Albania Socialista, faro inagotable para los revolucionarios de hoy.

A pesar de los intentos de la propaganda burguesa y los esfuerzos de los revisionistas contemporáneos en enterrar históricamente los procesos revolucionarios en general y la experiencia albanesa en particular, podemos afirmar que en los últimos años este proceso ha cobrado mucha importancia en el legado teórico-práctico de los marxistas-leninistas contemporáneos con el valioso agregado de la formación de nuevas organizaciones y partidos que con orgullo enarbolan hoy las banderas del legado de Albania Socialista, del Partido del Trabajo y de su máximo dirigente Enver Hoxha.

Esto obviamente despierta la furia de los renegados de siempre, quienes, sin mucho éxito, continúan echando fango bajo diversas mentiras, favoreciendo la puesta en escena de mitos y acusaciones tales como que el socialismo albanés es producto de los empréstitos soviéticos, mentiras sobre el PTA y Hoxha acusando supuesto dogmatismo, y en el peor de los casos calumnias sobre los marxistas-leninistas, a quienes se los acusa de fanatismo y un desmedido culto a la figura del líder albanés.

Ante esto, es necesario volver a plantear y enseñar a los nuevos militantes: ¿Por qué reivindicamos a Albania Socialista y el legado del PTA?  ¿Cómo construyó el socialismo el pueblo albanés y cuáles fueron sus principales méritos y particularidades?  ¿Por qué más que nunca debemos defender esta experiencia histórica y darla a conocer entre las masas?

Primero que nada, hay que resaltar que el proceso de construcción del socialismo fue un duro y largo proceso con grandes logros y dificultades, teniendo en cuenta el atraso de la vieja Albania feudal-burguesa sumida en la ruina por años de sometimiento hacia los imperialistas primero, y por los cuantiosos daños generados por la invasión nazi-fascista y las dos guerras sucedidas después.

Aquí fue que el Partido Comunista de Albania -posteriormente PTA- quien lideró la conformación del Frente de Liberación Nacional (FLN), una fuerza comprendida por todos los sectores patriotas de la sociedad albanesa con el objetivo de expulsar a los invasores fascistas y desenmascarar a los falsos “patriotas” del Balli Kombëtar, aliado de ellos, primer obstáculo en el camino de la liberación de la Patria.

Para darse una idea, aquel país con escasas relaciones capitalistas de producción, plagado de resabios feudales, fue el que más daños per cápita tuvo una vez terminada la Segunda Gran Guerra imperialista, aun así sin impedir el posterior desarrollo ni la colaboración con el frente antifascista mundial.

Llevando esto a los números, se maneja que a pesar del millón y poco de habitantes con los que contaba la pequeña Albania antes de comenzar la guerra, el pueblo albanés entregó 28,000 mártires a la causa de la eliminación del nazi-fascismo. A esto  sumaremos que, a pesar de las desfavorables condiciones, el FLN logró contar con unos 70,000 guerrilleros, quienes supieron eliminar a 27,000 soldados fascistas, herir a más de 21,000 y hacer prisioneros a 20,800, a lo que se añade también un número importante de daños materiales.

Por si esto fuera poco, una vez lograda la retirada del ejército alemán, el FLN movilizó 20,000 combatientes para la liberación total de los balcanes. (“El pueblo albanés, activo participante en la coalición antifascista mundial”. 1985)

Creemos que con esto queda claro el heroísmo del pueblo y desmitificado el mito de que fue el Ejercito Rojo quien liberó Albania mientras el PCA esperaba de brazos cruzados.

Una vez expulsados los invasores nazi-fascistas, las contradicciones existentes en el pueblo albanés se verían de manifiesto. Es así que con el estímulo y la financiación de los imperialistas anglo-americanos, los representantes de los intereses de la pequeña burguesía aliados con los “nacionalistas” colaboradores de las tropas invasoras demuestran su desesperación al ver amenazados sus intereses de clase desatando la guerra civil, obligando una vez más al FLN a tomar las armas y optar entre el camino de la dependencia económica y el sometimiento al imperialismo anglo-americano de la misma forma que el rey Zog lo hizo con el imperialismo italiano, o emprender una dura lucha para el establecimiento de un nuevo régimen de Democracia Popular.

Los partisanos con el Partido Comunista a la cabeza no dudaron ni instante, y señal de eso fue que el 29 de noviembre de 1944 se oficializa la creación del Estado del Poder Popular albanés, penetrando de esta forma en el camino a la Revolución Obrero-Campesina y la construcción del socialismo.

Sin tomar ningún descanso a la hora de impulsar la Revolución Socialista, inmediatamente sería difundida la Ley de Reforma agraria acompañada de un ambicioso plan de industrialización en la agricultura. Este no es un hecho menor en lo que refiere al avance del pueblo albanés en la lucha por sus derechos, ya que por primera vez serían repartidas las tierras a los campesinos, mientras que se eliminaba por completo el latifundio y la propiedad señorial de la tierra.

Para hacerse una idea, antes de la aplicación de la ley, el 52,4% de todas las tierras de Albania estaban en manos de los grandes terratenientes mientras que solo el 18,7% estaba distribuida entre pequeños agricultores y el Estado; después de esta medida los los terratenientes solo tenían 16,4% del total, el 43,17% quedaría en manos de pequeños campesinos y el 34,6% fue destinado para los antiguos campesinos sin tierra. Este sería el primero de los grandes pasos a dar por el nuevo Estado en materia de agricultura.

En conjunto con estas medidas, en las ciudades comenzaba a aplicarse el Plan de Industrialización de la economía nacional que empezaba con la nacionalización de las pocas grandes industrias que subsistían en el país.

Este sector de la economía pasaba de contar con un 3% del total en manos del Estado antes del proceso de nacionalización a un 17% en 1945 y un 89% en 1946, dando claras señales de la gran decisión con la que el PTA y el Estado albanés se tomaban la tarea de nacionalizar y reconstruir el sector industrial. Como era de esperarse, los resultados se visibilizarían notablemente casi a la inmediatez y ya en 1945 se alcanza a igualar la producción de pre guerra y en 1948 se logra duplicarla, lo que daba señales también en el éxito de la estrategia de recuperación de la economía nacional de Albania.

Con estas medidas la RPA transitaba ya por el camino de la construcción del socialismo y emprendía el objetivo de pasar de una economía plagada de relaciones feudales a una agrícola-industrial.

Ya desde el Primer Congreso del Partido el plan de desarrollo economía se sustentaba en las siguientes bases:

“1) El desarrollo simultáneo y armónico de la industria y la agricultura, considerando a la industria como la rama dirigente de la economía y la agricultura como su rama básica.

2) El desarrollo prioritario de la industria pesada, que es el corazón de la industrialización socialista.

3) Las tasas aceleradas de desarrollo de la industria.

4) El desarrollo de la industria en aquellas direcciones que garanticen y fortalezcan el principio de confiar en nuestras propias fuerzas.

5) El desarrollo prioritario de la industria pesada, sin dejar de lado la industria ligera y de bienes de consumo”.  (Banja – Toci).

En este camino se empezaban a construir los cimientos de la nueva Albania en lo material, mientras que en lo político se fortalecía el gobierno de obreros y campesinos, se estrechaban los lazos con los nuevos regímenes de Democracia Popular y con la Unión Soviética, y se rechazaban los hostigamientos de los imperialistas anglo-franceses y sus títeres, los monarco-fascistas griegos, los imperialistas italianos y posteriormente la Yugoslavia de Tito, la cual no dudó a la hora de preparar sus tropas para impedir la independencia de Albania.

A través de este camino y a partir de invalorables sacrificios en el campo del trabajo consciente y decidido de proletariado albanés y de su clase amiga el campesinado; con el liderazgo del Partido del Trabajo de Albania, aquel país  otrora semi feudal con la renta nacional más baja de Europa, sumida en el atraso, el hambre y la explotación, logra entrada la década del 60 la construcción de la base económica del socialismo y se convierte en un país agrario-industrial en permanente desarrollo. Mejora su técnica, desarrolla su industria y mejora las condiciones de vida de su pueblo, que en ese entonces desconocía por completo el desempleo, tenía libre acceso a todos los niveles de educación y sobre todas las cosas contaba con los medios de producción y el Poder del Estado en sus manos.

Como reflejo de estos logros, la producción agrícola pasó de 201,000 toneladas en 1950 a 887,000 toneladas en 1985 triplicando el rendimiento de cada hectárea sembrada, algo que da que hablar de los magníficos avances en materia técnica de la producción agrícola albanesa que en 1976 logra la autosuficiencia respecto a la producción de cereales de panificación asegurando así gran parte de su soberanía alimentaria.

El valor de la producción industrial pasó de 442 millones de lekes (moneda de la RPA) en 1950 a 16,082 millones en 1985, de los cuales 10,224 pertenecen a la industria pesada. Como demostración del peso de estos éxitos, un artículo de época destacaba en 1981 que en solo tres días se lograba la producción total de pre guerra.

Así, el profesor Papajorgji destacaba en un artículo publicado en la revista Albania Hoy que “Los altos índices de desarrollo de los principales sectores de la industria se ilustran con los siguientes datos comparativos: en 1980 la producción de energía eléctrica aumentó 14 veces, la extracción de carbón 4,5 veces, de cromo 4 veces, de cobre 25 veces, la producción de la industria química 50 veces, de la industria de ingeniería 21 veces, etc., en comparación con el nivel de 1960”.

Con esto consideramos que poco más se puede demostrar acerca de cómo se planificó la construcción de la base económica del socialismo en Albania y sus éxitos en lo mediato e inmediato.

Solo vale aclarar una cuestión: no son pocos los “críticos” que señalan que el éxito de la economía albanesa y los resultados del socialismo en Albania se debieron a la ayuda que prestaron Yugoslavia primero, y la URSS y China después. Esto es totalmente falso.

Si bien no se puede menospreciar en absoluto la ayuda internacionalista brindada por el pueblo soviético una vez liberado el país de los ocupantes nazi-fascistas así como los incentivos materiales prestados por los revisionistas yugoslavos junto con los acuerdos comerciales beneficiosos alcanzados con China, hay que ver el mérito estratégico del Partido del Trabajo de Albania a la hora de estrechar sus alianzas y de usar las ayudas económicas más que comunes en la época de la denominada “Guerra Fría”.

En este sentido, a diferencia de otros países integrantes del CAME o la propia Yugoslavia, el PTA confió en todo momento en las capacidades de su pueblo y en los recursos de sus territorios y se ató a las leyes fundamentales del Marxismo-Leninismo en lo que refiere a la construcción económica del socialismo, priorizando a pesar de los chantajes exteriores el desarrollo de su industria pesada como motor de la economía, aplicando la ley del desarrollo sostenido de las fuerzas productivas y el crecimiento ampliado de éstas como única forma de alcanzar la soberanía económica y política.

Luego de romper relaciones con China en 1978, el Estado albanés fue un ejemplo de autosuficiencia sobreviviendo a un bloqueo feroz por parte de las potencias occidentales, la Unión Soviética y la RP China, acompañada de acciones de sabotaje interno y externo por parte de los enemigos del socialismo y el progreso.

Durante todo ese periodo, la pequeña Albania mostró cómo se debe comerciar de igual a igual con los países capitalistas, cómo defender su soberanía y fundamentalmente cómo desarrollar el socialismo basándose en sus propias fuerzas, lo que sin lugar a ninguna duda se pudo lograr gracias a los aciertos y el buen uso del crecimiento económico de otros tiempos.

En definitiva, el gran legado de Albania Socialista y del Partido del Trabajo es ese: confiar y demostrar en la práctica la superioridad absoluta del Socialismo como modo de producción en las condiciones de un pequeño país montañoso, semi feudal y perdido en los balcanes que en menos de 50 años se convirtió de un país esencialmente feudal a un país altamente desarrollado en el que el pueblo decidía sobre su destino.

Bajo las luces de la Historia, vemos cómo a diferencia de otros Estados revolucionarios como fue el caso de Hungría o Checoeslovaquia por citar los dos ejemplos más claros, la RP de Albania no vaciló a la hora de unir, organizar y armar a su pueblo contra la reacción interna una vez terminada la Guerra evitando un Golpe de Estado fascista como en el caso de Hungría y sucesivos baños de sangre a manos de la burguesía, enfurecida ante el pueblo desafiante y dispuesto a eliminarla como clase.

También, pese a su pequeña proporción territorial y el poco desarrollo de sus fuerzas productivas, fue capaz de seguir adelante y sobrepasar los límites de la Revolución Democrática Popular y no quedarse a mitad de camino, y por consiguiente dar por traste a la lucha como sí sucedió con otras Repúblicas Populares que jamás se plantearon la edificación de la Sociedad Socialista. Casos como el yugoslavo -ni hablar- o el de la RDA en donde los marxistas-leninistas fueron siempre minoría y no solo que aplaudieron el viraje revisionista de la URSS sino que se adelantaron a él y lo esperaban son ejemplos claros y contundentes en los que la RPA puede y debe quedar bien parada ante los ataques burgueses-revisionistas.

En definitiva, esta experiencia nos demuestra y sirve de ejemplo de cómo un pueblo y su Partido Marxista-Leninista pueden a través de una correcta asimilación y aplicación de las leyes fundamentales del marxismo-leninismo superar las limitaciones geográficas (la superficie de Albania puede ser comparable con las de Galicia y Catalunya en España, las provincias de Misiones y Tucumán en Argentina o la sexta parte de un país pequeño como Uruguay), un pobre legado económico y un cerco imperialista-revisionista sumamente hostil.

El PTA nos enseña que ante las peores dificultades es necesario confiar en el pueblo, unirse y así poder ataque tras ataque.

Albania Socialista no se rindió ante la superioridad numérica y económica de los nazi-fascistas, construyó la base económica del socialismo pese a las presiones del social imperialismo soviético, logró su independencia económica pese a las pretensiones de los revisionistas chinos.

La heróica lucha de pueblo albanés fue faro de miles y miles de revolucionarios que pelearon contra el imperialismo y la burguesía a lo largo del siglo XX y guía de los nuevos Partidos Marxistas-Leninistas   formados en esa época.

Por supuesto que el legado teórico formulado por el PTA y el camarada Enver Hoxha durante esta experiencia son invaluables. Ni más que decir que la lucha que desarrollaron contra el revisionismo contemporáneo merece un artículo aparte por su valioso legado: el PTA fue el primero en denunciar al revisionismo yugoslavo, y fue la punta de lanza en la lucha contra el jruschovismo, el eurocomunismo y el maoísmo, tendencias oportunistas y reaccionarias a las que no dudó en denunciar en una incansable lucha de principios. Es producto de esto que obras como “El imperialismo y la Revolución”, “Eurocomunismo es Anticomunismo”, “La autogestión yugoslava: Teoría y Práctica Capitalista”, así como otros cuantiosos aportes que ayudaron a desarrollar la teoría marxista de Estado de dictadura del proletariado y la construcción de la economía socialista se suman al inmenso tesoro de los clásicos del Marxismo.

Por todo esto y pese a su inevitable caída, la práctica del socialismo en Albania es un inagotable faro para los revolucionarios de hoy y una molesta piedra en el zapato para la burguesía y sus agentes, los revisionistas modernos.

E. Gómez.

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Boletín internacional del MLKP – Junio 2018

Como cada mes, nuestros camaradas del MLKP nos envían su publicación internacional traducida al castellano. En este nuevo boletín, trata sobre la nueva etapa que se está viviendo en la región en la lucha que viven contra el fascismo y su resistencia. También es expuesta una entrevista realizada a las juventudes del KGÖ por el 50 aniversario del llamado movimiento del 68. Por último se hace una mención al apoyo a Palestina tras el cambio de embajada de EEUU a Jerusalén.

Enlace al Boletín Internacional del MLKP.

La Pasionaria y la destrucción del PCE.

En la mayoría de casos, al oír el nombre de Dolores Ibárruri, “la Pasionaria”, se evocan sus humildes y difíciles inicios, sus discursos en el Parlamento de la República o de despedida a las brigadas internacionales, su oratoria incendiaria…, pero pocos son conscientes de su papel posterior en el debilitamiento y destrucción del Partido Comunista, actividad que comienza al final de nuestra guerra nacional revolucionaria, tras la caída de Cataluña en manos de los fascistas.

El Buró Político del PCE¹ decidió que en 1938, cuando cayera Cataluña, ambos miembros del organismo, La Pasionaria y Delicado, debían ir a Madrid a continuar la resistencia contra el fascismo. En vez de hacer lo acordado, se recluyeron en Elda (Alicante) y ordenaron a los camaradas trasladados a Francia que permanecieran allí, en lugar de regresar a combatir a Madrid. Cuando ya se gestaba el golpe de estado Casadista admitieron la derrota prematura y prepararon rápidamente su exilio. Este comportamiento les sería más tarde recriminado en las discusiones deMoscú de los cuadros máximos del partido, presididas por el Secretario General José Díaz. Estos encuentros fueron ocultados posteriormente por el aparato de Carrillo.

Otro punto oscuro a tener en cuenta es el papel de La Pasionaria y de Carrillo en la disolución de la guerrilla española. Esta acción suele ser atribuida al mismo Stalin². Nada más lejos de la realidad. Stalin necesitaba una figura que actuase de puente en España para las negociaciones post-guerra mundial, y dicha figura debía estar respaldada por una fuerte guerrilla. El problema es que en la retirada del partido y durante la guerra no se prepararon las condiciones para la lucha guerrillera.

Muchos revolucionarios españoles se quedaron combatiendo el fascismo, pero careciendo de comunicación interna, de infraestructuras, armamento y logística de cualquier tipo. Con el tiempo se vería que el apoyo desde el partido nunca llegaría. Ante esto, Stalin (de acuerdo con los más grandes militares españoles, como por ejemplo Enrique Líster), aún partidario de la lucha guerrillera, propone que se disuelvan las guerrillas. La actuación de la pasionaria a partir de este momento no puede ser peor: disuelve la guerrilla de la noche a la mañana, sin ser esta un factor político, dejando a los camaradas a merced de la amplia capacidad represiva del régimen. Estos heroicos camaradas resistieron durante años, viviendo de lo que podían, incluyendo la incautación de ganado y alimentos para poder sobrevivir, por lo que se les acusaba con frecuencia de vandalismo. Su más famosa consigna deriva de estas acusaciones (la cual todavía algunos de ellos claman a los cuatro vientos): “SIEMPRE GUERRILLEROS, NUNCA BANDOLEROS”. Estos revolucionarios ejemplares fueron abandonados a su suerte por la camarilla Ibárruri-Carrillo.

Otra conducta lamentable de la Pasionaria fue la tenida durante su estancia en Francia, donde se alojó en residencias de lujo, con chóferes, criadas…; a diferencia de la gran mayoría de la organización que vivía en los campos de concentración franceses bajo la represión fascista. Un dirigente ejemplar en este aspecto fue Enrique Líster³, que vivió con su familia en un modesto piso, dejando los hoteles de lujo para el compañero de viaje de La Pasionaria, Santiago Carrillo.

Ibárruri usaba su cargo para que le concedieran ventajas y favores con respecto al resto de camaradas⁴. Un ejemplo de ello fue su relación con el miembro del Comité Central, Antón, que adoptó una conducta tiránica y déspota con el resto de camaradas. Fue uno de los encargados de crear comités de ejecución junto con Carrillo, para eliminar a los camaradas honrados que se oponían a sus tropelías. Las campañas que se desataron contra camaradas ejemplares como Comorera, Monzón, Quiñones, Trilla, Luis Montero, Modesto o Líster podrían considerarse como verdaderos asesinatos (o intentos de ello). Se podría continuar, ya que es una lista muy larga pero en su lugar profundizaremos en el intento del asesinato de Líster y Modesto⁵.

Líster yModesto se fueron acusados por sus pasadas relaciones con Yugoslavia, tras la ruptura de esta con la URSS. Cabe mencionar que fueron generales del Ejército yugoslavo, y en el caso de Líster además de los ejércitos soviético y polaco. El camarada Mije le informó que se estaba planeando su propia eliminación, así como la de Modesto. Líster pretendía plantear todo el asunto en el Buró Político, por ello Carrillo le pidió tener una reunión previa en la que coaccionó al general para que no presentara estos hechos ante el Buró, alegando que la situación de Dolores no era buena y que, de hacerlo, todo derivaría en un grave y complicado problema orgánico.Anteponiendo el bien de la organización y teniendo en cuenta que en la reunión Carrillo no negó la posibilidad de que las ejecuciones se llevaran a cabo, Líster finalmente cedió.

En 1961 se reunió en La Habana con el camarada Vicente Uribe, donde este le contó cómo se había planeado su asesinato, que sería encubierto bajo un supuesto ataque anarquista o bien, como un accidente manejando un arma.

Pero entonces Antón, Ibárruri y Carrillo viajaron a entrevistarse con Stalin, donde fue este, según Uribe, el que le salvó la vida al enterarse de su excelente contribución al Partido tanto suya como de Modesto. Tras expresar Stalin su conformidad la camarilla revisionista dio marcha atrás en su liquidación. Esto demuestra la cobardía de la camarilla Ibárruri-Carrillo, que al mismo tiempo que llenaba el partido de oportunistas y derechistas, represaliaba y asesinaba a tantos buenos camaradas.

Volvamos a Antón, ahora que sabemos quién es y cómo la pasionaria se aprovechaba de su cargo para disfrutar de ventajas y favores. Fue expulsado del Buró Político y del Comité Central por su conducta indeseable. Más tarde, y por una resolución impulsada por Carrillo y La Pasionaria, se le dejaba la puerta abierta para volver, reincorporándose posteriormente al mismo Comité Central. A raíz de la detención en Francia de Antón, Ibárruri decide presionar a Stalin para que intervenga en su liberación. Ante esto Stalin pronuncio la famosa frase: “Bueno, si Julieta no puede vivir sin su Romeo se lo traeremos, pues siempre tendremos por aquí un espía alemán para canjearlo por Antón”.Así es como salió el cobardeAntón de las cárceles francesas en 1940, y así es como La Pasionaria, cuando le interesaba, hacía uso de su cargo para recibir un trato preferente en contraste con los cientos de miles de camaradas que intentaban sobrevivir en los campos de concentración, los cuales, por supuesto, no recibieron favor alguno.

Otro hecho a tener en cuenta, es la actitud de Dolores en la lectura del informe político de José Díaz en el Secretariado de la Internacional Comunista y su posterior ascenso a Secretaría General⁶.

José Díaz estaba gravemente enfermo, el cáncer le estaba destrozando el estómago, le habían operado varias veces, pero no conseguían solucionar nada. Líster afirmaba que nadie empujó materialmente a José Díaz por la ventana, pero sí moralmente. En estas condiciones se produjo la lectura del informe político sobre todo lo acaecido en nuestra guerra nacional-revolucionaria. Tomaron la palabra los miembros del Secretariado de la Internacional Comunista y uno por uno fueron atacando el informe de José Díaz. Hernández, Castro y Togliatti callaron, pero Ibárruri en un alarde de oportunismo dio la razón a los miembros del Secretariado, acusando a José Díaz de individualista en el trabajo, de no tener en cuenta las opiniones de los demás. Cuando acabó la reunión hubo que sacar a un José Díaz abatido entre dos personas.

Antes de morir dejó unos escritos a los que solo pudo acceder La Pasionaria. Cuando Líster le preguntó sobre los mismos, ésta le dijo que eran unas cuartillas ilegibles, por lo que nunca salieron a la luz. Según Líster, José Díaz dejó un verdadero testamento en el que plasmaba sus opiniones sobre todos los miembros del Buró Político, incluida Dolores. Lamentablemente nunca se volvió a saber de esos documentos.

Posteriormente, Dimitrov⁷ llamó a Líster y a Modesto para saber a quién consideraban mejor capacitado para ocupar el puesto de Secretario General. Su elección fue Dolores Ibárruri, pero sólo si no se contaba con la presencia de Antón a su alrededor, ya que este acabaría ejerciendo de Secretario consorte. En este contexto y con la Pasionaria como tapadera,Antón y Carrillo llevaron a fin una operación de caza y captura contra todo aquel que pudiera hacer frente a La Pasionaria en la elección de Secretario General. Así tras eliminar políticamente a Vicente Uribe, la camarilla revisionista Ibárruri-Carrillo consiguió una vez más la Secretaría General.

A partir de lo acordado en 1945 en Toulouse, Carrillo comenzaría entonces a someter poco a poco a Dolores, haciéndole ver sus crímenes, separándola de los militantes honrados y rodeándola de sus incondicionales.Ante esto, La Pasionaria terminaría por temer a Carrillo, sin dejar nunca de seguirle en todas sus correrías, incluyendo el eurocomunismo y la destrucción del partido.

La Pasionaria afirmaba que prefería morir a enfrentarse a Carrillo, en vez de ser valiente y luchar por el partido, o en su lugar, romper con él y unirse al resto de camaradas expulsados que formaban, por aquel entonces, un nuevo Partido Comunista.

Llegamos al culmen de la situación cuando Dolores permite la sustitución de todo el Buró Político por un Comité Ejecutivo y la creación del cargo de Presidente del Partido (especie de presidente honorífico). La Pasionaria asumió el cargo de Presidenta de Honor y dejó en manos de Carrillo el Partido, dando comienzo, así, al principio del fin. Durante esta etapa, el partido de la clase obrera, el partido de vanguardia, se acabó convirtiendo en un partido de corte socialdemócrata, renunciando, de esta forma, al marxismo-leninismo y al centralismo democrático, y pasó a estructurarse en agrupaciones, al más puro estilo de los partidos socialdemócratas basados en la “cohesión democrática”.

Convirtió al Partido en algo inoperante, en algo que hoy está a punto de desaparecer. Lo peor de todo es que, cuando esto por fin suceda y el PCE se disuelva, la clase obrera ni se enterará, ya que hace más de 30 años que el Partido Comunista en España no existe.

Esperamos que los destacamentos comunistas que hay por todo el estado caminen pronto hacia la unidad comunista porque digan lo que digan hoy los medios de comunicación de la burguesía, la clase obrera necesita dotarse del Partido Comunista más que nunca.

Juan Mesana.

Notas:

1. Así destruyo Carrillo el PCE. Enrique Líster. Capítulo 1.
2. Así destruyo Carrillo el PCE. Enrique Líster. Capítulo 3.
3. Así destruyo Carrillo el PCE. Enrique Líster. Capítulo 4.
4. Así destruyo Carrillo el PCE. Enrique Líster. Capítulo 4.
5. Así destruyo Carrillo el PCE. Enrique Líster. Capítulo 4.
6. Así destruyo Carrillo el PCE. Enrique Líster. Capítulo 4.
7. Así destruyo Carrillo el PCE. Enrique Líster. Capítulo 4.

Sobre Iskra, Vanguardia Obrera y la importancia de un órgano central de redacción.

Durante la historia del movimiento comunista, una de las tareas principales de las organizaciones y los partidos ha sido la redacción y creación de un órgano central para difundirlo entre los amplios sectores populares y ejercer influencia sobre ellos, en base a los principios del marxismo-leninismo.

Haciendo un análisis histórico sobre la importancia de éste, hemos de remontarnos hasta Lenin y la Rusia de su época. Con el ascenso del movimiento obrero a finales del siglo XIX, muchos trabajadores se acercaban a las ideas del marxismo y más aun con la formación del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR). No obstante, las constantes detenciones, deportaciones y represión por parte de la autocracia zarista hacía que se desarticularan las células y organizaciones locales de toda Rusia, las cuales se habían formado por el movimiento obrero espontáneo.

Junto a ello, el Partido Socialdemócrata y el movimiento obrero sufría una dispersión ideológica dentro de su seno. Los “marxistas legales” propugnaban con su economicismo la lucha por reivindicaciones económicas como la tarea central de la clase obrera y de la cual se derivaría “la lucha contra los patronos y el gobierno”. Por ello, criticaban el plan de Lenin de crear un órgano central para toda Rusia, tachándolo de doctrinario y de querer imponer algo al propio desarrollo del movimiento obrero.

Este periódico se llamó Iskra (“La Chispa”) y tuvo una gran importancia para el posterior desarrollo de la acción y de la teoría que llevaron a cabo los bolcheviques encabezados por Lenin. En el contexto de dispersión tanto ideológica como organizativa que hemos descrito, era de vital importancia centralizar ambas para la supervivencia del propio movimiento y del propio partido. Ante ello, Lenin ve la creación de un periódico central como solución tanto para difundir los diferentes hechos que ocurrían en el país y ejercer de vanguardia teórica sobre las capas populares de la sociedad, como para unificar y fortalecer las diferentes organizaciones locales.

En primer lugar, sirvió para difundir las denuncias y las campañas por parte de los distintos puntos de Rusia y así nutrir intelectualmente a los obreros, los cuales no dudaron en organizar charlas y lecturas sobre los distintos problemas expuestos en el periódico. De este modo, los militantes de las distintas ciudades tenían motivos suficientes para realizar campañas políticas, creando así una labor de agitación unificada en Rusia que dirigió a las grandes masas de todo el país. Al fin y al cabo, en palabras del propio Lenin, la revolución es la respuesta más uniforme posible de todo el pueblo al gobierno.

En segundo lugar, el propio intercambio de experiencias, información y recursos, creó lazos entre los militantes de las distintas regiones, los cuales se organizaron en torno a la propia organización del periódico y sus tareas de redacción, producción y distribución.

Para concluir, el propio Iskra escribiría que era necesario “exhortar a formar una organización revolucionaria capaz de unir a todas las fuerzas y de dirigir el movimiento no solo nominalmente sino en realidad, es decir, capaz de estar siempre dispuesta a apoyar toda protesta y toda explosión, aprovechándolas para multiplicar y reforzar los efectivos que han de utilizarse en el combate decisivo”.

A continuación, vamos a pasar a hablar de una experiencia revolucionaria más cercana a nosotros, como es el PCE(m-l) y su órgano central “Vanguardia Obrera”. En la fundación del órgano se enfrentaron dos corrientes dentro del partido: la que menospreciaba el papel de éste, y por otra parte los que veían en él su papel como propagandista, agitador y organizador común para todo el partido, los cuales se impusieron dándole al periódico el papel que merecía.

En las páginas de “Vanguardia Obrera” no solo se plasmaban las posiciones y la política del PCE(m-l), sino que también se plasmaba la lucha heroica del pueblo español contra la dictadura franquista, donde la lucha contra el revisionismo del PCE y la defensa de los principios marxistas-leninistas era de vital importancia.

En una época de total clandestinidad necesaria, el periódico servía además como organizador para las distintas células de todo el país, señalando orientaciones precisas sobre como debían actuar y desarrollar su actividad.

Por último, “Vanguardia Obrera” sirvió para desenmascarar tanto al gobierno franquista vendido al imperialismo estadounidense, como al revisionismo de su época, mostrando todos los ejemplos de injusticia y represión que sufría tanto la clase obrera como el resto de capas populares del país, estableciendo así las bases para la creación “de un frente popular y patriótico de todas las fuerzas antioligárquicas y antiimperialistas sobre la base de la hegemonía del proletariado en alianza con el campesinado pobre”, lo que posteriormente sería el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP).

Actualmente, con la idea postmoderna de que la sociedad ha cambiado, que está globalizada, que Internet abre la posibilidad de informarte de lo que quieras, puede parecer que un órgano central dentro de un partido comunista es algo inútil y más aun dentro de una democracia burguesa, donde es más fácil comunicarse entre los distintos órganos del partido.

Lejos de esta idea, la redacción de un órgano central donde se refleje la situación política general, tanto a nivel nacional como internacional, y se oriente sobre los problemas y conflictos ideológicos actuales sigue siendo necesaria para garantizar y afianzar la unidad tanto ideológica como de acción dentro del partido, de manera que las células lo apliquen en las distintas campañas y acciones del día a día. Ocurre que en muchos casos algunos camaradas entienden el órgano central como un simple texto, estudian su contenido en abstracto y esperan a recibir todas las orientaciones para su trabajo y la línea que han de aplicar por parte de los órganos superiores. Al contrario, las células han de actuar en base a la línea que se expone en el órgano central de redacción y ser los altavoces de éste en los sitios donde se lleven a cabo las diferentes campañas que se exponen.

Además, los militantes han de esforzarse por difundir este órgano entre los distintos frentes donde se trabaje, extendiendo así los principios del marxismo-leninismo y los posicionamientos y la actividad del partido, de manera que se expanda la influencia de éste entre los jóvenes y los trabajadores y así fortalecerlo.

Es por ello, que en España el PML(RC) cuenta con su órgano central “De Acero”, donde se exponen los posicionamientos del partido respecto a temas actuales, se analiza la historia del movimiento revolucionario y se mantiene una lucha ideológica para desenmascarar todas aquellas desviaciones actuales.

Sobre Eurocomunismo

El fin de este artículo es mostrar cómo el eurocomunismo fue una ideología al servicio de la burguesía y una de las corrientes más descarada y anticomunista del revisionismo moderno.

Me centraré más concretamente en la vertiente española y su máximo exponente, el PCE de Carillo. Sin embargo, todas las vertientes del eurocomunismo coinciden en lo esencial: negar la contradicción principal entre la clase obrera y la burguesía, renegar de la lucha armada contra esta y apostar por un supuesto “socialismo” “democrático” y “pluralista” que no es más que capitalismo con toneladas de purpurina rancia por encima.

 

Contexto histórico del Eurocomunismo

Los inicios del eurocomunismo hay que buscarlos en los partidos comunistas de Italia y Francia, durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, después de que la Komintern en 1934, en su VII Congreso, desarrollará la política del Frente Popular contra el fascismo.

La política del Frente Popular consistía, a groso modo, en agrupar en la lucha contra el fascismo y con la hegemonía del proletariado, a todas las capas progresistas de la sociedad, incluyendo en su base organizativa a las masas campesinas, a los intelectuales y a la pequeña burguesía democrática y aprovechar esta coyuntura para el establecimiento de democracias obreras y campesinas en vías al socialismo.

El Partido Comunista de España, bajo el liderazgo de José Díaz,  supo llevar la política del Frente Popular a la práctica y a pesar de errores en algunos asuntos en concreto, por lo general, al contrario que los partidos comunistas vecinos de Francia e Italia supieron hacer del Frente Popular una alianza de clases en la base, donde  en muchos casos, como la amnistía política y la expropiación de tierras en el campo, el gobierno tenía que ir a la zaga del movimiento popular y el Partido Comunista de España no esperó a este para la toma de decisiones.

Sin embargo, la pérdida de la guerra y la posterior represión franquista acabaron con una gran cantidad de cuadros marxistas-leninistas, lo que posibilitó que Carrillo y la Pasionaria hicieran del partido revolucionario de la clase obrera un partido inservible para la revolución y vendido a los intereses de la burguesía.

Así, los partidos de la Europa occidental entre 1978 y 1979 renunciaron formalmente en sus estatutos al marxismo-leninismo, a pesar de que ya lo habían hecho de facto hace mucho tiempo. El Eurocomunismo no es más que un intento de justificar teóricamente esta traición.

 

Las “nuevas condiciones”

El eurocomunismo basa su traición al movimiento obrero en unas supuestas “nuevas condiciones” que se daban en los países de la Europa Occidental después de la II Guerra Mundial, en un supuesto cambio en la naturaleza del Estado capitalista que Marx, Engels y Lenin no pudieron conocer, debido al grado de desarrollo de las fuerzas productivas.

“En cambio hoy el Estado aparece, cada vez más claramente, como el Estado gestor, y particularmente en el de la economía. Y como es el Estado gestor que no sirve ya los intereses del conjunto de la burguesía, sino de la parte de ésta que controla los grandes grupos monopolistas -económicamente fundamental, pero humanamente muy reducida -, ya no se enfrenta sólo, como tal Estado, con los proletarios avanzados, sino que lo hace directamente con las más amplias clases y capas sociales, incluida parte de la burguesía: entra en conflicto directo con la mayor parte de la sociedad.”

“Eurocomunismo” y Estado. Santiago Carillo

Podemos ver como de un soplo, Carrillo esfuma la contradicción principal entre la burguesía y el proletariado, olvida que, a pesar de las contradicciones existentes dentro del propio grupo de los capitalistas, los intereses objetivos como clase de la burguesía son opuestos a los de la clase obrera. Mientras los parásitos burgueses solo buscan reforzar la explotación con el fin de extraer más plusvalía, la clase obrera lucha cada día por resistir y liberarse del yugo del capital y acabar con la explotación del hombre por el hombre.

Carrillo pone en plano de igualdad a explotados y explotadores. Contrapone a un grupo muy reducido de capitalistas financieros con toda la sociedad, incluida gran parte de la burguesía, y grita a los cuatro vientos que los intereses de toda la masa que no entra dentro de ese grupo se han homogeneizado y se ven interesados en la lucha por el socialismo.

Sin embargo, la realidad dista mucho de esta idea. A pesar de los cambios económicos y sociales que se han producido, las clases sociales siguen siendo en lo sustancial las mismas que conocieron Marx, Engels, Lenin y Stalin.

Sería ridículo reducir todas las clases y los estratos de las mismas a clase obrera y burguesía. Nadie puede negar la existencia del campesinado, de la pequeña burguesía, de intelectuales o de la capa de funcionarios, de aristocracia obrera y de profesionales liberales sobornados por el propio Estado, y sería simplista homogeneizar sus intereses.

De hecho, es deber del propio Partido Comunista no hacer un análisis superficial y profundizar en este estudio, hacer un análisis específico de la situación concreta, saber aprovechar las contradicciones existentes entre las propias capas de la burguesía, tener en cuenta el carácter vacilante de la pequeña burguesía, los funcionarios y la aristocracia obrera, saber arrastrar a los intelectuales y al campesinado pobre a la lucha por el socialismo y en definitiva, explotar al máximo el potencial revolucionario de todas las capas de la sociedad en pro de la lucha por el socialismo.

Sin embargo, resulta aún más ridículo promulgar que toda burguesía que no pertenezca a un grupo muy reducido de capitalistas financieros está interesada por el socialismo, que el proletariado tiene que renunciar a su papel histórico como clase, de ser la vanguardia de las demás clases explotadas por la conquista del socialismo.  Y no resulta solo ridículo, sino que es de hecho una traición a la clase obrera, pues supone reducir la lucha y las aspiraciones de la clase obrera a las de la burguesía. Supone renunciar al socialismo, ponerse del lado del capitalista y bajo simbología y fraseología marxista embaucar a las masas trabajadoras para que luchen por los intereses de sus explotadores.

 

La toma del poder

Como ya hemos avanzado y no era de sorprender, los eurocomunistas en general y Carrillo en particular, renuncian a la toma del poder por medio de la violencia, renuncian a todo aquello que el marxismo-leninismo tiene de revolucionario y lo convierten en una ideología asumible para la burguesía. Su pretexto de las “novísimas condiciones” apuestan por una vía “democrática al socialismo”.

“La solución que tenemos que abordar es, en substancia, la lucha por conquistar posiciones, en la medida de lo posible dominantes para las ideas revolucionarias en lo que lo son aparatos ideológicos de la sociedad, sobre los que se asienta la autoridad y la fuerza moral y material del Estado capitalista (…). No se trata de conquistar estas posiciones para un partido sino para el conjunto de las fuerzas revolucionarias y progresistas que cada vez deben identificarse más con la democracia”

“Eurocomunismo” y Estado. Carrillo.

Así, la estrategia política del eurocomunismo es parasitar el estado, conquistar posiciones en este y apoderarse de los aparatos ideológicos para así, no defender los intereses de la clase obrera, sino los intereses de las “fuerzas revolucionarias y progresistas”, donde entra toda la burguesía que no pertenezca a ese grupo reducido de monopolistas.

Para Carrillo, la dominación de los aparatos ideológicos es el primer paso para iniciar una “democratización del Estado”, y hacer que este deje de servir a los intereses del capital financiero para empezar a servir a los intereses de las “fuerzas del trabajo y de la cultura” y paulatinamente se desarrolle hasta el socialismo.

Esto, dice Carrillo, es posible hoy en día y no en tiempos de Marx, Engels y Lenin porque el proletariado ha dejado de ser la única clase revolucionaria y ahora toda la sociedad exceptuando un grupo de capitalistas se ve interesada en la lucha por el socialismo.

La cuestión principal a la hora de abordar la toma del poder, la cuestión de la revolución proletaria, es la de si se ha de destruir la máquina estatal de la burguesía, o si por el contrario esta se puede tomar y reformar, por vía pacífica, en pro de los intereses de la clase obrera.

Marx, Engels y Lenin hablaron extensamente sobre esta cuestión y desmontaron en su día lo que hoy los eurocomunistas sacan del cajón de los renegados. La clase obrera no puede limitarse a parasitar el Estado burgués con el objetivo de conquistar el poder político en sus propias instituciones, sino que ha de destruirlo y suplantarlo por un nuevo poder, cualitativamente distinto al del Estado burgués: la de la dictadura del proletariado.

La burocracia y el ejército permanente del aparato burgués estatal se van reforzando día sí día también. Este hecho toma aún más relevancia durante el imperialismo, donde el estado burgués refuerza su aparato burocrático-militar hasta límites insospechados. Esta maquinaria estatal se forma y se desarrolla para la dominación de la burguesía sobre el proletariado, y por su esencia y sus formas es inservible para la dictadura del proletariado, para la dominación de una mayoría social sobre una minoría, para la dominación del proletariado sobre la burguesía.

Sin embargo, Carrillo da un paso más. Para él no se trata de parasitar el Estado y “tomarlo” por vía pacífica con el fin de instaurar un Estado proletario, sino un Estado que represente los intereses de todas las capas sociales que no entren dentro de la burguesía monopolista y según él, este Estado irá paulatinamente disolviendo las contradicciones de clases.

Este absurdo monumental no se sostiene por ningún lado. En el supuesto Estado en vías al socialismo la propia burguesía contaría con sus propios partidos, es decir, la propia burguesía contaría con total libertad con sus propias herramientas para la defensa de sus intereses. Es más, seguiría poseyendo los medios de producción y por lo tanto, el poder económico, a pesar de que se hubiesen nacionalizado los sectores estratégicos.

La propia nacionalización de los sectores estratégicos de la economía tampoco cambiaría la esencia de estas empresas, pues como nos ha mostrado la historia en más de una ocasión sería la nueva burocracia estatal la que explotaría a los trabajadores. Poner la palabra “público” delante de una empresa no cambia su esencia, solo la enmascara. Hace creer a los trabajadores que los beneficios que se extraen de la producción de estos sectores van destinado luego a mejorar las condiciones de vida de los trabajadores. Nada más lejos de la realidad, estos beneficios se los apropia la burocracia estatal, que explota a los trabajadores igual que cualquier otro capitalista.

Carrillo no quiere asumir que los intereses de la burguesía no se pueden conciliar con los del proletariado, que no se trata de una cuestión de voluntad, que, empujados por la sed de ganancias y por la competencia, los capitalistas no pueden hacer otra cosa que explotar más y más a la clase obrera. Que, en el caso de haberle arrebatado el Estado al capital financiero, la propia burguesía que Carrillo mete en las “fuerzas del trabajo y de la cultura” acabaría por formar nuevos monopolios, con sus propios intereses imperialistas, pues la propiedad privada engendra capitalismo y el capitalismo se desarrolla hasta su fase de descomposición, el imperialismo.

En definitiva, la teoría eurocomunista sobre la “vía pacífica al socialismo” no es más que un engaño a las masas trabajadoras para embaucarlas y desviarlas del camino de la revolución, para que defiendan los intereses de sus explotadores, pues, al fin y al cabo, para los eurocomunistas el “socialismo” es de hecho capitalismo.

La burguesía jamás abandonará sus privilegios y cederá los medios de producción a la clase obrera por la gracia de Dios, por el contrario, librará una lucha encarnizada por sus intereses hasta el final. Solo la lucha revolucionaria de la clase obrera en alianza con el campesinado y con el Partido Comunista a la vanguardia, podrá destruir este sistema putrefacto y decadente e instaurar un Estado socialista

 

La cuestión del partido

Como los eurocomunistas no quieren hacer ni harán nunca una revolución, su “partido comunista” tampoco es, por ende, una herramienta de la clase obrera para la revolución. Así, vuelven al estilo de partido de la II Internacional.

“El partido es a la vez un partido de masas y de cuadros, de afiliados y de militantes. (…) El partido no se propone convertirse en la fuerza dominante del Estado y la sociedad, ni imponer su ideología a éstos con carácter oficial. La misión del partido es contribuir a que las fuerzas del trabajo y de la cultura conquisten la hegemonía político-social. Por eso, el partido no aspira a conquistar el poder para él, sino a un poder en el que participen y cooperen, según su peso real, los diferentes grupos políticos representativos de esas fuerzas, en una emulación por el progreso, el socialismo y la democracia.”

“Eurocomunismo” y Estado. Santiago Carillo

En primer lugar, vemos como renuncia a todo atisbo de centralismo democrático, como echa por tierra toda la teoría elaborada por Lenin sobre el partido de nuevo tipo y su necesidad en la época histórica del imperialismo.

Así, para el ilustrado eurocomunista, que acusa de “dogmáticos” e “inmovilistas” a los verdaderos marxistas-leninistas, ante la continua profesionalización del Estado burgués y su burocratización y militarización en la época imperialista, no ve la necesidad de profesionalizar a su vez el Partido Comunista y vuelve al modelo organizativo de los partidos de la II Internacional.

De esta forma, acaba con la unidad ideológica y por lo tanto con la unidad de acción dentro del Partido, pues la única condición para entrar en este es querer entrar en él. A fin de cuentas, al renunciar a la revolución, renuncia también a un partido revolucionario.

En segundo lugar, a pesar de hablar en otros extractos sobre el papel de vanguardia del Partido, en la práctica renuncia a él, pues pone en pie de igualdad al Partido Comunista con cualquier otro partido burgués.

Estos cambios en la organización y en el papel del Partido Comunista solo hacen de este una organización inofensiva para la burguesía y sobre todo suponen abandonar a la clase obrera, arrebatarle su Partido, su herramienta para la toma del poder.

Por último, veamos que papel tienen que tomar los comunistas y su Partido frente a la clase obrera  y en cuanto sus reivindicaciones y sus luchas.

“En esta perspectiva, la clase obrera, las fuerzas avanzadas de la cultura y, concretamente, los comunistas tenemos que habituarnos a hablar en nombre de la mayoría de la sociedad no sólo por palabras, sino por los conceptos que expresamos. (…) Sobre este terreno los partidos de la burguesía suelen llevarnos ventaja”

Solo le falta decir abiertamente que el Partido Comunista tiene que servir a los intereses de la burguesía. Hablar en nombre de la “mayoría social” en una sociedad de clases, meter en el mismo saco a explotados y explotadores equivale a hacerle el juego a los explotadores. Con razón apunta que “los partidos de la burguesía suelen llevarnos ventaja”, pues su intención es también la misma que la de la burguesía, esconder los antagonismos de clase y frenar la lucha de explotados contra explotadores.

Veamos hasta que punto llega la traición que supone el eurocomunismo de Carillo para la lucha de la clase obrera.

“Las huelgas deben negociarlas los representantes patronales y obreros. El orden de las manifestaciones debe ser asegurado por sus organizadores. (…) Si en algún caso no pueden (los capitalistas) ceder a lo que se les pide, que lo demuestren a los trabajadores a través de un sistema de negociación que permita a éstos conocer en todo momento, claramente, el estado de las finanzas de cada empresa”

“Eurocomunismo” y Estado. Santiago Carillo

No contento con destruir el Partido Comunista y volverlo contra los intereses de la clase obrera, se dispone a intentar desvirtuar el arma más elemental y básica que la clase obrera tiene contra los constantes ataques del capital. Así, intenta hacer de la huelga un arma inofensiva para la burguesía, que no suponga transvasar las barreras de la legalidad y negociada con la patronal. Llega hasta el punto de suponer que si el capitalista se ve apretado en las finanzas y este se lo demuestra a los trabajadores, estos tendrían que abandonar la lucha y resignarse a ser despedidos o trabajar en las nuevas y más precarias condiciones de trabajo.

¿No es acaso esto la defensa más clara y evidente de los intereses del capitalista? La huelga no es un pacto entre la patronal y los trabajadores, es en primera instancia una amenaza en la negociación que se materializa en una herramienta de presión de los trabajadores cuando la patronal no cede ante sus demandas. Una huelga no solo supone paralizar la producción y por lo tanto los beneficios de los capitalistas, sino que supone un sin fin de acciones más, tanto legales como ilegales, que fuerzan al patrón a ceder ante las demandas de los trabajadores. La huelga es además un paso adelante de la clase obrera hacia la revolución, una experiencia de lucha mediante la cual los trabajadores toman cada vez más conciencia de su condición de clase y de la necesidad de la revolución socialista.

Una huelga pactada con la patronal y que se adscriba estrictamente a la legalidad, a las normas burguesas, no puede ser nunca un arma de lucha que sirva para arrancarle de las manos a la burguesía los derechos de la clase obrera.

 

El marxismo-leninismo sigue más vivo que nunca

A pesar de las traiciones del eurocomunismo y tantos otros revisionistas, que intentaron hacer del marxismo-leninismo una ideología aceptable para la burguesía, el marxismo-leninismo como teoría revolucionaria del Partido Comunista y guía indispensable de su acción, como ciencia viva de la clase obrera que se profundiza y desarrolla en cada experiencia revolucionaria, está más viva que nunca.

La revolución socialista es hoy en día una necesidad histórica de primer orden a nivel mundial, el Estado capitalista es hoy más que nunca un sistema decadente que se arrastra agonizando hacia su final necesario. Las contradicciones del capitalismo se profundizan cada vez más y empujan a toda la clase obrera mundial a luchar por el fin de la explotación del hombre por el hombre, a la lucha por el socialismo.

“Las situaciones no se presentan fáciles, pero recordemos las palabras optimistas de Stalin <<no hay fortaleza que no sea tomada por los comunistas>>. Este optimismo revolucionario emana de las propias leyes objetivas del desarrollo de la sociedad. El capitalismo es un sistema que la historia ha condenado a sucumbir. Nada, ni la rabiosa resistencia de la burguesía, ni la traición de los revisionistas modernos, pueden salvarlo de su inevitable fin”

Enver Hoxha, Eurocomunismo es anticomunismo

Sobre el cambio de presidente en Cuba. El relevo de los Castro.

Recientemente se ha producido finalmente el “relevo” de Raúl Castro al frente del Gobierno de Cuba, ha sido sucedido por Miguel Díaz-Canel, hombre de confianza de Raúl Castro y anterior vicepresidente del Gobierno. Desde Universidad Obrera vamos a tratar este tema.

Nacido después del triunfo de la revolución muchos han querido ver con este cambio una esperanza, de mejora y de continuidad. El cambio había sido anunciado hace mucho tiempo, sólo se ha hecho efectivo, pero ¿Qué ha cambiado realmente en Cuba?

Pues absolutamente nada, Raúl sigue controlando el Partido, pero esto no es lo importante, lo importante es que Cuba ha sido y es en la actualidad un país capitalista, en ella existe la inversión privada de capital, la propiedad de la tierra en el campo no está socializada, existe la explotación del hombre por el hombre. Dejaron de ser una colonia de los EEUU para convertirse en una colonia de la URSS revisionista pasando por un periodo especial tras su derrumbe tras el cual han establecido nuevas relaciones de dependencia económica, esta vez con Venezuela, China y Rusia. A parte no existe un Partido Comunista marxista leninista, el PCC es un partido revisionista hasta la médula mucho más cerca de los planteamientos martianos, fidelistas y bolivarianos burgueses que del marxismo, del cual sólo coge el nombre y símbolos para prostituirlos y usarlos en su beneficio engañando a la gente.

Muchos de los defensores de la revolución cubana y del “socialismo” cubano empiezan a decir que desde que Fidel no está la cosa ha cambiado y empiezan a realizar tímidas críticas, nada más alejado de la realidad. Hablan de cambios desde el VI Congreso del Partido Comunista cubano, mentiras de nuevo, les invito a leer detenidamente los documentos del I congreso del PCC, si, del primero no del sexto y que vean el apartado económico donde hablan de los empresarios nacionales. Para estos defensores es duro ver la realidad, pero en Cuba no ha habido nunca socialismo, fue una revolución antiimperialista, pero Fidel y compañía se encargaron pronto de acabar con ese potencial revolucionario y convertir al país en una colonia dependiente de la URSS.

El periodo especial no fue producto del bloqueo únicamente, ya existía el bloqueo antes del periodo especial, fue fruto de las relaciones de dependencia que establecieron en vez de industrializarse y tener  capacidad de ser independientes, el periodo especial fue tan sufrido por el pueblo cubano por la incompetencia  y traición de sus dirigentes, no fueron capaces de cambiar las relaciones de dependencia inmediatamente, en cuanto pudieron establecer otra vez relaciones de subyugación salieron de ese bloqueo, si sus nuevos aliados caen volverán a sufrir la misma situación, las relaciones de dependencia te impiden desarrollarte como país.

Da igual que esté Fidel, Raúl o Canel, el capitalismo sigue manteniéndose en la isla, aunque sea con un rostro más amable. Lo que hay en Cuba no es una dictadura del proletariado, no es socialismo, y mientras gobierne el PCC nunca lo habrá, da igual los “cambios” que se produzcan, seguirá gobernando la burguesía cubana no vendida a los imperialistas norteamericanos, la nueva burguesía cubana que al igual que en la URSS revisionista copa el partido, convirtiéndolo en un instrumento lleno de burócratas revisionistas, inmovilistas que han anquilosado y destruido todo lo que pueda ser revolucionario. La burguesía cubana en Miami vendida al imperialismo norteamericano gritará a los cuatro vientos contra el comunismo en Cuba para recuperar su parte en el pastel, su parte por explotar al pueblo cubano, pero por mucho que lo digan una mentira no se convierte en verdad, ni el PCC son comunistas, ni Fidel lo era, ni en Cuba hay socialismo.

Tomás Garante.

Análisis sobre el sindicalismo en España tras las movilizaciones del 1 de mayo.

Este 1 de mayo hemos podido ver dos realidades paralelas a nivel de sindicalismo con un mismo resultado, la situación de desamparo general de la clase obrera por la inexistencia tanto de un Partido Comunista fuerte como de un sindicato de clase combativo que luche por sus derechos más elementales.

Por un lado, tenemos a CCOO y UGT, con Unai Sordo y Josep María Álvarez como máximos responsables y por otro a todos los sindicatos “pequeños” que se declaran críticos con los primeros. Analicémoslos por separado.

CCOO y UGT ya no es que sean sindicatos socialdemócratas o reaccionarios, es que se han convertido en los sindicatos del Gobierno, viven de subvenciones y su monstruosa estructura parasitaria ha llegado a tal punto de dependencia que su agenda está marcada por el propio Gobierno, si de verdad comenzaran un proceso de lucha real contra el Gobierno se desmoronarían en cuestión de tiempo ya que su estructura es mayoritariamente de liberados y burócratas, sus índices de afiliación no llegan al millón de obreros y bajan cada año, son elementos de conciliación con la Patronal y el Gobierno, instrumentos para doblegar la combatividad de los obreros y adocenarlos como a borregos.

Aun así, sigue habiendo obreros en sus filas. Es necesario trabajar con ellos en los centros donde si existen afiliados de base, concienciarlos, con el ejemplo y con la denuncia de sus líderes corruptos y traidores, acercándolos a posiciones más revolucionarias, acercándoles a las fuerzas que luchan por transformar esta sociedad y no por conciliar con la Patronal.

Este 1 de mayo ha demostrado el estado lamentable en que se encuentran estos dos sindicatos, han movilizado menos que nunca, es, por tanto, el momento de intensificar el trabajo antes descrito para agudizar sus contradicciones internas, acercarnos a los obreros y alejarlos de sus influencias reaccionarias.

La situación de los sindicatos minoritarios no es mucho mejor, la mayoría de ellos a lo que aspira es a realizar un sindicalismo como el que realizaba CCOO con Marcelino Camacho, ruin eurocomunista, reformista y conciliador que flaco favor hizo al movimiento obrero, de sus acciones lamentables se ha producido la evolución de CCOO a lo que es hoy, no olvidemos quien funda CCOO (PCE de Carrillo) y en qué época, y que papel lamentable tuvo tanto en cuestión sindical, en la transición y de destrucción del movimiento comunista.

Así pues, los que reivindican un sindicalismo combativo y llaman a recuperar el espíritu de CCOO de Marcelino Camacho mal empiezan, aspiran a ser las nuevas CCOO, viven de subvenciones y luchan por delegados sindicales, su papel es mejor que el de los sindicatos mayoritarios, si, está claro, pero aun así es muy insuficiente, a parte de la cuestión de que en cuanto crezcan va a volver a pasar lo mismo. Es necesario trabajar en estos sindicatos, si tienen realmente obreros afiliados de base, sino no, y realizar el mismo trabajo antes descrito con los sindicatos mayoritarios. Sólo un sindicato hegemonizado por el Partido Comunista Marxista Leninista puede llevar una línea correcta de trabajo, que permita acumular fuerzas con esta lucha reformista que es el sindicalismo para encauzarlas en las luchas importantes para la emancipación de nuestra clase.

Salvo excepciones, la mayoría de este sindicalismo es así, tienen índices de afiliación muy bajos y sus movilizaciones son muy poco numerosas.

Nos quedaría hablar del sindicalismo anarquista, claramente residual a excepción de algún centro de trabajo muy concreto que controlan de forma histórica y que terminarán perdiendo con el tiempo, sus movilizaciones son paupérrimas y no tienen contacto real con la clase obrera, su nivel de afiliación es bajísimo.  El anarquismo siempre ha tenido una labor de zapa al movimiento obrero, sino lo siguen haciendo de forma clara y relevante es por su actual falta de fuerza, si de verdad llegaran a gente como en épocas anteriores también habría que trabajar con los obreros afiliados a sus sindicatos y realizar el mismo trabajo que hemos relatado anteriormente.

Así pues, es necesario realizar por parte de los comunistas un trabajo sindical intensivo, que sirva para acumular fuerzas para las batallas decisivas, para llegar más a la clase obrera, para que el Partido Comunista crezca y tenga potencial para emprender las grandes luchas que deberá organizar.

Este duro trabajo ha de realizarse en todo sindicato que tenga una composición obrera real, de base, por muy reaccionario que sea hay que llegar a esos obreros y ayudarles a quitarse la venda que les han puesto, para concienciarlos y organizarlos en la lucha por la emancipación de nuestra clase, su clase, la clase obrera. Actuar de otra manera sería actuar como anarquistas, izquierdistas que no tienen en cuenta las condiciones materiales a la hora de realizar sus planes a corto, medio y largo plazo, si es que los tienen.

Ya Lenin hablaba de la necesidad de trabajar en los sindicatos por muy reaccionarios que sean, esta idea como ya hemos visto sigue más que vigente hoy en día:

“La lucha contra la ‘aristocracia obrera’ la sostenemos en nombre de las masas obreras y para ponerlas de nuestra parte; la lucha contra los jefes oportunistas y socialchovinistas la sostenemos para ganarnos a la clase obrera. Sería necio olvidar esta verdad elementalísima y más que evidente. Y tal es, precisamente, la necedad que cometen los comunistas alemanes ‘de izquierda’, los cuales deducen del carácter reaccionario y contrarrevolucionario de los cabecillas de los sindicatos la conclusión de que es preciso… ¡¡salir de los sindicatos!!, ¡¡renunciar al trabajo en ellos!!, ¡¡crear formas de organización obrera nuevas, inventadas!! Una estupidez tan imperdonable, que equivale al mejor servicio que los comunistas pueden prestar a la burguesía. (…) No actuar en el seno de los sindicatos reaccionarios significa abandonar a las masas obreras insuficientemente desarrolladas o atrasadas a la influencia de los líderes reaccionarios, de los agentes de la burguesía, de los obreros aristócratas u ‘obreros aburguesados’.

Precisamente la absurda ‘teoría’ de la no participación de los comunistas en los sindicatos reaccionarios demuestra del modo más evidente con qué ligereza consideran estos comunistas ‘de izquierda’ la cuestión de la influencia sobre las ‘masas’ y de qué modo abusan de su griterío acerca de las ‘masas’. Para saber ayudar a la ‘masa’ y conquistar su simpatía, su adhesión y su apoyo no hay que temer las dificultades, las quisquillas, las zancadillas, los insultos y la persecución de los jefes (…) Se debe trabajar sin falta allí donde estén las masas. Hay que saber hacer toda clase de sacrificios y vencer los mayores obstáculos para llevar a cabo una propaganda y una agitación sistemáticas, tenaces, perseverantes, y pacientes precisamente en las instituciones, sociedades y sindicatos, por reaccionarios que sean, donde haya masas proletarias o semiproletarias. Y los sindicatos y las cooperativas obreras son precisamente las organizaciones donde están las masas.”

Lenin, La enfermedad infantil del ‘izquierdismo’ en el comunismo

 

Tomás Garante.

La Guerra de la Independencia y el 2 de Mayo

La Guerra de la Independencia.

Antecedentes.

Tras el inicio de la Revolución Francesa en 1789, esta tuvo que enfrentarse a múltiples enemigos, se formaría una gran coalición en 1792 de la que España formaría parte. Aunque en un principio se sucedieron derrotas francesas, estos fueron capaces de recomponerse y darle la vuelta a la situación, controlando durante años la gran mayoría de Europa Occidental. Continuar leyendo “La Guerra de la Independencia y el 2 de Mayo”

SOBRE EL PAPEL Y LA RESPONSABILIDAD DE LOS ANARQUISTAS EN LA DERROTA DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

(Fragmento del informe de Stoyán Mínev a la presidencia del Comité Ejecutivo de la Internacional  Comunista (1939), “Las Causas de la derrota de la República española”)

Durante el golpe de Primo de Rivera ellos disolvieron voluntariamente la Confederación Nacional del Trabajo y se entregaron a una espera pasiva. Pararon los atentados, las huelgas, y, en general, toda actividad.

Continuar leyendo “SOBRE EL PAPEL Y LA RESPONSABILIDAD DE LOS ANARQUISTAS EN LA DERROTA DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA”

Documentos IV Congreso del PML (RC)

El pasado mes de noviembre el PML (RC) celebró su IV Congreso. En él  se pudo comprobar el salto cualitativo vivido a raíz del azote de la represión contra su partido y algunos de sus militantes. Con los principios siempre por delante no cedieron ni un ápice y lejos de hundirse o desaparecer, han crecido en todos los sentidos. En formato De Acero, su publicación teórica, el PML (RC) hizo públicos sus documentos, fruto del debate y la democracia interna.

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