerra. Durante los interrogatorios los tres admitirían que hubo ejecuciones de polacos. [8]

Inconsistencias en los argumentos de la versión oficial

La Gran Mentira de Alemania
“Las grandes masas de una nación siempre se corrompen con mayor facilidad en los estratos más profundos de su naturaleza emocional, consciente o voluntariamente. La sencillez primitiva de sus mentes los hace más susceptibles a la gran mentira que a la pequeña mentira”

Estas palabras fueron escritas por Adolf Hitler en el Mein Kampf. [9] Según Hitler, los judíos utilizaron esta técnica para culpar a Ludendorff de la derrota alemana en la IªGM. Conocedor de la misma, Hitler y su aparato propagandístico no dudaron en aplicarla constantemente como una herramienta para servir a sus intereses.

No merece la pena entretenerse más explicando la cuestionable veracidad de cualquier afirmación que reprodujese la maquinaria propagandística alemana, menos aún en un contexto en el que Alemania había sido derrotada de forma decisiva poco menos de dos meses antes en Stalingrado.

Cabe sin embargo mencionar que la URSS creó en enero de 1944 la Comisión Burdenko para investigar las supuestas matanzas de prisioneros polacos en respuesta a las acusaciones alemanas. La investigación, tras una serie de excavaciones e interrogatorios, concluyó que efectivamente se había cometido una matanza de prisioneros polacos en los alrededores de Smolensk, pero sin embargo afirmó que la cometieron los alemanes en 1941 [10], cuando Smolensk se encontraba bajo su control. Posteriormente veremos la exactitud de las afirmaciones de la Comisión Burdenko.

La falsificación y tergiversación de los documentos desclasificados
Huelga decir que es cuanto menos sospechoso el momento en el que la dirección de la URSS decide desclasificar las pruebas de la autoría soviética, en un contexto en el que necesitan difamar lo máximo posible la idea de la URSS para dar el golpe final a su ataúd, sin embargo es innecesario centrarnos en estas elucubraciones: los propios documentos desclasificados arrojan por sí mismos toda la luz necesaria.

Primero, hablemos de la propuesta de ejecución por parte de Beria y la respuesta desde el Politburó, firmada por Stalin, dando respuesta positiva a la ejecución. El 16 de junio de 2010 Viktor Ilyujin, diputado del Partido Comunista de la Federación Rusa, presentó ante la Duma rusa las supuestas pruebas de que este y otros documentos están falsificados. [11] Según defendió Ilyujin, las tres primeras hojas de dicho documento -de un total de cuatro- fueron impresas por una máquina y la cuarta, donde se encontraban las firmas de Beria y Stalin, por otra. En la única página firmada no había ninguna mención o referencia a los fusilamientos. Además, los Archivos Estatales entregaron el documento original a EEUU y solo quedan en Rusia las copias del mismo, sobre las cuales es imposible analizar la antigüedad de la tinta, técnica desarrollada y perfeccionada durante la última década con un grado de exactitud muy elevado.

V.Ilyujin mostró otras pruebas halladas en una oficina usada durante principios de los años 80 por una Comisión del Gobierno liderada por Mijail Poltoranin. Entre dichas pruebas se encuentran hojas de formulario de los años 40 en blanco además de sellos para falsificar la firma de Stalin, Beria y otros miembros del Politburó.

He de decir que esta intervención en la Duma despertó mi curiosidad sobre La Masacre del Bosque de Katyn hace ya 11 años, pero si bien después de haber visto cómo se tergiversa y manipula la figura de Stalin considero verosímiles estos hechos, no hemos podido contrastar la veracidad de estas afirmaciones, por suerte hoy en día y a la luz de nuevos hallazgos verificables no es necesario depositar nuestra confianza en la honestidad de Ilyujin y los expertos que analizaron los documentos.

Segundo, los documentos de traslado. Estos documentos han sido objeto de la constante tergiversación y falta de profesionalidad académica tristemente habitual en torno a la leyenda negra comunista.

Para empezar, la obra académica de mayor renombre en relación a la autoría soviética de la masacre, Katyn: Un crimen sin castigo, publicado en la Universidad de Yale en 2007, recoge los documentos de traslado y los adorna con una impúdica cantidad de apelativos macabros para reforzar la teoría de que “traslado” o “implementación” significan “ejecución”, y lo hace sin ninguna otra prueba o precedente que la palabra de Yeltsin al difundir este documento. [12]

En los documentos de traslado originales en ningún momento se hace mención a ninguna ejecución [13], pero la afirmación de la versión oficial de que estos traslados serían en realidad ejecuciones esclarece involuntariamente la falsedad de la misma. Esto se debe precisamente a los descubrimientos realizados en las excavaciones de 2011-2012 en Volodymyr-Volynski, los cuales descubrieron documentación y objetos personales de personas que, según la interpretación habitual de las listas de traslado, se supone que habían sido asesinadas a cientos de kilómetros de distancia. [14] No solo eso, las excavaciones confirmaron que los cuerpos encontrados habían sido ejecutados no antes de 1941. [15] Esta excavación no solo desacredita por completo la tergiversación de las listas de traslado: sitúa a las ejecuciones en un momento y lugar en el que los nazis controlaban ese territorio.


Insignia de policía perteneciente a Jósef Kuligowski, encontrada en Grodzisk, 2011.

El Modus Operandi y los hallazgos omitidos
Los hallazgos del equipo polaco-ucraniano que llevó a cabo las excavaciones fueron utilizados en un primer momento como una forma de reafirmar la autoría soviética, sin embargo el equipo ucraniano omitió algunas de las pruebas más importantes en su informe. Por suerte, la directora de la expedición polaca -recordemos que Polonia es a día de hoy uno de los países más anticomunistas del mundo- decidió actuar de forma profesional y no omitir hallazgos. 

Los hallazgos que la Doctora Dominika Sieminska -directora de la expedición polaca- decidió no omitir fueron de una importancia clave y pusieron en evidencia el burdo intento de manipulación de la expedición ucraniana. El director de la empresa estatal ucraniana responsable de las excavaciones afirmó lo siguiente:

“Declaraciones imprudentes de los arqueólogos polacos acerca de las pertenencias de los restos encontrados en las tierras del castillo de Kazimir Velikii en Vladimir-Volynskii podrían poner en duda los crímenes ya conocidos del NKVD en relación con los oficiales polacos”. [16]

Las declaraciones imprudentes a las que se refiere es la inclusión de detalles como el hallazgo de la insignia de policía que desacredita por completo la interpretación anticomunista de “las listas de transporte”, además de la colocación de gran parte de los cuerpos utilizando la técnica “empaque de sardina”[17], una técnica muy característica y nada desordenada de los nazis al apilar cuerpos en fosas comunes.

En el informe ucraniano se había señalado una “disposición desordenada impropia de los alemanes” y al hacer referencia a la técnica de “empaque de sardina” insisten en señalar que difieren de sus colegas polacos “ya que sólo comenzó a ser utilizado por los nazis a finales de 1941 y a principios de 1942”. En su afán por omitir, también omiten añadir ninguna evidencia de esta afirmación o por qué esta técnica no podía haber sido utilizada por los alemanes eventualmente antes de convertirla en algo habitual, por no mencionar que las pruebas confirman que esta masacre se llevó a cabo en algún momento de 1941, el mismo año en que se estandarizó esta técnica por parte de los alemanes.


Decenas de cadáveres apilados mediante la técnica “empaque de sardinas”, fotografía de la Fosa Nº1  en la excavación Vladymyr-Volyn’skiy.

Otro de los detalles omitidos en el informe inicial ucraniano y que otros investigadores ucranianos han aclarado recientemente, es la presencia en las fosas comunes de un enorme número de niños. Este hecho cobra especial importancia porque los soviéticos nunca ejecutaron a niños, algo que los alemanes está contrastado que sí hicieron en innumerables ocasiones.

Pero como el modus operandi habitual no establece una prueba definitiva, hay algo que sí lo hace y que los ucranianos también trataron de tergiversar: los casquillos de bala.

En la Fosa Común nº1 se encontraron 150 casquillos de bala, cuyos detalles no adjuntaron en el informe ucraniano pero sí en el polaco. Dicho informe afirma que de 150 casquillos encontrados, 144 eran alemanes y producidos en 1941. 6 casquillos eran soviéticos y producidos en 1930. [18]

Fotografía de uno de los casquillos encontrados en las fosas nº1  nº2.

El informe polaco también detalla a diferencia del ucraniano el número y detalles de los casquillos encontrados en la Fosa Común Nº2. De 225 casquillos encontrados en esta fosa, 222 son alemanes, todos ellos producidos en 1941, y tres de los 225 son soviéticos, producidos también en 1930. [19]

Los ucranianos también mencionaron el descubrimiento de casquillos de bala alemanes y que parte de ellos fueron producidos en 1941, pero omitieron la aplastante cantidad de casquillos producidos en 1941 y se apresuraron a aclarar que el hallazgo de casquillos soviéticos hacía imposible excluir a los soviéticos como posibles responsables. Y lo hacía, cómo no, diciendo que “se sabe que los órganos soviéticos del NKVD utilizaron armas alemanas en ejecuciones masivas de ciudadanos polacos”. [20] ¿Que a qué ejecuciones masivas se refiere?, se refiere a las otras ejecuciones de polacos cometidas como parte de la Masacre del Bosque de Katyn. Una falacia circular en toda regla.

Los casquillos demuestran de forma irrebatible que la masacre no la cometieron los soviéticos en 1940, que fue cometida en un momento y lugar en el que los alemanes controlaban el territorio, con un modus operandi y motivaciones completamente propios de la Alemania nazi, dejando claro que los documentos de las listas de transporte fueron tergiversados y que los documentos que incriminaban a Stalin y Beria en la Masacre fueron falsificados.

Lo que sabemos y lo que no sobre las confesiones del NKVD
Pese a que lo anteriormente expuesto dice bastante sobre qué pasó realmente con los prisioneros polacos, creo que es importante no dejar ningún cabo suelto que pueda ser utilizado para tergiversar lo que realmente pasó con los prisioneros polacos durante la IIªGM.

Los tres antiguos miembros del NKVD fueron efectivamente interrogados en Rusia en 1990, 1991 y 1992,  todos ellos confesaron ser conocedores de la ejecución de polacos y fueron investigados por ello, pero hay que reseñar ciertas cosas.

Lo primero, que ninguno de los tres admitió haber tomado parte en las ejecuciones de la Masacre del Bosque de Katyn ni ninguna otra ejecución de prisioneros polacos. [21] Admitieron haber seguido órdenes tras el Pacto Ribbentrop-Molotov para localizar y detener a objetivos polacos responsables de los crímenes cometidos contra ciudadanos soviéticos durante la guerra de 1920-1921, [22] en la que Polonia aprovechó el debilitamiento de la República Socialista de Rusia para arrebatarle territorios, así como la brutal represión a los comunistas y grupos étnicos no polacos durante la ocupación, [23] una represión que llegó a ganarse las críticas de la opinión pública polaca debido al tratamiento inhumano hacia los comunistas y miembros de minorías étnicas presos en campos de concentración tras la guerra. [24]


Prisioneros de guerra soviéticos junto a un niño soldado polaco.

Los antiguos miembros del NKVD admitieron también que durante la retirada soviética en los primeros meses de guerra, efectivamente el NKVD ejecutó a los criminales de guerra polacos que estaban en campos de trabajo y no había medios para trasladar, pero no afirmaron en ningún momento que hubiese ejecuciones masivas contra prisioneros polacos. [25]

Tras una investigación iniciada en 1990, la Fiscalía de Rusia anunció en 2004 el cierre de la investigación debido a que no había pruebas de que el Estado, militares o ciudadanos soviéticos hubiesen cometido ni un solo crimen contra los prisioneros polacos, [26] ni bajo el Código Penal de la RSFSR (1926) ni bajo el Código de Procedimientos Penales de la Federación Rusa. Sin embargo, Cienciala afirma sobre este mismo hecho en Katyn: Un crimen sin castigo (2007) “que no se pudo imputar a nadie el crimen”, cuando lo que afirma la Judicatura rusa -en un Estado cuyo presidente sigue defendiendo a día de hoy que los soviéticos perpetraron La Masacre de Katyn- es que no hay pruebas del mismo.

Consecuencias y conclusiones

Las peculiaridades de todo lo que rodea a la Masacre del Bosque de Katyn son de especial interés para todo aquel que desee comprender qué es lo que realmente pasó en eventos de una magnitud tan importante como la IIªGM, la URSS de Stalin, la descomposición de la Unión Soviética o la actual configuración de los bloques imperialistas internacionales.

De este caso es especialmente llamativo el pensar en las enormes implicaciones que la versión oficial del mismo ha tenido. En Polonia, donde la Masacre del Bosque de Katyn es un símbolo nacional comparable al 2 de mayo en España, hoy en día se ha llegado a un punto en el que está prohibido incluso mostrar símbolos comunistas [27] [28]. En la UE, la Masacre del Bosque de Katyn ha sido el único caso documentado que ha jugado un peso académico en la reciente resolución oficial para equiparar el nazismo y el comunismo.

En relación a las excavaciones conjuntas de 2011-2012, considerando las circunstancias es especialmente llamativo que fuese el equipo polaco el que antepusiera los principios de la profesionalidad y la honestidad a los intereses políticos. Mientras que, sin embargo, la excavación ucraniana comandada por una empresa estatal (cuando Ucrania aún era un Estado títere de Rusia) tratase por todos los medios de maquillar los descubrimientos para consolidar la versión oficial de la Rusia capitalista, donde Putin y Medvédev siguen a día de hoy afirmando que la masacre fue cometida por la URSS y no por los alemanes como parte de su estrategia para desacreditar la legitimidad de los enormes logros de la URSS de Stalin.

Hoy más que nunca, en un momento en el que ha quedado patente que la teoría de la Gran Mentira de Hitler no es algo que terminase con la derrota del III Reich, en el que vemos como cada día las democracias capitalistas están plagadas de campañas de desinformación y fake news a gran escala, es de vital importancia que cualquier persona, pero especialmente los comunistas, seamos ejemplares a la hora de formarnos y expresar una opinión, de no tener miedo a cuestionar cualquier cosa, por incómodos que sean los hechos o las implicaciones, pero ante todo debemos ser capaces de tener una opinión sólida, formada, exenta de sesgo de confirmación o dogmatismo alguno.

Fernando Quiñones

Fuentes:

[1] http://www.findingdulcinea.com/news/on-this-day/March-April-08/On-this-Day–Soviet-Union-admits-to-Katyn-Massacre.html

[2] Balfour, Michael (1979). Propaganda in War 1939–1945: Organisation, Policies and Publics in Britain and Germany. Routledge & Kegan Paul. pp. 332–333.

[3] Fischer, Benjamin B. “The Katyn Controversy: Stalin’s Killing Field” Studies in Intelligence Winter, 1999–2000.

[4] https://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20150413/54429570085/masacre-de-katyn-matanzas-fusilamientos-en-masa-ejecuciones-crimenes-segunda-guerra-mundial-polonia.html

[5] https://elpais.com/diario/1992/10/15/internacional/719103610_850215.html

[6] Anna M. Cienciala, Natalia S. Lebedeva y Wojciech Materski. Katyn: A Crime Without Punishment, Yale University Press, 2007.

[7] https://tyzhden.ua/Society/31329

[8] https://msuweb.montclair.edu/~furrg/research/katyn_nkvd.html

[9] Adolf Hitler, Mein Kampf, 1925, Capítulo X.

[10] https://msuweb.montclair.edu/~furrg/research/burdenko_comm.pdf

[11] https://www.youtube.com/watch?v=hpN1lxczpm4

[12] https://msuweb.montclair.edu/~furrg/research/furr_katyn_preprint_0813.pdf

[13] Ibídem

[14] https://tyzhden.ua/Society/31329

[15] Ibídem

[16] Los arqueólogos polacos remueven  la situación en torno a las víctimas ejecutadas en 1941 www.gazeta.ua/ru/articles/history/_polskie-arheologi-nagnetayut-situaciyu-vokrug-zhertv-rasstrelyannyh-v-1941-m/483525   

[17] Fotografía subida a http://katyn.ru/images/news/2012-12-29-gruppa4.jpg Extraída de la página 8 del Informe de Excavación polaco.

[18] Fotografías y detalles del Informe de Excavación polaco. http://katyn.ru/index.php?go=News&in=view&id=253

[19] Ibídem

[20] http://volodymyrmuseum.com/publications/32-publications/naukovi-statti/170-doslidzhennya-vyyavlenykh-reshtok-lyudey-rozstrilyanykh-v-1941-rotsi-na-horodyshchi-valy-u-volodymyri-volynskomu-ekshumatsiyni-doslidzhennya-2012-roku

[21] https://msuweb.montclair.edu/~furrg/research/katyn_nkvd.html

[22] Ibídem

[23] Waldemar Rezmer, Zbigniew Karpus, Gennadij Matvejev, “Krasnoarmieitsy v polskom plenu v 1919–1922 g. Sbornik dokumentov i materialov”

[24] Russian and Ukrainian prisoners of war and internees kept in Poland in 1918–1924, Wydawn. Adam Marszałek, 2001

[25] https://msuweb.montclair.edu/~furrg/research/katyn_nkvd.html

[26] http://genproc.gov.ru/ms/ms_news/news-71620

[27] https://www.bbc.com/news/world-europe-40775355

[28] https://www.rt.com/russia/poland-bans-communist-symbols/