Sobre el desarme de ETA: El proceso de paz vasco y los artesanos de la paz

*Este artículo no se centrará en analizar el recorrido del grupo armado ETA ni del Movimiento de Liberación Nacional Vasco, con sus aciertos y sus desviaciones ideólogicas y errores tácticos. El objetivo de este artículo es analizar el desarme de ETA desde un punto de vista de clase, así como desmontar toda la terminología burguesa de “paz” y “convivencia” que envuelve a este hecho.

Tras más de 50 años de recorrido, el pasado 8 de abril se concluía el desarme de Euskadi Ta Askatasuna (ETA) en la localidad de Baiona. Un desarme que se encuentra enmarcado dentro de la nueva estrategia de la izquierda abertzale oficial de proceso de paz y “convivencia para la ciudadanía”; una estrategia de claudicación y sumisión ante el imperialismo que, pese a venir de años atrás, fue consumada en su programa Zutik Euskal Herria y posteriormente en la Conferencia de Aiete en 2010, y que parece estar encauzado. Un desarme diseñado por la Comisión Internacional de Verificación (CIV), agentes del imperialismo occidental dedicados a participar en desarmes de otros grupos armados y de asegurar así la paz para los estados burgueses, que como ellos mismos dicen “tiene el objetivo de facilitar diálogos políticos para reducir conflictos violentos.”

Dentro de esta comisión destacan miembros como Ronnie Kasrils (ex Ministro de Inteligencia y Viceministro de Defensa de Sudáfrica), Chris Maccabe (ex Director político de la Oficina de Irlanda del Norte del Reino Unido y ex jefe de Regímenes Penitenciarios de Irlanda del Norte), Ram Manikkalingam (director del Dialogue Advisory Group y Profesor en la universidad de Amsterdam y ex asesor del Presidente de Sri Lanka para las negociaciones con los Tigres tamiles), Satish Nambiar (ex Vicejefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas de la India y ex Comandante y Jefe de Misión de la Fuerza de protección de las Naciones Unidas en la ex Yugoslavia en 1992 y 1993) o Aracelly Santana (ex Representante Adjunta del Secretario General de las Naciones Unidas y Jefa Adjunta de Misión de las Naciones Unidas en Nepal (UNMIN) y ex Directora de la Oficina de las Ámericas, Departamento de Asuntos Políticos de las Naciones Unidas) entre otros.[i] Es evidente de qué bando son estos representantes, del imperialismo, y que si son estos los que dirigen el desarme, ¿hacia dónde irá encaminado este? Pues a reforzar sus intereses de clase. Querer vender a las masas que es un desarme promovido por la sociedad vasca es ocultar el verdadero carácter de clase y los intereses de estos agentes, es engañar y presentar como algo en favor de toda la sociedad cuando lo único que favorece y refuerza son las fuerzas del imperialismo; tras conseguir la claudicación ideológica de un movimiento de liberación nacional consiguen ahora también su claudicación militar.

El único objetivo de estos agentes no es otro que el de evitar conflictos violentos que se den con el imperialismo, pues no exigen ningún desarme al estado español y francés y por lo tanto refuerzan el monopolio de la violencia por parte de estos. Fiel a sus intereses de clase, el imperialismo utiliza a sus agentes que, en nombre de los derechos humanos, pretenden desarmar a cualquier grupo que ponga en peligro la supuesta armonía que reina en la sociedad, que no es más que la armonía para la burguesía que ellos mismos vienen a reforzar.

Nosotros no negamos que en ciertos casos se pueda negociar con el imperialismo por cuestiones tácticas que no hacen variar la estrategia; no negamos que estas negociaciones puedan ser favorables a las posiciones revolucionarias. Pero estas pueden suponer un avance para la revolución (que no es este el caso de la izquierda abertzale) si se hace de tú a tú, si la fuerza que negocia con el imperialismo lo hace desde una posición de poder. En el caso contrario sucede que estos acuerdos se convierten en órdenes del imperialismo, pues él está negociando desde el poder absoluto mientras que la otra parte no posee nada con el que ganar algo. Y eso es lo que ha ocurrido en los acuerdos de la Izquierda Abertzale con el imperialismo, que han ACATADO la hoja de ruta del proceso de paz que estos les han ordenado, pues la izquierda abertzale parte estas negociaciones desde una posición de debilidad, ya que se encuentra derrotada tanto a nivel represivo como a nivel ideológico.

Que este desarme no significa un avance revolucionario ni progresista es más que evidente. Lo único que se ha conseguido es reafirmar el poder del estado y asegurar su paz. Pero además de eso, es de remarcar que ni siquiera se han conseguido los objetivos que tenían, que no han conseguido ni negociar con el Estado, pues este proceso de paz se ha realizado unilateralmente, es decir, ya no solo es una derrota ideológica de principios y de claudicación ante el imperialismo, sino que entendiéndolo desde el reformismo armado también se puede considerar como un absoluto fracaso, ya que ni han logrado ni van camino de lograr sus mínimos objetivos que se encontraban dentro del marco imperialista, así como el acercamiento de los presos o el denominado derecho a decidir. El estado español y francés no se ven obligados ni presionados a mover ni un ápice ante un movimiento que ha sido derrotado tanto ideológicamente como militarmente.

Entendiéndolo desde una posición marxista-leninista, es muy preocupante también la terminología que se ha usado al envolver este desarme, basada sobre todo en términos como “paz” y “convivencia” de la sociedad, haciendo creer a las masas populares la armonía que reina y que debe reinar en esta sociedad, ocultando la existencia de clases sociales antagónicas y el carácter de clase del estado, en defensa siempre de la clase de los explotadores. Los que analizamos el desarrollo de la sociedad a través del materialismo dialéctico y no nos dejamos llevar por el idealismo ni las ideas abstractas sobre la paz y el estado, sabemos bien que en el momento en el que dentro de una sociedad existe la propiedad privada sobre los medios de producción, esa sociedad se divide en clases sociales antagónicas, entre explotadores y explotados y que por lo tanto no puede existir una convivencia entre toda la sociedad, pues esta la componen clases sociales antagónicas en lucha. También es necesario analizar el carácter de clase del estado, herramienta de las clases explotadoras para reprimir a las clases explotadas y así asegurar el poder de los primeros. Los que hablan de la paz en abstracto sin tener en cuenta que en una sociedad de clases el monopolio de la violencia queda en manos del estado como representante de las clases explotadoras, y los que al apostar por esa paz abogan por desarmar a cualquier miembro no perteneciente al estado, lo único que buscan es reafirmar el poder de la burguesía a través del estado y fortalecer el poder estatal, que el monopolio de la violencia quede en sus manos. Como curiosidad y como prueba también de lo que entiende esta gente por “convivencia de la sociedad”, ETA en su comunicado de desarme dice que deja las armas en manos de la sociedad civil y de Euskal Herria[ii], mientras que es la policía francesa la que incauta todas las armas. Una prueba más de cómo nos quieren vender algo como la paz para el pueblo mientras que lo único en lo que se ha convertido es en el fortalecimiento de la paz para el estado y para el imperialismo.

“Los sociólogos y juristas burgueses presentan al Estado capitalista como una institución situada por encima de las clases y al margen de ellas; situada, a su modo de ver, por encima de la sociedad. Algunos de ellos sostienen que el Estado es una organización destinada a “mantener el orden” que, a la manera del guardián nocturno, vela por el descanso de todos los ciudadanos. Unos definen el Estado como el vínculo que mantiene unida a la sociedad y le impide desintegrarse, otros afirman que la misión del Estado consiste en mitigar las contradicciones de clase, en conciliar entre sí a las clases enemigas y así sucesivamente. Todas estas “teorías” coinciden en una cosa: en negar la naturaleza de clase del Estado.”[iii]

 

“Las falaces invenciones acerca del Estado que se nos dice situado por encima de las clases se encarga de refutarlas toda la realidad efectiva y cotidiana de los Estados burgueses y en particular su actividad en los momentos de los choques de clases entre el proletariado y la burguesía, en que todas las armas del poder del Estado: la policía, el ejército, los tribunales de justicia, etc., se ponen abiertamente en acción para aplastar a los obreros.

En realidad, el Estado es la organización política de la clase económicamente dominante. El Estado es la organización puesta en manos de la clase dominante como arma para aplastar a las otras clases.”[iv]

 

Además de esto se ha podido ver cómo este desarme, controlado por los agentes del imperialismo de arriba abajo, se ha realizado a través de los llamados Artesanos de la Paz, supuestos voluntarios de la sociedad civil para llevar a cabo el desarme “ante la pasividad de los gobiernos español y francés.” La imagen de la implicación del pueblo en este desarme es un argumento al que intentan recurrir una y otra vez para conseguir legitimidad a ojos del pueblo, para que no se desenmascare del todo su falaz imperialista. Pero el día del desarme también se ve que es este grupo de la “sociedad civil” el que pasa la información sobre los depósitos de las armas a la Comisión Internacional de Verificación para que después estos lo pasen a las autoridades francesas. Con esto queda en evidencia que este grupo civil que supuestamente brota mágicamente de los deseos de paz de la población no tiene independencia alguna, y que todos sus movimientos son en base a estos agentes del imperialismo antes mencionados, que no se salen ni un punto de los esquemas impuestos por estos. Que la sociedad vasca ha tenido peso en este desarme es un engaño; la hoja de ruta del desarme y del denominado proceso de paz se diseñó desde el imperialismo y comenzó a aplicarse tras la Conferencia de Aiete, en reuniones entre los agentes del imperialismo y la camarilla de burócratas de ciertos partidos y sindicatos de Euskal Herria. El pueblo vasco no ha diseñado ni ha sido partícipe del desarme, ni siquiera ha tenido la oportunidad de elegir cómo tendría que ser ese supuesto proceso de paz. Al pueblo se le ha presentado una hoja de ruta ESTABLECIDA en la que se le hace ver que es ese el único camino, la única vía posible, y que no puede realizarse nada al margen de eso. Y así ha sido, un proceso de desarme diseñado por agentes del imperialismo expertos en desarmar grupos armados y fortalecer el poder de la clase al que defienden, en el que se lo han impuesto al pueblo y no le han dejado elegir las variantes que pudieran tomarse, dándole la única opción de o colaborar o dejar de molestar y convertirse en “enemigo de la paz y la convivencia.”

Además, estas armas no solo han quedado en manos del imperialismo sino que han acabado en manos del estado francés, ese enemigo del MLNV contra el que ha luchado durante años. A pesar de que han intentado ocultar la entrega de armas que han hecho a este estado a través de mediadores de la sociedad civil y agentes del imperialismo, es evidente que las armas que supuestamente han dejado en manos de Euskal Herria han ido a servir al estado francés, estado que ha oprimido durante siglos la parte norte de Euskal Herria y no ha dudado en reprimir a los militantes del MLNV, además de ser un instrumento de la burguesía para afianzar su poder y reprimir a la clase obrera, como cualquier otro estado burgués. Ese estado al que ellos mismos denominaban como “entorpecedor de la paz” y que ahora les entregan las armas a cambio de nada, legitimándoles completamente como únicos valedores del uso de la violencia.

Como hemos mencionado al comienzo del artículo, no entraremos a valorar ni a hacer balance de las acciones de ETA. Lo que sí valoramos y de forma muy negativa para la lucha revolucionaria que inevitablemente tendrá que librar la clase obrera tarde o temprano, es la forma de claudicación en la que se hace este desarme: a órdenes del imperialismo y sus agentes y por si fuera poco sin conseguir ni siquiera los mínimos puntos reformistas, además de estar rodeado de una parafernalia burguesa en la que el imperialismo quiere imponer su ideología dominante de rechazo de cualquier violencia que no venga del estado y la apuesta de una supuesta sociedad de paz y convivencia, ocultando así la explotación que sufre la clase obrera y negando la lucha de clases. Está más que comprobado a través de las diversas experiencias de desarmes de grupos armados que estos hechos manejados por el imperialismo sirven para reforzar el poder estatal y las fuerzas del imperialismo, además de hacer hincapié en la reconciliación nacional, en lo que ellos denominan “paz y convivencia entre toda la sociedad.” Si el actual gobierno español no es favorable a este desarme no es por los intereses de la clase a la que defiende, sino por su carácter reaccionario y sus ansias de venganza, además de que al estar ETA y el MLNV derrotados tanto militar como ideológicamente el gobierno no se ve obligado a mover ni un ápice. Los intereses de clase que esconde este desarme no hay que buscarlos en si lo apoya un partido político concreto, sino en qué circunstancias se da, qué consecuencias tiene y adónde está dirigido, que como ya hemos mencionado anteriormente lo está a reforzar el aparato estatal burgués y el monopolio de la violencia por parte de este.

Como marxistas-leninistas rechazamos este denominado proceso de paz que no es más que el desarme de un grupo que ha confrontado de forma armada con el Estado, y el fortalecimiento de la paz para los sectores más reaccionarios de la burguesía y para el Estado, para el imperialismo. Somos conscientes, como hemos explicado anteriormente, que mientras la sociedad esté dividida entre clases antagónicas, es decir, entre burgueses y proletarios, no habrá paz y convivencia para toda la sociedad y que tarde o temprano la clase obrera tendrá que hacer uso de la violencia, esa que tanto se desprestigia desde el entorno de este desarme para derrocar el poder de la burguesía e instaurar el socialismo. También tenemos claro que la lucha armada debe de practicarse cuando las condiciones materiales así lo exijan, es decir, cuando el movimiento revolucionario esté en auge y sea inevitable la revolución, y que esa lucha armada debe de encaminarse a que la clase obrera tome el poder e instaure el socialismo. Obviar esta ley general de la revolución y practicar el reformismo armado lleva a tener como objetivo lograr concesiones del estado y negociar con él, y no la toma de poder; el reformismo armado busca las migajas del estado mientras que la lucha revolucionaria plantea acabar con su poder, derrotarlo. Es de reseñar que esta práctica del reformismo armado no siempre asegura esas migajas para el grupo armado negociante, y que a veces estos ni siquiera consiguen sus objetivos reformistas. Es lo que ha sucedido con ETA, un grupo que ha emprendido las negociaciones de su cese armado cuando estaba derrotada, que ha confiado sus migajas en los agentes del imperialismo pero que no ha tenido en cuenta que el estado no tiene ningún interés en negociar con un grupo derrotado, pues este no se guía por lo moral o la “convivencia para la sociedad”, sino por sus intereses de clase.

[i] De Acero, número 7. Informe sobre la situación del Movimiento de Liberación Nacional Vasco y el llamado “proceso de paz” vasco: Enero de 2016

[ii] Comunicado de ETA. 7 de abril de 2017.

[iii] Manual de Materialismo Histórico. Academia de ciencias de la URSS, instituto de filosofía; F.V. Konstantinov; Editorial Grijalbo, 1957

[iv] Manual de Materialismo Histórico. Academia de ciencias de la URSS, instituto de filosofía; F.V. Konstantinov; Editorial Grijalbo, 1957

SOBRE LA REPRESIÓN Y LA NECESIDAD DE UNA ORGANIZACIÓN SOLIDARIA DE CLASE.

A pesar de todas las concepciones erróneas sobre la represión derivada de partidos y grupúsculos que se hacen llamar comunistas, la represión no es más que un elemento esencial de lo que entendemos por estado,  independientemente del tipo de dominación que se vea obligada a usar la burguesía -fascismo o democracia burguesa-. Si defendemos la postura marxista de que el estado es una herramienta de dominación de la clase dominante para defender sus intereses frente a la clase dominada, esta constituye  un elemento esencial del mismo, es una de las innumerables herramientas que la clase dominante tiene para someter a clase dominada. Catalogar la represión como una  característica  única de la dominación fascista supone, en primer lugar, un grave error ideológico que impide realmente tener una táctica y una estrategia acertada. En segundo lugar, aunque sea de manera indirecta, ensalza e idealiza el tipo de dominación democrática burguesa en la que, desde esta perspectiva, no existe la represión, por lo que suponen que existen realmente esas libertades, oponiéndose así a la idea de Lenin de que el partido debe concienciar a  nuestra clase que hasta en la república democrática más progresista. Las libertades solamente son libertades formales, papeles mojados que no existen para nuestra clase, siendo la lucha por el socialismo la única vía para eliminar la explotación del hombre por el hombre.

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Sobre els 4 d’Orereta

El dissabte passat el barri antic d’Iruña s’agitava una vegada més. No són poques les vegades que la part vella de la capital Navarra emergeix al caure la nit, per portar als carrers la resposta front les darreres actuacions policials en Euskal Herria dictaminades per part de la superestructura, en aquest cas la judicial, que sustenta els pilars ideològics de l’Estat espanyol.

La marxa volia denunciar totes elles: la batuda contra els membres de l’afició Indar Gorri, els detinguts empresonats en Altasu, les detencions contra el Moviment pro Amnistia, la repressió al moviment estudiantil al campus de Leioa, els internacionalistes detinguts en solidaritat amb el Kurdistan, el moviment a favor de l’okupació; per tots ells.

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EL REALISMO SOCIALISTA Y LUCHA DE CLASES.

*Este texto trata sobre el realismo socialista en sí, no sobre el arte en general, por lo tanto no pretende hacer una explicación sobre el arte en sí más allá de lo necesario para comprender su relación con el realismo socialista.

Como cualquier fenómeno, el arte necesita de una visión de clase para que sus características puedan ser apreciadas con exactitud. Para empezar tenemos que entender el “arte” como un tipo de manifestación de un grupo de seres sociales en un grado de evolución tal que le permitan suplir todas sus necesidades de subsistencia y que por lo tanto, le permitan desarrollar una manifestación afín a su cultura, creencias, preocupaciones… Este tipo de manifestaciones se erigen y manifiestan en torno a la superestructura. El arte como manifestación es pues, la proyección ideológica del modo de producción de una sociedad determinada y de aquí se extrae pues, que lo que es considerado como arte en un lugar y un momento concretos, en una sociedad y estado concretos, es lo que ese determinado modo de producción proyecta en la superestructura de estos al que se suman las especificidades de la culturas nacionales donde se desarrolla.

El arte pues, como manifestación ideológica, tiene un componente de dominación en mayor o menor medida pues reproduce patrones de la clase que controla la base material de la sociedad. Estos patrones se reproducen de manera inconsciente (como en las demás manifestaciones superestructurales) y son reproducidos por todas las clases de la sociedad, aunque hay que apuntar, que dentro de las pertenecientes a las “explotadas” o los que se posicionan a su lado (que pueden tener una visión más crítica de esta sociedad), se realizan a través de ciertas formas de realismo crítico (cuestión analizada más adelante), no sin por ello dejar de reproducir los patrones de la clase dominante aunque parezca en primera instancia que realmente se está en contra y fuera de estos patrones.

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Sindicalismo y represión: La matanza de los mineros del Lena

Se cumplen 100 años de la revolución bolchevique que demostró para la historia a la clase obrera de todo el mundo que era posible la toma del poder, la dictadura del proletariado y la construcción del socialismo. A día de hoy los herederos del revisionismo soviético y su adaptación europea, los eurocomunistas, responsables directos de la caída de la URSS y la destrucción del movimiento comunista. Los mismos partidos PCE y PCPE en España que con su línea ideológica, su estrategia y táctica política y su práctica de todos los días traicionan la esencia revolucionaria del marxismo-lenismo desempolvarán las banderas comunistas, escondidas el resto del año, para apropiarse de la experiencia revolucionaria más importante edificada por la clase obrera con fines oportunistas. Más allá de actos folclóricos y cuatro citas mutiladas de Lenin, los revisionistas son incapaces de los sacrificios que exige una revolución y que matanzas como la de los mineros del Lena nos recuerdan, únicamente viven de llevar la revolución en la boca. Sin embargo los comunistas consecuentes, lejos de apropiarnos a nivel propagandístico para lograr el imposible de limpiar su maltrecha imagen, debemos servirnos de la historia del movimiento obrero ruso en un sentido militante para aprender de los errores y los aciertos. Poner los cimientos, hoy de la revolución inevitable del mañana ese es el único homenaje posible a la revolución bolchevique.

 

La revolución bolchevique no es una gesta heroica de Lenin y Stalin, es una gesta de las clases populares que se lanzaron en armas para tomar el poder bajo la dirección de dirigentes ejemplares como Lenin y Stalin por supuesto, pero sin la lucha de mineros como los de Lena hubiera sido imposible alcanzar los triunfos posteriores. La carnicería de 500 obreros, entre asesinados y heridos, en las minas de oro a orillas del río Lena en Siberia cuando el ejército zarista abrió fuego contra los huelguistas nos revela las consecuencias del sindicalismo consecuente y lo que implica la represión para los revolucionarios. Como este ejemplo podríamos escribir sobre cientos, pues la historia de la lucha y las conquistas obreras está repleta de héroes anónimos que antepusieron los interés colectivos a su propia vida: los 5 condenados a muerte tras la huelga general en Chicago por la jornada de 8 horas es motivo para conmemorar el 1 de Mayo como día del trabajador. Las trabajadoras en huelga asesinadas el 8 de marzo de 1908 quemadas vivas en una fábrica textil en Nueva York… etc. Ahora bien, nos centraremos en los acontecimientos del 4 de Abril del Lena por su significado histórico, por las huelgas políticas que desencadenaron y por las enseñanzas que extrajeron los bolcheviques de estos acontecimientos

 

“Las matanzas del Lena rompieron el hielo del silencio, y el río del movimiento popular se puso en marcha. ¡Se puso en marcha!… Todo lo que había de malo y de funesto en el régimen actual, todo lo que martirizaba a la atormentadísima Rusia, todo venía a condensarse en un punto: en los acontecimientos del Lena. Esa es la razón de por qué fueron precisamente las descargas del Lena las que dieron la señal para el movimiento de huelgas y manifestaciones”

Stalin

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La represión y la caza de brujas: en recuerdo de los Rosenberg.

En esta ocasión queremos abordar el tema de la represión a los comunistas desde una perspectiva histórica para posteriormente hablar de nuestra realidad actual. Queremos hacer un homenaje al matrimonio Rosenberg, a Ethel y a Julius, pero a la vez también a esos miles de revolucionarios anónimos que han dejado las comodidades e incluso sus vidas por el sueño de una vida mejor para todos, por la causa más justa de todas, el fin de la explotación del hombre por el hombre.

 

En los años posteriores al fin de la II Guerra Mundial a los imperialistas de medio mundo les empezó a preocupar de forma alarmante el auge del socialismo, el avance soviético, la guerra de Corea y la revolución antiimperialista China. Frente a este avance de la humanidad decidieron comenzar una auténtica caza de brujas para perseguir y acabar con todo lo que pudiera oler a comunismo, cometiendo auténticas barbaridades propias solo de regímenes fascistas, creando el miedo al comunismo y criminalizándolo de forma descarada.

El peor ejemplo de todos fue el de EEUU, con el denominado Macarthismo, que toma el nombre de su principal valedor, el senador norteamericano Joseph McCarthy. Con la excusa de defender la seguridad nacional se cometieron todo tipo de tropelías, censuras de libros, juicios farsa, torturas, encarcelamientos, presiones laborales, un sinfín de actividades lamentables que llevaron a la más grave de todas: el asesinato de Julius y Ethel Rosenberg en 1953.

Julius y Ethel eran un matrimonio humilde de ascendencia judía, se hicieron comunistas en los años 30 y sentían una predilección por la causa republicana española, tanto que en sus últimos momentos, Julius escribió a Ethel una carta firmada con el lema republicano de “No pasarán”. Eran miembros de la juventud comunista.

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¿Como hay que impulsar la Revolución hacia adelante?

El consejo de ocupar una posición que garantice del mejor modo la posibilidad de impulsar la revolución hacia adelante nos gusta sobremanera. Lo único que desearíamos es que, además de este buen consejo, hubiera indicaciones directas de cómo precisamente ahora, en la situación política presente, en la época de disquisiciones, suposiciones, habladurías y proyectos de convocatoria de los representantes populares, la socialdemocracia tiene que impulsar la revolución hacia adelante. ¿Puede actualmente impulsar la revolución hacia adelante el que no comprenda el peligro de la teoría del acuerdo del pueblo con el zar, sostenida por los elementos de Osvobozhdenie, el que califica de victoria la sola decisión de convocar la Asamblea Constituyente, el que no se asigna como tarea la propaganda activa de la idea de la necesidad del gobierno provisional revolucionario, el que deja en la penumbra la consigna de república democrática?

Esa gente, en realidad, impulsa la revolución hacia atrás, porque en el sentido político-práctico se ha detenido al nivel de la posición de los adeptos de Osvobozhdenie. ¿Qué valor puede tener su aceptación del programa que exige la sustitución de la autocracia por la república, si en la resolución táctica que define las tareas actuales e inmediatas del partido en el momento revolucionario falta la consigna de la lucha por la república?.¡ Pero si justamente la posición de los adeptos de Osvobozhdenie la posición de la burguesía constitucionalista, en la actualidad se caracteriza realmente por el hecho de que la decisión de convocar la Asamblea Constituyente de todo el pueblo es considerada como una victoria decisiva, en tanto se guarda prudentemente silencio sobre el gobierno provisional revolucionario y sobre la república!.

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A propósito del veganismo

El último artículo que publicamos en la Universidad Obrera acerca de la cuestión alimentaria ha creado una serie de controversias en algunos de nuestros lectores y queremos aclarar una serie de cuestiones al respecto.

En el artículo mencionado se hablaba de que el veganismo tiene un carácter antimarxista, y así en este artículo nos explayaremos un poco más detallando por qué es una teoría antimarxista.

Partimos de la base, ya desde el principio del artículo, de que establecemos una diferencia entre veganismo (lo que realmente es, no lo que puede entender alguien en su cotidianidad) y vegetarianismo estricto. El primero es una teoría antimarxista que aboga por la paz social y lo segundo es solo una opción personal alimenticia en la cual no se consume ningún producto que tenga un origen animal. Pasamos a explicarlo:

Para empezar, hay que ver de dónde surge la palabra veganismo. A lo largo de la historia de la humanidad, en la antigüedad ya existían vegetarianos estrictos, pero el veganismo como tal surge hace relativamente muy poco tiempo. Es Donald Watson el inventor del término, el cual se asentó con la fundación de la Vegan Society en Inglaterra junto a otras seis personas en 1944. Es el nacimiento del veganismo como tal, como se puede ver en la página británica de la asociación, aunque también para nuestra suerte existe una vegan society española, la cual ha traducido sus textos y de los cuales vamos a tratar varios extractos.

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Sobre cómo debe el Partido de vanguardia elevar la conciencia de la clase obrera.

Es habitual, y sobre todo ahora en época de repliegue del movimiento obrero en España, escuchar hablar en los sectores intelectuales de la “izquierda” de la impotencia de crear poder popular ante una clase obrera que vota al PP, una clase obrera que se acerca a movimientos fascistas, una clase obrera que es machista o una clase obrera que, según ellos, es imbécil por no votar a sus partidos políticos que supuestamente representan los intereses de la clase obrera.

Existe un problema real, y no es, evidentemente, que la clase obrera sea imbécil, sino que es la falta de una organización que tenga la capacidad de crear las condiciones subjetivas, de elevar la conciencia por: 1) representar sus intereses de clase reales, los de la toma del poder por parte de nuestra clase y la instauración de la dictadura del proletariado, del estado obrero, como única herramienta capaz de acabar con la opresión que imponen los empresarios y sus séquitos políticos e intelectuales, la burguesía, y así arrebatarles todos los privilegios que les hace estar en el lado pesado de la balanza en la lucha de clase y acabar con la explotación del hombre por el hombre, el paro y la miseria; 2) que tenga un trabajo propagandístico y en frente de masas capaz de llegar a la inmensa mayoría de la clase obrera, que desprestigie a los medios de comunicación burgueses y la propaganda anticomunista en general; 3) que haya demostrado en la práctica ,en el día a día de la clase obrera, ser un referente para ella por su trabajo junto a ella, por su capacidad de conquistar y arrebatarle derechos al capital, porque nos vea como iguales, que luchamos por nuestros intereses de clase, por su capacidad analítica, organizativa y combativa que le brinda el marxismo-leninismo, por su capacidad de remover la rabia y los sentimientos de la miseria que vive la clase obrera, y que así esta acepte al partido como el partido de vanguardia, que tenga plena confianza en las personas profesionalizadas en la toma del poder al haber trabajado codo con codo junto al partido obrero en los frentes de masas y las organizaciones del partido.

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LA CUESTIÓN ALIMENTARIA Y EL MARXISMO

Las diferentes teorías de carácter burgués en torno a la alimentación se han convertido durante estos últimos años en un tema constantemente recurrido por los supuestos revolucionarios de nuestro país y el mundo en general y sobre todo el veganismo, entre otros.

Numerosos individuos y colectivos se han inclinado hacia esta moda y reivindican la lucha contra la “explotación animal” como una lucha más dentro del movimiento obrero, o como una lucha más por la “democracia”, debido a que en la mayoría de casos se trata de individuos aburguesados y nada interesados en la lucha de clases. Por supuesto la mayoría de sus “reivindicaciones” parten del individualismo más exacerbado, aunque en este artículo intentaremos centrarnos en aquellos que tratan en disfrazar estas teorías de punto indispensable para la emancipación de clase, y las plantean en campo de la producción socialista.

Estas teorías reformulan la dieta individual y la planificación alimenticia en base a principios morales y anticientíficos. Unos lo hacen para sentirse bien consigo mismos, otros porque supuestamente apuestan por una vía más saludable y sostenible y otros directamente lo tratan como una contradicción antagónica entre la naturaleza y el humano, llegando a asegurar que los animales tienes “derechos” y no podemos decidir sobre ellos o que el ser humano no debería seguir existiendo como tal.

No podemos permitir que teorías como el veganismo y otras desviaciones que trataremos más abajo se infiltren en el movimiento obrero. Para poder tratar todas estas ideas y la cuestión alimenticia en sí es necesario analizar la realidad que vivimos a día de hoy. El capitalismo tiene un efecto nefasto en la alimentación de la clase obrera y en el uso de los recursos productivos, solo el socialismo se presenta como vía posible para darle la vuelta a esta situación. Solo una visión científica y comunista de la dieta y la cuestión alimentaria puede servir como herramienta para la construcción de un mundo mejor.

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