Stalin y la refutación teórica del Trotskismo

Entre los innumerables e importantes artículos, conferencias, discursos, etc., que se recogen en las obras completas de Stalin, cuya publicación comenzó por decisión del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS, en 1946, y que constan de 16 tomos, merece para nosotros particular interés su importante trabajo titulado “Trotskismo of Leninismo”, que fue expuesto por Stalin en persona en 1924, ante el grupo comunista del Consejo Central de los sindicatos soviéticos.

Conviene, aunque sea brevemente, recordar en este contexto el certero y claro análisis que hace Stalin de las características más notables del trotskismo.

“El trotskismo tiene tres particularidades que lo ponen en contradicción indisoluble con el leninismo -señala Stalin- La primera es la teoría de la revolución permanente (ininterrumpida.) ¿Y qué es la revolución permanente tal como la entiende Trotski? Es la revolución haciendo caso omiso de los campesinos pobres como fuerza revolucionaria (…) La segunda característica, es la desconfianza del trotskismo hacia el principio bolchevique del Partido hacia la cohesión monolítica del Partido, hacia su hostilidad a los elementos oportunistas. El trotskismo en materia de organización -precisa Stalin- es la teoría de la convivencia de los revolucionarios y de los oportunistas, de sus grupos y grupitos en el seno de un mismo Partido (…) La tercera, es la desconfianza en los jefes del bolchevismo (del Partido), un intento de desacreditarlos, de difamarlos. No conozco ni una tendencia en el Partido que pueda compararse con el trotskismo en cuanto a difamación de los líderes del leninismo, o a las instituciones centrales del Partido’’.

En un texto posterior titulado “Dos particularidades de la Revolución de Octubre”, u “Octubre y la teoría de la revolución permanente de Trotski”, Stalin esclarece meridianamente la cuestión de la dictadura del proletariado. Desarrollando su crítica contra las posiciones de Trotski, opuestas a las tesis de Lenin sobre esta cuestión, Stalin dice que:

“El problema de las masas trabajadoras de la pequeña burguesía urbana y rural, el problema de atraer a estas masas al lado del proletariado, es un problema importantísimo de la revolución proletaria. ¿A quién apoyará en la lucha por el Poder la gente trabajadora de la ciudad y el campo: a la burguesía o al proletariado? La suerte de la revolución y la solidez de la dictadura del proletariado depende de ello”. Y más adelante señala: “La dictadura del proletariado es la alianza de clase del proletariado y de las masas trabajadoras del campo para derribar al capital, para el triunfo definitivo del socialismo. A condición de que la fuerza dirigente de esa alianza sea el proletariado”.

Si bien no podemos enumerar en el marco del presen­ te trabajo más que una pequeña parte de toda la obra, teórica de Stalin, no podemos dejar de mencionar dos de sus últimos trabajos, ya que ambos confirman rotundamente el hecho de que hasta el final de su vida, Stalin conservó todas sus características de gran dirigente comunista y teórico del marxismo-leninismo, y ello contrariamente a las calumnias y burdas acusaciones que pretenden dar una imagen de los últimos años de su vida, totalmente deformada, presentando a Stalin como un ser monstruoso, aislado de los problemas más complejos de la época y obsesionado por los problemas de la “seguridad”, el castigo y la represión de los “disiden­ tes”.

En 1953, se publica en Moscú un folleto de Stalin con el título de “El marxismo y la lingüística”, de indiscutible valor e importancia para todos aquellos que se interesen seriamente por cuestiones de lingüística y por la semántica. Sin embargo, pocos especialistas de lingüística, por lo menos en nuestro país, parecen tener conocimiento del mencionado texto, y ello, pese a que contiene planteamientos de indiscutible valor científico, basados en el materialismo histórico.

Refutando las ideas de los que erróneamente consideraban 1) que la lengua es la base de la superestructura, y 2) que la lengua tiene carácter de clase, Stalin basando su análisis en el materialismo histórico, afirma que:

“a) La lengua como medio de relación ha sido siempre y sigue siendo única para la sociedad y común para todos sus miembros.

b) La existencia de dialectos y jergas no niega, sino que confirma la existencia de una lengua común a todo el pueblo, de la que esos dialectos y jergas son ramificaciones y a la que están subordinados.

c) La fórmula relativa al ‘carácter de clase’ de la lengua es una fórmula errónea, no marxista”

Y en cuanto a los rasgos característicos de toda lengua, Stalin los define con gran precisión y rigor de la siguiente manera:

“La lengua es uno de los fenómenos sociales que actúan mientras existe la sociedad. Nace y se desarrolla con el nacimiento y desarrollo de la sociedad. No hay lengua fuera de la sociedad. Por eso la lengua y las leyes de su desarrollo solamente pueden ser comprendidas si se estudian en ligazón inseparable con la historia de la sociedad, con la historia del pueblo al que pertenece la lengua estudiada y que es su creador y portador”.

Por otra parte, sale también al paso de las tendencias idealistas que pretendían hacer de la semántica (estudio significado de las palabras) y de los estudios de N.Y. Marr (un autor sobre la materia) el eje central para estudiar el desarrollo de las lenguas. Para Stalin:

“El separar el pensamiento de la lengua y ‘liberar­ lo’ de la materia natural, idiomática, como lo hace N. Y. Marr, es caer en el pantano del idealismo Y concluye que “la exageración de la importancia de la semántica (semasiología) y el abuso de ella, condujeron a N. Y. Marr al idealismo”.

Otra de las obras apenas conocidas y ocultadas por todos los detractores de Stalin, dada su trascendencia y su elevado valor científico y en tanto que prueba de la gran capacidad teórica de Stalin frente a todas las calumnias al respecto, es el texto publicado en 1952 con el título de “Problemas económicos del socialismo en la URSS”. Escrito en torno a una polémica y en respuesta a problemas planteados por diversos economistas soviéticos, en relación con el desarrollo de las leyes económicas específicas en el socialismo, Stalin hace toda una serie de planteamientos de elevado valor científico y de importancia universal, ya que el socialismo con sus características específicas de lugar y tiempo, es el régimen que en un futuro, mal que le pese a la decadente burguesía que aún detenta el Poder, está llamado a suplantar el sistema capitalista en todo el mundo.

En sus respuestas a distintos economistas, Stalin esclarece toda una serie de cuestiones y fórmula importante tesis sobre:

1. La producción mercantil en el socialismo.

2. La ley del valor en el socialismo.

3. La supresión de la oposición entre la ciudad y el campo, entre el trabajo intelectual y el manual, y la liquidación de la diferencia entre ellos.

4. La disgregación del mercado mundial único y el ahondamiento de la crisis del sistema capitalista.

 5. Las leyes económicas fundamentales del capitalismo moderno y del socialismo, etc.

Basten estas someras referencias a la obra teórica de Stalin para percatarnos de su importancia y de su trascendencia, y de lo que representa como aportación al marxismo-leninismo.

Podemos afirmar que desde los 15 años, cuando el camarada Stalin comenzó a militar como comunista donde pronto se convertiría en un militante y en un dirigente responsable, hasta el mismo día de su muerte, Stalin ha hecho honor a las palabras que pronunció con motivo de la celebración del 50 aniversario de su nacimiento, dirigiéndose a las organizaciones y camaradas del Partido que le felicitaban:  

“Podéis estar seguros, camaradas, que en lo sucesivo, estoy dispuesto a entregar a la causa de la clase obrera, a la causa de la revolución mundial y al comunismo internacional, toda mi sangre, toda mi capacidad, y si es necesario, toda mi sangre, gota a gota”.

Nadie puede negar que el camarada Stalin ha sido y sigue siendo para el proletariado y las masas progresistas del mundo entero, una de las más grandes figuras de dirigente y teórico comunista, fiel hasta la muerte a la causa de la liberación de la humanidad de la explotación del hombre por el hombre, a la causa de la nueva sociedad socialista, a la causa del comunismo.

Elena Ódena


Publicado originariamente en el número 11 de “Revolución Española”. Septiembre de 1978.