EL REALISMO SOCIALISTA Y LUCHA DE CLASES.

*Este texto trata sobre el realismo socialista en sí, no sobre el arte en general, por lo tanto no pretende hacer una explicación sobre el arte en sí más allá de lo necesario para comprender su relación con el realismo socialista.

Como cualquier fenómeno, el arte necesita de una visión de clase para que sus características puedan ser apreciadas con exactitud. Para empezar tenemos que entender el “arte” como un tipo de manifestación de un grupo de seres sociales en un grado de evolución tal que le permitan suplir todas sus necesidades de subsistencia y que por lo tanto, le permitan desarrollar una manifestación afín a su cultura, creencias, preocupaciones… Este tipo de manifestaciones se erigen y manifiestan en torno a la superestructura. El arte como manifestación es pues, la proyección ideológica del modo de producción de una sociedad determinada y de aquí se extrae pues, que lo que es considerado como arte en un lugar y un momento concretos, en una sociedad y estado concretos, es lo que ese determinado modo de producción proyecta en la superestructura de estos al que se suman las especificidades de la culturas nacionales donde se desarrolla.

El arte pues, como manifestación ideológica, tiene un componente de dominación en mayor o menor medida pues reproduce patrones de la clase que controla la base material de la sociedad. Estos patrones se reproducen de manera inconsciente (como en las demás manifestaciones superestructurales) y son reproducidos por todas las clases de la sociedad, aunque hay que apuntar, que dentro de las pertenecientes a las “explotadas” o los que se posicionan a su lado (que pueden tener una visión más crítica de esta sociedad), se realizan a través de ciertas formas de realismo crítico (cuestión analizada más adelante), no sin por ello dejar de reproducir los patrones de la clase dominante aunque parezca en primera instancia que realmente se está en contra y fuera de estos patrones.

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¿Qué significa ser comunista?

Ser comunista es luchar para transformarlo todo.

La revolución socialista no es una utopía, no es un entretenimiento para sobrellevar tu juventud ni una ilusión pasajera con la edad, no es tampoco el fetiche folclórico de los abuelos del PCPE o PCE, ni mucho menos es una hipótesis teórica de ratas de biblioteca y académicos con la vida resuelta. La toma del poder y la construcción de un mundo nuevo es una necesidad histórica de la clase obrera y la juventud revolucionaria, resultado de la propia putrefacción del capitalismo, nacida de lo real, lo material y no de la voluntad o lo ideal.

Ser comunista es a día de hoy, la responsabilidad sobre tus hombros y el de tus camaradas desde cada táctica y estrategia trazada por tu partido que fracasa o no avanza a los objetivos, cada formación colectiva o estudio individual de la teoría marxista-leninista hasta cada reunión en tu barrio, tu centro de trabajo o de estudio, cada concentración, reparto de alimentos o lo más ínfimo que nos pueda parecer, el peso de la impotencia de todo un pueblo. El que sufre la explotación del hombre por el hombre, los asesinados, desplazados y víctimas de las guerras imperialistas por intereses económicos, los parados forzosos, los hambrientos, los miserables, todos aquellos que no tienen nada que perder y que ni siquiera son conscientes de ello.

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La importancia de la disciplina comunista.

En muchos partidos y grupúsculos autodenominados comunistas se apela a la disciplina de manera constante. Se habla incluso de disciplina férrea, pero debemos preguntarnos qué es la disciplina comunista realmente y si la visión marxista de la disciplina es la misma que la de estos grupos “comunistas”.

Ellos prostituyen el término disciplina, entendiendo por esta no una disciplina consciente sino una sumisión permanente a las directrices, como una acción automática la cual están obligados a cumplir como si de robots se trataran. Hacen este uso de la “disciplina” para tener controlada su estructura de partido, para fortalecer y mantener el centralismo burocrático y para tener todo atado y bien atado.

Por otro lado tienen una obsesión con ligar la disciplina únicamente a los estatutos. Sí, los mismos que ellos se saltan a la torera según sus intereses. Entienden la organicidad como algo estático y rígido y convierten a la organización en un dinosaurio anquilosado incapaz de realizar ningún trabajo más allá de seguir respirando de forma agónica. Puede parecer una exageración, pero es el estado vital de todos los partidos revisionistas en España. De esta forma, apenas ir a la zaga de forma espontánea  es lo más grande que van a poder realizar. Ya no hablo del análisis concreto de la situación concreta ni de la adaptación a las circunstancias de semilegalidad o ilegalidad, eso ya les viene muy grande hasta para debatir sobre ello.

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El determinismo marxista y el materialismo vulgar.

Una de las ideas más atribuidas al marxismo es la idea del llamado “determinismo económico”, es decir, la creencia de que las formas y teorías políticas y jurídicas, las ideas filosóficas, religiosas y artísticas, etc. son un mero reflejo de la producción y la reproducción de la vida real; o en otros términos: de que la superestructura es un producto pasivo de la base. Antes de pasar a analizar esta extraña teoría vemos necesario definir algunos conceptos, considerando que tiene profundas raíces filosóficas.

La concepción marxista es materialista por la manera en que responde a la cuestión fundamental de la filosofía: ¿qué es primero, lo material o lo espiritual?. La materia existió desde mucho tiempo antes que hayan surgido el hombre y su conciencia, existe independientemente de lo espiritual por eso es que el marxismo dice, siguiendo a las Ciencias Naturales, que el espíritu, la idea es un producto de un tipo de materia altamente organizada: el cerebro. La concepción de Marx y Engels es, a su vez, monista (del griego: “monos”, solo, único) ya que reconoce un solo principio como fundamento de todo lo existente: la materia, siendo los fenómenos naturales distintas manifestaciones de la materia en movimiento. Viendo que todos los materialistas anteriores a Marx y Engels, desde los grandes materialistas que vivieron antes de nuestra Era al propio Feuerbach, siempre debieron recurrir o al dualismo (“lo material y lo espiritual se encuentran en un plano de igualdad”, “es imposible determinar cuál origina a cuál”, etc.) o directamente al idealismo al analizar algún fenómeno o campo particular, es preciso reconocer que la concepción materialista de los fundadores del socialismo científico es la primera consecuentemente monista, que no debe alejarse del materialismo al buscar explicar uno u otro hecho en algún campo de las ciencias ni le resulta necesario hacer concesiones al idealismo.

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La importancia del joven comunista en la situación actual del capitalismo en relación al Partido Comunista.

La juventud de las familias obreras y trabajadoras es el presente pero es también la pieza central del futuro, por lo tanto someterla y controlarla es la primera de sus preocupaciones.   El capitalismo en la situación actual pretende transformar el progreso, del cambio generacional de la fuerza de trabajo en continuísmo. Su impulso de cambio de las condiciones de trabajo, en la adaptación  a explotación asalariada. Su inquietud por aprender en desasosiego. Su lucha revolucionaria en la lucha por reformas. Su lucha por reformas en conformismo.

A diferencia de la concepción académica en la educación burguesa la juventud no es una “tabula rasa” donde escribir, los jóvenes en los países capitalistas y específicamente en el estado español, un estado imperialista. Arrastramos una mochila cultural y política impregnada a la fuerza, mediante la educación familiar y académica, los medios de comunicación, el humor y otras formas.Desde la infancia asimilamos la ideología al servicio de la clase dominante como propia. La iniciación y desarrollo de cualquier militante, especialmente en nuestro caso el de los jóvenes está muy determinado por la ruptura con estas concepciones

El Partido Comunista hoy debe derribar la dominación cultural en Europa que llega a desconceptualizar la clase obrera generación tras generación. Embriagando de las superganancias de los imperialistas,durante determinados ciclos económicos, acomodar a migajas una aristocracia obrera. Permitir una masa propietarios medios y pequeños que sirva de apaga fuegos y aliente la ilusión de la conciliación de clase. Deformando la conceptualización de la clase obrera, en clase media, ciudadanía.

El capitalismo adormece la lucha juvenil fomentando por una parte el miedo o la sensación de que la historia es inmóvil y no se puede cambiar, en favor del conservadurismo y la falsa sensación de estabilidad .Por otra parte  el hedonismo nuestra vida social cada vez más conectada, contradictoriamente nos empuja al aislamiento. El individualismo, la búsqueda del placer propio basado en una falsa des inhibición y la evasión. Lo que la religión fue para los siervos como dominación social en el régimen feudal, es hoy el entretenimiento y ocio autodestructivos donde se nos presentan las drogas,los deportes de masa como consumo y no como realización del hombre. Nos lleva a normalizar relaciones personales de amistad y sentimentales tóxicas en base a patrones determinadamente propias al sistema: pone en primera plana cada vez a edades más tempranas, enfermedades sociales como la ansiedad, la depresión o los desajustes alimenticios en su propio beneficio.

Vivimos una situación concreta, la española de desmovilización, paralización tanto de la lucha obrera en sus reivindicaciones políticas, sindicales y de las luchas concretas o parciales, la reconversión de la lucha en asumible y estéril. Enmarcado en una realidad histórica  en general de retroceso. El proceso que comenzó con  la traición y el golpe de estado por la camarilla de Jruschov, cambió la correlación de fuerzas en la URSS y de todo el mundo en favor de la burguesía. Inició así, la restauración al capitalismo dentro del mayor avance del desarrollo  humano, la experiencia  socialista en nada menos que un tercio del planeta .

El cambio de las condiciones materiales y la estructura económica socialista hacia el capitalismo estado, la restauración de la explotación del hombre por el hombre que se formalizó en el XX congreso del PCUS. El faro de luz más potente que marcaba el camino hacia el socialismo a los partidos comunista y la clase obrera de la mayoría de países del mundo desde la revolución soviética, se apagó. Pasando  a ser el procursor de la ideología de la conciliación de clases, la renuncia de la revolución y la dictadura del proletariado en pos de la práctica política de la coexistencia pacífica, en la esfera nacional e internacional, dando pie al monstruo del socialimperialismo soviético, al capitalismo salvaje. Escindió la vanguardia del proletariado a nivel orgánico e ideológico dando paso al revisionismo moderno dejando huérfanos tanto a las fuerzas revolucionarias en lucha por la conquista del poder como a sus hermanos países socialistas.

Y a pesar de todo esto es inevitable que haya jóvenes que empiecen a formarse en el marxismo-leninismo, que se organicen en las juventudes o el Partido Comunista, en espacios populares entorno a reivindicaciones de clase, que combatan abiertamente contra el capitalismo. Un sistema moribundo que a pesar de sus demostraciones de fuerza agoniza en su propio desarrollo porque es incapaz de asegurar una vida digna para la mayoría de las familias trabajadoras, no en España sino en el mundo entero. Somete al hombre y a la naturaleza misma a una explotación en condiciones insostenibles, al paro forzoso, al hambre enquistado en todos los países. Impide el desarrollo de la mayoría de países en beneficio a un pequeño grupo de potencias imperialistas , que limita la ciencia en favor del beneficio privado, en detrimento del bienestar social y somete a la tecnología en lugar de para reducir la intensidad del trabajo manual y las condiciones de vida en una máquina de explotación.

Un orden económico que lleva consigo la alerta de guerra y el miedo en la disputa interimperialista por el control de mercado, áreas de influencia y recursos naturales causante del genocidio y la barbarie.

Las contrarrevoluciones que se han producido, los obstáculos que salen al paso pueden prolongar por cierto tiempo la vida al caduco sistema explotador, pero son impotentes para contener el avance de la sociedad humana hacia su porvenir socialista

Enver Hoxha

Los jóvenes en el partido comunista somos la primera linea también en el debate los que hacemos llegar la línea del partido allá donde los cuadros mas formados a nivel teórico y experimentados en la lucha no pueden llegar por una cuestión obvia en asambleas  vecinales y juveniles , en el ámbito estudiantil , universitario y en muchos otros donde la juventud comunistas hemos de ser el primer contacto con nuestra organización y nuestra linea ideológica y política para los jóvenes de extracción obrera.

Los jóvenes comunista tenemos que ser la punta de lanza del movimiento comunista, su primera línea en el combate contra el reformismo, contra el engaño sistemático de la clase obrera en la lucha por reformas , la lucha es tarea de revolucionarios, es demasiado importante como para dejarlo en manos de los reformista que son capaces de llegar hasta el punto asumible de los que tratamos de combatir, sin regalar por ello militantes a los partidos revisionistas que se aprovechan de la ignorancia e inmadurez política para nutrirse. No podemos abandonar a  su suerte a  los jóvenes que integran muchas juventudes “comunistas” en el estado español por todos conocidos, es trabajo primordial de los comunistas honestos que desde el trabajo político y la referencialidad de cara a las masas doblegar la presión que ejercen los burócratas de sus respectivas cúpulas.

Los comunistas somos la  primera fila frente a la reacción y el fascismo, no solo en la calle físicamente contra los cachorros del capital financiero y sus provocaciones sino contra su ideología, esta obligación natural no puede quedarse en frasología comunista especialmente en Europa donde las libetades democratico-burguesas vienen siendo suficientes para destruir los partidos comunistas , anulando su combatividad y hacer derribar su línea política hacia los posicionamientos ideológicos socialdemócratas al servicio de la conciliación de clases sumergiéndolos en el reformismo putrefacto desde edades tempranas y el legalismo, desatendiendo que el papel del partido y su estrategia es la revolución socialista y la edificación de la dictadura del proletariado y no meros avances tácticos con todas las consecuencias que esto supone, tenemos que estar atentos y concienciados frente a la represión para no despercidiar nuestro trabajo en revolucionarismo de palabra y no de hechos, a la vez de denunciar a los elementos vacilante que por esta u otras cuestiones puedan claudicar y dinamitar el trabajo colectivo.

Debemos de tener la capacidad de mirar de tú a tú a nuestros camaradas de partido, su trabajo y su ámbito de lucha puede ser diferente pero su lucha final es la misma , el joven comunista tiene que recoger la experiencia de los militantes más experimentado demostrando que el cambio generacional dentro del movimiento comunista no debe de ser en el mismo nivel tiene que dirigirse a un nivel superior un avance adelante para todo el partido y esto  no lleva solo como inherente el aprendizaje sino un cuestionamiento a todo lo que se ha hecho mal o todo lo mejorable y someterlo a la crítica más implacable empezando por nosotros mismo y nuestro desarrollo político. La juventud tiene la capacidad y las condiciones necesarias para empujar y dinamizar la lucha contra los automatismo del pasado arraigados en el partido que se consagran con el tiempo y la crítica del menor atisbo de burocratismo.

El joven comunista, no por su su inmadurez ha de presecindir de sus sentimientos de su potencia para la acción, ha de dedicar gran parte de su tiempo a la formación , la juventud tiene que ser una escuela de cuadros de cara a nutrir al Partido de los elementos más conscientes y combativos de la clase obrera, no infravalorar su capacidad  para teorizar y a nuevos análisis partiendo de su realidad militante hasta los posicionamientos políticos de toda la juventud y el partido como forma de promocionar y aportar a la causa general del movimiento obrero pero ha de nacer de un estudio exhaustivo, no del eclecticismo, escolásticos y fanfarrones incapaces de asimilar las enseñanzas de los camaradas más capacitados y de los clásicos del marxismo-leninismo , Marx, Engles, Lenin, Stalin, Hoxha, así como, nuestras grandes figuras históricas de nuestro país: José Díaz, Pedro Checa, Joan Comorena, Elena Odena y por supuesto partir de los escritos, análisis y la dirección ideológica y política de su propio partido. Aprender del marxismo-leninismo en toda su amplitud, huir de los dogmas de fe, no conformarse con la primera concepción y continuar estudiando, huir de los esquematismo y el uso de citas como recurso en el debate, reduciendo su aprendizaje al doctrinarismo, no precepitarse y caer en la repetición de clichés comunistas o en la propia línea del partido de manera mecánica sin asimilarla.

La formación es un proceso en la que se  inicia el joven comunista y que no abandonará hasta su propia muerte. No caben atajos los jóvenes debemos de ser abnegados y templarnos en el estudio del marxismo-leninismo y nuestras experiencias históricas.

 

La juventud no puede ser cobarde o tímida debe dar un paso adelante dentro de la organización y que su inexperiencia sea un estímulo para formarse como cuadro dentro de las responsabilidades internas de partido y juventud, sin embargo debe ser también paciente, esperarse a crecer y alejarse de las posiciones arribistas porque tanto en el primer caso como en el segundo, el objetivo final es la de que cada militante suponga un avance al conjunto del partido en la lucha por sus consecuencias finales, la construcción del socialismo.

V.Roig

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sobre revisionismo juche, trotskista titista, maoista, etc…

Debido a criticas infundadas de los marginales del comunismo, de los señores de las citillas, los amos del doctrinarismo, vamos a subir (empezamos con el texto sobre Corea) textos antiguos y no tanto sobre nuestras posiciones ante todo tipo de revisionismo, continuando con este fragmento del manual de Mesana, para así acallar y dejar como unos ineptos a estos personajes otra vez.

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El Marxismo y la Insurrección

                       El Marxismo y la Insurrección

                    Carta al Comité Central del POSDR.

Entre las más malignas y tal vez más difundidas tergiversaciones del marxismo por los partidos “socialistas” dominantes, se encuentra la mentira oportunista de que la preparación de la insurrección, y en general la concepción de ésta como un arte, es “blanquismo”.

Ya el jefe del oportunismo, Bernstein, se ganó una triste celebridad acusando al marxismo de blanquismo, y, en realidad, con su griterío acerca del blanquismo, los oportunistas de hoy no renuevan ni “enriquecen” en lo más mínimo las pobres “ideas”de Bernstein.

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