Los mártires de Pikoketa

Mertxe López Cotarelo (comunista), Pilar Vallés Vicuña (comunista), José María Arruti Idiakez (comunista), Víctor Genua (PNV), Jesús López Casado (comunista), Agapito Domínguez (comunista), Bernardo Usabiaga Jáuregui (comunista), Manuel Justo Alberdi (comunista), Miguel López Pascual (comunista), Vicente Argote (carabinero), Agustín Bermejo (carabinero), Félix Luz Echeverría (carabinero) y Ángel Braña López (carabinero).

Esos son los nombres de trece de los quince combatientes, en su mayoría de entre 17 y 25 años, que se encontraban la mañana del 11 de agosto de 1936 defendiendo el caserío de Pikoketa.

Caserío de Pikoketa, 1940

El caserío de Pikoketa era la posición más avanzada en un perímetro de primera línea en la zona de Aia-Erlaitz-Pagogaña. Aquí, estos jóvenes voluntarios cumplían con el encargo de actuar como contención y vigía, desde un puesto habitualmente privilegiado gracias a su ángulo de visión y posición elevada. Contaban con una ametralladora ligera y presumiblemente varios fusiles, herramientas con las cuales podrían hacer frente a escaramuzas y retener al enemigo el tiempo suficiente como para advertir a las fuerzas estacionadas en el cercano Fuerte de Erlaitz, donde la mayoría de las tropas republicanas estaban en esos momentos pertrechándose.

Esa misma mañana, el Coronel fascista José Solchaga, que había participado en el aplastamiento de Asturias dos años antes, ordenó el inicio de la ofensiva en el norte. Para ello, las tropas fascistas en la zona habían recibido nuevos refuerzos de infantería y artillería, con las que se aseguraron una ventaja numérica y material que sería determinante.

Ruinas del Fuerte Erlaitz, cuya construcción dio comienzo a finales del s.XIX como parte de una red defensiva frente a una posible nueva invasión francesa. Nunca llegó a completarse su construcción, pero fue reacondicionado en 1936 como punto de reunión para las fuerzas republicanas.

Este contexto, acompañado de la fuerte niebla entre la que amaneció la zona aquel día, proporcionaron las condiciones idóneas para un ataque repentino y brutal que tomaría el caserío de Pikoketa sin graves complicaciones. De los quince jóvenes, solo dos (Alejandro Colina y Patxi Arocena) pudieron escapar para advertir del inicio de la ofensiva fascista. Los otros trece, mencionados anteriormente, cayeron durante el asalto o fusilados minutos después, arrojados a una fosa común y ocultados allí hasta que en 1978 Marcelo Usabiaga, hermano de Bernardo, conseguiría encontrar la fosa común y organizar la sepultura que merecían.

Desde ese momento, la caída del Norte sería inevitable debido a una serie de gravísimos errores del PNV de los que, por supuesto, los memorialistas nunca harán crítica alguna.

“[…] el norte resistiría solo hasta octubre. Por culpa de la política de no intervención de ingleses y franceses, no llegaron aprovisionamientos ni armas, el diseño del famoso cinturón defensivo de Bilbao fue un fracaso absoluto, debido a que los planos de la defensa fueron entregados por su diseñador a los franquistas. El PNV intentó negociar con las tropas italianas por su cuenta, le salió mal, se negaron a hacer una política de tierra quemada entregando todo el potencial industrial vasco a los franquistas.” *

Sin embargo, la peor parte de su historia no terminaría ahí.

Estos jóvenes sabían perfectamente qué es lo que estaban haciendo allí: luchar contra el fascismo. La mayoría de ellos no solo estaba luchando contra el fascismo, estaban luchando por el socialismo. Por su tierra, por sus familias, por su clase. Estos jóvenes sabían perfectamente lo que estaban arriesgando: sus vidas. Sabían perfectamente que su posición estaba en primera línea y que cuando la ola llegase, rompería con mayor violencia que en cualquier otro punto.  

Se criaron en una época en la que la gesta de sus camaradas soviéticos estaba fresca, viva, sabían que el colectivo está por encima del individuo, que para acabar con la reacción se requiere sacrificio, disciplina, hacer frente al miedo y sacar fuerzas de la flaqueza. Sabían que no querían pasar a la historia como cobardes u oportunistas, sino como personas que, teniendo toda la vida por delante, querían hacer lo que era correcto en un momento en el que el precio a pagar era el más alto.

Comprensible es que los familiares de estos jóvenes recuerden el 11 de agosto de 1936 con dolor, lamentándose por la difícil situación en que la historia les colocó. Pero, ¿es aceptable que la izquierda del sistema haga esto?. No. Y no solo es inaceptable, es sinceramente repugnante que partidos como el PCE reivindiquen a estos jóvenes mientras se dedican a convertir a su juventud -que debiera ser referente para el resto de la juventud obrera- en una suerte de burócratas oportunistas en el mejor de los casos.

¿Qué pensarían los fusilados de Pikoketa del PCE del siglo XXI? ¿Les complacería saber que la disciplina, el sacrificio, la formación o la firmeza en los principios llevan largo tiempo ausentes entre los valores del PCE? ¿Qué pensarían de un PCE que se ha convertido en la cuarta pata de la mesa de los representantes burgueses? ¿De un PCE que ataca los principios marxistas-leninistas que defendían mientras hace seguidismo de todos los posicionamientos posmodernos y modas burguesas?

Nosotros queremos que la muerte de los jóvenes de Pikoketa no sea en vano, queremos que ni se olvide ni se apague la llama de su lucha, queremos aprender de sus aciertos, pero también de sus errores, porque no es posible para un comunista consecuente practicar la memoria histórica sin hacerlo de forma crítica y revolucionaria. Lo contrario sería faltarles al respeto, convertirles en víctimas y no en derrotados: las víctimas piden compasión, los derrotados una nueva oportunidad para vencer.

El PCE que defendió aquellos montes no es el PCE de hoy en día, pero la llama sigue viva.

Ofrenda floral realizada durante el homenaje del PML (RC) a los mártires de Pikoketa, 2021.

Fernando Quiñones

Bibliografía:

* Roberto Vaquero, Historias de la España revolucionaria, La caída del Norte.

http://www.asociacionrepublicanairunesa.org/cas/pikoketa.php

https://documentalismomemorialistayrepublicano.wordpress.com/2019/04/23/en-el-caserio-de-pikoketa-gipuzkoa-elementos-franquistas-fusilaron-extrajudicialmente-a-13-jovenes-republicanos-en-agosto-de-1936/

https://www.eusko-ikaskuntza.eus/eu/dokumentu-fondoa/multimedia-fondoa/mu-67890/